[LE}– ‘Duodécimo’ no es lo mismo que ‘doceavo’

04/10/2013

Tal como señala el Diccionario Panhispánico de Dudas, no es adecuado emplear los numerales fraccionarios (onceavo, doceavo…) como ordinales (undécimo, decimosegundo…).

Sin embargo, existe cierta tendencia a emplear los fraccionarios como ordinales, y de esta forma pueden verse frases como

  • «La leonesa Carolina Rodríguez es la onceava mejor gimnasta a nivel mundial» o
  • «Los trabajadores entran hoy en su quinceava jornada de huelga»,

donde lo adecuado correcto habría sido escribir undécima y decimoquinta, respectivamente.

En cambio, según la Nueva Gramática de la Lengua Española, los numerales ordinales sí pueden funcionar como fraccionarios: 

  • «Se quedó con la duodécima parte del premio» (o decimosegunda) o
  • «Le perteneció la undécima parte de las ganancias» (o decimoprimera), 

aunque sigue siendo preferible emplear el fraccionario y decir «… la doceava parte del premio» y «…  la onceava parte de las ganancias».

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[LE}– ‘-fobo’ forma nombres y adjetivos; ‘-fóbico’, sólo adjetivos

10/05/2016

El sufijo -fobo permite formar nombres y adjetivos que expresan el sentimiento de horror o repulsión, mientras que -fóbico, también válido pero menos aconsejable, da lugar sólo a adjetivos.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como las siguientes:

  • «Un selfi hitleriano derribó al líder de los islamofóbicos alemanes» y
  • «Las relaciones habían sido tensas por las campañas rusofóbicas».

Cuando el Diccionario Académico ofrece la alternancia entre parejas de voces formadas con los sufijos –fóbico y –fobo, remite de la primera forma a la segunda: de hidrofóbico a hidrófobo, de homofóbico a homófobo, de xenofóbico a xenófobo. Además, voces como andrófobo (‘con fobia a los varones’), clerófobo (‘anticlerical’), fotófobo (‘con intolerancia a la luz’) y anglófobo (‘con aversión por lo inglés’), entre otras, sólo aparecen en estas variantes.

Dado que la terminación -fobo es la que se ha usado normalmente, la que ha dado origen a más palabras y la única recogida como tal en el diccionario, es ésta la recomendada para crear nuevas voces, ya sean adjetivos o sustantivos.

No obstante, no cabe tachar de incorrecta la variante -fóbico, que puede considerarse derivada de -fobo con la adición de -ico, pero que, en cualquier caso, sólo debería formar adjetivos, no sustantivos.

Al ser voces formadas según las pautas propias del castellano, no necesitan ni cursiva ni comillas.

En consecuencia, en el primero de los ejemplos anteriores es más apropiado 

  • «Un selfi hitleriano derribó al líder de los islamófobos alemanes»,

pues se trata de un sustantivo, mientras que en el segundo, aun sin ser incorrecto, es preferible

  • «Las relaciones habían sido tensas por las campañas rusófobas».

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[LE}– ‘Undécimo’ y ‘decimoprimero’, formas válidas

05/05/2016

Tanto undécimo como decimoprimero son formas válidas como ordinales correspondientes al número once.

Pese a que la Academia venía considerando que, frente a la etimológica undécimo, la forma decimoprimero —formada por analogía con el resto de la serie de los ordinales— era incorrecta para referirse a lo ‘que sigue inmediatamente en orden al décimo’, en la Ortografía última señala ya que ambas formas son válidas, aunque el uso culto sigue utilizando preferentemente undécimo.

En caso de escribir decimoprimero, en una sola palabra, el primer elemento no lleva tilde y permanece invariable en masculino, mientras que, si se opta por décimo primero, en dos palabras, el primer elemento mantiene el acento ortográfico y ha de concordar con el sustantivo: décimo primer disco y décima primera edición.

Por lo tanto, ejemplos encontrados en los medios de comunicación como

  • «HP inaugura su decimoprimer centro de innovación es España» o
  • «La venta de música cae en España por decimoprimer año consecutivo»

son tan apropiados como

  • «El Real Madrid sueña con la undécima tras dejar en el camino al Manchester City» y
  • «Somos los undécimos fabricantes mundiales de coches y tenemos uno de los parques móviles más viejos de Europa».

Esto mismo sucede con las formas para el ordinal correspondiente al número doce: decimosegundo y duodécimo.

El Diccionario Académico recoge asimismo la forma onceno, que se usa más en algunos países de América. Esta voz se emplea en ocasiones como un adjetivo equivalente a undécimo y decimoprimero, aunque es más frecuente encontrarla como un sustantivo tanto en masculino como en femenino (onceno y oncena) para referirse a los once jugadores de un equipo de fútbol («Vega mantendrá onceno y sistema»).

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[LE}– ‘Mailing’, alternativas en español

28/04/2016

El anglicismo mailing, cuando hace referencia al envío de información publicitaria o propagandística por correo postal, puede traducirse en español por buzoneo, correspondencia masiva o envío masivo (de correspondencia o propaganda).

En los medios de comunicación aparecen frases como

  • «Ha defendido la importancia del ‘mailing’, que garantiza que los ciudadanos puedan ir con la papeleta que quieran metida ya en el sobre al colegio electoral el día de la votación» o
  • «El PP rechaza la propuesta de C’s de un ‘mailing’ conjunto para reducir el gasto electoral».

La palabra buzoneo, presente en el Diccionario Académico desde 1992 y que se usa casi exclusivamente en España, remite a buzonear, que se define como ‘repartir publicidad o propaganda en los buzones de las casas particulares’.

Las expresiones correspondencia masiva y envío masivo (de correspondencia o propaganda) son otras alternativas válidas. De ese modo, cuando el término mailing se usa en el contexto de una campaña electoral, puede equivaler a envío (masivo) de propaganda electoral.

Así, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir

  • «Ha defendido la importancia del buzoneo, que garantiza que los ciudadanos puedan ir con la papeleta que quieran metida ya en el sobre al colegio electoral el día de la votación» y
  • «El PP rechaza la propuesta de C’s de un envío conjunto de propaganda electoral para reducir el gasto».

Cuando se refiere a mensajes de correo electrónico, puede hablarse por extensión de buzoneo digital o electrónico.

En todo caso, si se prefiere utilizar el anglicismo mailing, lo adecuado es destacarlo con cursiva o entre comillas si no se dispone de ese tipo de letra.

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[LE}– ‘Láser’, plural ‘láseres’

04/05/2016

El plural de el láser es los láseres, no los láser, los lásers ni los lasers.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran frases como

  • «Inventan una navaja de afeitar que funciona con lásers» o
  • «Se trata de un rayo de luz formado por docenas de lasers que se unirán en un punto sobre la atmósfera».

De acuerdo con la Nueva Gramática de la Lengua Española, «los préstamos acabados en las consonantes -n, -l, –r, -d, -j, -z hacen el plural en -es», como en el caso de gánster/gánsteres y esmoquin/esmóquines, entre otros.

La palabra láser, recogida en el Diccionario Académico desde 1984, es la adaptación al español del acrónimo inglés laser (light amplification by stimulated emission of radiation, o amplificación de luz por emisión estimulada de radiación) y lleva tilde en la ‘a’ por tratarse de una palabra llana acabada en una consonante distinta de ‘n’ y ‘s’; su plural es láseres.

Por tanto, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible lo correcto habría sido escribir 

  • «Inventan una navaja de afeitar que funciona con láseres» o
  • «Se trata de un rayo de luz formado por docenas de láseres que se unirán en un punto sobre la atmósfera».

En cambio, cuando el sustantivo láser aparece en aposición a otro nombre, como en espada láser o rayo láser, permanece invariable al hacer el plural de esas expresiones: las espadas láser o los rayos láser.

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[LE}– ‘Bitcóin’, ‘bitcoines’, adaptación al español de ‘bitcoin’, ‘bitcoins’

03/05/2016

La forma bitcóin, plural bitcoines, es la adaptación al español de bitcoin, plural bitcoins, nombre de una moneda electrónica.

Sin embargo, aparece en los medios de comunicación de diversas formas:

  • «El creador del bitcoin es un empresario australiano»,
  • «Al contrario que la mayoría de las monedas, Bitcoin no depende de la confianza en ningún emisor central»,
  • «Los bitcoins son enviados fácilmente a través de Internet» o
  • «… anunció que aceptará de nuevo donaciones mediante la moneda electrónica descentralizada “bitcoin”».

En español, este término inglés se adapta adecuadamente como bitcóin, plural bitcoines (pronunciado /bitcóin/, pl. /bitcóines/), y se escribe en minúscula y sin ningún resalte tipográfico, como ocurre con el resto de los nombres de las monedas (dólar, franco, yen): «Las autoridades monetarias de EE. UU. estudian regular el bitcóin».

Por otra parte, se encuentra en expresiones como fondos bitcoin, transacciones bitcoin, en las que se usa en aposición e invariable en plural; sin embargo, lo adecuado habría sido escribir fondos/transacciones en bitcoines o fondos/transacciones en bitcoins, si se prefiere el inglés, igual que «transacciones en dólares».

Si se desea utilizar las formas originales inglesas (bitcoin, bitcoins), ha de hacerse en cursiva o entrecomillándolas: «Los bitcoins empezaron a cotizar hace cinco años».

Como nombre del protocolo y de la red informática que lo sustenta, se trata de una marca, por lo que se escribirá en redonda, en singular y sólo con la inicial en mayúscula: red Bitcoin o direcciones Bitcoin y no «Es posible generar de forma gratuita tantas direcciones BitCoins como deseemos».

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[LE}– El Poder Legislativo ejerce el poder legislativo

29/04/2016

Los distintos poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) se escriben con inicial minúscula cuando se alude a ellos de forma genérica, pero con mayúscula si forman parte de un nombre propio o si se refieren a una institución concreta.

La Ortografía de la Lengua española recomienda el uso de la minúscula cuando esas expresiones se refieren «a la facultad o poder en sí», como en «El poder legislativo recae en el Congreso».

En cambio, cuando aluden específicamente a los órganos que ejercen esos poderes o facultades es preferible el uso de la mayúscula ya que designan entonces a instituciones concretas, como en «Disputa entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo por el control al Gobierno», donde Poder Legislativo se refiere al Parlamento, las Cortes… y (Poder) Ejecutivo al Gobierno.

También se usa la mayúscula cuando forman parte de un nombre propio: 

«El Consejo General del Poder Judicial elige hoy a su presidente»; o de su mención abreviada: «El Poder Judicial sancionará al juez investigado por corrupción».

Se recuerda además que la palabra ejecutivo se escribe con mayúscula cuando designa al Gobierno de una nación: «El Ejecutivo recortará el gasto en 2000 millones para ajustar el déficit».

En cambio, las denominaciones que se aplican a los llamados poderes fácticos, formadas por la palabra poder precedida por un ordinal, se escriben en minúscula: «La prensa constituye el cuarto poder en los sistemas democráticos».

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[LE}– ‘Abordar’, uso abusivo

26/04/2016

El verbo abordar se está convirtiendo en un término comodín del que se abusa en algunas informaciones y que desplaza con ello a otras formas que, en ocasiones, son más adecuadas.

Según el Diccionario Académico, abordar tiene, entre otras acepciones, los significados de ‘plantear un asunto o tratar sobre él’ y ‘emprender la realización de algo problemático o dificultoso’. Aunque el empleo que suele hacerse de este verbo en la prensa no pueda ser calificado de incorrecto, es cada vez más frecuente verlo en frases e informaciones en las que otras palabras resultarían más precisas y adecuadas.

Así, por ejemplo, son numerosos los ejemplos en los que se aborda un documento, un informe o una cuestión que, a priori, no parece especialmente problemática:

  • «Es la primera cuestión que debe abordar un documento como este» o
  • «El INE prevé abordar un informe sobre la seguridad pública». 

Las cuestiones también pueden tratarse, plantearse y, además, se discuten o debaten; los documentos e informes, en función del caso, se elaboran, se redactan, se escriben o se publican.

No son pocos los ejemplos en los que se aborda una reunión o una reforma, como en

  • «¿Cómo abordar una reunión creativa?» o
  • «Reclaman un consenso para abordar reformas del Alto Tribunal».

En estos casos también se podría haber optado por

  • «¿Cómo plantear una reunión creativa?»,
  • «Un consenso para reformar el Alto Tribunal/ para acometer/llevar a cabo/hacer reformas en el Alto Tribunal».

Hay también otro tipo de contextos en los que la supresión del verbo abordar no cambia el sentido de la frase:

«El pedagogo debe estar capacitado para abordar un diagnóstico en la escuela», donde también podría haberse optado por decir «… capacitado para hacer un diagnóstico» o, simplemente, «para diagnosticar».

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[LE}– ‘Quinua’, forma preferible

25/04/2016

Quinua es la forma mayoritaria y preferible en español para referirse a cierta planta propia del Perú y Bolivia y a su semilla comestible, frente a las formas quinoa, quínoa y kinua, también válidas.

En los medios de comunicación y en el uso comercial se ve este término frecuentemente escrito de diversas formas:

  • «Perú apenas producía el 6 % de la quinoa que se vendía en el mundo»,
  • «Al igual que la quínoa, el amaranto fue seleccionado por la NASA para alimentar a los astronautas» o
  • «Se han rescatado plantas de alto valor nutritivo como la kinua y el bledo».

El Diccionario Académico recoge exclusivamente la forma quinua, procedente del quechua kinúwa o kínua, para aludir a una planta de la familia de las quenopodiáceas, cuyas hojas tiernas y semillas, muy abundantes y menudas, son comestibles.

La palabra llana quinua (pronunciada /kínua/), que no se tilda por terminar en vocal, es la más frecuente en las zonas donde crece esa planta, y así lo refleja el Diccionario de americanismos (ASALE) remitiendo a ella tanto desde las variantes llanas quinoa (pronunciada /kinóa/) y kinua (pronunciada /kínua/), como desde la esdrújula quínoa (pronunciada /kínoa/), todas con cierto uso en algunas regiones hispanohablantes y que no pueden considerarse incorrectas. Asimismo, el diccionario de uso General de Vox coincide con estas preferencias.

En cualquiera de esas formas se trata de una palabra plenamente adaptada al español que no requiere el uso de cursiva ni de comillas.

De ese modo, los ejemplos anteriores, a pesar de no considerarse incorrectos, podrían haberse escrito de la siguiente manera:

  • «Perú apenas producía el 6 % de la quinua que se vendía en el mundo»,
  • «Al igual que la quinua, el amaranto fue seleccionado por la NASA para alimentar a los astronautas» y
  • «Se han rescatado plantas de alto valor nutritivo como la quinua y el bledo», unificándolos con la grafía mayoritaria.

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