[Hum}— Creación del hombre y la mujer

CREACIÓN DEL HOMBRE

Cuando Dios creó al hombre lo llamó y le dijo:
—Hombre, tengo para ti una buena y una mala noticia
—Señor, dame primero la buena, respondió el hombre.
—Cuando te creé puse en tu cuerpo dos órganos muy importantes: el cerebro y el pene
—Entonces, Señor, ¿cuál es la mala noticia?
Dios respondió:

—Que como la sangre es poca, sólo funcionará uno de los dos a la vez

 

CREACION DE LA MUJER

Cuando Dios creó a la mujer la llamó y le dijo:
—Mujer, tengo para ti una buena y una mala noticia
—Señor, dame primero la buena
—Cuando te creé puse en tu cuerpo dos órganos muy importantes: el cerebro y la  vagina
—Entonces, Señor, ¿cuál es la mala noticia?
Dios respondió:

—Que como la sangre es mucha y el primero no va a tener uso, el segundo va a eliminar el excedente.

[Hum}— Nombres apropiados

Juan y María se encontraron por primera vez en la playa. Se miraron, se enamoraron, y, muy rápido, se casaron. En la noche de bodas, Juan le dice a María: 

– Querida, de hoy en adelante te llamaré Eva.
– ¿Por qué?, preguntó María.
– Porque eres mi primera mujer
– Bueno, qué bien. Pero entonces yo te llamaré Peugeot
– ¿Y por qué Peugeot?
– ¡Porque eres el número 406!

Cortesía de Ramón López

[Hum}— En Guardia… Civil de los años 50

La acción transcurre en los años 50 en la frontera franco-española. Llega un coche desde Francia, y un gendarme español lo detiene:

—Gendarme: «¡¡Papelesh!!»

—Conductor: «Aquí los tiene, oficial», (dándole los documentos).

El gendarme, rascándose el mentón, dice:

—Aquí hay algo que está mal. Dice Renault 4 ¡y vosotros sois cinco!

—Conductor: «Pe, …pero, nooo!, !! ¿Usted está bromeando?!!!».

—Gendarme: «No, señor, acá dice Renault 4 y vosotros sois cinco. Así que, o se baja uno y se me vuelve para París, o se mandan a mudar todos»

—Conductor: «Pero, oficial, ¡eso no tiene sentido! Vea us…».

—Gendarme: «No, señor, acá dice Renault 4 y vosotros sois cinco. Se mandan a mudar y no vuelvan hasta que no sean 4!».

—Conductor: «Bueno. Dígame, ¿quién es la autoridad aquí? ¿Hay algún superior a quien se pueda recurrir?

—Gendarme: «¡¡Acá la autoridad soy yo!!».

—Conductor: «Pero, ¡¡¡no puede ser!!!».

—Gendarme: «Acá la autoridad soy yo, porque en este momento mi jefe está ocupado».

—Conductor: «Bueno, al menos dígame dónde está.

—Gendarme: «Está allá, discutiendo con la pareja que vino con el Fiat UNO

[Hum}— Recompensa

Un tipo va paseando por la calle y se encuentra una cartera, la recoge y ve que tiene 400 euros dentro. Coge el móvil y hace una llamada.

—Muy buenos días está usted llamando a Radio Verano, está en directo, ¿qué desea?

—Sí, buenos días, verán, me acabo de encontrar una cartera con 400€ y mirando dentro veo que pertenece a Javier Fernández Pérez.

—Bonito gesto, ¿qué desea usted hacer?

—Dedicarle una canción.

Cortesía de Ramón López

[Hum}— Un borracho en Miraflores

Llega un borrachito a Miraflores y le dice a la Guardia Presidencial:

—Apártense, voy a pasar. Yo quiero ser el nuevo presidente de la República Bolivariaana meeesma.¡HIP!

—¡¿Quéeee?! ¿Eres gafo? ¿Estás loco? ¿Eres retrasado mental? ¿Tienes mierda en la cabeza?

—¡Ah, no! ¡Qué va! Mejor no. Yo no sabía que pedían tantos requisitos. ¡HIP!

[Hum}— El HdP

Un borracho está en la Plaza Bolívar gritando:

—¡¡¡EL PRESIDENTE ES UN HIJO DE PUTA, EL PRESIDENTE ES UN HIJO DE PUTA!!!

Aparecen dos guardias presidenciales y empiezan a darle golpes y se lo llevan a rastras. El pobre borracho empieza a implorarles:

—¡¡¡Pero si me refería al presidente de Estados Unidos!!!

Y los guardias presidenciales le contestaron:

—No trates de confundirnos, ¡nosotros sabemos cuál es el hijo de puta!

[Hum}— Cosas de la vida real… en la España de hace unos años

Os voy a contar lo que me pasó en la autopista, cuando iba a trabajar a Barcelona.

A la altura de Benavente, paré en una gasolinera para tomar un café… y hacer otras cosas.

Mientras iba al servicio (léase baño), vi cómo otro señor tomaba el mismo camino que yo. Al entrar en el servicio, vi cómo él ocupaba uno de los dos baños de ésos cuyas paredes no llegan hasta el techo. Yo, lógicamente, me metí en el otro.

De repente, oigo que me dicen… «¡Hola!»

Yo, callado. Pero vuelven a decir: «¿Es que no me oyes? ¡Hola!»

Yo, para no parecer descortés, contesté: «¡Hola!»

Y me dicen: «¿Cómo estás?»

A lo que contesté: «Bien, gracias, un poco cansado del viaje»

Me vuelven a decir: «¿Qué haces?»

Yo, que ya estaba pensando ¡qué gente tan rara hay por este mundo!, contesté: «Joder, lo mismo que tú, ¡cagando!»

Y entonces oigo que el tío dice:

«Cariño, luego te llamo, que tengo al lado a un gilipollas que está contestando a todas mis preguntas»