[Canarias}> Volcán de Cumbre Vieja: dos años de la mayor tragedia natural de La Palma

19-09-2023

Volcán de Cumbre Vieja: dos años de la mayor tragedia natural de La Palma

El 19 de septiembre de 2021, a las 15.10 horas, después de hasta 25.000 pequeños sismos durante una semana, comenzó la erupción que sepultó más de 1.000 casas y evacuó a 10.000 personas en el Valle de Aridane

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15.10 horas del 19 de septiembre de 2021. La tierra revienta en Cumbre Vieja y La Palma vive en sobresalto durante 85 días seguidos por el rugir de un nuevo volcán, que hoy, dos años después, sigue dejando secuelas dramáticas en miles de familias que perdieron su casa, sus recuerdos, que se encuentran enterrados por la lava.

En la actualidad, muchas de ellas no han podido recuperar la normalidad, si es que algún día se puede recuperar tan trágica escena, aún sabiendo que viven bajo una tierra que ha tenido varios episodios similares (San Juan o Teneguía), aunque nunca con el poder destructivo de ese volcán, que avisó antes, pero que fue imposible parar su tránsito desde la cumbre hasta el mar sepultando todo aquello que encontraba a su paso, mientras que las cenizas llegaban hasta Tenerife.

Después de más de 25.000 pequeños terremotos que azotaron la isla durante ocho días, a las tres y diez de la tarde se inició la erupción en un paraje denominado Cabeza de Vaca, en el lugar de Las Manchas, municipio de El Paso. La erupción tenía inicialmente dos fisuras separadas por 200 metros y ocho bocas.

De inmediato, se desplegaron sobre el terreno más de 120 efectivos de agentes de seguridad, comenzando la evacuación de más de 10.000 personas, casi la mitad de la población de los tres municipios del Valle de Aridane, cerrándose al tráfico varias carreteras, quedando poco después incomunicados los barrios costeros con la carretera del sur de la Isla.

Una semana antes de producirse la erupción, la tierra se abombaba hasta alcanzar los 15 centímetros, y miles de terremotos hacían temblar las tripas de la isla de La Palma. “Había gente que pensaba que el volcán podía salir debajo de su casa”, recordaba en una entrevista Stavros Meletlidis, vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN). La incertidumbre se podía palpar, incluso entre los científicos que vigilaban el volcán, que advertían de que en cualquier momento podía haber “un cambio brusco”.

Entre los aspectos más llamativos de este volcán, los expertos reconocen que ha emitido una cantidad de gases —y, en especial, de dióxido de azufre— histórica, de entre unas 16.000 y 32.000 toneladas diarias. Conforme al cálculo realizado por Involcan y la Universidad de Mánchester, el volcán de La Palma habría emitido en 59 días tanto dióxido de azufre como los 28 países de la Unión Europea en todo 2019. Pero, además, desde las primeras semanas, ha sido un volcán que ha funcionado a pulsos, sin una actividad homogénea, pero de una manera “más fuerte” de la que se esperaban.

Las últimas respiraciones del Cumbre Vieja se agotaron a los 85 días de erupción en los que se creó un volcán de 1.122 metros de altura. El 25 de diciembre, día de Navidad, la erupción se dio por finalizada, pero todavía hoy hay familias desplazadas que no tienen aún vivienda, o no han recibido los 30.000 euros de ayuda que prometió el Gobierno de Canarias. También se mantienen cerrados los núcleos de Puerto Naos y La Bombilla, germen de la economía turística de la Isla, ahora bajo cero, o mejor, bajo gases tóxicos.

La buena noticia es que al menos se ha abierto al tránsito de nuevo la LP-2 desde Las Manchas a Tazacorte, en una obra titánica realizada sobre la dureza de la lava que sepultó casas y plataneras, para desesperación de miles de palmeros, hoy sin hogar y también sin trabajo.

LOS AFECTADOS

Los afectados por el volcán que participaron en la redacción del octavo borrador del Decreto Ley de respuesta habitacional para las personas damnificadas por la erupción de La Palma, de la que hoy se cumplen dos años, confían en que “salga cuanto antes y sin cambios sustanciales”, ya que entienden que en su versión actual cubre todas las casuística.

Tanto Marcelino, como Óscar y Robert, tres afectados por la erupción y representantes vecinales que participaron en la redacción del octavo borrador, coinciden en las diferencias “abismales” entre el texto actual y las primeras versiones de la ley, y cómo “tras un trabajo de meses, conseguimos llegar a algo con lo que nos sentimos satisfechos”.

“El decreto habitacional está en talleres, lo están perfilando desde el Gobierno de Canarias, y yo espero que hayan pocos cambios en su versión final”, comenta Marcelino Rodríguez, que es el presidente de la Asociación de Vecinos de La Laguna, el barrio en el que las coladas del volcán se detuvieron frente a la plaza de la iglesia.

Marcelino ha descrito que el primer borrador del decreto parecía ser “casi una sentencia” para los afectados, mientras que la versión más reciente “tiene en cuenta las necesidades de los damnificados y nos da opciones en el proceso de reconstrucción”. Óscar, vecino del barrio de Todoque, ha explicado las posibilidades que contempla el borrador de decreto Ley en el que estuvo trabajando junto a la Consejería de Planificación Territorial del anterior Ejecutivo del Gobierno de Canarias, que, confía, cubre “casi toda la casuística de los damnificados”.

En primer lugar, el octavo borrador ofrece la posibilidad de permutar las propiedades que quedaron sepultadas bajo la lava por un solar urbanizado en los núcleos de nueva creación.

En segundo lugar, Óscar ha destacado la opción de regresar al mismo lugar tan pronto como las condiciones lo permitan, ya que para él y otros residentes que desean preservar sus raíces, ésta es una elección significativa, pues ansían reconstruir en los terrenos en los que se ubicaban sus antiguas viviendas.

La tercera opción es la venta de los terrenos afectados, no sólo a la Administración, sino también a cualquier persona o empresa privada interesada. Finalmente, la cuarta opción permite a aquéllos que han recibido viviendas provisionales quedarse con ellas a cambio de su terreno. Esto es especialmente relevante para aquéllos que actualmente residen en ubicaciones temporales y desean establecerse de manera permanente en un lugar de su elección.

Robert Weinrich, que pertenece a la Asociación Social Volcán Cumbre Vieja, ha destacado la importancia de la creación de “un ente, una agencia, un consorcio, o como lo quieran llamar”, en el que los afectados tengan voz y voto, y que tenga poder en la toma de decisiones futuras que estén relacionadas con la recuperación de la Isla.

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[Col}> Nombres en la vulcanología palmera / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

NOMBRES EN LA VULCANOLOGÍA PALMERA

Colaboración de Carlos Valentín Lorenzo Hernández, en forma de pequeño artículo, para el número extraordinario de la Revista Atlántica del Derecho, la Historia y la Cultura, que lleva por título «El Volcán». El trabajo versa sobre la conferencia que el científico Juan María Bonelli Rubió impartió en el Teatro Monterrey de El Paso durante la erupción del Volcán de San Juan en 1949.

18-09-2023

Carlos Valentín Lorenzo Hernández

JUAN MARÍA BONELLI (1904-1981)

Aún estamos sobrecogidos por el episodio telúrico, vivido en el último tercio del pasado año en La Palma, que se inició el 19 de septiembre de 2021, tras una semana con una intensa sucesión de movimientos sísmicos localizados en la joven, geológicamente hablando, dorsal de Cumbre Vieja.

Aquella tarde la tierra se abrió en la zona del secular pago de Cabeza de Vaca, otrora lugar de pastos y cultivos de medianías, en el municipio de El Paso. Este proceso volcánico, con casi 86 días, ha sido el de más larga duración y de mayor efecto devastador de cuantos han tenido lugar en la isla, al menos, en la etapa histórica.

Este acontecimiento geológico supuso el momento propicio para aproximarnos a una personalidad vinculada con la erupción volcánica acaecida, también en Cumbre Vieja, en el año 1949: el Volcán de San Juan.

Nos referimos a Juan María Bonelli Rubio, capitán de fragata de la Armada. Su padre, Emilio Bonelli, fue un militar y explorador de la costa africana del Sahara occidental, en la península de Río de Oro. Quizás imbuido por ese mismo espíritu inició una carrera política que lo llevó a desempeñar el cargo de gobernador general de los territorios españoles del Golfo de Guinea entre los años 1943 y 1949. Durante su estancia en esa posesión española se documentó sobre la geografía, vida y costumbre de aquellos territorios.

1 Juan María Bonelli Rubio durante su etapa de gobernador general de los territorios españoles del Golfo de Guinea.

Una vez cesó en el cargo de gobernador, en febrero de 1949, desarrolló una intensa carrera científica, como ingeniero geógrafo y geólogo, en la jefatura del Servicio Sismológico Nacional, dependiente del Instituto Geográfico y Catastral de España. Demostró sus vastos conocimientos de geología en concienzudos trabajos que se convirtieron en referentes en universidades y centros de investigación.

El proceso del Volcán de San Juan se inició el 24 de junio de 1949 (onomástica del Bautista del que tomó el nombre) y se prolongó hasta el 4 de agosto. Tres cráteres se abrieron durante la manifestación geológica: el inicial del Duraznero, con más de una boca; Hoyo Negro, y la fisura del Llano del Banco, que fue la que, a partir del día 8 de julio, arrojó la lava hacia la vertiente occidental y llegó hasta el mar por la zona de Las Hoyas. Las dos primeras semanas el volcán emitió cenizas, polvo fino, arenas calcinadas, lapilli, piedras y gases.

Bonelli Rubio llegó el 5 de julio, comisionado por la Presidencia del Gobierno y el propio Instituto Geográfico y Catastral, con objeto de realizar un detenido estudio del suceso y sus posibles consecuencias. Cabe mencionar que el ministro de la Gobernación de la época, Blas Pérez González (1898-1978), natural de La Palma, contribuyó con su gestión a destinar recursos, tanto personales como materiales, para hacer frente a esta crisis.

Tan pronto llegó, Bonelli Rubio se dirigió a la zona afectada para comenzar sus observaciones. Consultado por la prensa, se negó a hacer afirmaciones rotundas sobre el tipo de erupción y avanzó que, según las informaciones que habían llegado a su poder hasta ese momento, “sus características coinciden con los volcanes de tipo estromboliano”.

2 Fotografía publicada en el libro Volcán de San Juan, de Manuel Martel San Gil. En el grupo se encuentran Bonelli Rubio, Benítez Padilla, el doctor León Santanach y otros visitantes acompañados por los guardas forestales (entre ellos el de El Paso, Antonio Padrón Díaz).

El día 29 de junio corrió el rumor, recogido por la prensa, que se trataba de un volcán de tipo peleano. Posiblemente quien lanzó la noticia infundada lo hizo al enterarse del taponamiento del cráter localizado en la base de la Montaña del Duraznero.

Para tranquilidad de la población, Juan María Bonelli anunció su propósito de “recabar la máxima información macrosísmica en la que se recojan todos sus pormenores: la intensidad y duración de los movimientos, la clase de humo y piedras arrojadas por el cráter, la forma en la que se representan las bocas del cráter y otras circunstancias que concurren en la erupción”.

Manifestó también que, aquel momento “se podría determinar, por lo menos, la profundidad, teniéndose en cuenta las distancias alcanzadas por los movimientos sísmicos”. Por las noticias reunidas hasta entonces por el Servicio Sismológico “no se estima como de graves caracteres la presente erupción. Para tener un conocimiento profundo es necesario que la lava salga a la superficie y, tras los análisis pertinentes, se determinará con precisión el tipo del volcán y su desarrollo”.

Añadió que “la formación geológica de Canarias se encuadra en el período terciario y que, por ello, no se espera una convulsión subterránea de mayor importancia”.

Por mandato expreso de Pérez González, el geólogo viajó también con el cometido de estudiar el emplazamiento de un posible Observatorio Geofísico, radicado en La Palma y con un área de estudio en este cuadrante del Atlántico Occidental.

En la memoria colectiva de los palmeros y vinculada a la efeméride del Volcán de San Juan, quedó como recuerdo imperecedero la conferencia impartida por Bonelli Rubio, ingeniero jefe del Instituto Nacional de Sismología, en el Teatro Monterrey de la ciudad de El Paso, el jueves 7 de julio de 1949. Fue un paradigma del papel del científico que, con la verdad y con la razón, debe transmitir tranquilidad a una población inquieta y temerosa ante un suceso grave, cuyo último antecedente se situaba en 1712. Una brillante lección magistral, rigurosa y documentada, utilizando términos claros y sencillos para su comprensión por un numerosísimo público, con personas de todas las clases sociales y con distinta preparación que se dieron cita en la ciudad pasense.

A las cinco de la tarde, conforme se había anunciado, comenzó el acto. El local y las terrazas que lo circundan se encontraban totalmente ocupadas por vecinos del Valle de Aridane, ansiosos por escuchar su autorizada palabra. La docta y amena disertación cumplió todos sus objetivos y logró que renaciera la tranquilidad después de unos días de expectación e inquietud.

El escenario estaba ocupado por las primeras autoridades insulares de todos los órdenes; entre ellas el delegado del Gobierno y el comandante militar; los alcaldes del Valle y el geólogo canario Simón Benítez Padilla (1890-1976). Previamente hizo uso de la palabra Antonio Pino Pérez (1904-1970), que se refirió a la prestigiosa personalidad del conferenciante, que ya había adquirido extraordinaria popularidad entre los palmeros por su sabiduría y sencillez.

“Hoy, más que nunca, siento el orgullo y la emoción de ser alcalde de El Paso, al ver como todo el vecindario del Valle, incansablemente laborioso, sobre todo los campesinos, enraizados a la tierra donde ellos y sus mayores han dejado pedazos de sus vidas, hacen frente a las fuerzas incontenibles de la Naturaleza y se niegan, con lágrimas en los ojos, a abandonar sus hogares y sus campos”. Las palabras del señor Pino Pérez fueron premiadas con cálidos aplausos.

Por su gran valor documental reproducimos literalmente fragmentos y afirmaciones del señor Bonelli Rubio durante su intervención: “Quiero comenzar refiriéndome a un refrán conocido de todos ustedes: nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena. De la misma manera podemos decir que nadie se acuerda de los geólogos y sismólogos hasta que los ruidos que arrancan de la corteza de la tierra sobrecogen nuestros ánimos”. Prometió usar pocos tecnicismos a fin de que todos entendieran su charla o conferencia de divulgación.

“Ustedes se preguntarán por qué existen, por qué aparecen los volcanes. Pues sencillamente porque la Tierra está viva. Sencillamente porque, gracias a este calor y a esta vida que tiene la Tierra, vivimos los hombres, la Tierra recibe el calor del Sol, pero también la Luna lo recibe y, sin embargo, está muerta. Es que la Tierra no sólo vive gracias al calor del Sol, sino a su propio calor. En el interior de la Tierra, indudablemente, hay fuego, pero además existe otra materia que sin ser fuego puede llegar a serlo en cualquier momento. Se trata del llamado magma. Los sismólogos estamos para dedicar nuestro estudio al conocimiento de los movimientos del magma y todos los fenómenos que de ellos se deriven”.

“Estudiar un terremoto, por ejemplo, es investigar la generación y transmisión de ondas que se producen y propagan hasta el sitio en donde exista un observatorio. Estudiamos los sismólogos el llamado rayo sísmico, al que interpretamos y traducimos en las gráficas que nos entregan nuestros aparatos. Por estas gráficas sabemos que no todo en el interior de la Tierra es fuego. Por esto sabemos que también en el interior de la Tierra existen materias que no se encuentran en el estado de ignición. Pero ahora —dijo el conferenciante— no nos interesa tratar del interior de la Tierra, sino de su corteza; de esa corteza que, relativamente estrecha, se encuentra llena de arrugas y oquedades por todas partes; de esa corteza que no es homogénea, de la cual las arrugas son las cordilleras y montañas, y de la que esta isla es una arruga. La corteza terrestre tiene trozos jóvenes y trozos viejos. El tiempo es la lima que va haciendo desaparecer las arrugas, que son las montañas”.

3 Panorámica del Volcán desde Las Manchas, antes de abrirse la fisura del Llano del Banco.

“El tiempo es el que hace la llanura, el que fraguó Castilla como trozo viejo de la corteza terrestre. En Andalucía, por el contrario, el tiempo aún no ha consumado su labor y por eso Andalucía es joven y tiene montañas y en ella hay terremotos. Lo mismo puede decirse cuando tratamos de los volcanes. Los volcanes nacen del magma en estado incandescente por la producción de gases en el mismo magma. Pongamos un ejemplo: ideamos una habitación de fuertes paredes donde sólo por el techo se pueda salir. Dentro de la habitación supongamos que está un hombre fuerte encerrado, que después de tantear las paredes y ver y comprobar que son invulnerables, comprenda que sólo puede salir por el techo y le empuje violentamente hacia arriba para vencer su resistencia. Tenemos un hombre violento y un techo duro. Puede sobrevenir la catástrofe. Supongamos un hombre débil, pero con un techo más flojo. Éste es nuestro caso. Los volcanes de este archipiélago son así todos y, todos, lógicamente, deben seguir siendo iguales por imperativo de la historia, siempre débiles y por ello no debemos temer una catástrofe. Debo hacer una indicación: Más que el volcán, impresiona el terremoto que siempre le acompaña. Puede haber terremoto sin volcán, pero no puede haber volcán sin terremoto. Admitimos como lógico el temor que el hombre siente ante el terremoto. El raciocinio nos dice que el volcán ha originado el terremoto; la observación nos demuestra que el volcán ha perdido fuerza por haber roto la corteza terrestre, en nuestro caso con la ruptura del sábado, día 2 de julio, momento en el que se produjo la mayor sacudida”. (El temblor de tierra, que se produjo al atardecer del citado día, hizo que tocaran solas las campanas de la iglesia de El Paso y se pararan algunos relojes de péndulo).

“Después de estos razonamientos y después de esta observación no es lógico esperar sacudidas mayores”, dijo. “Tratando ahora de las consecuencias que el seísmo ha acarreado, quiero hacer referencia a los daños materiales sufridos. Las casas que se han caído, pudiéramos decir que eran casas de poca solidez; la conmoción de los terremotos ha sido relativamente poco intensa y, por lo tanto, la causa principal de estos daños materiales está en la deficiente construcción de los edificios, aunque ello no aminore la tragedia de las pobres gentes que han perdido su hogar, herencia única de sus mayores, y para cuya situación debe buscarse el remedio. Es absurdo el pensar —manifestó— que los terrenos afectados o colindantes vayan a quedar baldíos y que las aguas destinadas a los riegos vayan a retirarse. El pronóstico aquí es igual que ante un enfermo: debe ser reservado. Pero hay que admitir como improbable que el fenómeno que nos ocupa ocasione daños mayores. Debe reanudarse la vida, y los hombres deben volver al trabajo; debemos pensar en el volcán a modo de curiosidad científica. Vuestro volcán, no lo olvidéis, es signo de vida, de juventud”.

“Estos terrenos que ahora os parece que podréis perder, yermos, serán en un futuro terrenos fértiles en los cuales seguirá el hombre caminando con la reja de su arado. Esta encantadora isla, que tanto me ha agradado y a la que pienso volver a ver, seguirá siendo la isla bella, deslumbrante en su espléndida gama de color”, concluyó.

Escuchado en absoluto silencio, Juan María Bonelli recibió una calurosa ovación. Su lección actuó como un bálsamo tranquilizador sobre el estado de ánimo del público asistente.

En una entrevista publicada en el momento de dejar La Palma el 13 de julio, resumió con precisión y sabiduría sus observaciones y apuntó que “la erupción tiene un interés extraordinario, aparte de lo espectacular de su desarrollo, desde el punto de vista científico, pues ha venido a confirmar todo cuanto habían establecido los geólogos en orden a la formación tectónica de la Isla”. Añadió que “el volcán actual, surgido en las inmediaciones del Duraznero y del Llano del Agua, que son dos antiguos volcanes, es una continuación de otros semejantes más antiguos. Tanto en aquéllos como en éste el aparato eruptivo es el mismo, diferenciándose únicamente de los anteriores por la apertura de nuevos cráteres que observan alineaciones definidas, acusadas por las líneas de dislocación del terreno. El cráter abierto últimamente ha hecho su aparición en las faldas del cerro o monte de la Barquilla, a unos mil cuatrocientos metros aproximadamente sobre el nivel del mar. El volcán, por lo demás, camina hacia su acabamiento, sin que hayan de preverse fuertes conmociones o catástrofes de ningún tipo. El volcán, como se ha dicho, de tipo estromboliano, puede clasificarse en rigor como un volcán canario, habiéndose seguido, en líneas generales, igual proceso que otros de estas islas, del que es ejemplo más reciente el Chinyero que hizo erupción en Tenerife en 1909”.

5 Columna de humo bocas del cráter del Duraznero. Autoría de Bonelli Rubio.

Prosiguió diciendo Bonelli Rubio que “las erupciones registradas en la isla de La Palma, principalmente en el siglo XVII, periodo de mayor actividad volcánica, están dentro de las características que ofrece la presente erupción. EI Volcán de San Juan tiene, sin que estos datos estén determinados por un valor científico absoluto, una profundidad de siete mil a diez mil metros, lo que ha podido establecerse por la información macrosísmica llevada a cabo. La lava, que ofrece un aspecto de mucha fluidez, y de origen superficial, está integrada por rocas cuya composición determinará el análisis que, de las mismas, se hará en Madrid, pudiendo afirmarse de antemano que no hay hidrocarburos ni otras materias que suelen integrar la lava. El volcán —dijo el entrevistado—exhala humo de color blanquecino y en pequeña cantidad, y pueden registrarse algunas explosiones, aunque muy ligeras. La proyección de la lava, en forma de río y espaciada expulsión, alcanza, aproximadamente, dos metros por minuto. Es probable, por otra parte, que la salida de lava se prolongue hasta mediados de esta semana, arrancando esta opinión únicamente del proceso de las anteriores erupciones volcánicas isleñas. El calor desarrollado por la lava es de seiscientos a ochocientos grados en el centro de la corriente. En las inmediaciones del volcán, los árboles han resultado materialmente destruidos y, en cuanto a los rastrojos y matorrales, son consumidos ante la sola proximidad de la lava, que desde el cráter del volcán pasa a una pequeña hondonada y, de allí, por el barranco de Tamanca, prosigue su curso en forma de deslizamiento”.

Manifestó finalmente Bonelli Rubio que “aún puede que se abra algún cráter más, lo cual no modificaría, en manera alguna, el curso normal de la presente erupción, de la que hay que decir que representa el fin de un largo proceso de vulcanización en las Islas Canarias. Posiblemente, podrán producirse movimientos sísmicos al final de la erupción, pero sin importancia”.

Recordamos que la fisura del Llano del Banco dejó de emitir lava el 26 de julio y, días después, el cráter de Hoyo Negro vertió lava hacia la vertiente este de la isla sobre la Villa de Mazo, sin que alcanzase el mar. A finales de julio la actividad decrece, hasta que el 4 de agosto se da por concluida la erupción.

Tras la finalización de la erupción volcánica en la isla de La Palma, Bonelli Rubio realizó dos publicaciones que recogían sus observaciones y estudios del proceso de la erupción, sus características y los fenómenos a que dio lugar. La primera, “Erupción del volcán del Nambroque o San Juan (Isla de La Palma)” publicada en 1950. La segunda, junto al ingeniero de montes, José Romero Ortiz, que también estuvo en la erupción de La Palma, lleva por título “La Erupción del Nambroque (junio – agosto de 1949)” que vería la luz en 1951.

4 Grieta producida en el Llano del Agua. Fotografía A. Benítez. Publicada en el libro Erupción del volcán del Nambroque o San Juan (Isla de La Palma) de Bonelli Rubio.

La trayectoria profesional científica de Juan María Bonelli Rubio continuó durante muchos años. Recordamos que, en la década de cincuenta, participó en los incipientes estudios sobre cambio climático; asistió a congresos internacionales de sismología y ejerció, durante décadas, como secretario general de la Real Sociedad Geográfica, obteniendo una alta condecoración en 1975.

Cuando La Palma se ha convertido una vez más en objeto de la atención de la comunidad científica internacional, en epicentro del mundo, desde el punto de vista del vulcanismo, hemos querido recordar que hace setenta y tres años, en un tiempo que dista mucho de los avances tecnológicos de hoy, tuvimos en nuestra isla al pie del Volcán de San Juan a quien se consideraba la máxima autoridad nacional en las ciencias de la tierra.

FUENTES CONSULTADAS

BIBLIOGRAFÍA

  • MARTEL SAN GIL, Manuel. El Volcán de San Juan (La Palma. Canarias). Madrid. Talleres de Artes Gráficas.1960.
  • BONELLI RUBIO, Juan María. Erupción del volcán del Nambroque o San Juan (Isla de La Palma). Madrid. Talleres del Instituto Geográfico y Catastral. 1950.
  • ROMERO ORTIZ, José. BONELLI RUBIO, Juan María. La Erupción del Nambroque (junio – agosto de 1949). Madrid. Talleres del Instituto Geográfico y Catastral. 1951.

PRENSA

  • DIARIO DE AVISOS.

[Canarias}> Una herida “imposible” de espada prueba que la Canarias antigua no estuvo tan aislada

05-09-2023

Una herida “imposible” de espada prueba que la Canarias antigua no estuvo tan aislada

El arma, ajena por completo del mundo aborigen, le seccionó la cabeza a un varón entre 200 y 300 años antes de la llegada de los europeos

La revisión de los fondos del Museo Canario ha aportado una prueba directa de que las primeras sociedades que habitaron Canarias no estuvieron tan aisladas del exterior durante siglos como se pensaba: una herida de espada, un arma ajena por completo al mundo aborigen, que le seccionó la cabeza a un varón entre 200 y 300 años antes de la llegada de los europeos.

La revista “Quaternary Science Reviews” publica este mes los resultados obtenidos al estudiar un cráneo que casi había pasado desapercibido en la amplia colección que expone el Museo, porque probablemente se dio por sentado que se trataba de un individuo que había muerto en alguna de las batallas de la Conquista de Gran Canaria por parte de la Corona de Castilla en el siglo XV, de modo que no resultaba extraño que presentase un tajo en la cabeza.

En concreto, se trata de una de las diez calaveras recuperadas de una cueva funeraria de La Angostura, en Santa Brígida, en 1932, en un momento en el que la arqueología estaba muy focalizada en los cráneos para sustentar estudios raciales, explica a EFE la conservadora del Museo, Teresa Delgado, una de las firmantes del artículo.

La sorpresa llegó al someterla a pruebas de Carbono 14, que dataron la muerte de ese individuo entre los años 1045 y 1166. Es decir, entre dos y tres siglos antes de que llegaran los primeros navegantes europeos que pisaron Lanzarote y Gran Canaria a principios del s. XIV (genoveses y mallorquines, respectivamente), cuando las islas fueron “descubiertas” por el Viejo Mundo… o más bien redescubiertas, porque el historiador romano Plinio el Viejo ya describía en textos del siglo I las “Fortunatae Insulae”.

La herida que presenta el “cráneo 952” muestra que su propietario, un hombre de entre 35 y 50 años, murió en un enfrentamiento cara a cara con alguien que le golpeó con un arma metálica larga, pesada y con filo, muy probablemente una espada.

El problema es que ese tipo de arma no existía en Canarias, cuyos primeros habitantes utilizaban armas de piedra y madera porque en las islas no hay minerales metálicos con los que fabricarlas, así que sólo pudo llegar de fuera y, seguramente, quien la blandía también.

La mayor parte de los estudios sobre el pasado de Canarias defiende que los primeros pobladores de las islas permanecieron casi aislados del resto del mundo durante más de mil años, desde su llegada a principios de la Era Común, hasta el redescubrimiento del archipiélago. No hay nada en el registro arqueológico que contradiga ese aislamiento, pero sí varios indicios de que no fue absoluto.

Otra de las autoras del trabajo, Verónica Alberto, de la empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio, recuerda que a partir del siglo XI se aprecian una serie de cambios culturales en el mundo aborigen de varias islas (sobre todo en los enterramientos, en la forma de construir las viviendas o incluso en el emplazamiento de los graneros colectivos) que sugieren la llegada de nueva población desde el exterior, quizás no mayoritaria ni numerosa —“no se puede hablar de oleada”, subraya—, pero sí influyente en sus costumbres.

El artículo incluye un largo listado de dataciones de todos esos nuevos usos funerarios, arquitectónicos y agrícolas que evidencia que la mayoría de esos cambios culturales se concentra entre los siglos XI y XII, justo en el periodo al que apunta el espadazo que presenta el cráneo 952 del Museo Canario.

Para entender todo ese proceso, precisa Alberto, no se puede perder de vista el emplazamiento geográfico de Canarias, situada muy cerca del norte de África, porque lo que allí sucede “tiene reflejo en las islas, que son un territorio africano, de población africana, amazigh (bereber), que participa de la historia continental, aunque en un contexto insular”.

¿Qué está ocurriendo frente a las islas en el siglo XI? Es el momento de la expansión por el actual Magreb (y también por el sur de la Península Ibérica) de los almorávides, en una época convulsa que es posible que empujara a algunas familias o grupos sociales a emigrar más allá del mar, hacia el oeste, hacia Canarias.

El arqueólogo Javier Velasco, otro de los firmantes del artículo, recuerda que puede que Europa “se olvidara” durante casi toda la Edad Media de la existencia de Canarias, pero las islas aparecen en textos árabes desde el siglo IX en adelante, con menciones que demuestran un conocimiento del archipiélago directo, no sólo basado en referencias de los historiadores romanos clásicos.

Del fallecido por esa herida de espada se sabe muy poco, sólo que era alguien de la sociedad aborigen. El hecho de que sus restos fueran recogidos y enterrados en una cueva funeraria siguiendo los usos más antiguos de las islas (no en un túmulo ni en una fosa o cista) así lo delata, añade Velasco.

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[Canarias}> La Gomera desde San José de Breña Baja… o la legendaria isla de San Borondón

23-08-2023

La Gomera desde San José de Breña Baja o la legendaria isla de San Borondón

Espectacular imagen del fotógrafo Mauro Castro envuelta en un halo de misterio

La Gomera o San Borondón

La Gomera desde San José de Breña Baja. MAURO CASTRO

Mauro Castro, fotógrafo e investigador, siempre está ahí, pendiente de captar los momentos mágicos que se suceden en este peñasco de la ultraperiferia atlántica. En este caso, ha captado una espectacular imagen de La Gomera desde San José de Breña Baja. O quizás de la legendaria isla de San Borondón emergiendo desde otro punto en el que, dicen, ha sido vista, y después engullida por las procelosas aguas del océano. Sea ficción o realidad, Mauro Castro siempre mira a su alrededor y encuentra lo que pasa desapercibido para el común de los mortales.

NotaCMP.- Desde Breña Baja vi yo una vez esta imagen que, en mi opinión, no parece La Gomera ni estaba en la posición en que, desde ahí, debería verse La Gomera.

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[Canarias}> El estudio genético que muestra el origen de los canarios: "No fue un poblamiento fortuito"

21/08/2023

Héctor García Barnés

El estudio genético que muestra el origen de los canarios: «No fue un poblamiento fortuito»

Un trabajo publicado en ‘Nature’ proporciona nueva información sobre el misterio que rodea la colonización original de las Canarias

Cuando a comienzos del siglo XV dio comienzo la conquista de Canarias por parte de la Corona de Castilla, los colonos se encontraron tanto con un rico y variado archipiélago como con un misterio. Los distintos pueblos aborígenes que residían en las islas parecían congelados en el tiempo al otro lado del continente africano. Sólo quedaba un puñado de leyendas para intentar adivinar de dónde habían salido esos pueblos redescubiertos por navegantes europeos más de un milenio después del inicio de su primera colonización.

Cada día sabemos más del origen de los linajes canarios. La revista Nature acaba de publicar un estudio realizado por investigadores canarios que probablemente sea uno de los trabajos definitivos sobre su linaje genético. En «The genomic history of the indigenous people of the Canary Islands», sus autores han analizado el genoma completo de 40 individuos de entre los siglos III y XVI repartidos por todas las islas para comprender cómo se produjo ese proceso de colonización de sus primeros habitantes.

«Hemos visto que no fue un poblamiento fortuito de unos pocos individuos que llegaran por azar a las islas», explica la genetista y coautora del estudio Rosa Fregel, de la Universidad de La Laguna, que atiende a El Confidencial junto al coautor Javier Serrano. «Desde el punto de vista arqueológico, ya se sabía que había sido un proceso de colonización bien pensado, en el que los primeros habitantes llegaron con animales domésticos y semillas para sobrevivir».

Es el primer trabajo que se ha realizado a partir del análisis del genoma completo hallado en los aborígenes canarios. Los científicos ya habían realizado un estudio previo con ADN mitocondrial, «que da una visión sesgada porque es una molécula muy pequeña que sólo refleja los genes maternos», explica Fregel. Su principal objetivo, entender las diferencias entre las distintas poblaciones insulares, que tenían componentes tanto del paleolítico y neolítico temprano del norte de África como del neolítico temprano europeo. Éstos son algunos de sus principales hallazgos.

Poblaciones pequeñas y aisladas, poblaciones grandes

El hallazgo más importante para Fregel es la diferencia que han encontrado entre aquellas islas con una población más pequeña y aislada, y otras más grandes y diversas. En el primer grupo se encuentran El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura, y en el segundo, Tenerife, Gran Canaria y La Palma, con La Gomera en algún punto intermedio.

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«Al menos las poblaciones de Tenerife y Gran Canaria eran lo suficientemente grandes para retener esa diversidad genética, es decir, llegó una cantidad importante de personas al archipiélago», explica Fregel. «Lo que ocurrió después fue que cada población insular se encontró con una realidad distinta, impuesta por el clima o por los recursos disponibles en cada una de las islas».

¿Islas aisladas?

Este análisis genómico sugiere que durante todo ese tiempo había mucho menos intercambio entre las islas de lo que podía parecer, uno de los aspectos más controvertidos sobre la prehistoria canaria. «Es algo en lo que todavía no existe consenso», explica Fregel. «Desde un punto de vista histórico, las crónicas históricas de los europeos cuando llegaron a Canarias hablaban de que eran poblaciones similares a los bereberes y que hablaban un idioma similar al suyo, pero que identificaban como dialectos distintos, lo que les llevó a pensar que probablemente estaban aislados».

Su análisis del ADN mitocondrial les llevó a sospechar que en las islas más pequeñas y con menos recursos, como hemos visto, la diversidad genética era menor, como ocurre en El Hierro, La Gomera, Lanzarote y Fuerteventura, lo que equivale a «un aislamiento de esas islas, pues no estaban recibiendo población del exterior y probablemente no fueran capaces de mantener poblaciones muy grandes, lo que hizo que a la larga se produjera una pérdida progresiva de esa diversidad genética».

Apariencia de los africanos

La investigación señala que el hecho de que los aborígenes canarios provenientes del norte de África estuviesen tan aislados de migraciones como las invasiones musulmanas los convierte en una reserva humana que nos ayuda a entender cómo eran los africanos de la época. Un canario moderno tiene más cercanía genética con un norteafricano del pasado que un norteafricano moderno.

«La población aborigen de Canarias puede considerarse un reducto de cómo sería la población norteafricana durante la Edad de Hierro, nos da una idea de cómo era la composición de esas poblaciones antes de que llegaran las migraciones de la península arábiga, los romanos o los fenicios«, explica Fregel. «Nos ayuda a entender un poco mejor cómo fue la prehistoria del norte de África».

¿Este europeo, oeste africano?

El estudio llama la atención sobre el hecho de que existen llamativas diferencias entre el ADN de las islas del este y las del oeste. Mientras que Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria tienen una marca genética más cercana a la de la población europea del momento, las del oeste (La Palma, La Gomera, Tenerife y el Hierro) son más afines al norte de África prehistórico.

«Es complejo, porque cuando tú hablas de población europea, a lo mejor la gente se piensa que los de las islas occidentales eran norteafricanos y los de las islas orientales europeos, y no es así», matiza la investigadora. «Tenemos que pensar que, al final, todo nuestro genoma es un mosaico de las poblaciones que se han movido en la región en que hemos nacido. Cuando la población norteafricana decidió ir a Canarias, ya era un mosaico de distintos componentes poblacionales, algunos autóctonos norteafricanos y otros de poblaciones que migraron al norte de África. Es fácil pensar en bloques, pero existe influencia genética de Europa en el norte de África y existe influencia europea en el norte de África. Los humanos nunca hemos estado quietos y somos al final todos una mezcla de todos».

Llegaron los europeos

A lo largo del siglo XV, ese aislamiento en que se habían mantenido las Canarias desapareció tras la llegada de distintos colonos, hasta que finalmente, en 1496, todo el archipiélago se integró en la Corona de Castilla.

«La colonización europea generó un cambio en la composición genética de los pobladores que, en el caso de Canarias, fue una mezcla completa», recuerda Fregel. «No es como en Latinoamérica, donde todavía existen poblaciones indígenas que han mantenido a lo largo del tiempo su lengua y su cultura. En Canarias eso no ocurre, pues era una población muy, muy pequeña y la misma insularidad hizo que la mezcla fuera completa». Como señala el trabajo, los canarios modernos son el resultado de una mezcla de un 79,7% de españoles, el 17,8% de indígenas y un 0,5% de población subsahariana.

¿De dónde descienden?

Muy bien, estará preguntándose el lector canario, pero, ¿qué quiere decir todo esto del linaje genético de los canarios? Le devolvemos la pregunta a la científica centrándonos en un descendiente moderno de la isla de La Palma, como el que firma el artículo.

«Podríamos decir que probablemente una parte importante de su genoma proceda de colonos europeos, pero que también tiene contribución de una población aborigen de Canarias cuyo origen estuvo en el norte de África y que probablemente tuvo que adaptarse al ambiente insular», explica. «En el caso de La Palma, al menos por nuestros resultados, no parece que tuviera muchas dificultades para mantener poblaciones con una diversidad genética decente. La Palma es una isla con muchos recursos, muy verde. Aún no sabemos muy bien en qué creía o muchas cosas que pensaba esa población aborigen, pero contribuyó genéticamente en la población actual de Canarias».

La fascinación por la genética

Durante los últimos años, los avances en genética y la democratización de determinados procedimientos han puesto de moda productos como los análisis genéticos que permiten descubrir hasta dónde se remontan tus orígenes. “Está de moda porque las compañías que se dedican a ello han hecho que sea más fácil el acceso a esa tecnología”, explica la investigadora antes de conceder que, si no se dedicase a ello, también se habría hecho uno.

“Pero creo que hay que dar información a la gente para que el público general sea capaz de interpretar esos datos”, concluye. “En Canarias, la población es bastante homogénea en cuanto a la contribución de poblaciones europeas, del África subsahariana y aborigen. Eso quiere decir que todos somos descendientes de todos. No es tan importante si eres un descendiente directo de un guanarteme (los reyes aborígenes de Gran Canaria) como entender que al final somos el producto de un proceso histórico muy interesante, con sus luces y sus sombras”.

Fuente

[Canarias}> Los pobladores de la Canarias prehispánica se parecían a los de Marruecos en el Neolítico

17/08/2023

Según un estudio sobre el ADN publicado en la revista ‘Nature’, estas muestran genéticas se dan más en las islas occidentales: El Hierro, La Palma, La Gomera y Tenerife

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La colonización de Canarias por pueblos del norte de África a comienzos del primer milenio fue un proceso más complejo de lo que se creía. Lo demuestra el descubrimiento de que los aborígenes de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura comparten ancestros con las demás islas, pero a través de ellos recibieron una herencia genética, en parte, diferente. La comparación del genoma de estos pobladores con los datos disponibles de tres yacimientos prehistóricos del norte de África ha corroborado que los antiguos canarios eran pueblos muy similares a los que habitaban Marruecos hace alrededor de 5.000 años, durante el Neolítico.

La revista Nature ha publicado el análisis más completo que se ha hecho hasta la fecha sobre el ADN de los antiguos pobladores de Canarias, con datos de 40 individuos de siete islas que abarcan 1.300 años de la historia antigua del archipiélago, desde los tiempos de las primeras llegadas -restos del siglo III- hasta los primeros años bajo la Corona de Castilla en el siglo XVI. El descubrimiento es fruto del esfuerzo coordinado de una veintena de investigadores de las universidades de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria, Stanford (EEUU) y Copenhague, el Instituto Max Planck de Alemania, el Instituto Carlos III, la empresa Tibicena, el Museo Canario, el Museo Arqueológico de La Gomera y el Museo Benahoarita.

Su ADN muestra que todas esas poblaciones se quedaron aisladas en sus respectivas islas durante alrededor de un milenio, sin apenas contacto con nadie del exterior hasta la llegada de los primeros europeos en el siglo XIV, lo que a su vez conduce a otra conclusión con implicaciones para futuros trabajos: la Canarias prehispánica ofrece una ventana privilegiada al pasado del norte de África en la etapa previa a las invasiones árabes del siglo VII, que puede completar los datos obtenidos de yacimientos prehistóricos del continente.

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Los autores, entre los que se encuentran Javier Serrano (Univerdad de La Laguna), Jonathan Santana (Universidad de Las Palmas) y Rosa Fregel (Universidad de La Laguna-Stanford), explican cómo la insularidad, la escasez de recursos y la falta de contacto con el exterior fueron moldeando la genética de los pobladores de cada una de las siete islas sobre un sustrato común. Este no es otro que la herencia de pueblos prehistóricos del actual territorio de Marruecos, cuyo ADN recoge, a su vez, la mezcla de dos ascendencias principales: una local, norteafricana, y otra de agricultores europeos que emigraron hacia al sur del Mediterráneo en el Neolítico.

Diferencias entre islas

Este trabajo revela que los aborígenes de las tres islas más cercanas al continente —Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura— tenían una mayor contribución genética del componente asociado a las poblaciones prehistóricas de Europa, mientras que los de las islas occidentales —El Hierro, La Palma, La Gomera y Tenerife— presentaban más aportación del componente prehistórico del norte de África. Lo que lleva a pensar en «un modelo de colonización más complejo del que se planteaba hasta ahora».

«Dado que el impacto de las migraciones neolíticas europeas en el norte de África no fue homogéneo, este resultado se puede explicar de dos formas: o bien las migraciones humanas que afectaron al archipiélago fueron asimétricas, con algunas arribadas llegando solo a una zona, o bien las poblaciones que colonizaron las islas orientales y occidentales del archipiélago procedían de regiones diferentes del norte de África», han señalado en un comunicado.

El autor principal del trabajo, Javier G. Serrano, ha remarcado que la diferencias entre las islas orientales y occidentales «parecen haber existido desde el comienzo del período de colonización aborigen, manteniéndose sin cambios a lo largo del tiempo». «Esto es importante porque determina que, si existieron migraciones asimétricas entre las dos regiones, tuvieron que ocurrir al inicio del periodo de colonización aborigen«, ha añadido.

Esta conclusión no hace sino apuntalar una serie de indicios que ya existían y que sugerían la existencia de alguna diferencia entre los pobladores de las islas orientales y los de las occidentales, como la mayor variedad de inscripciones en alfabeto líbico-bereber en las primeras o la presencia en una sola isla, Gran Canaria, de un árbol «importado», la higuera.

El estudio aporta pruebas de que la insularidad se acabó expresando de un modo u otro en el ADN de los pueblos de las siete islas, pero fue en las más pequeñas o con menos recursos -El Hierro, La Gomera, Lanzarote y Fuerteventura- donde más se aprecia una baja diversidad genética, «lo que puede explicarse por un fuerte aislamiento, dando lugar a la reducción del tamaño efectivo de su población y descartando así la posibilidad de que hubiera migración frecuente hacia estas islas».

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