[*Otros]– Palmeros en América / David W. Fernández: Antonio Fernández Rojas (1/4)

Antonio Fernández Rojas
(1671-1729)

Entre los mejores marinos canarios de todos los tiempos, ocupa un lugar destacado el almirante Antonio Fernández Rojas, cuya vida, por ser relativamente poco conocida, es digna de un esbozo biográfico para su mayor difusión y mejor conocimiento de sus paisanos.

Entre los portugueses que desde los primeros tiempos de ia colonización de la isla de La Palma tuvieron importante participación en la misma,—atraídos por el comercio de sus productos, sobre todo la caña de azúcar y el vino—, se hallaba un capitán de la Marina Mercante llamado Manuel Fernández de Lima, natural de Matosinhos, pequeña población situada en la margen izquierda de la desembocadura del río Leça, en Portugal. Este capitán visitaba con frecuencia la ciudad y puerto de Santa Cruz de La Palma, hasta que finalmente se estableció en ella, y allí contrajo matrimonio, el 1 de diciembre de 1658, con doña Lucía de Rojas Ravelo Sandoval y Escobar, natural de aquella ciudad.

Tuvo este matrimonio cuatro hijos, tres de los cuales abrazaron la vida monástica; fueron éstos Manuel y Francisco, que entraron de religiosos en el convento dominico de su ciudad natal, y ambos fueron priores del mismo; y María, que fue monja profesa en el convento de Santa Catalina de Sena, de la misma población.

El cuarto de los hijos, llamado Antonio Fernández Rojas, objeto de nuestro estudio, nació, como todos sus hermanos, en la ciudad del matrimonio de sus padres el 12 de septiembre de 1671. De su niñez y juventud sabemos que fue alumno de las escuelas que en Santa Cruz de La Palma sostenían los franciscanos y dominicos, y que a la muerte de su padre siguió la carrera de marino, haciéndose cargo del buque paterno.

A los veinte años de edad lo encontramos en América como piloto acompañado en un patache que transportaba al presidio de San Agustín de la Florida el situado remitido desde Nueva España, y sirvió esta plaza, para la que le fue despachado el título correspondiente por el gobernador de dicho presidio, durante un año y dos meses, de 1691 a 1692.

Siendo gobernador y capitán general de Cumaná y costas de Tierra Firme don Gaspar Mateo de Acosta, paisano de Fernández Rojas y protegido del padre de éste, le fue expedido el título de alférez de Infantería, con el cual sirvió a la Corona en el Ejército de tierra de aquella provincia) con la tropa enviada desde la ciudad de Cumaná para socorrer el castillo de Santiago de Arroyo de la Real Fuerza de Araya, el cual había sido proveído de bastimentos por el referido gobernador. Ocupó esta plaza sólo sesenta y cuatro días, o sea, desde julio de 1693 hasta septiembre del mismo año, fecha del decreto por el cual el gobernador, que se hallaba en los preparativos para pasar con igual cargo a la provincia de Mérida y La Grita y ciudad del Espíritu Santo de Maracaibo, le concedió licencia para pasar a la metrópoli a emplearse en el real servicio. Posiblemente, lo recomendaba para mejor empleo con motivo de su viaje.

En 1695 se hallaba como piloto particular en el puerto de Veracruz, cuando lo llamó el virrey, conde de Gálvez, para que pasara a Filipinas como tercer piloto del galeón “San José” que se preparaba para zarpar. Con este motivo se presentó al virrey en Méjico, pasando seguidamente a Acapulco, en donde embarcó, ocupando dicha plaza desde el 23 de marzo de 1695, llegando a Cavite el 23 de junio de dicho año.

A su llegada a Filipinas permaneció algún tiempo separado del real servicio, y el 7 de julio de 1697 se encontraba en Bagatao [1] de piloto del patache de propiedad privada “San Bernardo», cuando estando listo para salir el galeón “San Francisco Xavler», recién construido en aquellos artilleros, y no hallándose a bordo el día fijado el piloto acompañado, fue nombrado para sustituirle Fernández Rojas, quien, en efecto, realizó el viaje, y en el regreso del mismo ejerció también el mando de una compañía de infantería española, para lo cual le despachó el título correspondiente el virrey, conde de Moctezurna, el 26 de febrero de 1698, designándole un sueldo mensual de 60 ducados de Castilla.

Ocupó esta plaza durante un año y ciento cinco días, es decir, hasta el 19 de octubre de 1698, fecha en que arribó a Cavite, isla de Luzón, archipiélago filipino, en viaje de regreso.

Permaneció en el puerto de Cavite, como piloto entretenido [2], hasta que el 22 de junio de 1699 fue nombrado piloto mayor del patache “Santa Rosa», el cual había de realizar aquel año el viaje regular a las islas Marianas para llevar el situado ordinario y la gente necesaria para su guarnición. Las incidencias de este accidentado viaje, en el que se le asignó un sueldo anual de 300 pesos y la ración ordinaria, se conoce en detalle por el Diario de Navegación redactado por el propio Fernández Rojas, en su calidad de piloto, y el cual figura en el Testimonio de Autos sobre la arribada del patache “Santa Rosa” que se despachó para las islas Marianas en el pasado año de 1699, el cual se conserva en el Archivo General de Indias, de Sevilla.

La frustración del referido viaje dio motivo a un expediente para averiguar sus causas, y en el que todos los dictámenes y exámenes técnicos fueron favorables y elogiosos para Fernández Rojas, por todo lo cual el gobernador dio por fortuita la arribada del patache, dejando a nuestro biografiado libre de todo cargo y favorecido por este contratiempo, donde puso de manifiesto la pericia que le fue reconocida en los informes de los peritos, por lo que antes de concluido el referido expediente, y con fecha 10 de marzo de 1700, le expidió el gobernador el título de piloto acompañado del galeón capitana “Nuestra Señora del Rosario», asignándole un sueldo de 300 pesos anuales.

***

[1] Bagalao es el antiguo nombre del actual puerto de Sorsogon, en la isla de Luzón, archipiélago filipino.

[2] Se llamaba piloto entretenido al aspirante a una plaza efectiva, que está haclendo méritos para obtenerla.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández – Padre José de Arce y Rojas, «Apóstol del Paraguay» (4/4)

Padre José de Arce y Rojas, “Apóstol del Paraguay” (4/4)
(1640-1715)

Los payaguas prepararon una emboscada al padre Blende en la que le dieron muerte, y esperaban al padre Arce para sacrificarlo de igual modo. El padre Arce, al no hallar el barco ni al padre Blende, compuso una embarcación y en ella se embarcó con los trece neófitos a principios de diciembre. Hallo los cadáveres del padre Blende y sus compañeros, y desatendiendo el peligro de encontrarse con los payaguas cayó en manos de ellos. Al primer lance aferraron la embarcación y la llevaron a tierra.

El primero que entró en ella fue Cotaga, hijo de un hechicero, que, llegado al padre Arce, le sacó a la playa echándole con ímpetu en el suelo, para lo cual fue menester muy poco por lo débil que se hallaba, y le dio tan fiero golpe en la cabeza que le quitó al punto la vida sin poder decir otra cosa sino: “Hijos míos muy amados, ¿por que hacéis esto?». Los demás compañeros fueron asesinados también, salvo uno que se salvo.

Los asesinos llevaron el cuerpo del padre Arce al otro lado del río y lo entregaron a los guaycurús, cómplices de ellos. Estos tomaron el cadáver y lo maltrataron y zahirieron. Era diciembre de 1715.

Así falleció el Padre Arce, cuando buscaba el ansiado camino para el Perú, que había de facilitar extraordinariamente las tareas apostólicas del Chaco. Tenía casi 75 años de edad; 45 de religión y 29 de profesión de cuatro votos, que había hecho el 15 de agosto de 1686. Se supo la muerte del padre Arce por cuatro compañeros cristianos llamados José Mazzabis, Jacinto Poquibiqui, Pablo Tubari y Pedro Melchor Guarayo, que habiendo sido esclavos de los payaguás fueron rescatados por los padres en el primer viaje, y en éste los había llevado el padre Arce como intérpretes, quedando ahora esclavos por segunda vez de los payaguas.

Pero también se libraron nuevamente, pues en enero de 1718, en compañía de una india asionés, también esclava, y pretextando ir en busca de frutos silvestres, se fugaron, llegando a San Rafael de los Chiquitos. En Asunción el P. M. Fr. Jose de Zerza, comendador de Nuestra Señora de la Merced, amigo íntimo del padre Arce por haber sido su discípulo de Filosofía, dice que en el momento de su martirio lo vio entrar en la celda y le dijo con tierno afecto: “Hijo, encomiéndame a Dios, porque me hallo en grandes angustias».

Además de las fatigas que pasó entre los chiriguanás, chiquitos y guaraníes, en el descubrimiento del río Paraguay, y las conversiones que hizo en las iglesias que fundó, aprendió los lenguajes chiquito, quichuo, guaraní, chiriguaná y payaguá. Fue de aventajado talento en el púlpito.

Hallándose en Córdoba de Tucumán, en cuya Real Universidad fue descargado de la ocupación de leer las Facultades mayores, se le encargó predicar sobre las virtudes de San Francisco Javier, en la festividad de este santo, y por modestia al subir al púlpito se excusó de no tener dotes de orador y, en lenguaje poco elegante, dijo algo de doctrina cristiana. Cierto discípulo suyo en Filosofía, en teatro público y en traje de bufón, representó dicha acción moviendo a risa a los oyentes. El padre Arce, en lugar de ofenderse, se lo agradeció, por lo que aquél, en adelante, se convirtió en panegirista de sus virtudes.

Vistió siempre con mucha humildad y era parco en el comer. En una calabaza que le servia de olla, escudilla y vaso, cocía un poco de maíz con agua y, sin otro aderezo, lo comía, y sólo por enfermedad comía un pedazo de carne mal asada.

Así fue la vida de este misionero que ha merecido de la posteridad el sobrenombre de “Apóstol del Paraguay».

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández – Padre José de Arce y Rojas, «Apóstol del Paraguay» (3/4)

Padre José de Arce y Rojas
(1640-1715)

En este año de 1691 recibió en Tarija, donde se hallaba de visita el Padre Provincial, R. P. Gregorio de Orozco, la carta del Gobernador de Santa Cruz de la Sierra, que desde Tariquea le enviaba el padre Arce. El Padre Provincial ordenó a] padre Arce que fuera en busca de los orígenes del río Paraguay y visitara las dos recién fundadas reducciones de los chiriguanás, Presentación y San Ignacio, explorando en el interin las voluntades de los chiquitos y de las otras tribus indias que se hallasen dispuestas a recibir la evangelización. Ordenábale, asimismo, que a lo largo de la ribera de aquel río esperara la llegada de varios padres que habrían de salir de las misiones de los guaraníes, y emprendieron por agua el camino hacia el lago de los Xarajes a fin de que fueran sus compañeros en las conversiones de aquellos pueblos,

El padre Arce, en ejecución de esta orden, partió de Tarija con el hermano Antonio de Ribas, pero al llegar a Santa Cruz de la Sierra, en noviembre de 1691, lo halló cambiando de gobiemo. El nuevo Gobernador lo desanimó en su empresa poniéndole muchos obstáculos, pero, vencidos éstos, se dispuso con su acompañante, y dos mozos que le servirían de guías hasta las primeras rancherías de los pinocas, a penetrar en la tierra de los chiquitos, poniéndose en marcha el 9 de diciembre de 1691 y llegando en los últimos días de dicho mes, después de vencer las dificultades del camino. Hallaron a los indios contagiados de viruela, y determinaron quedarse entre ellos.

El 31 de diciembre levantaron una cruz delante de la cual rezó el padre Arce la letanía lauretana estando todos los indios arrodillados. El 14 de enero de 1692 tenía ya acabada la iglesia que se llamó de San Francisco Javier de los Pinocas. Comenzó a predicar el evangelio con todo éxito. Su fama llegó a los perroquis, que estaban más adelante, cerca de Santa Cruz de la Sierra, los cuales alimentaron en tal número la feligresía que el padre Arce enfermó debido al esfuerzo en su trabajo.

A mediados de febrero de 1692 llegó hasta ‘la reducción de San Francisco Javier de los Pinocas la noticia de que los portugueses de San Pablo y otros lugares del Brasil habían pasado en enero el río Paraguay, y se decía que querían destruir Santa Cruz de la Sierra. En conocimiento de esto, el padre Arce, con tres indios prácticos pasó por los boros, tabicas, taucas y otros, siempre con rumbo hacia Oriente y siendo recibido por todos los indios con muestras de alegría y peticiones de que los evangelizase.

Comprobó la presencia de los mamelucos, porque desde los taucas se oían los tiros de sus escopetas, y logró que los indios se retirasen, escogiendo el Capoco, donde poco después se fundó la reducción de San Rafael de los Chiquitos. Volvió el Padre Arce a la reducción de San Francisco Javier de los Pinocas, distante unos 300 kilómetros de estos parajes, y luego fue a dar lo ocurrido al Gobernador de Santa Cruz de la Sierra, quien despachó un cabo y doce soldados para que reconocieran la tierra y certificasen el número de fuerzas del enemigo, y con su noticia despachó 130 soldados, con su caudillo. Al llegar a San Francisco Javier de los Pinocas se ie juntaron 500 indios chiquitos flecheros. El padre Arce dispuso que la reducción de San Francisco Javier de los Pinocas se trasladara a un lugar más cómodo y abierto, y que era a su vez más seguro y fuerte, sobre el río que los indios llamaban Apere y los españoles San Miguel. Así quedó desamparado el antiguo emplazamiento de la reducción [3].

En este tiempo fue nombrado Provincial el R. P. Lauro Núñez, por lo que el padre Arce se vio precisado a volver a Tarija con el fin de consultarle. De paso por los chiriguanás, encomendó el pueblo de Presentación al cuidado del padre Zea, y el de San Ignacio a los padres José Tolu y Felipe Suárez.

Una vez en Tarija, el nuevo Padre Provincial ordenó que el padre Zea le sucediese en el oficio de Superior, y él se quedase en Presentación, y que los padres Diego Centeno y Francisco Hervás pasasen a los chiquitos.

Con motivo de haber sido descubierto lo que ellos pensaron que era el río Paraguay por la banda de los chiquitos, y que era en realidad un lago, el Padre Superior, R. P. Jose Tolu, determinó que pasasen a dar la noticia al Padre Provincial que lo era, por segunda vez, el R. P. Lauro Núñez. Éste se llenó de gozo y dispuso que los cinco misioneros antiguos de los guaraníes, con un padre coadjutor, fueran en busca del camino que ya se juzgaba descubierto por la otra banda del río Paraguay; fueron éstos los padres Bartolomé Ximénez, Juan Bautista Neuman, además de los padres Zea, Arce, Hervás y e] hermano Silvestre González. Salieron de Candelaria el 10 de mayo de 1703 y regresaron el 7 de enero de 1704, después de infructuosa búsqueda. El 9 de enero salieron de Asunción para volver a los guaraníes, dando fin a tan larga navegación el 4 de febrero.

A fines de enero de 1715 salieron de la Asunción el padre Arce y el padre Bartolomé de Blende en busca de los chiquitos. El primer contratiempo que tuvieron en esta larga peregrinación file con los payaguas, que fingiendo desear la evangelización los entretuvieron, intentando luego quitarles la vida, tanto a ellos como a los indios, que los acompañaban, y darle fuego al barco y robarlo. Luego tropezaron también con los guaycurús, que también intentaron molestarlos. A mediados de agosto de 1715, el padre Arce decide dejar el barco en unión del padre Blende y con sólo doce indios que lo acompañaron sigue por tierra la búsqueda de los chiquitos. Después de cruento y largo viaje, de hambre, desnudeces y enfermedades, halló la misión de San Rafael de los Chiquitos, donde se hallaba el padre Zea.

Siguió camino para volver hasta donde había dejado al padre Blende y los suyos. Recibió carta del padre Vice-Provincial, pidiéndole que le esperase. El padre Arce le respondió que se detuviese en San Rafael de los Chiquitos, que él en una canoa iría a los payaguas, de quienes afirmaba que lo conducirían a Asunción, donde en abril del año siguiente volvería para llevarle. Después de que el padre Arce se separó del padre Blende para hallar a los chiquitos, éste se quedó esperando su regreso, pero soliviantados los ánimos de sus compañeros de esta demora hubo de regresar.

***

[3] Esta misión tuvo otra mudanza más para librarse de las invasiones de los mamelucos. En 1702 tenía más de 600 almas.

[*Otros}– Canarias y las malas compañías / EDITORIAL

18/07/07

Cuatro años después de descalificar al PIL como una especie de “cartel de Medellín», el ex ministro socialista de Justicia, López Aguilar, no ha tenido reparos en tenerlo como principal aliado político en Lanzarote.

Los socialistas canarios están ofreciendo en Lanzarote una nueva muestra de lo que el partido de Zapatero entiende por “regeneración democrática” y “tolerancia cero contra la corrupción». Cuatro años después de que Juan Fernando López Aguilar descalificara —no sin fundamento— al Partido Independiente de Lanzarote como una especie de “cartel de Medellín», este partido-familia, que dirige desde la cárcel el preboste José Dimas Martín, se ha convertido en el principal aliado de gobierno de los socialistas en la isla.

Gracias al acuerdo, el PSOE se ha hecho con la presidencia del Cabildo de la isla, y las alcaldías de Arrecife, Tías y San Bartolomé. A cambio, el PSOE ha apoyado al hijo de “Don Dimas” como alcalde de Teguise, municipio turístico de la isla donde los socialistas tendrán la cartera de Economía y Hacienda, Cultura, Servicios sociales y Juventud y Deportes, entre otras.

Si tenemos en cuenta que el PIL es un partido que fundara y controla quien hace escasos siete meses volvía a prisión —por tercera o cuarta vez— para cumplir una pena de ocho años de prisión y quince de inhabilitación por un delito continuado de malversación de caudales, fraude de subvenciones y delito contra la Seguridad Social, nos podemos hacer una idea de lo poco que le ha importado al partido socialista aquello del “dime con quién vas…».

Más aún cuando es un secreto a voces que el principal objetivo del PIL, más aun que situar al hijo de “Don Dimas” en la alcaldía que ostentara su padre, es poner a éste de nuevo en libertad. Y qué mejor para un presidiario y sus esperanzas de indulto que tener como aliado político a quien, como Juan Fernando López Aguilar, hasta hace nada era ministro de Justicia…

LD

[*Otros}– El autor canario de ‘bestsellers’, Alberto Vázquez-Figueroa, se venga de Hacienda y regala su última novela

18/07/07

Cree que se debe ‘presionar a los editores’ para que los libros estén al alcance de todos, y ofrece su novela por Internet, aunque habrá que pagar si se prefiere en lujo o en formato de bolsillo.

Si hay alguien que puede presumir de jugosos derechos de autor, ése es Alberto Vázquez-Figueroa. Pero al prolífico escritor canario, auténtico ‘bestseller’ nacional, no le hace ninguna gracia ni el sistema editorial ni pagar a Hacienda la mitad de sus beneficios. Así que ha decidido ofrecer su nueva novela, ‘Por mil millones de dólares’, sin costo alguno para el lector.

A través de Internet, cualquier persona podrá bajar el libro, e incluso los periódicos y revistas que lo deseen podrán ofrecerlo este verano al estilo de las antiguas novelas por entregas.

Si el lector prefiere la edición de lujo (publicada por El Andén), tendrá que ir a la librería y pagar los pertinentes 20,5 euros. Pero si se decanta por la de bolsillo, que como novedad se ha colocado en los estantes al mismo tiempo, se gastará la mitad.

En una carta abierta, el autor explica que su decisión se debe a que, ante una compra, el consumidor opta si se queda con el “traje a medida” o con el del “rastrillo dominguero». Pero no pasa lo mismo con los libros, ya que es la editorial la que fija el precio y la que saca una edición más económica varios años más tarde, cuando la novela ya no es una novedad.

“La cultura es tan importante como comer o vestirse, y desde luego mucho más importante que adquirir un coche donde se ofrecen cien gamas de precios donde elegir», continúa Vázquez-Figueroa, pero “los lectores tienen que resignarse a pagar el precio que marca el editor que ha adquirido en exclusiva o aguardar años hasta que se edite en bolsillo».

Los estudiantes, las secretarias y los ejecutivos

El escritor añade en su misiva que “los editores no tienen derecho a quejarse de que se lee poco” ni el Gobierno “debería promover absurdas campañas publicitarias que no conducen más que a gastar dinero». Su receta es que debe “presionar a los editores a la hora de poner los libros al alcance de todos los bolsillos».

“Personalmente», continúa, “prefiero que me lean dos estudiantes, obreros o secretarias, en el autobús por siete euros, que un alto ejecutivo en su cómodo despacho por 20, porque, aunque yo gane menos, esos dos lectores se convertirán en cuatro y luego en ocho, y resulta evidente que existen mucho más obreros, estudiantes y secretarias que altos ejecutivos».

En cuanto a quien obtenga su libro por la Red, “tal vez la próxima vez se decida a comprar un libro aunque no sea mío». “Algo es cierto», prosigue, “he vendido casi 25 millones de libros, y todo el dinero que me han pagado me lo he gastado, pero una gran parte de los lectores que he conseguido, aún los conservo».

Y arremete contra la Agencia Tributaria y hasta insinúa un posible embargo: “Y de todo el dinero que gané, la mitad se lo llevó Hacienda», mientras que en Inglaterra “los escritores no pagan impuestos». “Para nuestra voraz, inculta y derrochadora administración tan sólo somos europeos cuando conviene” por lo que “prefiero regalarle la mitad de mis ganancias a unos lectores anónimos” que a “un Gobierno que no sólo no lo agradece […] y amenaza quedarse con mi casa».

¿Y la historia de ‘Por mil millones de dólares’? Política-ficción al más puro estilo Larry Collins para mezclar con una cerveza fresquita bajo la sombrilla. Un directivo de una multinacional estadounidense aparece muerto. Su empresa, llamada Dall & Houston —pero que recuerda mucho a la Halliburton de Dick Cheney—, se hace de oro con las contratas de reconstrucción de Irak. La Justicia investiga sus prácticas corruptas, la viuda del ejecutivo rastrea con un detective las pistas sobre el asesinato, y hasta se descubre una conspiración para asesinar al mismísimo presidente de EEUU.

Con la playa de fondo, perfecto.

El Mundo

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández – Padre José de Arce y Rojas, «Apóstol del Paraguay» (2/4)

Padre José de Arce y Rojas
(1640-1715)

Don José Francisco de Arce y Rojas nació en Santa Cruz de La Palma (Canarias) en el seno de una familia piadosa y de nombre ilustre, que gozaba del aprecio de los palmeros por su trato franco y conciliador, por su caridad siempre dispuesta a favorecer al desvalido, y por la protección eficaz que dispensaban a cuantos, con justa razón, demandaban su ayuda.

Este hogar desahogado fue celoso de la educación de sus hijos. Sabemos que los tres hermanos se educaron en el convento de Santo Domingo, de Santa Cruz de La Palma, donde, como ya vimos, al concluir la enseñanza superior fueron enviados los dos mayores, Juan y José, a la Península a fin de instruirse en derecho en el Colegio de San Hermenegildo de Sevilla, donde fueron persuadidos por los jesuitas para que dejasen dicha carrera y tomasen el hábito de su Compañía.

Parece ser que José cursó también estudios en la Universidad de Salamanca, en el Colegio de cuya ciudad fue recibido el 3 de julio de 1669, pasando luego a tener el noviciado en Villa García. Tenía entonces 18 años, era blanco, de pelo castaño, alto cuerpo, con un lunar en el carrillo derecho, y de naturaleza ardiente y viva que pronto dulcificó. Después de cumplir su noviciado pasó a los estudios mayores. Al igual que su hermano fue destinado a la enseñanza y al púlpito, destacándose ambos por su fácil elocuencia y alcanzando envidiable reputación en Sevilla, Valencia, Valladolid y Salamanca.

Deseoso de pasar a las misiones de las Indias, y aprovechando la llegada a España del Procurador General de la provincia del Paraguay, R. P. Cristóbal Altamirano, S. J., pidió licencia para pasar al Paraguay. El Padre General, R. P. Juan Pablo de Oliva, remitió la licencia correspondiente al Padre Provincial de Castilla, R. P. Pedro Jerónimo de Córdoba.

Llegó a Buenos Aires (Argentina) en 1674, formando parte de una misión de 30 religiosos y 3 hermanos coadjutores de su orden que, a costa de la Real Hacienda, llevaba al Paraguay el padre Altamirano en el navío “Santa Maria Lubeque», a cargo del maestre Mateo Lozano. Durante un trienio fue Rector del Colegio de la Villa de Tarija, actual ciudad universitaria de Bolivia, capita] del Departamento del mismo nombre.

Siendo el padre Arce, en el Paraguay, Padre Superior de las reducciones de indios, estaba señalado por Carlos II para entrar a la tierra de los patagones, pero le fue cambiado el destino y, previa orden del Padre Provincial del Paraguay, R. P. Gregorio de Orozco, fue destinado a reconocer los chiriguanas, en compañía del padre Juan Bautista Zea. Hallándose en los preparativos para esta empresa vino del río Pilcomayo un cacique con seis vasallos pidiéndole que los evangelizase. Le pareció al padre Arce conveniente fundar una reducción de estos indios, por lo que los remitió acompañados de cuatro guaraníes, dándoles órdenes a éstos de explorar la voluntad de aquel pueblo y de recorrer las rancherías situadas en la orilla del Pilcomayo, anunciándoles que pronto los seguiría. Al disponerse a partir quiso el padre Arce hacerse acompañar de don Diego Porcel, caballero de gran estimación entre aquellos infieles, a fin de que tuviese refrenados a los caciques del río Bermejo, pero éste no pudo realizar el viaje, siendo sustituido por el hijo de don Diego.

Se inició la expedición en mayo de 1690. Al llegar el padre Arce a las rancherías halló que los indios lloraban la muerte de los suyos, que habían perecido en las discordias entre los caciques Cambaripa y Tataberiy. Intentó la paz entre ambos contendientes, y lo logró el 26 de septiembre de 1690.

Los jesuitas deseaban conocer el territorio de la provincia antes de asentarse en lugar alguno, y con este objeto recorrían los lugares próximos al río Guapay. Aquí fueron bien recibidos por los indios, y sus caciques les pedían que los evangelizase, ofreciendo hacerles iglesia y casa para su habitación. El padre Arce les ofreció volver para hacer asiento en estas tierras, pero como la hermana del cacique Tarnbacura le pidió que intercediese por su hermano que había sido ordenado prender por el gobernador de Santa Cruz de la Sierra, que lo era entonces don Agustín de Arce de la Concha, partió para este lugar y logró su deseo.

Allí fue disuadido por este gobernador del propósito de evangelizar a los chiriguanás, empresa que estimaba difícil dada la idolatría de estos indios, aconsejándole que en su lugar lo hiciera con los chiquitos, que confinaban con aquéllos y ya habían hecho la paz con los españoles y deseaban ser evangelizados, a lo que no podían acudir los misioneros de la provincia del Peni por estar ocupados en la evangelización de los mojones, muy distantes de los chiquitos y cerca de las misiones de itatines.

Convencido el padre Arce por los razonamientos del Gobernador, se decidió a evangelizar a los chiquitos. Para ello, el Gobernador le dio cartas para el Padre Provincial, R. P. Gregorio de Orozco, y para el Padre General, R. P. Tirso González, pidiéndoles que la provincia del Paraguay tomase a su cargo la conversión de los chiquitos. Con estas esperanzas partieron los padres Arce y Zea de Santa Cruz de la Sierra, acabaron de reconocer la tierra de los chiriguanás, que se extiende unos 500 kilómetros y regresaron a Tarija. De regreso, al pasar el rio Guapay los indios le pidieron que fundara en aquellas riberas una reducción. Así lo hizo, levantando un rancho, celebrando misa y consagrándola a la Presentación en el templo de la Virgen, por ser aquel dia 21 de noviembre. Luego siguió rumbo a Tarija.

Entrando ya en el año 1691 partió el P. Arce al valle de las Salinas, donde acudían muchos infieles que intentaron darle muerte, de lo cual fueron disuadidos por los indios de Tariquea, los cuales luego convocaron una asamblea el 31 de julio, día de San Ignacio, en la que resolvieron permitir la predicación del Evangelio, y de lo cual enviaron aviso al padre Arce. Así se fundó la reducción de San Ignacio, en el valle de Tariquea, que media entre Tarija y el río Guapay.

[*Otros}– Luz en el nuevo telescopio de Canarias

13/07/2007

El nuevo gran observatorio de La Palma cumple esta noche la tradición de captar una estrella por primera vez.

Para esta noche, a las 23 horas, está prevista la celebración protocolaria de la primera luz del Gran Telescopio de Canarias (GTC), un acto que realizan los telescopios cuando están casi terminados y que consiste en apuntarlo al cielo y recibir luz de un astro, para comprobar que funciona.

Para el acto de esta noche, se cuenta en el GTC con la presencia del Príncipe de Asturias, quién, en junio de 2000, puso la primera piedra de la gran instalación científica de espejo de 10,4 metros de diámetro, en el observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma. El astro elegido para tomar la primera luz es Polaris, la Estrella Polar.

Tras la celebración de hoy, los astrónomos tendrán que esperar un año más para que el GTC este listo para iniciar las operaciones científicas, un año en el que se acabará de montar el espejo principal, se ajustarán calibrarán los equipos y sistemas y se colocarán las primeras cámaras astronómicas.

Será un telescopio para ver el cielo en luz visible y parte del infrarrojo. Este tipo de grandes telescopios, una nueva generación de máquinas científicas que han puesto en marcha una revolución en la astronomía, está dando a los astrónomos acceso al universo más lejano, con gran resolución y con tiempos de observación relativamente breves porque sus enormes espejos captan mucha luz. También la detección indirecta de los planetas extrasolares y los detalles de galaxias están a su alcance. El observatorio español y sus futuras cámaras, según sus responsables, es especialmente idóneo para estudiar galaxias activas, discos de materia en los que se están formando planetas y regiones de otras galaxias donde nacen nuevas estrellas.

El GTC es uno de los proyectos científicos más ambiciosos realizado en España. Arrancó hace diez años y el plan era tenerlo listo para 2003.

El espejo del GTC no es de una pieza única sino que estará formado por 36 segmentos hexagonales que actuarán como una superficie de 10,4 metros de diámetro. De momento están instalados 12 de los 36. Un sistema de actuadores mecánicos controlado electrónicamente mantiene en su posición precisa cada uno de los segmentos. Se trata de una tecnología muy innovadora y al principio muchos la consideraban arriesgada. Sin embargo, los dos telescopios Keck estadounidenses, (en Hawai), de diez metros cada uno, para los que se desarrolló la idea de los espejos segmentados, están en pleno funcionamiento científico desde 1993 y 1996 respectivamente.

Otros telescopios del mismo rango, como los cuatro VLT del Observatorio Europeo Austral, en Chile, el Subaru Japonés, también en Hawai, o los dos Gemini (en Chile y en Hawai) han utilizado otra tecnología de espejo avanzado, de una sola pieza, muy delgado y también sostenido por actuadores.

El GTC, construido por la entidad Grantecan con un costo de 104 millones de euros, es un proyecto liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (GTC), que cuenta con la participación del Instituto de Astronomía y del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica —ambos de México— y de la Universidad de Florida (EE UU). La participación de estos dos socios en el proyecto español es de un 10% en total. A cambio tendrán derecho a utilizan cada uno un 5% del tiempo de observación del telescopio.

Por parte española, el GTC es un programa la Administración Central (70%) a través del Ministerio de Educación y Ciencia, y la comunidad autónoma de Canarias (30%). Ambas instancias tienen que acordar ahora qué institución se responsabilizará de la operación del telescopio, y con qué aportación financiera de cada una.

De la gestión y distribución a la comunidad científica española e internacional se ocupará el Laboratorio de Astrofísica Espacial y Física Fundamental (LAEF), del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA, de Defensa). El LAEF gestiona otros archivos astronómicos, especialmente de la Agencia Europa del Espacio. Las observaciones del GTC (unos cinco gigabytes diarios de información) se enviarán al LAEFF, situado en Madrid, donde estarán a disposición de los científicos (los autores de cada observación tienen un período de exclusividad de los datos).

El País.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández – Padre José de Arce y Rojas, «Apóstol del Paraguay» (1/4)

Padre José de Arce y Rojas, “Apóstol del Paraguay”
(1640-1715)

Ancestros

Don José de Arce Rojas y Escobar, natural de la isla Terceira del archipiélago portugués de los Azores, hijo de Baltasar de Arce, oriundo de Zamora, y de Maria de Rojas, se estableció en la isla de La Palma (Canarias) en 1640. En la ciudad de Santa Cruz de La Palma, capita] de dicha isla, contrajo matrimonio, el 17 de mayo de 1644, con doña María González de Lima, dama de distinguida familia, hija de Juan González de Lima y de María González.

Allí protagonizó uno de los frecuentes litigios que por algún cargo público se originaban entre la nobleza y el pueblo. Veamos los hechos.

Don Andrés Lorenzo Salgado, que poseía, por herencia de sus mayores, el oficio de regidor perpetuo del Cabildo de la isla de La Palma, hizo renuncia de él, cediéndolo a don José de Arce Rojas y Escobar, cuya Real Cédula confirmatoria fue expedida por Felipe IV el 15 de mayo de 1657. A pesar de que el beneficiado ocupaba una posición social ventajosa y pertenecía a una familia aristocrática, el Cabildo se negó a darle posesión de su empleo de regidor, alegando que el referido, además de extranjero y comerciante [1], carecía de títulos nobiliarios, circunstancia necesaria para obtener aquel puesto.

Se quejó el perjudicado a la Corte, donde consiguió que el mismo Rey, en otra Real Cédula de 15 de junio de 1659, le confirmase en su cargo “in perpetuum modum», mandando bajo severas penas que se le diera la posesión y que se borraran o tildasen las palabras que contra él habían sido vertidas por los regidores en el acta respectiva

A despecho del Cabildo fue, finalmente, regidor perpetuo de La Palma, y más tarde Sargento Mayor de sus milicias.

Otro pasaje curioso de la vida de don José de Arce Rojas y Escobar es el siguiente:

Siendo devoto de San Francisco Javier, jesuita y apóstol de las Indias, como también lo eran sus dos hijos mayores, acudió a Sevilla por una imagen de este santo —aunque es tradición que ésta fue le regalada a su padre por los hermanos jesuitas—, y decidió levantar una ermita de esta advocación inmediata a la casa de su vivienda, que era de su propiedad. Con este motivo, con fecha 17 de enero de 1672 dirigió una exposición al Obispo de la diócesis, que lo era don Bartolomé García Jiménez, pidiéndole la autorización correspondiente, que le fue concedida, y la ermita de San Francisco Javier edificada.

Bendecida por el licenciado don Juan Pinto de Guisla, visitador general de la isla y comisionado “ad hoc», se dijo en ella la primera misa en 1674. La escritura de dotación de la expresada ermita se hizo ante Andrés Chaves, el 3 de abril de 1674; y el Nuncio de su Santidad, en escrito de 17 de abril de 1677, le autorizó para abrir tribuna y puerta de comunicación entre su casa y el coro de la ermita. El edificio de la ermita de San Francisco Javier de Santa Cruz de La Palma (Calle O’Daly, 36) aún subsiste, aunque no dedicado al culto, y en estado ruinoso.

Del matrimonio de don José de Arce Rojas y Escobar, y doña María González de Lima y Lima nacieron tres hijos:

A.- Don Juan de Arce y Rojas. Nacido el 28 de octubre de 1646 en Santa Cruz de La Palma, y que, una vez concluida la enseñanza superior en dicha ciudad, pasó a la Península, en compañía de su hermano José, a fin de instruirse en derecho en el Colegio de San Hermenegildo de Sevilla, establecimiento que se hallaba a cargo de los Padres de la Compañía de Jesús, quienes persuadieron a ambos hermanos para que dejasen la carrera emprendida y vistiesen el hábito del Jesuita.

Al ingresar éste en dicha Compañía, renunció a favor del Colegio de San Ambrosio de Valladolid —donde parece que hizo su profesión— la legítima paterna que en su día debía corresponderle, según escritura ante el escribano de la ciudad de León, Antonio Rodríguez Losada, de 2 de agosto de 1668 [2]. Sabemos que luego fue destinado a América, y en 1679 se halla de Rector del Colegio de San Juan Bautista, de La Plata, hoy Sucre (Bolivia).

B.- Don José de Arce y Rojas, cuya biografía pretendemos trazar luego.

C.- Don Luis de Arce y Rojas. Nacido el 19 de marzo de 1659, contrajo matrimonio con doña Catalina Montañés y Ponce de León, y ante el escribano Antonio Vázquez otorgó testamento, mancomunado con su esposa, el 30 de mayo de 1706, vinculando, con real licencia —la casa de su habitación, una propiedad de viña en Breña Baja, el patronato de la ermita de San Francisco Javier, el oficio de regidor perpetuo que poseía por herencia de su padre, y un quinto de todos sus demás bienes— a favor de la Compañía de Jesús para que ésta fundara en la isla de La Palma un colegio de su orden, y que, no pudiendo o no queriendo hacerlo, se destinaran los productos de estos bienes a la dotación de un maestro de instrucción primaria que diera educación a la juventud palmera. Los párrocos de El Salvador, albaceas testamentarios de éste, administraron esta vinculación durante muchos años, pagando doscientas veinticinco pesetas anuales a un maestro de escuela, hasta que, en virtud de la ley de desamortización del 11 de octubre de 1820, estos bienes pasaron a ser propiedad del Estado, quien los enajeno en pública subasta.

Del matrimonio de Arce Montañés nacieron dos hijos:

1. Doña Francisca Javiera de Arce y Montañés, que entró de religiosa en el Convento de Santa Catalina de Sena, de Santa Cruz de La Palma; y,

2. Don Francisco Javier de Arce y Montañés, quien, según parece, vistió como sus tíos la sotana del jesuita, siendo enviado a Manila (Filipinas) con otros padres de la Compañía, donde es muy probable une ocurriera su muerte. Circunstancia ésta que explicaría el criterio del testamento de sus padres.

***

[1] «En 1655 lo habíamos hallado exportando una partida de vino palmero para Venezuela», así consta en el “Libro del Sanctuario del Glorioso Apóstol del Oriente San Francisco Xavier”, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, en el que registran la fundación y visitas canónicas de esta ermita.

[2] Como curiosidad, consignamos que la Compañía concesionaria nunca reclamó la parte que legítimamente ie correspondía en los bienes de la testamentaria de Arce y Rojas de Escobar.

[*Otros}– GRANTECÁN: El mayor cazador de galaxias

En la cumbre del Roque de los Muchachos, en la isla La Palma (Canarias), sobre un impresionante ‘mar de nubes’ y a una altura de 2.400 metros, está a punto de finalizar la construcción del GRANTECAN, el telescopio más grande y potente del mundo.

Tras siete años de obras, cuatro más de los que estaban previstos en el calendario inicial del proyecto, los astrónomos de todo el mundo esperan descubrir nuevas estrellas, planetas y galaxias cuando esta espectacular instalación científica se ponga en funcionamiento en 2008.

El próximo viernes, el Príncipe Felipe asistirá a la “Primera Luz” del Telescopio, la prueba inicial en la que se ensayará la eficacia científica de sus instrumentos.

Ver vídeo y detalles del proyecto.

El Mundo