[*Otros}– Molinos de agua (La Laguna, Tenerife)

31 Octubre, 2008

Melchor Padilla

El concejal del grupo socialista de La Laguna, Yeray Rodríguez, presentó el pasado 11 de septiembre una propuesta al pleno del Ayuntamiento sobre el estudio de la situación y posible rehabilitación de los antiguos molinos de agua sitos en el Barranco de la Carnicería.

Con esta propuesta dio a conocer a muchos laguneros la existencia de los restos de los dos molinos que se conservan en la margen derecha del mismo barranco, uno en el barrio de El Timple y el otro en el de La Verdellada. Sólo podemos contemplar hoy en día la obra de mamposteria del cubo de los dos molinos, que forman parte de un pasado tradicional asociado a la utilización del agua como fuerza motriz para la molienda de cereales, sobre todo para fabricar gofio.

molinoverdellada1

Uno de los molinos de agua de La Laguna, en el barrio de La Verdellada.

Los molinos de agua, tan abundantes que dieron nombre a una calle de la ciudad, comenzaron a utilizarse en La Laguna desde su fundación. Abreu Galindo afirmó en el siglo XVII que «tendrá la laguna un cuarto de legua en redondo, poco más; tiene el desaguadero (barranco) que va a la mar, en el cual muelen diez molinos y muelen cuando llueve, poco o mucho tiempo…»

Un molino estaba formado en primer lugar por el acueducto, canal o acequia que conducía el agua a los depósitos acumuladores o cubos. Inicialmente eran de madera pero la escasez de ésta a partir del siglo XVIII hizo que se fabricaran de piedra y mortero de cal. Con los mismos materiales se elaboraba también el cubo, que tenía por objeto servir de depósito acumulador. Por diferencia de alturas entre la entrada y salida del agua, producía la potencia suficiente para mover las ruedas hidráulicas. Por último, en el salón del molino se encontraba la máquina que mediante dos piedras, una fija y otra móvil, molía el grano.

El agua pasaba por varios molinos y proporcionaba la energía necesaria para triturar el trigo. Luego seguía bajando y era aprovechada en los lavaderos y abrevaderos, para finalmente destinarse al riego

Para conocer cómo eran estos molinos podemos trasladarnos a otros lugares de la isla en los que todavía permanecen algunos en mejor estado de conservación. Aunque quedan ejemplos en Arafo y en Icod, es en Güímar y sobre todo en La Orotava donde podemos apreciar la complejidad de aquellas obras hechas para la molienda del alimento básico de la población canaria.

Chacaica2

En Güímar el conjunto de molinos más importante se encuentra en el barrio de San Pedro de Arriba, en el lugar conocido como Chacaica (en la imagen de la izuierda). Allí hay tres: el de Arriba, o Trasmuros, el del Medio y el de Abajo, cuyo cubo está formado por varios cilindros superpuestos y decrecientes en diámetro, fabricados en mampostería, con una forma semejante a un cono escalonado.

El Molino de Arriba sólo conserva el cubo por cuyo interior bajaba el agua, mientras que los otros dos molinos mantienen esta pieza y una parte de la canalización que conducía el agua hasta la misma, sostenida por una arquería de medio punto.

El Molino de Abajo muestra huellas de una reciente restauración por parte de su propietario. Por debajo de éste se encuentra una fuente con cinco caños y unos lavaderos. El agua proveniente de otro molino situado más arriba, el de La Menora, se canalizaba por una atarjea hasta el primer molino, donde movía las palas de la rueda.

A continuación salía hacia el segundo, en el que se repetía el proceso para acto seguido continuar hasta el tercer molino. Luego, esa misma agua seguía hasta la fuente para su utilidad pública y a los lavaderos situados más abajo. Por fin, unas tanquillas permitían a los cañeros distribuir el agua para riego. Como puede apreciarse, se trataba de un uso muy racional de un bien que siempre ha sido muy escaso en las islas.

En La Orotava (arriba, a la izquierda, el interior de uno de sus molinos) se aprovechaban los caudales de Aguamansa, que se canalizaban a través de una acequia de madera que atravesaba el núcleo urbano de sur a norte para finalizar en aljibes que permitían el riego de las tierras situadas por debajo de la ciudad. A lo largo de la misma se sucedieron hasta trece molinos de agua de los que, en la actualidad, sólo se conservan diez en mayor o menor grado de conservación.

De éstos sólo funcionan dos: el de Chano (conocido como Molino de Arriba) y La Máquina (conocido como Molino de Abajo).

molinoorotava

Desde La Piedad hasta la casa de Lercaro se suceden uno tras otro siguiendo una línea imaginaria por la que en su momento discurría la acequia que cruzaba calles e incluso atravesaba casas. También, como en Güímar, había abrevaderos para el ganado y lavaderos. Los molinos de La Orotava dejaron de ser movidos por la fuerza hidraúlica desde los años sesenta del pasado siglo, pues el agua comenzó a distribuirse por cañerías y dejó de correr por las atarjeas.

Los molinos han llegado hasta nuestros días en bastante buen estado de conservación. Pero como dice el profesor Manuel Hernández González en su interesante trabajo «La evolución histórica de los molinos de agua de La Orotava», se ha hecho muy poco hasta la fecha para recuperarlos. Pone además como ejemplo la actuación realizada en el municipio de Firgas (Las Palmas), donde se ha restaurado completamente el molino allí existente y se ha puesto en funcionamiento de la manera tradicional.

Tanto en Güímar como en La Orotava o en La Laguna, los molinos de agua precisan de una actuación urgente que nos permita transmitirlos a las siguientes generaciones como parte de nuestro legado etnográfico y cultural.

En el mismo pleno de La Laguna que citábamos al principio de este artículo, se rechazó la propuesta porque la mayoría del gobierno municipal aseguró que ya está en ello. Esperemos que sea verdad.

LoquepasaenTenerife.com

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Pedro Tomas Antonio Pablo de Mesa y Baulén

Nació en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) el 29 de junio de 1755.

Sirvió en la Armada Nacional, alcanzando el superior empleo de teniente general de la misma, y distinguiéndose en América y Europa.

Era caballero gran cruz de la real y militar orden de San Hermenegildo, y caballero profeso del hábito de Alcántara.

Falleció en su país.

[*Otros}– Santa Cruz de La Palma – Nuestra Señora de la Encarnación, y San Gabriel / José G. Rodríguez Escudero

NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN Y SAN GABRIEL

SANTA CRUZ DE LA PALMA (CANARIAS)

José Guillermo Rodríguez Escudero

Encargadas a Amberes por el mayordomo Rodrigo Alonso de la Higuera, y gracias a la mediación del comitente Jácome Monteverde y a que fueron custodiadas en la travesía desde la Península por el conquistador Marcos Roberto, las esculturas de la Virgen de La Encarnación y el arcángel San Gabriel (de 96 cms de alto), llegado posteriormente, componen un grupo irrepetible del patrimonio canario.

Se calculan sus gastos en torno a 8.180 maravedíes por la hechura y otros 1.433 abonados en indumentaria traída para la imagen mariana. Este encargo queda recogido por Trujillo de esta guisa: “primeramente compró Jácome de Monteverde una ymagen de bulto de Ntra. Sra. De la Encarnación que costó en Flandes saliendo al valor de la moneda desta ysla 8.180 mrs”

virgencompletaJesús Hernández Perera también nos advierte que algunas imágenes, como las que nos ocupan, llegaron anteriormente al atroz incendio de la capital palmera en 1553 por el francés François Le Clero «Pata de Palo». La Virgen, llegada antes de 1525, y San Gabriel, inaugurarían el rico repertorio de arte flamenco conservado en La Palma.

Según este autor, otras imágenes llegarían también por mediación de Jácome de Monteverde, y, como nos recuerda Martín Sánchez en su magnífico trabajo sobre la advocación del Arcángel San Miguel en Canarias , “impregnadas de goticismo en sus plegados metálicos de gusto eyckiano”. Entre estas bellísimas y valiosas imágenes se hallan, para las primitivas ermitas palmeras, la de la Inmaculada del Real Convento homónimo, la Santa Catalina de Alejandría, y San Sebastián Mártir, las tres en la capital; la de Santa Lucía en Puntallana, y la de San Miguel para la de Tazacorte.

Cuando Don Juan Bautista Lorenzo hace el inventario de las imágenes que se veneran en la iglesia, refleja lo siguiente: “1º. La de Ntra. Sora de la Encarnacion, de talla, que el Obispo Dn. Fray Vicente Peraza, en su visita hecha en 11 de diciembre de 1522 mandó traer de Flandes, de lo que se encargó Jácome Monteverde…”.

La Virgen, bellísima y elegante escultura de madera policromada de 105 cms de alto, fue colocada en su altar el 8 de mayo de 1525. Fue entronizada en una especie de retablo-escenario que se cerraba con dos puertas que, en pintura, representaban a Santa Catalina y “Santa Bárbola” (Santa Bárbara).virgenbusto

Esta efigie, junto a San Gabriel, fechada en el primer cuarto del Quinientos, presenta ciertos arcaísmos que nos hablan del gótico en los talleres de Amberes, evidentes en los plegados de gusto eyckiano.

Conforme a la iconografía habitual del tema de la Anunciación en los Países Bajos, la escena se desarrolla en el interior del aposento, donde María, de pie, ante una mesita con un atril y una librería con 17 volúmenes de madera, medita sobre la lectura de un texto sagrado, que comienza: “O radix lesse, qui stas…” (Antífonas Mayores de Vísperas de los días 19 y 23 de Diciembre).

En ese instante es sorprendida por la súbita irrupción de San Gabriel que, con las alas aún desplegadas y los ropajes sacudidos por la velocidad, se ha arrodillado en una nube para transmitirle el mensaje divino.

arcangelgabrielLas palabras del Papa San León Magno quedan materializadas en esta escena: “No sólo ante nuestra memoria sino que en cierto modo ante nuestros mismos ojos, tiene lugar el coloquio del ángel Gabriel con María, llena de estupor; y aquella concepción por obra del Espíritu Santo, en la cual tan admirable fue la promesa que le anunció, como la fe con que ésta fue creída…”.

La apariencia del Arcángel es de un joven imberbe, de cabello largo y rubio, que porta sus atributos característicos: palo de mensajero o cetro dorado con pomo floreado, dedo índice levantado en actitud de hablar, y filacteria con las primeras palabras del Ave María. Está arropado por una capa sujeta mediante un broche de orfebrería trilobulado. Sus cabellos, pegados en la coronilla a modo de casquete, se abren en bucles hacia las puntas.

La hermosa Virgen, cuyo cuerpo se quiebra en un gótico zig-zag, va ataviada con un hábito de escote cuadrado, típico en la indumentaria femenina nórdica de las primeras décadas del s. XVI, y un magnífico manto recogido en diagonal por delante, que describe unos duros pliegues inspirados en los Van Eyck. Su semblante es juvenil, con frente abombada, cejas altas y ojos de mirada baja, velados por amplios párpados, enmarcado por una larga cabellera cayendo en mechones semiondulados sobre el busto.

EL TABERNÁCULO – ESCENARIO

Ambas tallas se integran en un marco arquitectónico, un interior flamenco que, a su vez, fue embutido en el nicho central de un retablo barroco de 1740, con pilastras almohadilladas y estípites en el ático que, por primera vez, aparecieron en la carpintería sagrada de La Palma.

En el archivo parroquial se encuentra “Un Dizeño para retablo”, obra probable de Bernabé Fernández (1674-1755), dibujo a tinta sobre papel de 1730, considerada la única planta o traza para retablo que se conserva en la isla.

La familia benefactora de la ermita, los Vélez y Guisla, trataban de construir un nuevo retablo mayor que acogiese en su centro el magnífico y antiguo tabernáculo-escenario con la teatral representación escultórica de La Anunciación, único retablo-hornacina que ha perdurado en Canarias del s. XVI. Nunca llegó a ejecutarse.

Ya aquí había trabajado, si bien como dorador, hacia 1642, el Maestro Antonio de Orbarán. El actual retablo se data en las cuentas de 1768, especificándose, como nos recuerda el profesor Trujillo, “los nombres de carpinteros, como por ejemplo, Antonio Luis de Paz o Pedro Lorenzo del Rey que con Miguel de la Concepción, realizan en él los pintores- doradores Tomás Rege y Cayetano González”.

Ambos maestros habían trabajado también en los retablos de la nave en 1762, como asimismo el primero realizó la policromía de algunas imágenes de esta ermita. Continúa aquel profesor en su estudio informándonos acerca de que el precioso retablo mayor, trabajado con madera de viñátigo y tea, al igual que los de la nave, conserva en su nicho principal “el grupo escultórico gótico-flamenco del retablo antiguo, que se trajo de Flandes en los años anteriores a 1525, representando la Anunciación o Encarnación”. Considera ésta una prueba más del intenso comercio de Canarias con aquella parte de Europa, desde fecha tan temprana.

***

BIBLIOGRAFÍA

  • FERRANDO ROIG, Juan, Iconografía de los Santos, Ediciones Omega, Barcelona, 1950.
  • FRAGA GONZÁLEZ, Carmen. Arquitectura mudéjar en Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 1977.
  • LÓPEZ GARCÍA, Juan Sebastián. Arquitectura del Renacimiento en el Archipiélago Canario, Instituto de Estudios Canarios, La Laguna, 1983.
  • LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna- Santa Cruz de La Palma, t. I y II, (1975 y 1997)
  • MARTÍN SÁNCHEZ, Miguel. Miguel, el Arcángel de Dios en Canarias. Aspectos socio-culturales y artísticos, Aula de Cultura, Excmo. Cabildo de Tenerife, Litografía Romero, Santa Cruz de Tenerife, 1991
  • NEGRÍN DELGADO, Constanza, «Escultura», en Arte Flamenco en La Palma, Conserjería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, 1985
  • – Idem. «Escuela Flamenca», Gran Enciclopedia Canaria, t. IV, Ediciones Canarias, 1998.
  • PÉREZ MORERA, Jesús. Bernardo Manuel de Silva. Biblioteca de Artistas Canarios, nº 27, Santa Cruz de Tenerife, 1994..
  • – Idem, Santa Cruz de La Palma, Monumento Histórico-Artístico, Excmo. Cabildo de La Palma, Madrid, 1988
  • – Idem, Arte Flamenco. Isla de La Palma, Excmo. Cabildo de La Palma, Madrid, 1988
  • – Idem, «El Patronazgo de los Señores», La cultura del azúcar: los ingenios de Argual y Tazacorte, Excmo. Cabildo de La Palma, La Laguna, 1994.
  • – Idem, Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, CajaCanarias, Litografía Romero, Santa Cruz de Tenerife, 2000
  • RUMEU DE ARMAS, Antonio. Piratería y ataques navales contra las Islas Canarias, C.S.I.C, Instituto Jerónimo Zurita, Madrid, 1947.
  • TRUJILLO RODRÍGUEZ, Alfonso. El retablo barroco en Canarias, Excmo. Cabildo de Gran Canaria, La Laguna, 1977 (dos tomos)

[*Otros}– Un estudio descubre en la República Dominicana la presencia de genes guanches

09/10/2008

Investigadores dominicanos y puertorriqueños han identificado la presencia de genes guanches, los extinguidos aborígenes de las Islas Canarias, en la República Dominicana, confirmó hoy uno de los encargados del estudio.

El equipo partió para elaborar el estudio de unas 1.200 muestras de ADN, que también arrojaron que una parte de la población dominicana conserva genes taínos y euroasiáticos.

La investigación, denominada "Orígenes continentales de las primeras poblaciones de las islas del caribe y los movimientos migratorios que lo forman", es realizada por expertos de la Universidad Central del Este (UCE) de la República Dominicana, y de la Universidad de Puerto Rico.

El decano de Ciencia y Tecnología de la UCE, doctor Fermín Mercedes, dijo a Efe que los resultados preliminares del estudio muestran la presencia de genes guanches entre la población dominicana.

Sin embargo, señaló que habrá que esperar a las conclusiones definitivas del estudio, cuya presentación oficialmente está prevista para enero próximo.

Aclaró que los investigadores poseen "buenas vistas" acerca de la presencia de los extinguidos aborígenes de las Islas Canarias en el país caribeño.

El estudio está dirigido a determinar la composición étnica de la República Dominicana y de varias islas del Caribe, explicó Mercedes.

Los investigadores tratan ahora de determinar la manera en que los guanches, cuya presencia ha sido confirmada en Puerto Rico, llegaron a las Antillas.

Una de las hipótesis señala que las Islas Canarias fueron fuente de esclavas blancas en los primeros años de la presencia española en las Antillas, mientras que otra contempla un movimiento migratorio de Canarios pobres que viajaban al Caribe en busca de empleos

IBL

[*Otros}– «Tacande», novela de Gregorio Javier Hernández González

06.10.08

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 6 (EUROPA PRESS).- La obra literaria ‘Tacande’, del profesor de Biología, Gregorio Javier Hernández González, ha resultado ganadora de la vigésimo cuarta edición del Premio de Novela ‘Benito Pérez Armas’, instituido por CajaCanarias, según informó hoy la entidad bancaria en una nota.

El autor, nacido en La Palma, reside actualmente en Lanzarote tras haber vivido varias décadas en Tenerife, y concurrió a la convocatoria de este certamen, dotado con un único galardón de 15.000 euros, con la obra antes mencionada que presentó bajo el seudónimo de ‘M. Luzardo’.

El argumento de la novela galardonada se vertebra a partir de la muerte de Romo y narra la historia de su familia, dueña de una hacienda. En torno a esta familia se narran otras vidas que giran alrededor de la casona y sus plantaciones.

El jurado que emitió el fallo, al que se presentaron un total de 19 trabajos, estuvo integrado por el presidente de CajaCanarias, Álvaro Arvelo; la escritora Cecilia Domínguez Luis; el periodista y escritor Juan Cruz; y el catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de La Laguna, Juan Manuel García Ramos; entre otros.

En opinión de los miembros del jurado, «La novela presenta una estructura sólida y cuidadosamente hilada, y recuerda al realismo mágico que se respiraba en ‘Macondo’, el pueblo ficticio que recreó García Márquez en ‘Cien años de soledad’, o en ‘Comala’, el pueblo fantasma que ideó Juan Rulfo en ‘Pedro Páramo'».

Leyenda de Tacande

Para la elaboración de la novela, el autor se inspiró en La Leyenda de El Alma de Tacande.

Tacande es un paraje situado en el municipio de El Paso, en La Palma, y del que se cuenta la aparición de una mujer que regresó del ‘más allá’ y protagonizó una serie de fenómenos extraños durante 87 días en el año 1628.

El jurado argumentó que ‘Tacande’ se trata de una novela en la que las historias están «perfectamente enlazadas y cerradas» y donde la prosa es «ágil y rica en adjetivación, lo que le confiere a la novela una fusión muy interesante de historias articuladas a un núcleo central».

«Asimismo —continuó— la narradora tiene una voz interesante que lleva la narración con diversos cuentos, sentencias y reflexiones propias de su carácter, ya que es una mujer mayor, solitaria, partera y conocedora de los signos de la muerte».

***

AQUÍ un vídeo de un programa de TV que, entre otros casos, habla sobre el de El Alma de Tacande.

***

Cortesía del Dr. Juan Antonio Pino Capote