[*Otros}– Tenerife, la única mancha en el expediente del almirante Nelson

25/07/2011

Alberto Ojeda

La próxima vez que vayan a Londres miren mejor la estatua de Nelson que campea sobre Trafalgar Square, a casi 50 metros de altura. Si se enfoca bien la vista puede apreciarse que al legendario almirante le falta el brazo derecho.

«Yo creo que lo han puesto tan alto para que no vea ese detalle», afirma Jesús Villanueva Jiménez, el autor de «El fuego de bronce» (Libros Libres), una novela que brinca las 700 páginas y en la que se cuenta dónde y cómo el marino británico perdió su extremidad superior.

Fue en Tenerife, el 25 de julio de 1797. La Royal Navy pretendía hincarle el diente a la isla pero sufrió una derrota humillante. Es una mancha en el expediente —casi— inmaculado de Nelson, que la historiografía inglesa ha tratado de minimizar e, incluso, escamotear de los documentos oficiales.

Si se conocen los pormenores de la batalla puede entenderse mejor el porqué de esta necesidad de borrar de la historia este capítulo. Sobre todo por la descompensación entre las fuerzas combatientes.

Los ingleses pusieron toda la carne en el asador. «Desplegaron un total de nueve buques, con un total de 393 bocas de fuego, y dos mil soldados, todos ellos profesionales y perfectamente armados», explica Villanueva.

En el otro lado las cosas no estaban tan boyantes. Para repeler el asalto, Santa Cruz disponía de 89 cañones, «muy agotados», como se dice en la jerga artillera. «Uno incluso reventó matando a un artillero», apunta Villanueva.

La tropa de tierra estaba compuesta por unos 300 soldados profesionales (incluidos 110 franceses) y unos 900 milicianos, en su mayoría campesinos que no tenían otra cosa para luchar más que sus aperos de labranza.

Tenerife tenía su destino marcado y, por extensión, todas las Islas Canarias. «En una carta enviada por el almirante Jervis a Nelson le indicaba que, una vez tomada la plaza de Tenerife, debía requisar todo aquello que no fuera estrictamente necesario para la manutención de la población. Y que lo mismo debía hacer con Gran Canaria, el Hierro, La Palma, la Gomera…». Los planes estaban claros, y no se circunscribían pues a la toma de la isla del Teide.

«De haberla tomado, hoy las Canarias vivirían muy probablemente bajo soberanía británica, como Gibraltar (*), porque difícilmente se podrían haber reconquistado. Hay que tener en cuenta que la flota española, tras la derrota en la batalla de San Vicente, estaba cercada en la Bahía de Cádiz», concluye Villanueva, que con «Fuego de bronce» debuta en la novela, tras haber publicado el poemario «Bajo la nube gris».

Este empresario nacido en Ceuta, pero empadronado en Tenerife desde hace años, le ha robado muchas horas a sus negocios para narrar la Gesta del 25 de julio, muy conocida en el archipiélago pero ignorada en la península.

En las más de 700 páginas de la obra entrelaza personajes ficticios y reales en hechos históricos rigurosamente contrastados. Como los tres factores claves que obraron el milagro de la resistencia.

El primero fue el desconocimiento de Nelson de las mareas en la zona. Eso provocó que el primer intento de desembarco fracasara. Las lanchas de asalto fueron botadas de madrugada del día 22, en la oscuridad y a tres millas y media de la costa, para que no fueran avistadas.

Pero las mareas contrarias ralentizaron el avance demasiado. Cuando estaban llegando a la isla empezó amanecer, fueron divisados y fogueados a placer.

El segundo fue el magistral plan de defensa urdido por el teniente general Antonio Gutiérrez Otero, marino experimentado que ya había derrotado a los ingleses en la Gran Malvina y en Menorca. Gracias al sistema de atalayas se pudo ver el 19 el reflejo en el agua de una vela inglesa, lo que puso en alerta a su regimiento.

Y tercero, y quizá más importante, fue el papel jugado por el cañón de bronce (de ahí el título) llamado «El tigre» (era común entonces bautizar estas piezas). Fue apuntado hacia la playa, en lugar de hacia el mar. Así barría en sentido horizontal todos aquellos botes que tomaban tierra.

Causó muchísimas bajas, entre ellas la del almirante Nelson. El impacto de su metralla le dejó el brazo derecho reducido a jirones sanguinolentos por debajo del codo. No hubo manera de salvarlo. La amputación se practicó con la máxima urgencia. La caída de Nelson tuvo un efecto demoledor en la moral inglesa.

Tenerife había resistido heroicamente. En el museo militar de la ciudad se conservan las dos únicas Union Jacks (las célebres banderas del Imperio Británico) capturadas en combate a la armada inglesa. Una de ellas, enorme, estaba destinada a izarse en el castillo de San Cristóbal.

Antonio Gutiérrez y sus subordinados consiguieron evitar el desastre: para la corona española perder las Canarias hubiera supuesto renunciar a un enclave estratégico en la comunicación con América.

Pero España es un país ingrato y paradójico. «Gutiérrez Otero da nombre hoy a una callejuela de 30 metros en Tenerife, mientras que Nelson hace lo propio con una gran avenida de la isla», concluye Villanueva, contrariado.

Fuente: El Mundo

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(*) NotaCMP. ¡Qué pena! En un comentario que un amable visitante de este blog puso en uno de los posts de mi último viaje a Canarias —para explicarme el origen del nombre «Callejón del combate», también mencionado en este artículo—, contó que un profesor de Historia que tuvo en bachillerato decía que Canarias había cometido dos grandes errores: uno en 1797 cuando no dejaron entrar a Nelson; el otro en 1936 cuando dejaron salir a Franco.

Le contesté que de no haberse cometido el primero de esos lamentables errores, no se habría presentado oportunidad de cometer el segundo.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Cristóbal Ricardo Alemán

Nació este respetable hijo de las Afortunadas en la preciosa villa de Gáldar (Las Palmas), patria de los valerosos guanartemes, antigua raza guanchinesa, que tanto distinguieron contra las huestes de Juan de Bethencourt, Juan Rejón, el obispo Illesca y el famoso guerrero Pedro de Vera, etc.

Activo y con una abnegación y constancia grande estuvo por algún tiempo dedicado al comercio en la ciudad de La Habana, con casa abierta propia y al por mayor.

Pero, inclinado desde niño a la literatura más que a la honrosa profesión del comercio, se hizo abogado, en cuya carrera es de esperar que obtenga grandes triunfos.

[Col}– Más que el Muro de Berlín / por Juan Antonio Pino Capote

20-06-11

Sobre el movimiento 15-M, el de «Los indignados»

Ante este movimiento, pacífico en su planteamiento pero de mucha indignación en el fondo, y ante la confusa publicidad y falta de opiniones favorables a él, que es de aspiraciones muy extensas, todos tenemos la oportunidad de pensar y opinar.

Personalmente me considero un romántico soñador, y como mis ideas sobrepasan los límites de lo real, es por lo que nunca me atrevo a expresarlas, pero contaré lo que quiero pensar de estos valerosos jóvenes que han tomado plazas y calles.

Me gusta pensar que, en el fondo, lo que quieren es un mundo en paz, con justicia y bienestar para todos los seres humanos, y por eso arremeten contra todo lo que no va por buen camino, que es mucho.

Creo que ellos saben que para eso hay que romper muchas barreras. Prefiero pensar que sus intenciones son buenas y honestas, aunque algunos los tilden de extrema izquierda y otros de extrema derecha.

Es bueno y esperanzador pensar que buscan nuevos horizontes para la Humanidad. A todos los políticos les gusta pensar, sin embargo, que son unos desinformados e inconscientes, en lugar de empezar por proponer un cambio en el caduco y agotado sistema electoral actual.

Aunque aún sean una pequeña proporción de la población, no hay que olvidar que son la población del futuro,… pero, hasta el momento, sin ningún futuro prometedor, sino todo lo contrario.

Tras la caída del muro de Berlín, cayó también la utopía socialista, y ya está bien de experimentos sociales y humanos. Para salvar a la Humanidad de la presente crisis y de otras venideras es necesario el derrumbe de otro muro invisible, pero mucho más inexpugnable que de Berlín, no tanto para la caída del capitalismo sino para el control y regulación del mismo, para evitar sus desmadres cainitas y despiadados.

La globalización no sirve más que para fortalecer el muro o búnker del poder financiero, y para aborregar más a los ciudadanos a los que no defienden ni sus “representantes”, los gobiernos, ni los sindicatos.

¡Qué razón tenía Al Capone cuando decía que en este mundo todo tenía un precio! Si nuestros votos tienen algún valor, nuestros gobiernos los venden por un plato de lentejas y “pan para hoy, y hambre para mañana”.

La sola indignación preconizada por Stéphane Hessel no basta. Se echan en falta los grandes filósofos y economistas que pongan la guinda a la protesta indignada, bien con la denuncia de las maquinaciones capitalistas, y con la posibilidad real del reparto equitativo del planeta y sus productos.

Hoy sabemos que es posible, gracias a la tecnología y la Ciencia, que en el planeta haya recursos para alimentar a todos los habitantes de la Tierra, y también para que, a través de su trabajo, todos participen de los bienes y derechos humanos reconocidos en el acuerdo de Helsinki y en nuestra Constitución.

También debería existir una gran proporcionalidad en el consumo de energía y de las reservas minerales que, además de agotarse, pueden convertir a nuestra Tierra en un planeta inhóspito.

Será mejor que esta crisis no acabes como acabaron las anteriores: por la amortiguación lenta de los desastres económicos, por la aceptación social de vivir en la escasez resignadamente, o considerando que se es afortunado si se consigue algún tipo de trabajo mal pagado.

Por otra parte, al disminuir el ritmo de la producción se le da un descanso al planeta y a su atmósfera, que ya están bastante atribulados.

No nos sirven las actuales coordenadas de políticos y usureros. Por naturaleza, la ambición del político es alcanzar el poder y perpetuarse en él. Lo correcto sería el servicio sin aferrarse al cargo, y crear leyes a la medida del hombre, y no al revés.

Leyes que nos protejan de la usura y no que la faciliten.

En la antigüedad de nuestros mayores, la usura era un pecado grave, pero ya nadie quiere entender de pecados ni de otras normas éticas. Por su naturaleza, la ambición del poder financiero no es sólo perpetuarse sino aumentarse con toda rapidez. Aquí está la gran barrera que hay que derribar para que el capital sea un medio, sólo un medio, para la convivencia, y no un fin en sí mismo.

Aunque la historia no me dé la razón, cosa que lamentaríamos todos, yo prefiero seguir pensando que estos jóvenes indignados constituyen un rayo de esperanza para la ciudadanía terrícola y para la solución de sus problemas.

Ellos llegarán a ser esos filósofos y economistas, y verdaderos gobernantes que asedien y asalten el búnker del capital y nos saquen del atolladero, con paz y justicia humana.

Juan Antonio Pino Capote

[*Otros}– Neil Armstrong: «Sé que la Luna está esperando por nosotros» / Starmus Festival (Tenerife y La Palma)

24/06/2011

A pesar de su retiro de la vida pública, Neil Armstrong destila nostalgia del espacio.

«Sé que la Luna está esperando por nosotros», ha dicho esta tarde durante su intervención en el homenaje al cosmonauta Yuri Gagarin, el primer hombre que viajó al espacio, el 1 de abril de 1961 en el Vostok I.

Era el broche de oro del festival Starmus, celebrado esta semana en las islas de Tenerife y La Palma, y por el que han desfilado una decena de pioneros de la conquista del cosmos.

Ésta ha sido la segunda visita oficial de Armstrong a España, desde que el 6 de octubre de 1969 estuviese en Madrid para conmemorar, junto a Eldwin Buzz Aldrin y Michael Collins, la llegada del hombre a la Luna.

Han pasado más de 40 años desde que el módulo lunar del Apolo 11 se posase en el Mar de la Tranquilidad el 21 de julio de 1969, y Armstrong asegura que aún busca la respuesta a por qué, tras sólo cinco alunizajes, el hombre no ha vuelto a poner un pie en el satélite.

El astronauta estadounidense llegaba el jueves a Tenerife para reunirse con otros nombres propios de la historia: Alexei Leonov, el primer hombre en dar un paseo espacial en 1965; Bill Anders, piloto que condujo el Apolo VIII en la misión que abandonó la órbita de la Tierra; o Jim Lovell, el comandante que pronunció la histórica frase «Houston, tenemos un problema», a bordo del Apolo 13.

La imagen ha sido inédita. Una esforzada escenificación de lo que Leonov ha denominado la «olimpiada espacial». Los abuelos del espacio (todos los pioneros han cumplido más de 80 años) reunidos gracias al empeño del científico del Instituto Astrofísico de Canarias, Garik Israelian, que ha invertido más de un año en la preparación del evento.

Es la primera vez que se reúnen, «y quizá la última» ha sido una de las coletillas más repetidas por los asistentes al evento.

Anders ha bromeado sobre la oportunidad de haber tomado una imagen que se convirtió en un icono: la Tierra, vista desde el espacio, flotando sobre la superficie lunar. «Ojalá esa foto hubiera tenido más calidad», ha dicho, «la ubicación era lo importante».

El comandante de la primera misión que orbitó alrededor de la Luna ha confesado que, a 150 kilómetros de la superficie de la Luna, podrían haberse convertido en los primeros hombres en pisar el polvo blanco en 1968. «Si hubiésemos tenido un módulo lunar, habríamos alunizado», ha reconocido.

El reconocimiento a la mejor anécdota ha sido para el relato de Lovell, que el 17 de abril de 1970 pronunció la frase que le convirtió en estrella: «Houston, tenemos un problema».

En 1995, la película de Ron Howard le inmortalizó, puso cara a los astronautas que tuvieron al mundo en vilo durante una semana. «Tom Hanks hizo un buen trabajo», ha reconocido, «quizás pueda hacer mi trabajo algún día».

El homenaje a Gagarin ha sido, al fin y al cabo, una representación de buena parte de la historia del último siglo. «¿Quién va a ser nuestro modelo a partir de ahora?», se ha preguntado Leonov. «Espero que, a nuestra edad, nuestros nietos miren atrás y vean un siglo XX de progreso y de mejora tecnológica, y que vean un siglo XXI de avance y mejora en el carácter del ser humano», ha contestado Armstrong.

Fuente: El País

[*Otros}– El Ojudo de Los Sauces / por José Guillermo Rodríguez Escudero

30-04-11

… y otras causas célebres en la primera mitad del siglo XIX.

José Guillermo Rodríguez Escudero

El 3 de mayo de 1846, en el tranquilo pueblo de San Andrés y Sauces tuvo lugar una tragedia que conmocionó, no sólo a esta bella comarca del norte de La Palma, sino a toda la Isla entera.

Según se desprende de las crónicas de la época, el joven Antonio Pérez Gil se hallaba cuidando unas papas en una casita que su futuro suegro tenía en la zona. Entre estas paredes el agricultor iba depositando y guardando los frutos que iba recogiendo pacientemente de sus diversas propiedades.

Era el resultado del trabajo duro de aquellas humildes gentes, constituyendo todo su tesoro. El mancebo se había quedado aquella noche para vigilar estas pertenencias y así evitar que fueran robadas.

Era ya medianoche cuando oyó unos extraños ruidos en el tejado de la casucha. Más tarde pudo comprobar que una silueta humana bajaba cautelosamente desde allí. No podía permitir que nada ni nadie amenazara la propiedad de su suegro.

Sin dudarlo, Antonio se abalanzó sobre el infractor. Se trataba de un hombre que resultó ser mucho más fuerte de lo que imaginaba Antonio.

Después de un rato de lucha, éste sentía que no podría resistir por mucho tiempo las embestidas del contrincante. Llegó incluso a temer por su vida.

Ya exhausto, y tras un largo forcejeo, el malhechor, con un brusco cambio en la táctica que cogió de improviso al muchacho, le asestó dos terribles puñaladas: una en el vientre y otra en el pecho, sobre el corazón.

El mozo también recibió otras heridas de menor consideración en una mano y en un brazo. Las cuchilladas resultaron ser muy profundas y de una gravedad extrema.

Uno de los que acudieron a socorrerlo en los primeros instantes vio, a través de ellas “las tripas y algo de los pulmones”. Eran aproximadamente las cuatro de la mañana, y el muchacho aún seguía con vida y pudo narrar dificultosamente lo sucedido horas antes.

De esta agónica comunicación, se desprendía que Antonio no tenía ni la menor idea de quién podría ser el ladrón.

José Martín Machín, uno de los que dieron parte del hecho al Juez de Primera Instancia de este Partido y al alcalde constitucional de San Andrés y Sauces, confirmaba “que el herido no pudo conocer quién fué el ladrón que le causó tan grave daño, y recelando que no podía ser otro que José Manuel Hernández Martín por la mala conducta que ha observado siempre en el oficio del robo, pasé inmediatamente á su casa, y habiéndolo sorprendido, se le encontró la camisa manchada de sangre, pero principiada á lavar para ocultar las manchas…”

El buen hombre contaba con todo detalle lo que había visto. Así, descubrió que José Manuel tenía “algunas manchas de sangre en las piernas y dos cortaduras en los dedos de una mano”.

En su casa también encontró una lanza, también manchada de sangre y “además, en la casa en donde se encontró el atentado, la montera y la baina del puñal ó cuchillo”.

El Juez de la Primera Instancia, José María Trucharte, tan pronto recibió la noticia del suceso se trasladó urgentemente a Puerto Espíndola, en la costa de la Villa de San Andrés y Sauces, donde recibió la noticia de que el herido acababa de morir.

El Juez Trucharte había sido objeto de un atentado del que salió ileso. A su ventana le habían disparado un tiro sin que el anónimo malhechor pudiera producirle la más mínima herida. Ocurría el 12 de agosto de 1845.

Este letrado era muy conocido en la ciudad por el sonado altercado que se produjo en la plaza lugareña entre este jurista y un comandante de Artillería. Todo había empezado por un decreto de prisión firmado por el primero contra algunos procesados.

Ocurría el 16 de noviembre de 1845, apenas seis meses antes del suceso que nos ocupa. En plena Bajada de la Virgen de Las Nieves, el 30 de enero, un grupo de amigos, después de una cena, se subieron al Carro Alegórico y Triunfal que regresaba ya vacío del lugar de la representación.

Desde allí habían cantado himnos patrióticos y gritado vivas a Espartero. El mencionado militar, al tratarse de un subalterno de aquéllos, no admitía tal resolución y por eso se había rebelado.

Desde el primer instante y “desde las primeras deligencias del sumario resultó la convicción de que José Manuel Hernández Martín (á) Ojudo habia sido el acesino de Antonio Pérez Gil, según tambien se expresa en el parte de la Alcaldia; y pr. esa razon el Sor. Juez dispuso que el presunto reo, maniatado, fuese trasladado á la cárcel pública de esta ciudad”.

Dos meses después del crimen, el 27 de julio, el juez José María Barceló dictó la sentencia definitiva ante el escribano Pedro López Monteverde. El acusado debía de permanecer en prisión durante diez años “con retención en uno de los de Africa y al pago de todas las costas procesales”.

La Audiencia territorial confirmó la sentencia dos meses después, el 23 de septiembre, pero no pudo efectuarse puesto que el reo José Manuel, el 20 de agosto, se había fugado de la cárcel “á pesar de hallarse con grillos puestos”.

Una vez detenido, se llevó nuevamente ante la autoridad competente y se encarceló a cargo del alcaide Rafael Vidal.

Dos veces más se fugaría del calabozo. El alcaide Pedro Pérez Martín sufrió durante su mandato carcelario el mismo bochorno que su antecesor en el cargo.

Según Lorenzo Rodríguez, “hasta que en la última captura procuró embarcarsele inmediatamente para el Establecimiento penal de su destino, habiendo tenido lugar el embarque el 31 de diciembre del mismo año en el buque “Magdalena”.

Esto prueba que el prófugo pudo salir de la Isla, y llegar, probablemente a Tenerife. Más tarde relata que regresó a La Palma y, “habiéndosele probado algunos robos de frutos y otras fechorías, volvió á ser condenado á presidio en donde falleció”.

El cronista y alcalde constitucional Lorenzo Rodríguez confirmaba en sus Noticias… que durante la primera mitad del siglo XIX se habían perpetrado más delitos criminales, ataques, suicidios, sucesos sangrientos, atentados, latrocinios… que en la segunda.

Da fe de ello la infinidad de causas que se habían registrado en las diferentes escribanías insulares de la época.

Otros muchos sucesos conmocionaron la población palmera. Veamos algunos:

  • El 15 de agosto de 1800, “el Castillo de Tazacorte defiende valerosamente la entrada de su puerto contra un buque francés, de cuya refriega salieron algunos artilleros heridos y mutilados”.
  • El coronel Antonio Ignacio Pinto, el alcalde mayor Domingo Román de Linares, el sargento mayor Mariano Norma y Luis Vandewalle Llarena “avisados oportunamente, evitan el asesinato á que estaban condenados por cierta conspiración de gente de Barlovento” (10 de julio de 1822)
  • Un somatén en Barlovento se alzó contra su párroco Luis Rodríguez Casanova y contra la tropa que, “viéndose agredida, hace una descarga contra el pueblo, causando dos víctimas”. (30 de diciembre de 1823)
  • El 12 de diciembre de 1835, cuando entró en su casa, a eso de las 10 de la noche, el comisionado del Gobierno Civil Nicasio Viña es agredido por un desconocido que lo apalea y lo deja gravemente herido en el suelo.
  • Una despechada, María Hernández Cazadora, terriblemente celosa, se abalanzó sobre su rival, Manuela Pérez García, y la asesinó en pleno día en San Pedro de Breña Alta, asestándole numerosas puñaladas. Ocurría el 12 de diciembre de 1844. Tres años antes, el Barranco de San Pedro corrió tan impetuosamente que derribó una casa arrastrando catorce personas que se hallaban dentro. Murieron diez (8 de noviembre de 1841)
  • La Audiencia de Las Palmas condenó a la pena de muerte en garrote vil a José Martín, vecino de Breña Alta, por haber asesinado a su convecino Mariano Martín, “al ser sorprendido por aquel en su propia casa, en flagrante delito de adulterio”. Ocurría el 30 de junio de 1836.
  • El mayordomo de la imagen de San Francisco de Asís, del extinto convento de la Inmaculada de la ciudad, Antonio García, mientras colocaba unas astas de bandera en el campanario de la iglesia homónima en las vísperas del patrono, cayó a la plaza quedando muerto en el acto (3 de octubre de 1838)
  • 12 de diciembre de 1839: un joven garafiano llamado Antonio Rodríguez había apedreado en el barranco de “Discaguan” a un niño de tan sólo tres años de edad. Como aún estaba vivo, lo cogió y lo despeñó por uno de aquellos altos riscos del norte de La Palma, “quien en definitiva fue declarado escinto de responsabilidad criminal por falta de edad”.
  • Un caso ocurrido cuatro meses antes del crimen que nos ocupa: un vecino de El Paso —llamado Agustín Martín— había sido condenado a diez años de presidio por haber asesinado a Antonio Taño, de Los Llanos de Aridane, “á las 8 de la noche del día 4 de enero de 1846”. Había sucedido en el pago llanense de Triana. Se embarcó en la balandra llamada “Virtud” para cumplir la pena en Tenerife el día 6 de agosto de aquel año.
  • Muere María del Carmen Remedios y Pintado tras haberse arrojado el día anterior (“al primer doble de la una de la tarde”) desde la azotea de su casa en la antigua calle de La Cuna, número 5 (hoy Díaz Pimienta). El cronista confirmaba que no había dado señales de demencia. (2 de noviembre de 1848)
  • También fue célebre el asesinato de Manuel Lecuona y Castellano, recaudador del Tesoro, ocurrido en Garafía la noche del 23 al 24 de septiembre de 1850. Cuando se hallaba dormido, después de hacer 168 embargos, fue sorprendido por un disparo de arcabuz efectuado desde la ventana de la casa que le servía de alojamiento. Murió por la tarde, desangrado, puesto que no había ni médico ni botica para atajar las hemorragias. Fue encarcelado por este vil asesinato el vecino Juan Martín Sánchez. Sólo un año estaría en la cárcel puesto que, al no encontrar pruebas concluyentes de que fuera autor del delito imputado, fue liberado en la cárcel de Santa Cruz de Tenerife.
  • Fue un año sangriento, pues, el 28 de septiembre de 1850, el presbítero Manuel Remón Suárez y su sirvienta, la doncella Sebastiana Rodríguez Hernández, aparecieron horriblemente asesinados. El primero en su domicilio de la Calle de San Sebastián de la capital palmera, y la muchacha en unos huertos que existían en La Alameda, llamadas luego “California”.
  • -y así, un largo etcétera.

Pero volvamos con el caso principal que nos ocupa. Son muy curiosas las dos acepciones que aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua sobre “ojudo”.

En Cuba, se llama así a la persona, especialmente un niño, que codicia y pide lo que tienen los demás. También, coloquialmente, se usa en El Salvador y en Honduras para decir que una persona tiene los ojos grandes y salientes.

Cuando oí hablar por primera vez de “El Ojudo de Los Sauces”, me imaginaba a un hombre con los ojos enormes, pero al conocer la primera acepción cubana, pues me inclino a pensar que el americanismo era aplicado al niño “bamballo” y ladrón.

Quién sabe si, aparte de malhechor, el saucero tenía unos grandes ojos. Sin embargo, una casualidad sería que el asesino, como se desprende de la crónica de Lorenzo Rodríguez, tuviese Ojudo como segundo apellido. Cosas de la casualidad. Cosas de La Palma.

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BIBLIOGRAFÍA

  • LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, tomo III, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, Santa Cruz de La Palma, 2000

[Col}– Llegó el verano / por Charo Bodega

LLEGÓ EL VERANO

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BRISA DE MAR

En la playa descansando
con un intenso calor,
¡qué agradable que resulta
la suave brisa del mar!
Beso dulce que en el rostro
sin picardía nos da.

Tumbada sobre la arena
ante un fuego abrasador,
¡qué agradable que resulta
la suave brisa del mar!
Tierno abrazo de un chiquillo
que en su inocencia nos da.

Poniendo la piel morena
bajo un sol castigador,
¡qué agradable que resulta
la suave brisa del mar!
Caricia de enamorado
que por el cuerpo nos da.

Si su brisa nos regala
brindándonos bienestar,
si sus aguas nos aportan
ratos de dicha y de paz,
si a cambio no pide nada,
¡qué generosa es la mar!

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Cortesía de su autora, Charo Bodega

[*Otros}– La culebra real, que llegó a Canarias como mascota, amenaza la fauna local

16/06/2011

Telde (Gran Canaria) (Efe).- La lampropeltis getula californiae, o culebra real californiana —especie invasora que mide hasta 1,5 metros y se alimenta de reptiles endémicos como la lisa, el lagarto o el perenquén—, ha degenerado en un peligro para la fauna Canaria, cuya administración ya ha capturado unos 700 animales.

Por este motivo Canarias ha solicitado a la Unión Europea que subvencione un proyecto en el marco del programa LIFE para erradicar de Gran Canaria la culebra real de California, un animal que llegó a la isla como mascota pero que ahora se reproduce en libertad.

A finales de los 90 se tienen las primeras noticias de la presencia en la isla de la culebra californiana, si bien hasta el 2007 no se tomaron las medidas contra la amenaza que supone su proliferación en libertad.

De hecho, desde 2008 se han capturado más de 700 culebras californianas, un animal que puede medir más de un metro y medio, y, aunque no es una especie venenosa, puede morder.

El actual plan de control de la serpiente real lo puso en marcha la Consejería Medio Ambiente del Gobierno de Canarias con la colaboración del Cabildo de Gran Canaria y, con una dotación de 106.754 euros, la Dirección General de Protección de la Naturaleza ha seguido con esa misma dinámica de trabajo.

El biólogo de Gestión y Planeamiento Territorial y Medio Ambiental del Gobierno de Canarias (GesPlan), Ramón Gallo, ha explicado a Efe que el programa tendría una duración de cuatro años y, con un millón de euros de presupuesto, sería cofinanciado en un 50% por la Unión Europea, y el resto, en partes iguales, por el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria.

El objetivo del programa es la captura y recogida de ejemplares de serpiente real en el medio natural, la mejora del conocimiento del comportamiento y distribución de la especie, la obtención de parámetros biológicos, y la realización de actividades de concienciación y participación ciudadana.

Las actuaciones de la empresa pública GesPlan han permitido el pasado año la captura de 218 ejemplares, lo que supone un incremento del 73% con respecto al año anterior, y el doble sobre 2008, mientras que en lo que va de año se han capturado 331: 218 recogidas por los operarios, 19 atropelladas, y 94 entregadas por vecinos.

Los promotores han experimentado mediante la utilización de diferentes tipos de trampas para su captura, y con el adiestramiento de perros para la detección de las serpientes en el medio natural.

De hecho, se empezó intentando la captura de estos animales con trampas cebadas con alimento, aunque es tal la sobreabundancia de alimentos que las serpientes encuentran en el medio natural que estas trampas no daban los resultados esperados.

Actualmente, al comprobar que las serpientes buscan refugio ante el calor en las horas centrales del día y en la época de lluvias, se han empezado a instalar cubiertas de madera o metal para atraer a los animales.

El área de expansión de la especie mantiene su núcleo principal en la zona de San Roque-La Solana, en los municipios de Valsequillo y Telde, aunque durante el pasado año se ha confirmado el establecimiento de un incipiente grupo en el entorno de Amagro (Gáldar), que se corresponde con una introducción ajena a la del núcleo principal.

Los estudios realizados hasta el momento han permitido la mejora en el conocimiento del comportamiento y adaptación al medio de esta especie, lo que ha permitido adecuar los esfuerzos técnicos y humanos a su ciclo biológico, permitiendo una sensible mejora en la captura de los ejemplares entre los meses de marzo y mayo.

En este sentido, la Dirección General de Protección de la Naturaleza, además de las actuaciones ya iniciadas, desarrollará el programa con seguimiento mediante telemetría, instalando los emisores necesarios en ejemplares capturados para el posterior seguimiento, lo que permitirá conocer mejor su comportamiento y sus hábitos de dispersión y de reproducción.

Fuente: La Vanguardia