[Canarias}> ¿Es correcto el adjetivo desinquieto?

03-02-2025

¿Es correcto el adjetivo desinquieto?

El adjetivo desinquieto, que se emplea en Canarias con los sentidos de travieso, revoltoso y desasosegado y es equivalente al inquieto del español general, es enteramente correcto. El prefijo des-, que aparece en primer lugar, no niega, como se supone habitualmente, el contenido negativo del prefijo in- que aparece tras él, sino que lo refuerza.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que nos encontramos ante un canarismo que procede seguramente del portugués desinquieto, que se usa en el mismo sentido.

Palabras nuestras

alongar

1. v. Echar hacia delante el tronco y la cabeza, apartándolos bastante de su posición vertical. U. t. c. prnl. Se alongaba sobre la pecera para ver los pescaditos.

2. v. Proyectar hacia delante el tronco y la cabeza, desde un borde alto y con riesgo de caída. Dicen que se cayó porque se alongó mucho a la ventana y perdió el equilibrio. U. t. c. prnl.

3. v. Alcanzar a alguien un objeto que no está a su mano. Alóngame esa botella de vino, que voy a tomarme un vasito.

4. prnl. Acercarse, aproximarse hasta un lugar. Alóngate a la ferretería y me traes un kilo de tachas

amularse

1. prnl. Enfadarse obstinándose en no hablar. Como le llamaron la atención, se amuló y estuvo sentado más de dos horas en la terraza.

2. prnl. Endurecerse un alimento que se está cocinando por alteraciones en su cocción normal. ¡No se te ocurra ponerles agua fría a los garbanzos ya hirviendo, porque entonces se amulan!

3. prnl. Or. Arder mal el fuego. Si no se le echa la leña bien seca, el fuego se amula y no se hacen bien las brasas.

4. prnl. Tf. Quedar horra una cabra u otro animal.

5. prnl. GC. Nacer tardíamente un pie de papas, por no estar su semilla en igual estado de sazón que las de la mayoría de la plantación.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Tf: Tenerife
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)

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[Canarias}> ¿Se considera un canarismo la construcción ‘más nada’ en lugar de ‘nada más’?

17-01-2024

¿Se considera un canarismo la construcción ‘más nada’ en lugar de ‘nada más’?

En Canarias es muy frecuente la anteposición de más a nada o nadie (también a ninguno, aunque menos), y al adverbio temporal nunca.

Este orden no es privativo del habla canaria. El uso más elevado de las construcciones más nada, más nadie y más nunca en el conjunto del español está en Venezuela, donde forma parte de la lengua culta.

Algunos han visto en este uso la influencia del occidente peninsular o, más concretamente, del portugués sobre el español de las Islas; otros, los menos, han entendido que es un rasgo procedente del andaluz, donde también es frecuente.

La Real Academia Española dice al respecto: «Cuando más acompaña a nada, nadie, ninguno y nunca, lo normal en el español general es la posposición de más […]; pero en el habla coloquial americana, especialmente en el área caribeña, y en el español de Andalucía y Canarias, es frecuente en estos casos la anteposición de más» (Diccionario panhispánico de dudas, s. v. más). Este uso constituye, pues, una característica del habla de estas zonas frente a «lo normal en el español general», por lo que puede considerarse un canarismo (aunque, dada su distribución, seguramente mejor un rasgo característico del español atlántico o meridional), que alterna con el uso tradicionalmente tenido por normativo.

Palabras nuestras

achicar

1. v. GC. Hablando de bebidas, escanciarlas. Por extensión, se aplica también a las comidas. Achícame rápido una cerveza, que tengo prisa.

2. v. Lz., Fv., GC. y LP. Hablando de bebidas alcohólicas, beberlas. ¡No va a estar loco de la cabeza con el ron que achicó ayer!

3. v. GC. y LP. Pagar, apoquinar. Para la quiniela hay que achicar cincuenta céntimos cada uno.

4. prnl. En un lance de arrastre del envite, jugar la carta o el triunfo de menos valor y conservar los demás para las siguientes suertes del juego. Achícate tú, que yo tengo triunfos para ganar esta mano.

envite

1. m. Juego de baraja en que contienden dos equipos, y donde lo más característico son las señas con las que se comunican las cartas los del mismo bando, así como la puja o reto que, a la voz de envido, lanza un jugador de un equipo a los del contrario. El envite no se juega igual en todas las islas.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
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  • Go: La Gomera
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  • LP: La Palma
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  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)

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[Canarias}> Recorrido a pie por La Palma

10-12-2024

Paco Nadal

Recorrido a pie por La Palma

Una de las maneras más originales y menos trilladas de visitar la isla

Más allá del previsible sol y playa, las Canarias ofrecen uno de los mejores escenarios para hacer senderismo. En la isla de La Palma, dos senderos de Gran Recorrido permiten descubrir paisajes volcánicos, territorios montañosos y rincones naturales vedados a quienes sólo van en coche.

Vista desde el aire, La Palma es un pedacito de roca volcánica de apenas 700 kilómetros cuadrados perdido al noroeste del archipiélago canario. Pero, pese a estas modestas dimensiones, La Palma es un planeta en miniatura.

En la isla se pasa de bosques casi tropicales a pinares que resisten el fuego, de enormes extensiones de plataneras a retazos de la selva de laurisilva que un día cubrió toda la Macaronesia. El norte es tan salvaje y con barrancos tan abruptos que si en uno de ellos te cruzas con King Kong no lo verías extraño. Y sus mares de lava, aún calientes por la última erupción de 2021, dan vida a alguno de los parajes volcánicos más singulares de toda Canarias.

La Palma se puede visitar de muchas maneras, pero hay una de lo más original y poco trillada: a pie. El senderismo en las Canarias no lo descubrimos los godos peninsulares ―que siempre hemos imaginado el archipiélago como un destino exclusivo de sol y playa―, sino que fueron los turistas extranjeros ―alemanes en su mayoría― quienes supieron ver, hace ya mucho tiempo, las posibilidades de estas islas tan afortunadas también para la práctica de esta forma de explorar un destino.

Hay que decir que la misión no es para débiles de piernas. La Palma es un puro desnivel, una ladera sin fin, como casi todas sus islas hermanas. La acción de los volcanes elevó el reducido perímetro de la isla hasta los 2.426 metros de altitud del Roque de los Muchachos, la cota más alta, por lo que cualquier sendero tiene un perfil más quebrado que el índice Nasdaq. Pero ahí radica también su belleza: en el reto de atravesar territorios solitarios, virginales y muy montañosos.

Aparte de los senderos de pequeño recorrido de carácter más municipal, hay dos grandes rutas marcadas como senderos GR (Gran Recorrido) y Caminos Naturales (la señalización del Ministerio de Agricultura y Pesca) que cruzan toda la isla: el Camino Real de la Costa y las Medianías ―nombre precioso donde los haya― y El Bastón, que es una variante del primero que recorre toda la cresta del parque nacional de la Caldera de Taburiente.

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El de la Costa y las Medianías, o GR 130, es un sendero circular que utiliza las antiguas veredas que comunicaban los poblados isleños. Discurre en paralelo a la línea de costa, tiene 159 kilómetros de longitud y se puede hacer en ocho etapas. Empieza (o acaba) en la plaza de España de Santa Cruz de la Palma, la capital.

Allí está la primera señal blanca y roja del GR y también el primer cartel rojo y blanco de Caminos Naturales. Una buena excusa para dedicar un poco de tiempo a descubrir, antes de empezar la caminata, la que para mí es una de las ciudades más bonitas de Canarias.

Aunque la primera impresión del visitante es de una ciudad moderna más, basta deambular por su casco antiguo para darse cuenta del maravilloso tipismo colonial de la principal urbe de la isla, con sus famosos balcones de madera y sus casas encaladas. De hecho, Santa Cruz es una de las ciudades más antiguas de Canarias: fue fundada en 1493.

Tras atravesar el barrio histórico de Santa Cruz y los arrabales más urbanizados, la ruta se sumerge enseguida en lo que va a ser el paisaje que caracteriza la mitad norte del sendero de la Costa: plataneras, laurisilva y barrancos, muchos barrancos.

Antes de San Juan de Puntallana hay que salvar el barranco del Agua, de 355 metros de profundidad y declarado Sitio de Interés Científico.

Entre Puntallana y Barlovento aparecen las tierras más fértiles de la isla, con plataneras que se pierden hasta donde se pierde la vista. Y cinco nuevos barrancos que suman un desnivel acumulado de 1.110 metros. ¡Casi como una etapa pirenaica!

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Entre Barlovento y Puntagorda aparecen las dos etapas más duras, pero también más bonitas, del sendero GR 130. Son las que salvan el arco norte de la isla. La zona más aislada y los barrancos más profundos de La Palma.

Un escenario que serviría para el rodaje de una película de aventuras en la prehistoria. Bosques densos de laurisilva, profundos e inaccesibles barrancos que bajan desde la cumbre de los volcanes prácticamente hasta el mar y una escasa presencia humana serán el envoltorio durante más de 54 kilómetros y unos 3.700 metros de desnivel positivo total.

Una vez en la costa oeste, el sendero pasa por Tijarafe y sigue hasta Los Llanos de Aridane, una de las zonas más urbanizadas de la isla. Atención porque entre La Laguna y Todoque, al sur de Aridane, el sendero ya no existe: está bajo la lava del volcán Tajogaite, que estalló en 2021; hay que salvar esos kilómetros en taxi o en alguna forma de transporte público.

Se llega finalmente a Fuencaliente, en el extremo sur, donde se atraviesan muchos más campos de lava. Luego sube a Los Canarios y de allí se va a Villa de Mazo, ya en la costa este, por una zona muy urbanizada y sin mayor interés, para terminar donde empezó: en Santa Cruz.

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Por su parte, El Bastón, o GR 131, es una variante del anterior que empieza en el Puerto de Tazacorte y sube a las cresterías del parque nacional de la Caldera de Taburiente, el icono de la naturaleza palmera, uno de los cuatro parques nacionales que existen en Canarias y, quizá, el más espectacular de todos para el visitante.

Taburiente es un gigantesco cono de más de 4.600 hectáreas de superficie a 2.400 metros de altitud, visible fácilmente desde el aire o en las fotografías aéreas que venden en los comercios, que modela y da forma a la isla.

Posiblemente, este GR 131 sea la ruta más dura de todo el país, pero también la más bella. El subidón es de Champions League: sales del nivel del mar y asciendes de tirón, sin resuello, hasta 2.426 metros de altitud en el Roque de los Muchachos.

A partir de allí, tras pasar el observatorio astronómico, la senda se interna por toda la cornisa superior de la Caldera de Taburiente, que no es sino el borde de la gigantesca sucesión de cráteres que dieron forma a la isla. ¡Todo un espectáculo!

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El camino, duro y exigente, circula de mirador en mirador, a cuál más excepcional, sobre la capa de nubes que suele cubrir el interior del cráter, como si fuera un mar de algodón.

Mientras arriba, en la cresta, todo es negra y desnuda roca volcánica, abajo, en el barranco, un manto casi tropical formado por pinos canarios, bejeques, helechos, cedros, tajinastes y otros endemismos pone una nota de verdor entre el monótono color de la lava.

El GR 131 baja luego hasta el Refugio de El Pilar, en la carretera que une El Paso con San Isidro, un lugar emblemático en el centro de la isla. Allí acaba el GR 131 y empieza la famosísima Ruta de los Volcanes.

Una senda que recorre toda la cresta sur de la isla, enlazando los cráteres del Hoyo Negro, el Duraznero, el Cabrito o la Montaña de Fuego a través de un paisaje torturado y único, donde la lava, las escorias y las extrusiones basálticas pintan el decorado con toda la gama del ocre al negro.

La senda no presenta ninguna dificultad técnica, pero precisa de una buena condición física para afrontar ocho horas de subidas y bajadas por un terreno irregular hasta Fuencaliente.

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Mar de nubes en la Caldera de Taburiente, en la ruta de El Bastón (GR 131). Ida Plaza

Algunos consejos por si quieres repetir la aventura

Ambos senderos, el de la costa y el que sube a la Caldera de Taburiente, están bien señalizados con los carteles metálicos rojos y blancos de Caminos Naturales.

El tramo final de la Ruta de los Volcanes también está bien marcado y no tiene pérdida. Otra cosa son los alojamientos: no existen refugios ni albergues específicos para senderistas, como pueda ocurrir en los Alpes o Pirineos.

Los finales de etapa están planteados en núcleos urbanos, pero no en todos es fácil encontrar donde dormir. En zonas como entre Barlovento y Puntagorda apenas hay servicios. Conviene planificar esto antes de lanzarse al camino. Lo mismo ocurre con el avituallamiento.

Por otra parte, no conozco a nadie que haya hecho el GR 130 entero y del tirón. Yo lo veo más como una propuesta para elegir tramos concretos y organizar algún sistema de dos coches o transporte público para regresar al punto de partida.

El tramo más concurrido, sin duda, es la Ruta de los Volcanes, entre el refugio del Pilar y Fuencaliente. Por eso hay varias empresas de transporte que prestan el servicio de llevarte hasta el inicio, en El Pilar. También se pueden encontrar mapas, información y perfiles con altitud de ambas rutas en la web de Caminos Naturales.

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[Canarias}> ¿Es una peculiaridad del español de Canarias el uso del sufijo ‘–ero’ para denominar los árboles frutales?

03/12/2024

Uso del sufijo –ero para denominar los árboles frutales

Efectivamente, entre las características morfológicas del español de Canarias se encuentra la utilización del sufijo –ero en los nombres que designan árboles frutales: naranjero, manzanero, nisperero, ciruelero, etc. Esta solución es semejante a la que encontramos en portugués, con la única diferencia de que en esta lengua se añade a la raíz, presente también en los nombres de los frutos correspondientes, la forma femenina del sufijo –eiro: laranjeira, ‛naranjero’; amendoeira, ‛almendrero’; nespereira, ‛nisperero’; bananeira, ‛platanera’, etc.

Conviene recordar al respecto que la lengua portuguesa, debido a la importante presencia lusa en las Islas a partir del siglo XV, ha ejercido notable influencia en el español de Canarias. En este sentido, podríamos recordar que en La Palma se mantiene aún en algunos casos la forma femenina del sufijo en las hablas populares (naranjera, guayabera, ciruelera, manzanera).

No cabe descartar, no obstante, la posibilidad de un desarrollo autónomo de este fenómeno en las Islas, dado que en otras modalidades del español, como la murciana, la formación de los nombres de árboles frutales es semejante a la canaria.

Palabras nuestras

  • abanar
  • v. Hacer aire, generalmente con el abanador. U. t. c. prnl. Abana un poco hasta que coja fuerza la llama.
  • v. Hacer señas ostensiblemente desde lejos agitando la mano o un pañuelo, para saludar o llamar a alguien. Ella abanándome, abanándome, y yo no la conocía.
  • v. Lz. y Fv. Espantar insectos, como las moscas, con la mano o con cualquier otra cosa. Abanaba las moscas con la mano para que no se posaran en la comida.
  • abanador
  • · m. Instrumento para avivar el fuego. Se ganaba la vida haciendo escobas y abanadores de palma.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Tf: Tenerife
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)

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[Canarias}> El lenguaje único del mundo que se habla en esta isla de Canarias

30-10-2024

Marina Ortiz

Una comunidad numerosa y transmitido de maestros a discípulos

Está incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

En la Constitución Española se refleja que el castellano o español es la lengua oficial del Estado y que todos los españoles tienen el deber de conocerlo y el derecho a usarlo. A su vez, también se reconoce la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España como patrimonio cultural a conservar y respetar.

Las lenguas españolas cooficiales pueden ser oficiales en las comunidades autónomas de acuerdo con sus respectivos estatutos como serían el euskera en País Vasco, el catalán y el aranés en Cataluña, el gallego en Galicia, el valenciano en Comunidad Valenciana, el catalán en Baleares o el Euskera también en la zona de Navarra que delimita la ley.

Sin embargo, existen otras variedades de lenguajes en nuestro país que apenas se conocen en todo el territorio y son propios de lugares muy concretos. Estos suelen ser practicados por una pequeña parte de la población pero, aún así, son reconocidos y protegidos para que puedan seguir conservándose como parte de la historia y cultura de un territorio.

En este caso nos referimos a un lenguaje que viene de las Islas Canarias y fue inscrito en 2009 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Se trata del silbo gomero y a continuación te contamos más sobre él.

El silbo gomero, un especial sistema de comunicación

Desde la web del Ministerio de Cultura de España definen el silbo gomero de la siguiente manera: «El lenguaje silbado de la isla de La Gomera denominado silbo gomero, es un sistema de comunicación que reproduce la lengua hablada en la isla de forma articulada mediante silbidos. Se trata de un lenguaje sustitutivo, reductor, espontáneo, no convencional, capaz de transmitir e intercambiar una gama ilimitada de mensajes a larga distancia (hasta 5 Km.), reproduciendo las características sonoras de una lengua hablada. En la actualidad esta lengua es el castellano hablado en las Islas Canarias».

Este lenguaje único se practica en La Gomera por una comunidad de más de 22.000 personas y tiene un origen Prehispánico, transmitiéndose de maestros a discípulos a lo largo de siglos.Se enseña en las escuelas desde 1999 y el lenguaje del silbo gomero es comprendido por la casi totalidad de los isleños.

Es el único lenguaje silbado del mundo que se ha desarrollado en su plenitud y funciona reemplezando las vocales y consonantes del español por silbidos. Desde la Unesco explican su funcionamiento del siguiente modo: «Dos silbidos diferenciados sustituyen a las cinco vocales españolas; y otros cuatro a las consonantes. Los silbidos se distinguen por su tono y su interrupción o continuidad.

Tal como explica en su cuenta de TikTok Alba, natural de La Gomera, el silbo gomero tiene el castellano como base pero se puede silbar en más de una lengua. «No se sabe extactamente cuál es el origen del silbo gomero pero las primeras manifestaciones apuntan a que se heredó de habitantes prehispánicos, lo que quiere decir que podría tener un origen norteafricano, vamos, que fue todo cosa de los aborígenes canarios» explica la joven, entre otros datos.

Finalmente, también pone encontexto de cómo se entienden entre dos personas que se comunican a través del silbo gomero, teniendo establecidos unos patrones como que el receptor del mensaje tienen que confirmar que ha recibido bien lo que el emisor le dice o, en este caso, le silba.

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[Canarias}> El mayor misterio de la arqueología de Canarias

28-10-2024

Luis Socorro

El mayor misterio de la arqueología de Canarias

“Astronómicamente no hemos encontrado nada en las queseras de Lanzarote”, afirma el astrónomo del IAC Juan Antonio Belmonte, opinión que secunda Stanislaw Iwaniszewski, el científico que acuñó el concepto astronomía cultural

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La Quesera de Zonzamas y la de Bravo son unas extrañas estructuras conformadas por canales longitudinales labrados en grandes bloques de basalto, algunos de cuatro metros de longitud; están en Lanzarote. No existe ningún registro arqueológico similar en Canarias ni en España. Ni siquiera en el norte de África, lugar de procedencia de los antiguos canarios. Tan sólo en Palestina, cerca de Jerusalén, hay una estructura similar, mientras que en Malta hay canales pero parecen huellas de carro fosilizados en la roca.

¿Para qué sirven? ¿Tienen alguna utilidad doméstica? ¿Qué dicen los astrónomos que han realizado mediciones desde estos enigmáticos yacimientos? No hay respuestas convincentes, sí elucubraciones. De lo que no hay ninguna duda, tras preguntar a decenas de profesionales de la comunidad científica del Archipiélago, es de que estamos ante “uno de los grandes misterios arqueológicos de las Islas”, afirma Juan Antonio Belmonte, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Belmonte y su colega del IAC, César Esteban, fueron los primeros astrofísicos españoles en abrir una nueva línea de investigación astral vinculada a la arqueología: la astronomía cultural. Han trabajado en numerosos yacimientos del mundo, pero su estreno en esta disciplina fue en Canarias, donde realizaron sus tesis doctorales en el ámbito de la astrofísica. “No tengo ni idea”, es la sincera respuesta de Belmonte —un canario que nació en Murcia en 1962— cuando le preguntamos qué es la Quesera de Zonzamas. 

El editor adjunto de Journal for the History of Astronomy y coeditor de Archaeoastronomy: the Journal for Astronomy  in Culture, las revistas de referencia en  arqueoastronomía, ha realizado numerosos viajes a Lanzarote en busca de respuestas. Conoce perfectamente las dos queseras de la Isla —hay referencias de otra más, pero fue destruida por una obra—, pero es la de Zonzamas —declarada monumento histórico-artístico y arqueológico hace 45 años— en la que más tiempo ha invertido.

Su conclusión es contundente: “Astronómicamente no hay absolutamente nada”. La quesera tiene seis canales; “si apuntas por cada uno de ellos, algún fenómeno astronómico habrá, como la aparición de alguna estrella en algún momento del año, ¿pero es relevante, es importante?”. Es “uno de los grandes misterios arqueológicos de las Islas”, sentencia el investigador durante una de las entrevistas con Canarias Ahora-elDiario.es para la realización de esta investigación periodística sobre la arqueoastronomía de Canarias.

Belmonte no se rindió cuando sus primeras mediaciones no aportaron conexiones astrales irrefutables. En una ocasión, visitó el yacimiento con dos astrónomos especializados en arqueoastronomía. “Uno de ellos era Stanislaw Iwaniszewski, el inventor del término de astronomía cultural”, nos cuenta Belmonte. “Después de observar la estructura en silencio durante varios minutos”, recuerda el científico del IAC, dijo: “Magia simpática”. ¿Pero magia simpática de qué?, le planteó Belmonte. “Las crónicas dicen que derramaban leche en sus rituales, pues podría ser para eso”, respondió el astrónomo polaco-mexicano. “¿Y tú qué crees que representa la luna? ¿Te atreverías a ponerlo por escrito?”, le volvió a preguntar el español. “Su respuesta fue un no rotundo”. 

César Esteban también ha visitado la Quesera de Zonzamas. La primera vez tuvo un problema con el instrumental “y la medida no sirvió para nada”. Con todo, continúa el astrónomo del IAC, “las queseras tienen muchos surcos, son muy gruesos y algunos están desbastados”. Con esa anchura, “puedes ajustar lo que quieras porque te cabe buena parte del cielo”. Los dos pioneros españoles en astronomía cultural coinciden en que no se puede certificar una conexión astronómica.

La Quesera de Zonzamas, ubicada a menos de un kilómetro del núcleo principal del yacimiento de Zonzamas, se denomina así porque se asemeja a un gigantesco molde para elaborar queso, aunque nada tiene que ver con dicha labor, y su utilidad y significado siguen siendo un misterio. Las queseras se caracterizan por disponer de canales longitudinales y aproximadamente paralelos labrados en grandes losas pétreas. 

Las interpretaciones que se han dado a estas manifestaciones rupestres, como recoge Biosferadigital,  “son variadas y van desde los ritos religiosos a la molienda, pasando por meros dispositivos para la captación y almacenamiento de agua”. Hay otra teoría que sostiene que se trata de un calendario lunisolar, y en consecuencia sí tendría una conexión astral. La defiende el médico genetista Antonio Arnaiz Villena en un artículo, publicado en SCIEPublish Nature Anthropology, en el que relaciona la quesera con una estructura con cierto parecido aparecida en Palestina. El autor afirma que “el calendario de rocas megalíticas de Jerusalén es idéntico al encontrado en Lanzarote”. 

De entrada, a diferencia de los artículos científicos consultados para la realización de esta investigación periodística sobre la arqueoastronomía de cada una de las Canarias —tan sólo restan las trilogías que dedicaremos próximamente a La Gomera y Fuerteventura—, en el artículo del genetista no se aportan cálculos matemáticos y astrofísicos para demostrar mediciones.

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Estructura similar a las queseras lanzaroteñas, pero con una gran diferencia: está labrada en un hueco, sin horizonte que permita alineaciones con astros. SCIEPublish .

Hay más datos que cuestionan que las queseras sean calendarios solares: como se aprecia en la imagen que precede a este párrafo, la quesera de Israel está en un hueco. Por lo tanto, como observa el astrónomo César Esteban, “¿qué sentido tiene algo con orientación astronómica a tantas cosas si no tiene horizonte? ¿Cómo puedes montar una especulación tan compleja y con tantos elementos interdependientes basada en unas ”evidencias“ tan poco precisas?”, razona el científico del IAC.  “Es pura imaginación”, sentencia Esteban, sobre el trabajo del médico.

Juan Antonio Belmonte, compañero del doctor Esteban en el Instituto de Astrofísica de Canarias, no quiere expresar su opinión para desmontar el planteamiento de Arnaiz. ¿El motivo?: “No hay nada que contradecir; simplemente, el fundamento es nulo”. 

La propuesta se Arnaiz se apoya en una teoría de Marcial Medina, cofirmante del artículo y trabajador portuario jubilado de Lanzarote, en la que relaciona los seis bloques de Zonzamas y sus seis surcos con los doce meses. Las mediciones de Medina, entusiasta de la cultura prehispánica, son producto de la observación, con el apoyo de aplicaciones informáticas y un teodolito. La única prueba gráfica que ha aportado Medina al autor de este reportaje sobre una posible conexión astronómica es la fotografía que está justo debajo de este párrafo. 

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21 de junio de 2016, el día del solsticio de verano. El Sol, entre las montañas de Maneje y, al fondo, Tahiche, ilumina la Quesera de Zonzamas al amanecer. Marcial Medina

Nada más ver la foto, Belmonte reconoce la autoría de la misma porque ha mantenido contactos con Medina. “El problema”, razona el astrónomo, “es que no se ve el perfil del disco solar y es difícil precisar por dónde ha salido. Hace 1.000 años, sería un poco más a la izquierda”. ¿Marcaría el solsticio de verano de forma aproximada? “Podría ser, pero, si te fijas en la foto, ningún canal de la quesera está orientado al Sol”. El científico concluye con una pregunta doble: “Significa eso que el afloramiento de la Quesera fue elegido deliberadamente por temas astronómicos o porque era una buena superficie para labrar la roca?”. La respuesta: “No lo sé”.

A César Esteban “le parece significativo” el orto del Sol en un día especial como el del solsticio de verano, pero “falta saber cuál es el diámetro angular real del disco solar”. Al astrónomo del IAC, la imagen le suscita alguna duda porque “no sé si es que está saturada y parece más grande, o se ha incluido un círculo semitransparente indicando el tamaño real” del astro rey. Hay que tener en cuenta que, desde el Palacio de Zonzamas, el orto solar de los equinoccios o día mitad se produce justo sobre montaña Tahiche“. Esa investigación, recuerda Esteban, un canario que nació en Elda en 1964, ”ya la publicamos Juan y yo hace muchos años“.

Antonio Arnaiz tiene poco predicamento en el seno de la comunidad científica de Canarias a raíz de afirmar, en un foro profesional, que el guanche y el euskera están emparentados. Llegó a la genética a través del estudio de sistemas de histocompatibilidad (HLA) para trasplantes. Estudió en EE.UU. y “es muy bueno en lo suyo”, declara a esta Redacción el doctor Jorge Onrubia, el arqueólogo canario con más experiencia en el Norte de África. “El problema”, indica, “es cuando aborda otros campos disciplinares que exigen un conocimiento experto que manifiestamente no posee. No se trata de defender lo que yo llamo la tiranía de los expertos, sino de reconocer que hay saberes y prácticas científicas que sólo pueden adquirirse al precio de años de estudio y trabajo y que, en consecuencia, no pueden improvisarse”.

Profesores de las facultades de Historia de la ULPGC y de la ULL coinciden en cuestionar la credibilidad de la revista en la que se ha publicado esta teoría que une Tierra Santa con Canarias, que cita “lenguajes perdidos, como hablar de escritura ibérica en el Sáhara y en Lanzarote”. A diferencia de las revistas científicas, en la que es imprescindible la revisión a pares, ¿qué especialistas han revisado este trabajo?.

Debates al margen, la finalidad de estas estructuras es un misterio que probablemente perdurará décadas; quizá, siglos. Si la Quesera de Zonzamas está vinculada al conjunto arqueológico del antiguo poblado de Zonzamas, la Quesera de Bravo —debe su nombre a su descubridor, el prestigioso naturalista y geólogo Telesforo Bravo (Tenerife, 1913-2002)— no está en ninguna zona arqueológica. Se construyó sobre la colada del Volcán de la Corona, en el norte de la Isla. Además de ser algo más pequeña, sus orientaciones son diferentes.

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Quesera de Bravo, en el norte de Lanzarote, sobre la colada volcánica del Volcán de la Corona (esquina superior derecha). Luis Socorro

Si, al menos hasta hoy, la Ciencia no ha podido certificar una conexión astronómica precisa su relación con las creencias de los majos —gentilicio de los guanches de Lanzarote y Fuerteventura— es plausible porque la cosmovisión —conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen del mundo que tiene una persona, época o cultura— es un concepto, por definición, etéreo.

Probablemente por esta razón, son muy pocos los arqueólogos o historiadores que se sumergen en las arenas movedizas de las creencias. Uno de ellos es el profesor Miguel Ángel Martín, autor de varios libros; el último, La memoria de lo sagrado, antiguos canarios (Bilenio, 2024), dedica un apartado a las queseras de Bravo y Zonzamas.

A diferencia de otras investigaciones de Martín, más acotadas por sus conocimientos astronómicos y el apoyo de aplicaciones como Stellarium, en las seis páginas dedicadas a las queseras citadas no llega a ninguna deducción concreta; refiere a ritos para pedir agua y buenas cosechas, como apuntan las crónicas, cuestiona la teoría de Arnaiz y da más peso a la “observación estelar”, ya que “algunas estrellas y constelaciones, durante sus ortos y ocasos, tienen un ciclo coincidente en determinados meses, abarcando justamente los seis meses del ciclo de la cebaba”. Para sustentar esta teoría, no aporta cálculos matemáticos ni astronómicos.

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Detalle de uno de los surcos de la Quesera de Bravo, en el que se tallaron cuatro cazoletas. Luis Socorro

Su conclusión final es que “debió de ser un escenario ritual para controlar los ciclos de la Naturaleza, una especie de revolución simbólica conceptual que permitía a los majos imaginar que existían fuerzas y dioses en un plano diferente del mundo físico, siendo la agricultura, entre otras cuestiones, lo que les impulsó a buscar cobijo y seguridad en el mundo espiritual”.

De lo que no hay duda es que se trata de lugares sacralizados, y más en la Quesera de Zonzamas, con grabados podomorfos en su entorno. La posible relación con las estrellas Vega, Capella, Sirio y las Pléyades, que apunta Martín, podría ser un punto de partida para que especialistas en astronomía cultural dirijan otra mirada hacia el horizonte estelar de la Quesera de Zonzamas, el mayor misterio de la arqueología de las Islas Canarias.

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[Canarias}> Dialectalismos y jerga médica en el ámbito canario

27-09-2024

Humberto Hernández y Alberto Hernández Bustabad

Dialectalismos y jerga médica en el ámbito canario

(Lo que sigue es un resumen de sólo lo que acerca de canarismos dicen los autores de este interesante artículo).

En este artículo aspiramos a reforzar la idea de que incluso en los textos científicos, por más que se utilice un lenguaje denotativo y una terminología caracterizada por su univocidad, también pueden producirse confusiones —ambigüedades e imprecisiones— como ocurre con frecuencia en la comunicación habitual.

Es necesario, pues, que el profesional sanitario, además de contar con las habilidades comunicativas necesarias en el uso de la lengua general y en la específica de su ámbito, conozca las variantes dialectales (diatópicas) de las voces relacionadas con la medicina propias del espacio territorial en el que ejerce su labor: Canarias en nuestro caso.

Dos profesionales de la Medicina, por ejemplo, y entramos en el terreno que nos interesa, utilizarán, si son canarios, la modalidad del español de Canarias en una situación comunicativa familiar o cotidiana (con seseo, aspiración de eses finales, uso del ustedes en lugar del vosotros, y preferirán, seguramente, millo a maíz, y guagua a autobús).

Ofrecemos un glosario con algo más de medio centenar de dialectalismos (la mayoría sustantivos, algunos verbos y unos pocos adjetivos) relacionados con el ámbito sanitario en el Archipiélago, con información, según nuestra documentación, sobre la localización de su uso.

  • Fv = Fuerteventura
  • GC = Gran Canaria
  • Go = La Gomera
  • Hi= El Hierro
  • LP= La Palma,
  • Lz = Lanzarote,
  • Tf = Tenerife).

Las entradas de este glosario han sido tomadas en su mayoría del ‘Diccionario básico de canarismos de la Academia Canaria de la Lengua’. La forma «prnl.» es la abreviatura de «pronominal». Indica que el verbo se usa como pronominal, esto es, «escucharse».

  • Abochacharse. prnl. Tf. Referido al cuerpo o a alguna de sus partes, hincharse, generalmente por enfermedad.
  • Agripado, da. adj. Que padece gripe o presenta síntomas similares a los de esta enfermedad; griposo.
  • Airón. m. Tf. Jaqueca o malestar causado por una corriente de aire.
  • Amocharse. prnl. Tf. Amodorrarse, aturdirse a causa de una enfermedad.
  • Angurria. (estangurria). meadilla. f. GC. Micción persistente.
  • Buche virado. Dolencia, generalmente infantil, que se manifiesta con retortijones y fuertes dolores de barriga. Según la tradición popular, se cura aplicando hoja de tártago untada en aceite tibio sobre la zona.
  • Chorro. m. Diarrea.
  • Criar. v. Infectarse una herida llenándose de pus.
  • Culebra. (culebrilla) f. LP. Enfermedad eruptiva de la piel, muy dolorosa, que produce una serie de herpes
  • Desmayarse. 1. prnl. Sentir una viva sensación de hambre. 2. prnl. Bostezar.
  • Disipela. m. Erisipela.
  • Engajarse. prnl. Ahogarse a causa de detenerse algo en la garganta; engasgarse.
  • Enroscarse. prnl. GC. Recuperarse tras una enfermedad.
  • Enyugarse. prnl. Fv., Tf., Go., LP. y Hi. Ahogarse a causa de detenerse algo en la garganta; engasgarse.
  • Ensuciar. v. Hacer las necesidades corporales; defecar.
  • Ericera. f. Fv. Infección producida por un pico de erizo.
  • Esgarrar – escarrar. v. Expeler flema.
  • Esgarro. m. Flema que se expele de la garganta.
  • Estelero. m. GC. Curandero que se dedica a arreglar dislocamientos de huesos y articulaciones.
  • Fañoso, sa. adj. Que habla con resonancia nasal, debido a algún defecto o a una enfermedad respiratoria pasajera.
  • Fatiga. f. Desvanecimiento, turbación breve del sentido por alguna indisposición, provocada por hambre o enfermedad.
  • Flato. 1. m. Fatiga, desvanecimiento. 2. m. LP. Indisposición, desazón que se manifiesta con sonrojo y calor en el rostro.
  • Fletar. v. Frotar, restregar, dar friegas.
  • Fogaje. m. Fuego, erupción de la piel.
  • Fola. f. Tf, Go y LP. Ampolla que sale en la piel; vejiga.
  • Gallina. f. GC. Ampolla o bolsa de agua que se forma en la piel, sobre todo a causa de una rozadura
  • Ingua. 1. f. Lz, Tf y LP. Ingle. 2. f. Tf, LP y Hi. Ganglio inflamado, sobre todo cuando ocurre en las ingles, las axilas y el cuello.
  • Jaba. f. GC y Go. Pequeño bulto doloroso que suele salir en las axilas o en la ingle.
  • Jeito. 1. m. Movimiento brusco, que puede producir una torcedura. 2. m. Torcedura, esguince.
  • Jilorio. m. Sensación de malestar en el estómago producida por ganas de comer.
  • Maldita. f. Lz, Fv, GC y LP. Tumor inflamatorio pequeño, puntiagudo y doloroso, que se forma en el espesor de la dermis y termina por supuración, seguida del desprendimiento del llamado clavo o punto negro del centro; divieso.
  • Malaire. m. Parálisis parcial de un miembro o parte del cuerpo, como la boca o un brazo, a consecuencia de un ataque de apoplejía.
  • Meadilla. f. Acción repetida de orinar.
  • Melancolía. (vitíligo). f. Enfermedad de la piel, que produce en ella manchas blancas que se van ensanchando poco a poco.
  • Padrejón. m. Tf y LP. Enfermedad o afección que se manifiesta por una opresión en la boca del estómago, acompañada de cierto malestar general, y que, según creencia popular, es consecuencia de algún susto o disgusto.
  • Pena. 1. f. Desazón estomacal producida por empacho u otra causa semejante. U. m. en dim. . 2. f. GC. Ligera molestia localizada en el ojo.
  • Peta. f. Corvadura anómala y abultada de la columna vertebral.
  • Pestiñoso, sa. adj. Lz. y Tf. Legañoso.
  • Pomo. m. En la creencia popular, órgano o zona del estómago del hombre que se descompone a consecuencia de un susto o un fuerte disgusto.
  • Provocar. v. Dar o sentir ganas de vomitar.
  • Quemor. 1. m. Escozor. 2. m. Am. Escozor. 2. m. Ardor, acidez de estómago.
  • Recalcarse. prnl. Distenderse los músculos y tendones, por lo general a causa de un movimiento brusco, una presión o una carga excesiva.
  • Rescaldado, da. adj. Tf. Con algo de fiebre.
  • Rescaldento, ta. adj. LP. Con algo de fiebre.
  • Revoltura. f. Ganas de vomitar, náuseas. U. m. en pl.
  • Revolverse. prnl. Sentir náuseas.
  • Rompepiedras. m. (Lepidium latifolium) Planta de la familia de las crucíferas, que se cultiva en lugares húmedos y que tradicionalmente se ha utilizado sobre todo para disolver los cálculos renales.
  • Roncha. f. Pequeña erupción en la piel, producida por la picadura de un insecto, por el roce de algunas plantas urticantes, como la ortiga, o por ciertas enfermedades.
  • Rosita. f. Enfermedad infantil infecciosa y contagiosa, caracterizada por la aparición de multitud de pequeñas manchas rosáceas semejantes a picaduras de insectos.
  • Sarampio. (sarampión) m. Enfermedad febril de origen viral, contagiosa y habitualmente epidémica, que se manifiesta por multitud de manchas pequeñas y rojas, semejantes a picaduras de insecto, y que va precedida y acompañada de lagrimeo, estornudo, tos y otros síntomas catarrales.
  • Sarpullo. (sarpullido) m. Erupción cutánea pasajera formada por muchos granitos o ronchas, causada generalmente por procesos alérgicos, por lo común de origen alimentario o farmacológico.
  • Secura. f. Sed intensa. U. m en pl.
  • Tiricia. f. Ictericia.
  • Tontura. f. Desvanecimiento, turbación breve del sentido por alguna indisposición. U. m. en pl.
  • Vida. 1. f. Lz., Fv., Tf. y LP. Cordón umbilical. 2. f. Lz., Fv., Tf. y LP. Ombligo

[Canarias}> Alerta por el ave que sólo vive en Canarias

26-09-2024

Un tesoro en peligro de extinción debido al turismo masivo

Esta especie, única en el mundo, tiene un valor incalculable para la biodiversidad del archipiélago. 

La hubara canaria (Chlamydotis undulata fuerteventura), un ave endémica de las islas orientales del archipiélago canario, especialmente en las islas de Fuerteventura y Lanzarote, se encuentra en grave peligro de extinción y la principal causa vuelve a ser el ser humano.

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Esta especie enfrenta una creciente amenaza debido al turismo masivo. Un reciente estudio realizado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), revela cómo la alta afluencia de visitantes a estas islas y los vehículos de estas zonas incrementan la mortalidad de la hubara canaria.

El estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista Biological Conservation, utilizó datos obtenidos de dispositivos de localización instalados en 51 ejemplares de hubara entre 2018 y 2022. Estos dispositivos permitieron a los investigadores rastrear los movimientos y comportamientos de las aves con gran precisión, utilizando tecnología GSM-GPRS para monitorear su actividad en relación con carreteras y caminos y dar a conocer el significativo impacto del turismo en la hubara canaria.

También la pandemia aportó interesantes datos con respecto a la supervivencia de esta ave. Durante el confinamiento de 2020, se observó una reducción significativa en la actividad humana en las islas. Este período proporcionó un valioso marco de referencia para comparar los efectos del turismo masivo en la hubara canaria.

Según Inmaculada Abril-Colón, investigadora del MNCN, «durante el cierre temporal al turismo, las hubaras redujeron la frecuencia de sus vuelos en un 76%, lo que resultó en una disminución de las muertes por colisión con tendidos eléctricos y atropellos en carretera».

El impacto del turismo

De las 51 hubaras estudiadas entre 2018 y 2022, se registraron seis muertes relacionadas con actividades humanas: dos por colisión con tendidos aéreos durante vuelos locales, y cuatro por atropellos.

La mayoría de estas muertes ocurrieron antes y después del confinamiento, con sólo una registrada al final del confinamiento parcial, en mayo de 2021. Estos resultados subrayan el impacto negativo del turismo masivo en la supervivencia de esta especie en peligro de extinción.

Conservación de la hubara

El estudio dirigido por Juan Carlos Alonso, director del Proyecto Hubara y coautor del estudio, destaca la necesidad urgente de implementar medidas para proteger a esta especie.

Los científicos recomiendan establecer zonas acotadas para actividades recreativas al aire libre realizadas en carreteras y pistas, y restringir el acceso a áreas con alta densidad de hubaras y otras aves amenazadas. Medidas que podrían reducir significativamente las perturbaciones humanas y aumentar las tasas de supervivencia de la hubara.

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La hubara es un símbolo de la biodiversidad única de las islas canarias, pero su existencia está gravemente amenazada por el turismo masivo. Los hallazgos del estudio del MNCN y el CSIC proporcionan una base sólida para la implementación de medidas de conservación que pueden ayudar a salvaguardar el futuro de esta especie.

Fuente

[Canarias}> Posición de la Real Academia Española con respecto a los canarismos

16-09-2024

Posición de la Real Academia Española con respecto a los canarismos

La posición de la Real Academia con respecto a la incorporación de canarismos en sus obras lexicográficas ha sido, en términos generales, poco satisfactoria. Ello es debido, fundamentalmente, a que no parecen existir criterios objetivos y razonables (como la frecuencia o la extensión de uso en el Archipiélago) que guíen la selección de las voces canarias que deben incorporarse a los repertorios generales de español que publica periódicamente la Institución Académica.

Por contra, han sido recogidas y continúan formando parte del diccionario académico hoy en día voces que, pese a estar marcadas como canarismos, tienen un escaso o nulo uso en las Islas. Así, por ejemplo, aparecen en la última edición del Diccionario de la Real Academia las palabras dialectales sarillo `devanadera´ o changallo, lla `perezoso´, que fueron incorporadas al diccionario académico en 1936 a partir de la Colección de Voces y frases provinciales de Canarias, de Sebastián de Lugo (escrita en 1846), y cuyo uso no es habitual en las Islas.

También ha sido frecuente que se dé entrada en el Diccionario de la Real Academia a voces propias de algunos países americanos obviando su presencia en Canarias, de donde, en numerosos casos, pudieron proceder. Es el caso de furnia o tupir, que en la edición del año 2014 aparecen para Cuba y Santo Domingo, en el primer caso, y Cuba y Venezuela, en el segundo, pese a que los valores de furnia como `sima vertical´ y tupirse como `obturarse´ son frecuentes en el Archipiélago.

Estas circunstancias han propiciado que la valoración más frecuente de cómo han sido y son tratados los dialectalismos canarios por la Real Academia consista en destacar la arbitrariedad y la falta de rigor que, en términos generales, han caracterizado su incorporación a los repertorios lexicográficos generales.

Palabras nuestras

lambucear

  1. v. Ensuciar, pringar con lamidos. El perrillo le lambució la cara.
  2. v. Pringar, ensuciar de comida, especialmente la cara. U. m. c. prnl. Tenía la cara lambuciada de la chocolatina.
  3. v. Albear, pintar o fregar de forma tosca o descuidada.
  4. v. Tf. y LP. Hacer regalos para obtener algún favor a cambio. Consiguió el puesto a fuerza de lambucearle los bezos al jefe.

Se pronuncia generalmente lambusiar.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)
  • Tf: Tenerife

Fuente