[Canarias}> Los refranes canarios que dejan al resto de España rascándose la cabeza

20.02.2025

Jorge Siverio

Los refranes canarios que dejan al resto de España rascándose la cabeza

Las Islas Canarias cuentan con expresiones cargadas de sabiduría popular que, aunque pueden sonar raras en otros lugares, son el reflejo del alma de sus ciudadanos

Pocos ponen en cuestión que las Islas Canarias son un verdadero paraíso. El territorio que compone esta comunidad autónoma se ha convertido en un atractivo irrefutable para el turismo internacional y nacional, que se sienten atraídos por el clima templado que persiste a lo largo de casi todo el año, las aguas cristalinas y la naturaleza de cada rincón.

A estos condicionantes se suma la riqueza gastronómica de las Islas, con las papas con mojo como el emblemático plato de la comida tradicional, que, acompañada de un vino o una cerveza fría, satisface los paladares de quienes se atreven a probarlas. Un bocado sencillo pero repleto de sabor y tradición.

Sin embargo, el verdadero tesoro de Canarias reside en su gente. Los ciudadanos del Archipiélago son conocidos por su amabilidad y su naturaleza pacífica. Su calidez humana hace sentir a cualquiera como en casa. Y para sumergirse aún más en la cultura local, nada mejor que conocer alguno de los refranes típicos de las Islas, expresiones cargadas de sabiduría popular que, aunque en otras partes de España pueden sonar raras, son el reflejo auténtico de su alma.

Uno de los refranes que resuena en las conversaciones canarias es «Ya el conejo me riscó la perra», una expresión que se utiliza cuando algo no sale como se esperaba o cuando un plan toma un giro inesperado y se tuerce. Por otro lado, «Qué dos cabezas para un caldo pescado» es una forma coloquial de referirse a una persona que carece de agudeza mental, que es torpe o, simplemente, que provoca frustración en quienes la rodean con sus acciones.

Sin embargo, uno de los dichos más representativos y que más se ajusta a la perfección con la situación en la que uno se encuentra al no comprender algo es «Pícamelo menúo que lo quiero pa’ la cachimba«. Este sabio refrán de las Islas invita a que se te explique algo con más detalle cuando no logras seguir el hilo de la conversación, ya sea porque no tienes conocimientos previos sobre el tema o porque simplemente te resulta difícil captar lo que te están explicando.

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[Canarias}> España tiene una isla que aparece y desaparece: llegó a ser incluida en los mapas

20.02.2025

Jorge Siverio

España tiene una isla que aparece y desaparece: llegó a ser incluida en los mapas

Durante siglos, navegantes y expertos se han introducido en el mar en busca del territorio fantasma, un enigma que aún no tiene explicación científica

Las ocho islas que conforman Canarias son un auténtico paraíso de sol, playa y naturaleza. Su clima inmejorable durante todo el año, su deliciosa gastronomía y la cálida hospitalidad de sus habitantes atraen cada año a millones de turistas de todos los rincones del mundo.

Sin embargo, en este pequeño rincón del Atlántico se oculta un enigma que ha capturado la imaginación de generaciones: la novena isla, conocida como San Borondón o San Branda, dependiendo de quién cuente la leyenda.

Algunos aseguran haberla visto, otros afirman haber pisado su tierra, pero la realidad parece cambiar según el relato de cada testigo. Según las viejas crónicas, esta ínsula se ubicaría a unos 500 kilómetros al noroeste de El Hierro y a 200 kilómetros de La Palma. Sin embargo, su existencia es tan efímera como un espejismo: a veces aparece, y otras se desvanece, dejando tras de sí más preguntas que respuestas.

¿Qué misterio rodea la isla de San Borondón?

A partir del año 1500 d.C., comenzó a circular la misteriosa leyenda de una isla fantasma en el Archipiélago Canario, situada al oeste de La Palma, al norte de Tenerife o cerca de El Hierro. Esta ínsula, que emergía brevemente de las aguas, desaparecía en un suspiro entre las brumas del océano, justo cuando los navegantes intentaban acercarse a ella. Se cree que su nombre proviene de la isla-ballena en la que, según la tradición, desembarcó Brendan, un monje irlandés del siglo VI, tras adentrarse en las aguas del Atlántico en busca de nuevas tierras.

La historia de esta enigmática isla fue tan conocida que, durante la Edad Media, llegó a ser incluida en los mapas, una representación que parecía confirmar su existencia. A lo largo de los siglos, muchos han asegurado haberla visto con sus propios ojos, algo que sólo ha alimentado el misterio que la rodea. Sin embargo, a pesar de las múltiples afirmaciones, la isla sigue siendo tan esquiva como un espejismo, un enigma que continúa fascinando a quienes se atreven a buscarla.

¿Se ha intentado encontrarla?

Una de las expediciones más notables que intentaron localizar la enigmática isla de San Borondón tuvo lugar a principios del siglo XIX. El navío, que zarpó desde Tenerife, se adentró en el mar en busca de la isla misteriosa. Sin embargo, tras varios días de navegación y debido a la feroz tempestad que azotó las Islas durante ese tiempo, la expedición se vio obligada a regresar a tierra sin encontrar ningún vestigio de su existencia.

La primera aparición de San Borondón en un mapa ocurrió a finales del siglo XIII, en el famoso Mapamundi de Hereford. Este documento, elaborado en Inglaterra alrededor de 1280, muestra una isla con forma de barco al oeste de Canarias, con la inscripción «San Brandan«. A pesar de este primer registro cartográfico, el territorio ha permanecido como un misterio sin resolver.

Las múltiples expediciones que, a lo largo de los siglos, partieron desde diversos puntos del Archipiélago no han logrado aportar ninguna prueba definitiva de su existencia. Si realmente existiera, San Borondón sería la isla más grande del Archipiélago, con unos impresionantes 480 kilómetros de largo y 155 kilómetros de ancho, pero el enigma sigue intacto, como un espejismo que desafía a la historia.

Sin explicación científica en pleno siglo XXI

La mayoría de los expertos lo consideran una leyenda o un mito nacido de la imaginación popular o de errores de navegación a lo largo de los siglos. Desde una perspectiva científica, se han propuesto varias teorías para explicar los avistamientos de la isla.

Algunos estudiosos sugieren que podrían tratarse de espejismos causados por fenómenos ópticos, o incluso efectos psicológicos de sugestión en los navegantes que, influenciados por las leyendas, creen ver algo que no está allí. Otra hipótesis apunta a que las formaciones nubosas sobre el horizonte podrían crear ilusiones ópticas que dan la impresión de una isla emergiendo del mar.

Una teoría más intrigante sugiere que San Borondón podría ser una isla que aparece y desaparece con el tiempo, producto de la actividad volcánica submarina. Este fenómeno de «islas temporales» ocurre cuando el volcán bajo el mar crea una isla que surge del océano, pero que se desvanece cuando la actividad volcánica cesa.

Sin embargo, a pesar de estas explicaciones, San Borondón sigue siendo un enigma que desafía la Ciencia, sin pruebas concluyentes que confirmen su existencia o desmientan por completo su leyenda.

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[Canarias}> ¿Es correcto el adjetivo desinquieto?

03-02-2025

¿Es correcto el adjetivo desinquieto?

El adjetivo desinquieto, que se emplea en Canarias con los sentidos de travieso, revoltoso y desasosegado y es equivalente al inquieto del español general, es enteramente correcto. El prefijo des-, que aparece en primer lugar, no niega, como se supone habitualmente, el contenido negativo del prefijo in- que aparece tras él, sino que lo refuerza.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que nos encontramos ante un canarismo que procede seguramente del portugués desinquieto, que se usa en el mismo sentido.

Palabras nuestras

alongar

1. v. Echar hacia delante el tronco y la cabeza, apartándolos bastante de su posición vertical. U. t. c. prnl. Se alongaba sobre la pecera para ver los pescaditos.

2. v. Proyectar hacia delante el tronco y la cabeza, desde un borde alto y con riesgo de caída. Dicen que se cayó porque se alongó mucho a la ventana y perdió el equilibrio. U. t. c. prnl.

3. v. Alcanzar a alguien un objeto que no está a su mano. Alóngame esa botella de vino, que voy a tomarme un vasito.

4. prnl. Acercarse, aproximarse hasta un lugar. Alóngate a la ferretería y me traes un kilo de tachas

amularse

1. prnl. Enfadarse obstinándose en no hablar. Como le llamaron la atención, se amuló y estuvo sentado más de dos horas en la terraza.

2. prnl. Endurecerse un alimento que se está cocinando por alteraciones en su cocción normal. ¡No se te ocurra ponerles agua fría a los garbanzos ya hirviendo, porque entonces se amulan!

3. prnl. Or. Arder mal el fuego. Si no se le echa la leña bien seca, el fuego se amula y no se hacen bien las brasas.

4. prnl. Tf. Quedar horra una cabra u otro animal.

5. prnl. GC. Nacer tardíamente un pie de papas, por no estar su semilla en igual estado de sazón que las de la mayoría de la plantación.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Tf: Tenerife
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)

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[Canarias}> ¿Se considera un canarismo la construcción ‘más nada’ en lugar de ‘nada más’?

17-01-2024

¿Se considera un canarismo la construcción ‘más nada’ en lugar de ‘nada más’?

En Canarias es muy frecuente la anteposición de más a nada o nadie (también a ninguno, aunque menos), y al adverbio temporal nunca.

Este orden no es privativo del habla canaria. El uso más elevado de las construcciones más nada, más nadie y más nunca en el conjunto del español está en Venezuela, donde forma parte de la lengua culta.

Algunos han visto en este uso la influencia del occidente peninsular o, más concretamente, del portugués sobre el español de las Islas; otros, los menos, han entendido que es un rasgo procedente del andaluz, donde también es frecuente.

La Real Academia Española dice al respecto: «Cuando más acompaña a nada, nadie, ninguno y nunca, lo normal en el español general es la posposición de más […]; pero en el habla coloquial americana, especialmente en el área caribeña, y en el español de Andalucía y Canarias, es frecuente en estos casos la anteposición de más» (Diccionario panhispánico de dudas, s. v. más). Este uso constituye, pues, una característica del habla de estas zonas frente a «lo normal en el español general», por lo que puede considerarse un canarismo (aunque, dada su distribución, seguramente mejor un rasgo característico del español atlántico o meridional), que alterna con el uso tradicionalmente tenido por normativo.

Palabras nuestras

achicar

1. v. GC. Hablando de bebidas, escanciarlas. Por extensión, se aplica también a las comidas. Achícame rápido una cerveza, que tengo prisa.

2. v. Lz., Fv., GC. y LP. Hablando de bebidas alcohólicas, beberlas. ¡No va a estar loco de la cabeza con el ron que achicó ayer!

3. v. GC. y LP. Pagar, apoquinar. Para la quiniela hay que achicar cincuenta céntimos cada uno.

4. prnl. En un lance de arrastre del envite, jugar la carta o el triunfo de menos valor y conservar los demás para las siguientes suertes del juego. Achícate tú, que yo tengo triunfos para ganar esta mano.

envite

1. m. Juego de baraja en que contienden dos equipos, y donde lo más característico son las señas con las que se comunican las cartas los del mismo bando, así como la puja o reto que, a la voz de envido, lanza un jugador de un equipo a los del contrario. El envite no se juega igual en todas las islas.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Tf: Tenerife
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)

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[Canarias}> Recorrido a pie por La Palma

10-12-2024

Paco Nadal

Recorrido a pie por La Palma

Una de las maneras más originales y menos trilladas de visitar la isla

Más allá del previsible sol y playa, las Canarias ofrecen uno de los mejores escenarios para hacer senderismo. En la isla de La Palma, dos senderos de Gran Recorrido permiten descubrir paisajes volcánicos, territorios montañosos y rincones naturales vedados a quienes sólo van en coche.

Vista desde el aire, La Palma es un pedacito de roca volcánica de apenas 700 kilómetros cuadrados perdido al noroeste del archipiélago canario. Pero, pese a estas modestas dimensiones, La Palma es un planeta en miniatura.

En la isla se pasa de bosques casi tropicales a pinares que resisten el fuego, de enormes extensiones de plataneras a retazos de la selva de laurisilva que un día cubrió toda la Macaronesia. El norte es tan salvaje y con barrancos tan abruptos que si en uno de ellos te cruzas con King Kong no lo verías extraño. Y sus mares de lava, aún calientes por la última erupción de 2021, dan vida a alguno de los parajes volcánicos más singulares de toda Canarias.

La Palma se puede visitar de muchas maneras, pero hay una de lo más original y poco trillada: a pie. El senderismo en las Canarias no lo descubrimos los godos peninsulares ―que siempre hemos imaginado el archipiélago como un destino exclusivo de sol y playa―, sino que fueron los turistas extranjeros ―alemanes en su mayoría― quienes supieron ver, hace ya mucho tiempo, las posibilidades de estas islas tan afortunadas también para la práctica de esta forma de explorar un destino.

Hay que decir que la misión no es para débiles de piernas. La Palma es un puro desnivel, una ladera sin fin, como casi todas sus islas hermanas. La acción de los volcanes elevó el reducido perímetro de la isla hasta los 2.426 metros de altitud del Roque de los Muchachos, la cota más alta, por lo que cualquier sendero tiene un perfil más quebrado que el índice Nasdaq. Pero ahí radica también su belleza: en el reto de atravesar territorios solitarios, virginales y muy montañosos.

Aparte de los senderos de pequeño recorrido de carácter más municipal, hay dos grandes rutas marcadas como senderos GR (Gran Recorrido) y Caminos Naturales (la señalización del Ministerio de Agricultura y Pesca) que cruzan toda la isla: el Camino Real de la Costa y las Medianías ―nombre precioso donde los haya― y El Bastón, que es una variante del primero que recorre toda la cresta del parque nacional de la Caldera de Taburiente.

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El de la Costa y las Medianías, o GR 130, es un sendero circular que utiliza las antiguas veredas que comunicaban los poblados isleños. Discurre en paralelo a la línea de costa, tiene 159 kilómetros de longitud y se puede hacer en ocho etapas. Empieza (o acaba) en la plaza de España de Santa Cruz de la Palma, la capital.

Allí está la primera señal blanca y roja del GR y también el primer cartel rojo y blanco de Caminos Naturales. Una buena excusa para dedicar un poco de tiempo a descubrir, antes de empezar la caminata, la que para mí es una de las ciudades más bonitas de Canarias.

Aunque la primera impresión del visitante es de una ciudad moderna más, basta deambular por su casco antiguo para darse cuenta del maravilloso tipismo colonial de la principal urbe de la isla, con sus famosos balcones de madera y sus casas encaladas. De hecho, Santa Cruz es una de las ciudades más antiguas de Canarias: fue fundada en 1493.

Tras atravesar el barrio histórico de Santa Cruz y los arrabales más urbanizados, la ruta se sumerge enseguida en lo que va a ser el paisaje que caracteriza la mitad norte del sendero de la Costa: plataneras, laurisilva y barrancos, muchos barrancos.

Antes de San Juan de Puntallana hay que salvar el barranco del Agua, de 355 metros de profundidad y declarado Sitio de Interés Científico.

Entre Puntallana y Barlovento aparecen las tierras más fértiles de la isla, con plataneras que se pierden hasta donde se pierde la vista. Y cinco nuevos barrancos que suman un desnivel acumulado de 1.110 metros. ¡Casi como una etapa pirenaica!

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Entre Barlovento y Puntagorda aparecen las dos etapas más duras, pero también más bonitas, del sendero GR 130. Son las que salvan el arco norte de la isla. La zona más aislada y los barrancos más profundos de La Palma.

Un escenario que serviría para el rodaje de una película de aventuras en la prehistoria. Bosques densos de laurisilva, profundos e inaccesibles barrancos que bajan desde la cumbre de los volcanes prácticamente hasta el mar y una escasa presencia humana serán el envoltorio durante más de 54 kilómetros y unos 3.700 metros de desnivel positivo total.

Una vez en la costa oeste, el sendero pasa por Tijarafe y sigue hasta Los Llanos de Aridane, una de las zonas más urbanizadas de la isla. Atención porque entre La Laguna y Todoque, al sur de Aridane, el sendero ya no existe: está bajo la lava del volcán Tajogaite, que estalló en 2021; hay que salvar esos kilómetros en taxi o en alguna forma de transporte público.

Se llega finalmente a Fuencaliente, en el extremo sur, donde se atraviesan muchos más campos de lava. Luego sube a Los Canarios y de allí se va a Villa de Mazo, ya en la costa este, por una zona muy urbanizada y sin mayor interés, para terminar donde empezó: en Santa Cruz.

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Por su parte, El Bastón, o GR 131, es una variante del anterior que empieza en el Puerto de Tazacorte y sube a las cresterías del parque nacional de la Caldera de Taburiente, el icono de la naturaleza palmera, uno de los cuatro parques nacionales que existen en Canarias y, quizá, el más espectacular de todos para el visitante.

Taburiente es un gigantesco cono de más de 4.600 hectáreas de superficie a 2.400 metros de altitud, visible fácilmente desde el aire o en las fotografías aéreas que venden en los comercios, que modela y da forma a la isla.

Posiblemente, este GR 131 sea la ruta más dura de todo el país, pero también la más bella. El subidón es de Champions League: sales del nivel del mar y asciendes de tirón, sin resuello, hasta 2.426 metros de altitud en el Roque de los Muchachos.

A partir de allí, tras pasar el observatorio astronómico, la senda se interna por toda la cornisa superior de la Caldera de Taburiente, que no es sino el borde de la gigantesca sucesión de cráteres que dieron forma a la isla. ¡Todo un espectáculo!

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El camino, duro y exigente, circula de mirador en mirador, a cuál más excepcional, sobre la capa de nubes que suele cubrir el interior del cráter, como si fuera un mar de algodón.

Mientras arriba, en la cresta, todo es negra y desnuda roca volcánica, abajo, en el barranco, un manto casi tropical formado por pinos canarios, bejeques, helechos, cedros, tajinastes y otros endemismos pone una nota de verdor entre el monótono color de la lava.

El GR 131 baja luego hasta el Refugio de El Pilar, en la carretera que une El Paso con San Isidro, un lugar emblemático en el centro de la isla. Allí acaba el GR 131 y empieza la famosísima Ruta de los Volcanes.

Una senda que recorre toda la cresta sur de la isla, enlazando los cráteres del Hoyo Negro, el Duraznero, el Cabrito o la Montaña de Fuego a través de un paisaje torturado y único, donde la lava, las escorias y las extrusiones basálticas pintan el decorado con toda la gama del ocre al negro.

La senda no presenta ninguna dificultad técnica, pero precisa de una buena condición física para afrontar ocho horas de subidas y bajadas por un terreno irregular hasta Fuencaliente.

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Mar de nubes en la Caldera de Taburiente, en la ruta de El Bastón (GR 131). Ida Plaza

Algunos consejos por si quieres repetir la aventura

Ambos senderos, el de la costa y el que sube a la Caldera de Taburiente, están bien señalizados con los carteles metálicos rojos y blancos de Caminos Naturales.

El tramo final de la Ruta de los Volcanes también está bien marcado y no tiene pérdida. Otra cosa son los alojamientos: no existen refugios ni albergues específicos para senderistas, como pueda ocurrir en los Alpes o Pirineos.

Los finales de etapa están planteados en núcleos urbanos, pero no en todos es fácil encontrar donde dormir. En zonas como entre Barlovento y Puntagorda apenas hay servicios. Conviene planificar esto antes de lanzarse al camino. Lo mismo ocurre con el avituallamiento.

Por otra parte, no conozco a nadie que haya hecho el GR 130 entero y del tirón. Yo lo veo más como una propuesta para elegir tramos concretos y organizar algún sistema de dos coches o transporte público para regresar al punto de partida.

El tramo más concurrido, sin duda, es la Ruta de los Volcanes, entre el refugio del Pilar y Fuencaliente. Por eso hay varias empresas de transporte que prestan el servicio de llevarte hasta el inicio, en El Pilar. También se pueden encontrar mapas, información y perfiles con altitud de ambas rutas en la web de Caminos Naturales.

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[Canarias}> ¿Es una peculiaridad del español de Canarias el uso del sufijo ‘–ero’ para denominar los árboles frutales?

03/12/2024

Uso del sufijo –ero para denominar los árboles frutales

Efectivamente, entre las características morfológicas del español de Canarias se encuentra la utilización del sufijo –ero en los nombres que designan árboles frutales: naranjero, manzanero, nisperero, ciruelero, etc. Esta solución es semejante a la que encontramos en portugués, con la única diferencia de que en esta lengua se añade a la raíz, presente también en los nombres de los frutos correspondientes, la forma femenina del sufijo –eiro: laranjeira, ‛naranjero’; amendoeira, ‛almendrero’; nespereira, ‛nisperero’; bananeira, ‛platanera’, etc.

Conviene recordar al respecto que la lengua portuguesa, debido a la importante presencia lusa en las Islas a partir del siglo XV, ha ejercido notable influencia en el español de Canarias. En este sentido, podríamos recordar que en La Palma se mantiene aún en algunos casos la forma femenina del sufijo en las hablas populares (naranjera, guayabera, ciruelera, manzanera).

No cabe descartar, no obstante, la posibilidad de un desarrollo autónomo de este fenómeno en las Islas, dado que en otras modalidades del español, como la murciana, la formación de los nombres de árboles frutales es semejante a la canaria.

Palabras nuestras

  • abanar
  • v. Hacer aire, generalmente con el abanador. U. t. c. prnl. Abana un poco hasta que coja fuerza la llama.
  • v. Hacer señas ostensiblemente desde lejos agitando la mano o un pañuelo, para saludar o llamar a alguien. Ella abanándome, abanándome, y yo no la conocía.
  • v. Lz. y Fv. Espantar insectos, como las moscas, con la mano o con cualquier otra cosa. Abanaba las moscas con la mano para que no se posaran en la comida.
  • abanador
  • · m. Instrumento para avivar el fuego. Se ganaba la vida haciendo escobas y abanadores de palma.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Tf: Tenerife
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)

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[Canarias}> El lenguaje único del mundo que se habla en esta isla de Canarias

30-10-2024

Marina Ortiz

Una comunidad numerosa y transmitido de maestros a discípulos

Está incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

En la Constitución Española se refleja que el castellano o español es la lengua oficial del Estado y que todos los españoles tienen el deber de conocerlo y el derecho a usarlo. A su vez, también se reconoce la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España como patrimonio cultural a conservar y respetar.

Las lenguas españolas cooficiales pueden ser oficiales en las comunidades autónomas de acuerdo con sus respectivos estatutos como serían el euskera en País Vasco, el catalán y el aranés en Cataluña, el gallego en Galicia, el valenciano en Comunidad Valenciana, el catalán en Baleares o el Euskera también en la zona de Navarra que delimita la ley.

Sin embargo, existen otras variedades de lenguajes en nuestro país que apenas se conocen en todo el territorio y son propios de lugares muy concretos. Estos suelen ser practicados por una pequeña parte de la población pero, aún así, son reconocidos y protegidos para que puedan seguir conservándose como parte de la historia y cultura de un territorio.

En este caso nos referimos a un lenguaje que viene de las Islas Canarias y fue inscrito en 2009 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Se trata del silbo gomero y a continuación te contamos más sobre él.

El silbo gomero, un especial sistema de comunicación

Desde la web del Ministerio de Cultura de España definen el silbo gomero de la siguiente manera: «El lenguaje silbado de la isla de La Gomera denominado silbo gomero, es un sistema de comunicación que reproduce la lengua hablada en la isla de forma articulada mediante silbidos. Se trata de un lenguaje sustitutivo, reductor, espontáneo, no convencional, capaz de transmitir e intercambiar una gama ilimitada de mensajes a larga distancia (hasta 5 Km.), reproduciendo las características sonoras de una lengua hablada. En la actualidad esta lengua es el castellano hablado en las Islas Canarias».

Este lenguaje único se practica en La Gomera por una comunidad de más de 22.000 personas y tiene un origen Prehispánico, transmitiéndose de maestros a discípulos a lo largo de siglos.Se enseña en las escuelas desde 1999 y el lenguaje del silbo gomero es comprendido por la casi totalidad de los isleños.

Es el único lenguaje silbado del mundo que se ha desarrollado en su plenitud y funciona reemplezando las vocales y consonantes del español por silbidos. Desde la Unesco explican su funcionamiento del siguiente modo: «Dos silbidos diferenciados sustituyen a las cinco vocales españolas; y otros cuatro a las consonantes. Los silbidos se distinguen por su tono y su interrupción o continuidad.

Tal como explica en su cuenta de TikTok Alba, natural de La Gomera, el silbo gomero tiene el castellano como base pero se puede silbar en más de una lengua. «No se sabe extactamente cuál es el origen del silbo gomero pero las primeras manifestaciones apuntan a que se heredó de habitantes prehispánicos, lo que quiere decir que podría tener un origen norteafricano, vamos, que fue todo cosa de los aborígenes canarios» explica la joven, entre otros datos.

Finalmente, también pone encontexto de cómo se entienden entre dos personas que se comunican a través del silbo gomero, teniendo establecidos unos patrones como que el receptor del mensaje tienen que confirmar que ha recibido bien lo que el emisor le dice o, en este caso, le silba.

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[Canarias}> El mayor misterio de la arqueología de Canarias

28-10-2024

Luis Socorro

El mayor misterio de la arqueología de Canarias

“Astronómicamente no hemos encontrado nada en las queseras de Lanzarote”, afirma el astrónomo del IAC Juan Antonio Belmonte, opinión que secunda Stanislaw Iwaniszewski, el científico que acuñó el concepto astronomía cultural

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La Quesera de Zonzamas y la de Bravo son unas extrañas estructuras conformadas por canales longitudinales labrados en grandes bloques de basalto, algunos de cuatro metros de longitud; están en Lanzarote. No existe ningún registro arqueológico similar en Canarias ni en España. Ni siquiera en el norte de África, lugar de procedencia de los antiguos canarios. Tan sólo en Palestina, cerca de Jerusalén, hay una estructura similar, mientras que en Malta hay canales pero parecen huellas de carro fosilizados en la roca.

¿Para qué sirven? ¿Tienen alguna utilidad doméstica? ¿Qué dicen los astrónomos que han realizado mediciones desde estos enigmáticos yacimientos? No hay respuestas convincentes, sí elucubraciones. De lo que no hay ninguna duda, tras preguntar a decenas de profesionales de la comunidad científica del Archipiélago, es de que estamos ante “uno de los grandes misterios arqueológicos de las Islas”, afirma Juan Antonio Belmonte, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Belmonte y su colega del IAC, César Esteban, fueron los primeros astrofísicos españoles en abrir una nueva línea de investigación astral vinculada a la arqueología: la astronomía cultural. Han trabajado en numerosos yacimientos del mundo, pero su estreno en esta disciplina fue en Canarias, donde realizaron sus tesis doctorales en el ámbito de la astrofísica. “No tengo ni idea”, es la sincera respuesta de Belmonte —un canario que nació en Murcia en 1962— cuando le preguntamos qué es la Quesera de Zonzamas. 

El editor adjunto de Journal for the History of Astronomy y coeditor de Archaeoastronomy: the Journal for Astronomy  in Culture, las revistas de referencia en  arqueoastronomía, ha realizado numerosos viajes a Lanzarote en busca de respuestas. Conoce perfectamente las dos queseras de la Isla —hay referencias de otra más, pero fue destruida por una obra—, pero es la de Zonzamas —declarada monumento histórico-artístico y arqueológico hace 45 años— en la que más tiempo ha invertido.

Su conclusión es contundente: “Astronómicamente no hay absolutamente nada”. La quesera tiene seis canales; “si apuntas por cada uno de ellos, algún fenómeno astronómico habrá, como la aparición de alguna estrella en algún momento del año, ¿pero es relevante, es importante?”. Es “uno de los grandes misterios arqueológicos de las Islas”, sentencia el investigador durante una de las entrevistas con Canarias Ahora-elDiario.es para la realización de esta investigación periodística sobre la arqueoastronomía de Canarias.

Belmonte no se rindió cuando sus primeras mediaciones no aportaron conexiones astrales irrefutables. En una ocasión, visitó el yacimiento con dos astrónomos especializados en arqueoastronomía. “Uno de ellos era Stanislaw Iwaniszewski, el inventor del término de astronomía cultural”, nos cuenta Belmonte. “Después de observar la estructura en silencio durante varios minutos”, recuerda el científico del IAC, dijo: “Magia simpática”. ¿Pero magia simpática de qué?, le planteó Belmonte. “Las crónicas dicen que derramaban leche en sus rituales, pues podría ser para eso”, respondió el astrónomo polaco-mexicano. “¿Y tú qué crees que representa la luna? ¿Te atreverías a ponerlo por escrito?”, le volvió a preguntar el español. “Su respuesta fue un no rotundo”. 

César Esteban también ha visitado la Quesera de Zonzamas. La primera vez tuvo un problema con el instrumental “y la medida no sirvió para nada”. Con todo, continúa el astrónomo del IAC, “las queseras tienen muchos surcos, son muy gruesos y algunos están desbastados”. Con esa anchura, “puedes ajustar lo que quieras porque te cabe buena parte del cielo”. Los dos pioneros españoles en astronomía cultural coinciden en que no se puede certificar una conexión astronómica.

La Quesera de Zonzamas, ubicada a menos de un kilómetro del núcleo principal del yacimiento de Zonzamas, se denomina así porque se asemeja a un gigantesco molde para elaborar queso, aunque nada tiene que ver con dicha labor, y su utilidad y significado siguen siendo un misterio. Las queseras se caracterizan por disponer de canales longitudinales y aproximadamente paralelos labrados en grandes losas pétreas. 

Las interpretaciones que se han dado a estas manifestaciones rupestres, como recoge Biosferadigital,  “son variadas y van desde los ritos religiosos a la molienda, pasando por meros dispositivos para la captación y almacenamiento de agua”. Hay otra teoría que sostiene que se trata de un calendario lunisolar, y en consecuencia sí tendría una conexión astral. La defiende el médico genetista Antonio Arnaiz Villena en un artículo, publicado en SCIEPublish Nature Anthropology, en el que relaciona la quesera con una estructura con cierto parecido aparecida en Palestina. El autor afirma que “el calendario de rocas megalíticas de Jerusalén es idéntico al encontrado en Lanzarote”. 

De entrada, a diferencia de los artículos científicos consultados para la realización de esta investigación periodística sobre la arqueoastronomía de cada una de las Canarias —tan sólo restan las trilogías que dedicaremos próximamente a La Gomera y Fuerteventura—, en el artículo del genetista no se aportan cálculos matemáticos y astrofísicos para demostrar mediciones.

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Estructura similar a las queseras lanzaroteñas, pero con una gran diferencia: está labrada en un hueco, sin horizonte que permita alineaciones con astros. SCIEPublish .

Hay más datos que cuestionan que las queseras sean calendarios solares: como se aprecia en la imagen que precede a este párrafo, la quesera de Israel está en un hueco. Por lo tanto, como observa el astrónomo César Esteban, “¿qué sentido tiene algo con orientación astronómica a tantas cosas si no tiene horizonte? ¿Cómo puedes montar una especulación tan compleja y con tantos elementos interdependientes basada en unas ”evidencias“ tan poco precisas?”, razona el científico del IAC.  “Es pura imaginación”, sentencia Esteban, sobre el trabajo del médico.

Juan Antonio Belmonte, compañero del doctor Esteban en el Instituto de Astrofísica de Canarias, no quiere expresar su opinión para desmontar el planteamiento de Arnaiz. ¿El motivo?: “No hay nada que contradecir; simplemente, el fundamento es nulo”. 

La propuesta se Arnaiz se apoya en una teoría de Marcial Medina, cofirmante del artículo y trabajador portuario jubilado de Lanzarote, en la que relaciona los seis bloques de Zonzamas y sus seis surcos con los doce meses. Las mediciones de Medina, entusiasta de la cultura prehispánica, son producto de la observación, con el apoyo de aplicaciones informáticas y un teodolito. La única prueba gráfica que ha aportado Medina al autor de este reportaje sobre una posible conexión astronómica es la fotografía que está justo debajo de este párrafo. 

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21 de junio de 2016, el día del solsticio de verano. El Sol, entre las montañas de Maneje y, al fondo, Tahiche, ilumina la Quesera de Zonzamas al amanecer. Marcial Medina

Nada más ver la foto, Belmonte reconoce la autoría de la misma porque ha mantenido contactos con Medina. “El problema”, razona el astrónomo, “es que no se ve el perfil del disco solar y es difícil precisar por dónde ha salido. Hace 1.000 años, sería un poco más a la izquierda”. ¿Marcaría el solsticio de verano de forma aproximada? “Podría ser, pero, si te fijas en la foto, ningún canal de la quesera está orientado al Sol”. El científico concluye con una pregunta doble: “Significa eso que el afloramiento de la Quesera fue elegido deliberadamente por temas astronómicos o porque era una buena superficie para labrar la roca?”. La respuesta: “No lo sé”.

A César Esteban “le parece significativo” el orto del Sol en un día especial como el del solsticio de verano, pero “falta saber cuál es el diámetro angular real del disco solar”. Al astrónomo del IAC, la imagen le suscita alguna duda porque “no sé si es que está saturada y parece más grande, o se ha incluido un círculo semitransparente indicando el tamaño real” del astro rey. Hay que tener en cuenta que, desde el Palacio de Zonzamas, el orto solar de los equinoccios o día mitad se produce justo sobre montaña Tahiche“. Esa investigación, recuerda Esteban, un canario que nació en Elda en 1964, ”ya la publicamos Juan y yo hace muchos años“.

Antonio Arnaiz tiene poco predicamento en el seno de la comunidad científica de Canarias a raíz de afirmar, en un foro profesional, que el guanche y el euskera están emparentados. Llegó a la genética a través del estudio de sistemas de histocompatibilidad (HLA) para trasplantes. Estudió en EE.UU. y “es muy bueno en lo suyo”, declara a esta Redacción el doctor Jorge Onrubia, el arqueólogo canario con más experiencia en el Norte de África. “El problema”, indica, “es cuando aborda otros campos disciplinares que exigen un conocimiento experto que manifiestamente no posee. No se trata de defender lo que yo llamo la tiranía de los expertos, sino de reconocer que hay saberes y prácticas científicas que sólo pueden adquirirse al precio de años de estudio y trabajo y que, en consecuencia, no pueden improvisarse”.

Profesores de las facultades de Historia de la ULPGC y de la ULL coinciden en cuestionar la credibilidad de la revista en la que se ha publicado esta teoría que une Tierra Santa con Canarias, que cita “lenguajes perdidos, como hablar de escritura ibérica en el Sáhara y en Lanzarote”. A diferencia de las revistas científicas, en la que es imprescindible la revisión a pares, ¿qué especialistas han revisado este trabajo?.

Debates al margen, la finalidad de estas estructuras es un misterio que probablemente perdurará décadas; quizá, siglos. Si la Quesera de Zonzamas está vinculada al conjunto arqueológico del antiguo poblado de Zonzamas, la Quesera de Bravo —debe su nombre a su descubridor, el prestigioso naturalista y geólogo Telesforo Bravo (Tenerife, 1913-2002)— no está en ninguna zona arqueológica. Se construyó sobre la colada del Volcán de la Corona, en el norte de la Isla. Además de ser algo más pequeña, sus orientaciones son diferentes.

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Quesera de Bravo, en el norte de Lanzarote, sobre la colada volcánica del Volcán de la Corona (esquina superior derecha). Luis Socorro

Si, al menos hasta hoy, la Ciencia no ha podido certificar una conexión astronómica precisa su relación con las creencias de los majos —gentilicio de los guanches de Lanzarote y Fuerteventura— es plausible porque la cosmovisión —conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen del mundo que tiene una persona, época o cultura— es un concepto, por definición, etéreo.

Probablemente por esta razón, son muy pocos los arqueólogos o historiadores que se sumergen en las arenas movedizas de las creencias. Uno de ellos es el profesor Miguel Ángel Martín, autor de varios libros; el último, La memoria de lo sagrado, antiguos canarios (Bilenio, 2024), dedica un apartado a las queseras de Bravo y Zonzamas.

A diferencia de otras investigaciones de Martín, más acotadas por sus conocimientos astronómicos y el apoyo de aplicaciones como Stellarium, en las seis páginas dedicadas a las queseras citadas no llega a ninguna deducción concreta; refiere a ritos para pedir agua y buenas cosechas, como apuntan las crónicas, cuestiona la teoría de Arnaiz y da más peso a la “observación estelar”, ya que “algunas estrellas y constelaciones, durante sus ortos y ocasos, tienen un ciclo coincidente en determinados meses, abarcando justamente los seis meses del ciclo de la cebaba”. Para sustentar esta teoría, no aporta cálculos matemáticos ni astronómicos.

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Detalle de uno de los surcos de la Quesera de Bravo, en el que se tallaron cuatro cazoletas. Luis Socorro

Su conclusión final es que “debió de ser un escenario ritual para controlar los ciclos de la Naturaleza, una especie de revolución simbólica conceptual que permitía a los majos imaginar que existían fuerzas y dioses en un plano diferente del mundo físico, siendo la agricultura, entre otras cuestiones, lo que les impulsó a buscar cobijo y seguridad en el mundo espiritual”.

De lo que no hay duda es que se trata de lugares sacralizados, y más en la Quesera de Zonzamas, con grabados podomorfos en su entorno. La posible relación con las estrellas Vega, Capella, Sirio y las Pléyades, que apunta Martín, podría ser un punto de partida para que especialistas en astronomía cultural dirijan otra mirada hacia el horizonte estelar de la Quesera de Zonzamas, el mayor misterio de la arqueología de las Islas Canarias.

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