[Canarias}> Año nuevo, Cumbre Vieja

01-01-2022

Pedro Luis Pérez de Paz

Año nuevo, Cumbre Vieja

La erupción de Tajogaite del volcán de La Palma ha servido para popularizar en el mundo el nombre de Cumbre Vieja, contrapuesto al de Cumbre Nueva, también de La Palma. Se ha reiterado la paradoja que ello supone, ya que geológicamente la «vieja» es «nueva» y viceversa

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Cumbre Vieja la llamaron,
no se suele comprender,
su nombre debe de ser
Nueva, pero lo ignoraron.

A mí bien me lo explicaron
y lo suelo recordar,
ya que me gusta enseñar
lo que en la vida aprendí,
y que me enseñen a mí
lo que yo debo explicar.

Se ha reiterado la paradoja que ello supone, ya que geológicamente la «vieja» es «nueva» y viceversa. Nada se ha dicho sobre la razón a la que obedece tal evidente confusión.

Lo explico a continuación, en honor a mi primera maestra Esperanza Martel San Gil, que nos lo enseñó cuando nos preparaba para primero de bachillerato en la humilde casa de «Abuelo Juan» (La Rosa-Mazo), a finales de la década de lo 50 del pasado siglo.

Su explicación, geomorfológica, era sencilla y fácilmente comprensible, influenciada por las lecciones de la geografía ibérica de España: las cumbres agudas, con aristas pronunciadas (cordillera Cantabro-Pirenaica) eran «nuevas», mientras que los paisajes colinos suaves, modelados por el tiempo, como el gallego, eran «viejos».

Por similitud paisajística, y no por su génesis geológica, las cumbres aristadas de la paleopalma (Cumbre Nueva-Caldera) fueron consideradas «nuevas» y las cumbres suaves, modeladas por colinas o montañas volcánicas recientes de la «neopalma» se consideraron «viejas». 

Ignoro si la explicación de nuestra recordada maestra era de cosecha propia, o debida a la indudable influencia de su hermano Manuel Martel Sangil, catedrático de Geología, hijo predilecto de Villa de Mazo, que por aquellas fechas publicó un libro sobre la erupción del volcán de San Juan (1949), también de Cumbre Vieja.

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NotaCMP.- La tachadura y el resalte en amarillo los he puesto yo, pues aún no se ha oficializado el nombre del volcán que, al igual que el de San Juan (también llamado de Cumbre Vieja, del Duraznero, Nambroque, etc.) erupcionó en Cumbre Vieja.

[Canarias}> 2021: El año que nos cortó el aliento

31-12-2021

El Apurón

2021: El año que nos cortó el aliento

Da auténtico pavor poner el retrovisor al año que hoy toca a su fin. 2021 será recordado como un tiempo fatal para La Palma.

Probablemente, como dijo el presidente del Cabildo, el peor año de nuestras vidas. Un año marcado por la destrucción, la enfermedad y el fuego, que ha dejado sin aliento a una sociedad que empezaba a respirar después de superar un 2020 que sumergió al mundo en el horror de una pandemia.

2021 llegó con el optimismo de superar el Covid-19 con la vacunación. La recuperación de sectores claves para nuestra economía, como el turismo, hacía prever que este año iba a representar un repunte no del virus, sino de la actividad económica, al empezar a tirar con fuerza este sector.

clip_image001La colada «corta» parte de la carretera de la costa

Y empezó así hasta que, en La Palma, la erupción volcánica vino a sepultar estos brotes verdes y, sobre todo, a destruir los hogares y el medio de vida de multitud de personas en el Valle de Aridane. El 19 de septiembre se inició un camino de destrucción que no pararía hasta casi tres meses después. Las coladas, los temblores, los gases letales, la areniza… lo más parecido al infierno, se convirtió en el pan nuestro de cada día de una isla que se enfrentaba a una emergencia sin precedentes.

En medio de esta crisis brutal, el mayor de los consuelos llegaba de la ola de solidaridad que recibió La Palma. Un abrazo descomunal en forma de medios, recursos, voluntarios y dinero que superaba en tamaño el volcán sin nombre que se iba formando desde su fatídica aparición en Cabeza de Vaca, cuyas coladas avanzaban de cumbre a mar, dejando a su paso una capa espesa de desolación.

La erupción hizo olvidar que poco tiempo antes, en el mes de agosto, los municipios de El Paso y Los Llanos de Aridane sufrieron un incendio urbano–agrícola, de gran poder devastador, que también generó importantes daños en viviendas, zonas de cultivos e infraestructuras públicas. El Valle de Aridane golpeado dos veces.

Como también nos hizo olvidar que seguíamos en pandemia. Y, como otra erupción, el virus ha estallado con unas cifras de contagios jamás vistas hasta ahora, con la llegada de una variante que se propaga con tanta facilidad como la areniza del volcán. Volcán, incendio y pandemia, un cóctel apocalíptico.

La mejor de las noticias llegó el pasado 25 de diciembre, con la certificación oficial del fin de la erupción, lo que representaba, a su vez, la puesta en marcha del cronómetro de la reconstrucción o recuperación de la Isla. Un proceso urgente, a la vez que exigente, en el que dar una respuesta al presente es tan importante como orientar el futuro de la Isla.

2022 será, por tanto, un año decisivo, para ofrecer seguridad a las personas damnificadas, pero también para marcar el rumbo futuro de la isla de La Palma y recuperar el aliento que perdió en el año que termina.

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NotaCMP.- Areniza, palabra de mi cosecha, la he puesto yo donde sólo decía ceniza, pues creo que lo que nos inundó era una mezcla de arena muy fina y ceniza.

[Canarias}> 2021: acaba el año del maldito volcán

30-12-2021

Si 2020 fue el año de la pandemia, 2021 será recordado por la devastadora erupción volcánica en Cumbre Vieja, en la isla de La Palma, que el pasado sábado se dio oficialmente por concluida. Un fenómeno natural poderosamente atractivo y destructivo que durante casi tres meses ha traído de cabeza a los palmeros, que aguardan a que, una vez finalizada la emergencia, comiencen a llegar todas las ayudas comprometidas para poder rehacer sus vidas.

Un acontecimiento que ha captado la atención internacional, que ha puesto de relieve la importancia de la Ciencia y de la utilidad de las nuevas tecnologías, y que ha familiarizado al gran público con una terminología raramente empleada salvo por una minoría: lapilli, piroclastos, estromboliano, fisural, fajana…

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Desde que comenzó la erupción el 19 de septiembre en la zona de Cabeza de Vaca, en El Paso, se han entremezclado dos sentimientos opuestos: por un lado, la fascinación por el espectáculo de luz, sonido y fuego, y la certeza de estar asistiendo a un hecho histórico; y por otro lado, el temor y la visualización de sus devastadores efectos.

Las cifras son abrumadoras: más de 1.300 viviendas han sido sepultadas por la lava, además de edificaciones agrícolas, de ocio y hostelería, colegios, parte de un cementerio, un polígono industrial, un punto limpio, más de 73 kilómetros de carreteras y casi 370 hectáreas de cultivos, además de conducciones de agua, luz y telefonía.

Dos de los grandes pilares económicos de la isla se han visto seriamente golpeados: el turismo, perjudicado por los constantes cierres del aeropuerto y por las cancelaciones de reservas, y la agricultura, singularmente la producción de plátanos, uva y aguacate. Según una estimación de daños efectuada en noviembre por las administraciones locales, los daños superaban los 900 millones de euros. Por poner en perspectiva esta cifra, el PIB de La Palma en 2018 fue de 1.580 millones.

La huella emocional

El recuento de daños materiales se antoja complicado y aún llevará tiempo, pero las secuelas emocionales son incalculables. Barrios enteros como Todoque, El Paraíso o El Pampillo desaparecieron bajo la lava, y otros como La Laguna fueron parcialmente atravesados por lenguas basálticas a más de 1.000 grados de temperatura y de hasta 10 metros de altura, si no más. Más de 2.300 personas vivían dentro de ese perímetro del volcán y de las coladas.

En total fueron evacuadas más de 7.000 personas, y está por verse cuántas podrán regresar a sus viviendas y cuándo, pues sigue habiendo riesgo por la presencia de gases nocivos y algunas estructuras se podrían haber visto comprometidas.

Son muchas más las personas que han estado expuestas a un gran desgaste psicológico al encadenar noches en vela por los sismos, el rugido del volcán, la incertidumbre por el caprichoso avance de las coladas y, en el peor de los casos, la pérdida de sus casas, de su sustento económico, o de ambas cosas. Y también a concentraciones de gases, principalmente dióxido de carbono, y a una lluvia constante de arenizas cuya retirada se ha convertido en un suplicio y en una amenaza para las edificaciones en las zonas de mayores acumulaciones, por riesgo de desplome.

Un máster para la Ciencia

El anverso de la moneda de esta erupción volcánica es la oportunidad que ha brindado a la comunidad científica para estudiar «in situ» este fenómeno, medido, analizado y monitoreado por tierra, mar y aire, en este último caso con la ayuda de los drones, que han sido los ojos de los gestores de esta crisis.

Una legión de geólogos, geógrafos, vulcanólogos, sismólogos y demás especialistas se ha desplazado hasta la isla para seguir las evoluciones de un proceso eruptivo que ha batido casi todos los récords: el de superficie afectada, más de 1.200 hectáreas, y el de duración, 86 días si se tiene en cuenta cuándo se paró en seco (a las 21.00 horas del 13 de diciembre), o 97 si se incluye de plazo para darlo oficialmente por apagado.

La erupción sorprendió a los expertos por su rapidez, apenas una semana después de que se detectara un enjambre sísmico y con las primeras evacuaciones en marcha, las de personas con dificultades de movilidad.

La lava comenzó a salir por varias bocas en Cabeza de Vaca, a entre 300 y 500 metros de distancia respecto a donde los científicos predecían que podría emerger a la superficie.

Primero fueron dos, tres coladas, pero a lo largo del proceso eruptivo se contabilizaron más de una decena, varias de las cuales acabaron llegando al mar y formaron fajanas o deltas lávicos con los que La Palma ganó casi 50 hectáreas de terreno al mar.

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El reto de la reconstrucción

La morfología de la isla ha cambiado con esta erupción, pero sobre todo la superficie de buena parte del Valle de Aridane, reconvertido en un inmenso malpaís que en algunas zonas supera los 40 metros de altura. Uno de los grandes retos del proceso de reconstrucción es precisamente dónde se ubicarán definitivamente las personas que perdieron su hogar, y definir el uso de todo este terreno invadido por las coladas.

Los representantes de las diferentes administraciones, Gobierno de España, de Canarias, Cabildo de La Palma y ayuntamientos de El Paso, Los Llanos y Tazacorte, se han afanado en trabajar unidos, olvidando batallas partidistas, e intentar dar respuestas desde el minuto uno, dando prioridad a lo más urgente.

Ahora que se acabó la erupción queda lo más difícil: definir estrategias, determinar prioridades, ejecutar lo presupuestado y aumentar la cuantía de las ayudas si fuera necesario para dar cumplimiento a lo prometido por el presidente Pedro Sánchez y también por el rey Felipe VI: «No lo vamos a olvidar. La Palma saldrá adelante».

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[Canarias}> Cumbre Vieja: el volcán de las mil caras que devoró La Palma y se ‘durmió’ a los 87 días

25/12/2021

Irene Asiaín

El volcán de Cumbre Vieja, el volcán de las mil caras que devoró La Palma y se durmió a los 87 días

El perfil de la Isla Bonita ya no es el mismo que hace tres meses. De hecho, 2021 será el año en el que La Palma cambió su geografía para siempre. La erupción del volcán de Cumbre Vieja no sólo ha cubierto de lava y ceniza areniza unas 1.190 hectáreas de tierra, sino que ha sumado más terreno a la isla tras su llegada al mar.

Durante los meses que ha durado la erupción, sus mil caras y sus pulsos han hecho difícil conocer cuáles iban a ser sus próximos pasos, y los vulcanólogos han tratado de adivinar sus movimientos para intentar armar las piezas de un puzzle que, en muchas ocasiones, resultó irresoluble.

Una semana antes de producirse la erupción, el terreno se abombaba hasta alcanzar los 15 centímetros y miles de terremotos hacían temblar las tripas de la isla de La Palma. «Había gente que pensaba que el volcán podía salir debajo de su casa», recordaba en una entrevista Stavros Meletlidis, vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN). La incertidumbre se podía palpar, incluso entre los científicos que vigilaban el volcán, que advertían de que en cualquier momento podía haber «un cambio brusco».

Tras un leve descanso en el que parecía que el enjambre sísmico daba un respiro, el magma consiguió romper la corteza terrestre y salir a la superficie. El 19 de septiembre, a las 14:10 horas, nacía un nuevo volcán en la isla de La Palma: el de Cumbre Vieja, llamado [por ahora] así por el parque natural en el que se encuentra.

Las bocas que comenzaron a abrirse sobre las fisuras en el terreno comenzaron a escupir ceniza areniza y gases tóxicos que dieron paso a un magma acumulado durante años en las profundidades de la Isla. Su viscosidad y su composición le hacían avanzar por la ladera de la montaña a un ritmo lento que permitió a los servicios de Protección Civil de Canarias desalojar con tiempo a las personas de las viviendas y lugares de trabajo por los que se preveía que se iba a deslizar la lava.

Aún quedaban por delante semanas de destrucción en la zona de Cabeza de Vaca. La lava que iba devorando el material lávico engullía sin miramientos hectáreas de cultivos, viviendas o barrios como Todoque. Ahora son terrenos cubiertos por una lava que, cuando petrifique, formará una superficie escarpada e intransitable que los canarios denominan malpaís, además de que tardará décadas en regenerarse y volver a ser fértil. Otra de las tragedias es la de la pérdida de zonas de cultivo que se suma a la de miles de palmeros que han perdido sus hogares en estos tres meses de erupción.

Mientras la lava seguía su camino hacia el mar devorándolo todo a su paso, el volcán, de pronto, se apagó. A finales de septiembre, no había señal de tremor volcánico (esa especie de rugido constante que emite el volcán), no había sismicidad, no había lava ni piroclastos… Dos horas después, todo se reactivó, y con más fuerza que nunca.

Los vulcanólogos comenzaron a usar la palabra efusividad para definir la velocidad, la explosividad y la fiereza con la que el magma parecía salir del Cumbre Vieja tras un breve respiro. El resultado fue la formación de nuevas coladas, más hectáreas arrasadas por nuevas zonas, más desalojos y el acotamiento de una zona de exclusión que ya alcanzaba un radio de 2,5 kilómetros. En el mar, crecía días después un delta lávico una fajana que sumaba terreno nuevo a la Isla Bonita. Una fajana a la que pronto se unió otra más a pocos metros de distancia como consecuencia de la llegada al mar de otra colada de lava.

El cono principal del volcán se formó tras el colapso que tuvo lugar en las bocas por las que salía el magma, un proceso habitual en este tipo de erupciones fisurales. Como relataba en su día a EL ESPAÑOL Rosa Mateos, geóloga del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), a veces, en el cono volcánico de erupciones de este tipo «puede aparecer una grieta que dé indicios de una inestabilidad». Este, entre otros motivos, ha sido una de las razones por las que los científicos desplegados en la zona han mantenido estos meses una vigilancia constante.

«Más fuerte» de lo esperado

Entre los aspectos más llamativos de este volcán, los expertos reconocen que ha emitido una cantidad de gases —y, en especial, de dióxido de azufre— histórica, de entre unas 16.000 y 32.000 toneladas diarias. Conforme al cálculo realizado por Involcan y la Universidad de Manchester, el volcán de La Palma habría emitido en 59 días tanto dióxido de azufre como los 28 países de la Unión Europea en todo 2019. Pero, además, desde las primeras semanas, ha sido un volcán que ha funcionado a pulsos, sin una actividad homogénea, pero de una manera «más fuerte» de la que se esperaba.

Así lo aseguraba a este periódico Itahiza Domínguez, sismólogo del IGN, quien añadía que las erupciones más destructivas en las Islas Canarias datan de hace siglos y, al final, «se pierde memoria». El ejemplo más claro es el de la erupción del Timanfaya en Lanzarote (del año 1730), un proceso que duró seis años y arrasó una tercera parte de la isla. «Ocurrió hace unos 300 años, que para la gente es algo muy lejano, pero puede volver a pasar», aseguraba Domínguez.

Las últimas respiraciones del Cumbre Vieja se han agotado a los 87 días de erupción en los que se ha creado un volcán un cono de 1.122 metros de altura. Los expertos le dieron 10 días más para certificar su parada total, por lo que, si no hay ningún cambio, este 25 de diciembre, día de Navidad, la erupción se dará por finalizada.

En este lapso de tiempo, todos los niveles han permanecido hundidos: no había señal de tremor volcánico, no ha brotado más magma, el dióxido de azufre era residual, la sismicidad continúa en niveles muy bajos, y el terreno ya no muestra una deformación que pueda asociarse a una actividad volcánica. Aún así, aunque la erupción no se reactive, los vulcanólogos se mantendrán aún varios meses más vigilando el volcán para poder estudiarlo tras declararse definitivamente inactivo.

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NotaCMP.- Lo resaltado en amarillo lo he puesto yo.

[Canarias}> Claro que sí, ‘fajana’ / José Antonio Martín Corujo

21/12/2021

José Antonio Martín Corujo

Claro que sí, ‘fajana’

Además, suena bonito, ¿verdad? Me gusta que haya trascendido, que se haya escuchado en multitud de medios. En cualquier caso, serán los hablantes, especialmente los palmeros, los que acaben por referirse a ese nuevo terreno como ‘fajana’, porque el léxico, amigo mío, no se impone.

—¿Y tú no piensas decir nada?

—¿Yo, yo por qué? Primero que si sólo se puede hablar de ella para el interior de la isla y nunca para la costa.

—¿Dijeron eso?

—Sí, un profesor, creo que de la Universidad de Las Palmas. Ahora, al señor que afirma eso se le unieron otros, y zanjan el asunto proponiendo: delta lávico o isla baja. ¡¿Qué te parece?!

—Espera, espera, será una confusión, ¿no?

—Nada, nada, lo han publicado, y hasta en la televisión vi a uno de ellos que se mostraba muy seguro de lo que decía, y lo presentaba como un simple arcaísmo en desuso que apenas pervive en la toponimia como nombre de algunos lugares.

—Claro, yo, aunque vengo mucho por la isla, no soy de aquí y… no sé… pero, si el profesor dice que no hay fajanas en el litoral, entonces… entonces, digo yo, parece lógico que la que hemos llamado así no lo es.

—¡Que no hay en el litoral fajanas! ¡Qué no las hay! ¿¡Entonces no lo es la de Barlovento, donde me baño todos los veranos!? ¿¡No lo es la de Franceses, donde mi amigo Pepe y yo vamos a pescar a menudo!? Claro que hay fajanas en el litoral, y muchas.

—¡Chacho!, desde luego que sí, fíjate que ni me había dado cuenta, y eso que una vez me bañé en la de Barlovento. Tal vez el profesor que niega su existencia no conoce mucho la isla o, como yo, no cayó en la cuenta, digo. ¡Ah, espera! Claro, tal vez no se puede llamar así porque está formada por la lava. Seguro que es eso.

—¡Pero, qué dices! ¿Tú sabes lo que es una fajana?

—Pues no sé qué decirte, no sé… es que yo de geología más bien nada… ellos sí saben, y si no pueden ser de colada volcánica pues no lo son, ¿qué te parece?

—Ven.

Me tomó del brazo y me arrastró hasta su despacho-biblioteca. De una estantería retiró varios libros de muchas páginas cuyo autor es el palmero Luis Agustín Hernández Martín. Multitud de papelitos de color amarillo, en los que figuraba escrita la palabra fajana, sobresalían por entre un gran número de páginas de todos los libros.

—Mira, mira. Lee.

Leí parte de algunas de esas escrituras del escribano Domingo Pérez (1546-1567): t. I-IV

1554, julio, 10.                                                                                                       C. 3, f. MCCXCII

Donación que Marta de Alarcón, mujer de Francisco…, difunto, vª., de su agrado y buena voluntad hace al bachiller Francisco Polite, su sobrino, vº., presente, de unas tierras de pan sembrar que tiene en el término de Barlovento, donde puede haber 53 fs. de tierra; lindante por una parte con tierras que fueron de Francisco Polite, padre del bachiller, y que al presente posee Marco Ruberto, por otra parte con tierras de Hernando Luxán, su hermano, por arriba con tierras de la ermita de N. Sra. del Rosario, y por abajo con una fajana que posee Gonzalo Yanes Crespo…

1554, julio, 16.                                                                                                      C. 3, f. MCCCXVI

Miguel de Monteverde, regidor, vº., dice que …os González, vº., morador en el barranco de la Herradura, presente, está obligado a pagarle 5 doblas y media anuales de censo, en razón de una fajana de tierras que le dio a tributo enfitéutico, según escritura que pasó ante Domingo Pérez, esc. púb…

1561, octubre, 6.                                                                                                      C. 9, f. 1.159 v.

Venta que Benito Martín, vº., como hermano y legítimo heredero de Leonor Martín, mujer de Gaspar de Fraga, difuntos, según se contiene en la cláusula de su testamento, que se otorgó ante Domingo Pérez, esc. púb., hace a Diego Rodríguez de El Paso, vº., presente, de las tierras limpias y monte que Leonor tenía en el término de Tixarafe, en las fajanas del barranco de La Horada, hacia la parte de Aguatavar…

—Y otras de Blas Ximón, escribano de la villa de San Andrés y sus términos (1546-1573), dos vols.

1561, octubre, 27.                                                                                         C. 4/4, f. CCCXV

Partido de medias que Juan Garces, vº., concierta con Amaro Gonçales, est., presente, de una viña y heredad que tiene en el barranco de La Galga, con sus árboles y fajanas de tie­rras…

[1563, agosto, …]                                                                                         C. 5/2, f. CXXXIV

Arrendamiento que Juan Álvarez…, vº., hace a Feliciano Enríquez y a Gaspar [González], vs., presentes, de la viña que tiene [en el barranco del Agua, que dicen «La Fajana»…

1558, octubre, 31, lunes.                                                                                 C. 3/5, f. CCCL

Partido de medias que Alonso Gonçález del Tanque, vº., otorga a Blas Díaz, trabajador, vº., presente, de vna biña e heredad con vn pedaço de tierra calma que yo he y tengo en esta ysla en la fajana que dizen de los F[ranceses], con su casa de morada e casa bodega, cubierta de paja, e lagar e beynte e quatro cascos de botas e vna tina e vn fonil e la mitad de vna atahona…

1564, diciembre, 1º.                                                                                   C. 5/6, f. CCCXXIX

Arrendamiento que Alexo Botello, escumero, vº., hace a Açensio Pérez, herrero, vº. en el término de Los Sauces, que está presente, de una fajana de pan llevar y monte en el barranco de la Herradura, que es la fajana que dicen de «Lope Yanes»…

—Sí, sí, ya veo que son innumerables las referencias al término fajana, incluso algunas con nombre propio. Dices que una fajana es un terreno llano o más o menos inclinado al pie de un acantilado o risco. Bueno y, ¿cómo siendo tan frecuente en esos protocolos, sin embargo ese término, más allá de la toponimia, ha caído en desuso?

—Sí, porque a medida que a los distintos lugares de la isla se les fueron asignando nombres propios, mejorando considerablemente en las escrituras la referencia al lugar de ubicación de las propiedades, el nombre común fajana se fue diluyendo. Pero, en la memoria colectiva de los palmeros, el concepto de fajana sigue vivo y, por lo tanto, el terreno del volcán ganado al mar, por su forma, es una fajana.

—Sin ánimo de contradecirte, pienso que quizás es la materia que la forma lo que hace que ese nuevo accidente geográfico no lo sea.

—¿Qué tiene que ver el material…? ¿Trajo, acaso, Alonso Fernández de Lugo un adelantado geólogo para que le indicara la génesis del relieve de la isla antes de asignarle un nombre? Amigo mío, la geomorfología, como ciencia, va adquiriendo forma a finales del siglo XIX, y la palabra fajana, de origen portugués, hace más de 500 años que se comenzó a usar aquí para dar nombre a lugares con una forma determinada, independientemente de cuál fuera el origen de su formación. Cualquiera de los escribanos de aquella época que, por aquel entonces, se hubiese visto en la tesitura de inscribir un terreno ganado al mar como el que nos ocupa lo hubiera referenciado, no tengo la menor duda, como fajana.

Fajana, claro que sí. Además, suena bonito, ¿verdad? Me gusta que haya trascendido, que se haya escuchado en multitud de medios. En cualquier caso, serán los hablantes, especialmente los palmeros, los que acaben por referirse a ese nuevo terreno como fajana, porque el léxico, amigo mío, no se impone.

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[Canarias}> Los cinco grandes desafíos para La Palma cuando el volcán se dé por apagado / Karen Estévez

21-12-2021

Karen Estévez

Los cinco grandes desafíos para La Palma cuando el volcán se dé por apagado

Desde la salud mental a la problemática habitacional, pasando por las carreteras y una renovada economía, la Isla Bonita se pone en marcha para reconstruir su historia

El volcán de La Palma tiene los días contados: le quedan tres para que, según los expertos, se dé por concluida su actividad y, por fin, los palmeros* puedan decir adiós a la erupción más larga y más destructiva desde que se tienen registros en la Isla.

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Aunque el tan anhelado final esté a la vuelta de la esquina, pasar página no será tan fácil: se necesitará paciencia, tiempo e inversión para recuperar todo aquello que quedó sepultado bajo las coladas. Por algún punto habrá que empezar: la Isla Bonita se lanza a escribir desde este 25 de diciembre un nuevo capítulo en su historia, el de la reconstrucción.

Fotogalería | Viaje al cono principal del volcán de La Palma

Como todo capítulo nuevo, los isleños se enfrentarán a un lienzo en blanco: un territorio totalmente borrado del mapa, con un suelo incandescente, cubierto de areniza* volcánica y malpaís, infértil (por ahora); una vecindad diezmada por las migraciones que se han ido produciendo, con pueblos enteros debajo de metros y metros de material magmático; y miles de ciudadanos hundidos bajo el trauma de haber perdido irremediablemente los cimientos de una vida: el hogar. Ni qué decir de la economía, golpeada primero por la COVID, después por un incendio forestal y, finalmente, por un volcán sin nombre durante más de 90 días seguidos.

Una de cal y otra de arena. Al menos esta erupción aciaga no se ha cobrado víctimas mortales, aunque se mantiene la duda sobre el hallazgo del cadáver de un hombre que cayó desplomado cuando limpiaba la areniza del tejado de un familiar. A pesar de todo, preocupan los daños sobre la salud mental de palmeros, y también de todo el personal y voluntarios que han trabajado duro en estos tres meses de erupción.

Las cifras son, a todas luces, dramáticas. En tres meses de catástrofe, el volcán ha devorado 1.218,87 hectáreas y destruido más de 1.600 edificaciones, según el Catastro. Para la red de satélites Copernicus, la situación es aún peor: 1.241 hectáreas se han visto afectadas por las lenguas, y 2.988 construcciones han sido engullidas por ellas. El Gobierno de Canarias ya ha tasado las pérdidas en unos 900 millones de euros. ¿Cómo levantar todo esto?, se preguntan en La Palma. Nadie sabe por dónde empezar a barrer.

Éstos son los cinco grandes desafíos a los que se enfrentarán ahora los isleños:

1. Gases, arena, cenizas y suelo caliente: el volcán sigue siendo un problema

Aunque ya no presenta signos vitales, el volcán sigue desgasificando, sus coladas siguen estando calientes y la areniza se ha adueñado del paisaje del Valle de Aridane. La portavoz del Comité Científico del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca) y directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en las Islas, María José Blanco, explicaba a este periódico que la vuelta a las viviendas de la zona de exclusión llevaría un tiempo, precisamente por esa presencia de gases nocivos para la salud.

Caminar sobre las coladas es, por ahora, un imposible. El investigador Stavros Meletlidis relató que la temperatura en superficie de las coladas es de unos 40 grados, pero en profundidad «podría llegar a 300». Todo depende de la altura de las coladas, que van de los cuatro a los 80 metros, en la zona más próxima al cono principal y donde se han creado también tubos volcánicos y jameos. Según el científico, para recuperar ese terreno habría que realizar previamente un estudio.

La areniza volcánica es otro cantar. Aunque, gracias a sus características, con el tiempo hará más fértil esta zona de la isla, por ahora representa más una amenaza que una bendición. El capitán Marcos García López, jefe del subgrupo táctico La Palma, confirmó que se sigue trabajando 24 horas en retirar areniza de los tejados de las viviendas de la zona sur de las coladas, la más afectada. Actualmente, en la isla hay 242 efectivos desplegados turnándose para barrer.

Así las cosas, la areniza representa un constante riesgo para los vecinos que no han perdido sus viviendas por la lava. Su peso amenaza con tirar abajo los tejados, más cuando el parte meteorológico vaticina precipitaciones en la zona. Bien se sabe que la mezcla de areniza y agua crea una pasta pesada, difícil de retirar. Por ello, la Asociación de Vecinos de La Laguna, del municipio de Los Llanos de Aridane, se ha mostrado muy preocupada en las últimas jornadas tras leer las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología. «Somos conocedores de los cuantiosos daños por lluvias que tuvieron lugar en la zona en el invierno de 1949, y años siguientes, debido a las obstrucciones en barrancos y demás por los materiales y lavas arrojados por el volcán de San Juan», indicaban en una nota de prensa.

2. Edificaciones, realojos y futuro de los barrios, el problema habitacional

El volcán de La Palma ha dejado a 2.329 personas damnificadas, más del 75% en Los Llanos de Aridane, pero también en El Paso (17%) y Tazacorte (8%). Según Catastro, se han visto afectadas al menos 1.676 edificaciones, de las que 1.345 eran viviendas. Cómo resolver la problemática habitacional se convierte ahora en la pregunta del millón.

El Gobierno de Canarias ya está dando los primeros pasos para darle respuesta. De hecho, este lunes se avanzó que la previsión del Ejecutivo es que a finales de enero de 2022 las 280 familias afectadas por la erupción que continúan en hoteles (porque no tienen una segunda residencia) cuenten con una alternativa habitacional o vuelvan a sus casas, si es posible. Esta última opción es el sueño de la mayoría; algunos podrán hacerlo realidad, otros no.

Para los que no puedan volver, el Consejo de Administración de Viviendas Sociales e Infraestructuras de Canarias (Visocan) acordó hace 24 horas la compra de cinco viviendas más en el municipio de Tazacorte, por lo que son 102 los pisos bonificados al 100% el primer año que se pondrán a disposición de las familias. En todo caso, se teme que el proceso de adaptación a una nueva vida en un piso de 60 a 90 metros cuadrados sea todo menos sencillo. Cabe recordar que la gran mayoría de los damnificados vivían en casas familiares espaciosas, con terrenos para el cultivo y para los animales.

El desarraigo también se convierte en un factor de riesgo. El volcán ha extinguido a barrios enteros, como el recordado Todoque, con sus iglesias, sus colegios, sus negocios de toda la vida. Según el Catastro, 75 edificaciones industriales del Valle han sido borradas por las coladas: 44 de ocio y hostelería y 16 de uso público.

Precisamente el desarraigo ya ha provocado que dos familias que perdieron todo rechazaran hace una semana la vivienda que les habían dado en Fuencaliente por considerar que estaba demasiado lejos de su extinguido barrio, en el Valle de Aridane.

Es la reconstrucción de los barrios uno de los puntos de mayor debate: ¿se deben volver a ubicar sobre las coladas?, ¿los terrenos deben volver a sus propietarios?, ¿se debe conservar el nuevo paisaje como la Naturaleza lo rediseñó? Tocará dar respuestas en cuanto la lava se enfríe.

3. Carreteras, la conectividad imposible

Según el Cabildo de La Palma, se han perdido bajo el material magmático 73.805 metros de carreteras. Los principales daños se han dado en la LP-2 (2.308 metros afectados), la LP-211 (1.278 metros), la LP-212 (1.622 metros), la LP-213 (2.972 metros) y la LP-2132 (2.554 metros), todas ellas, vías esenciales para la comunicación entre Tazacorte y el sur de la isla.

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Para esta problemática, el consejero de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, Sebastián Franquis, ya ha comenzado a escribir un plan para la reconstrucción del sistema viario del oeste de La Palma, para ponerlo en marcha una vez se dé por finalizada la situación de emergencia.

La Consejería ha programado una planificación en tres fases: actuaciones urgentes, obras del convenio de Carreteras a ejecutar a medio plazo, y obras a incluir en el Plan de Reconstrucción que diseña el Estado para La Palma.

Franquis ha calificado de «obra urgente» la actuación que se está realizando por orden del Pevolca. Se trata de una carretera de emergencia de 2,2 kilómetros y una previsión de coste de 1,7 millones para recuperar la comunicación de Puerto Naos con la red de carreteras de la comunidad autónoma. Esta actuación se inició el pasado 9 de noviembre de 2021 y tenía una previsión de ejecución de 30 días.

Asimismo, el consejero apuntó que, en el medio plazo, «estamos impulsando, conjuntamente con el Cabildo, los dos proyectos más importantes que existen en la zona oeste, y que están incluidos en el Convenio de Carreteras, como son la Circunvalación de El Paso y el tramo Remo-La Zamora por la costa».

Por otro lado, el consejero también se refirió a la planificación que está llevando a cabo el Gobierno de Canarias, en coordinación con el Cabildo insular y los Ayuntamientos de El Paso, Los Llanos y Tazacorte y con la colaboración del Estado, para proyectar una nueva vía que conectaría Puerto Naos con Tazacorte por la costa, y que actuaría como corredor de infraestructuras para reponer no sólo el acceso a los núcleos agrícolas y poblacionales, «sino también como una alternativa que aglutine servicios como saneamiento, energía o telecomunicaciones que han sido afectados por las coladas de lava en otros puntos».

4. Negocios, plataneras y el problema de la economía

El volcán ha rematado la economía de la Isla Bonita, ya bastante afectada por la crisis derivada de la pandemia y por un incendio forestal que afectó a la zona del volcán semanas antes de aquel fatídico 19 de septiembre. La situación es tal que en este tiempo se han ido aplicando una serie de medidas excepcionales para ayudar al sector productivo de la isla, marcado por la agricultura y el turismo, como es el caso del mantenimiento de los ERTE.

El futuro del empleo pasará por los Presupuestos Generales del Estado, en los que se incluye un plan específico para Canarias con 42 millones. Al mismo tiempo, está avanzado el plan extraordinario de empleo y formación para La Palma, dotado con 63 millones de euros, cuyo objetivo es mitigar los efectos del volcán y contratar a más de 1.600 parados de la isla. Con esta estrategia se lograrán cifras de empleo como las que había antes de la pandemia.

El drama es mayor para los que se dedicaban a la agricultura: cerca de 500 familias tienen sus pequeñas producciones de plátano, principalmente, sepultadas por la lava, y más de 5.000 productores de esta fruta deberán afrontar una lucha continua contra la areniza que invade sus cultivos, con graves pérdidas.

Ante esto, ya han comenzado a llegar las primeras ayudas y son continuas las campañas publicitarias para incentivar la venta del plátano en la Península. No cabe duda de que, como bien canta Rosana, la economía «renacerá entre cenizas».

5. La salud mental, uno de los mayores desafíos

Uno de los mayores desafíos para La Palma será ahora cuidar de la salud mental de su ciudadanía. «Esta semana hemos comprobado un aumento en el número de personas que quieren venir a una intervención psicológica porque están padeciendo por un shock de realidad: acaban de darse cuenta de que ya no hay humo ni fuego ni lava y que se ve muy claro lo que ha pasado», confiesa a ‘Canarias Ahora’ Estefanía Martín, miembro del equipo del Colegio Oficial de Psicología de Tenerife que opera en la Casa Massieu.

«Estamos detectando que hay una sensación de incredulidad entre los pacientes, de vivir en un sueño, de pensar que van a volver a sus casas», apunta, y desvela que han aumentado los ataques de ansiedad, de pánico y de síntomas depresivos, «como no querer levantarse de la cama y volver a la tristeza profunda».

El desafío se plantea evidente. «Con lo que nos vamos a enfrentar ahora es con las dificultades a la hora de procesar la realidad, el darse cuenta de lo que realmente ha pasado en estos tres meses, y el sentirse solos, porque con el tiempo esto perderá interés y ya no estará la televisión. Quedar en el olvido les da miedo».

En cuanto a los menores de edad, Martín señala que «eran los que más conductas y depresiones tenían por la mala gestión emocional». La profesional de la psicología critica la falta de inversión en gestión emocional en los colegios, un trabajo previo que hubiera facilitado la situación tras la erupción. No obstante, los más pequeños «son más resilientes y aprenden más rápido», aunque eso no quita que tengan nuevas heridas reveladas en cambios en las conductas con agresividades y ataques de ira que antes no se daban.

También será un reto trabajar en la salud mental de todos los recursos de emergencia y voluntarios desplegados en La Palma. «Muchos sentirán una irremediable incertidumbre laboral, no tienen estabilidad, para tantos es su primer trabajo y están pasando un estrés laboral muy grande», advierte la psicóloga. Sin embargo, para los expertos y científicos que trabajan midiendo el volcán será más sencillo, «porque seguirán informando, aunque a lo mejor perderán protagonismo en redes sociales y medios de comunicación».

Y a todas éstas, se ve resentida la capacidad asistencial. «Nosotros no tenemos huecos libres, al menos los que trabajamos en la Casa Massieu. Intentamos dar el mayor número de consultas posible, pero convivimos con la incertidumbre de si continuamos o no. Esto está causando mella en los pacientes, porque para muchos es la primera vez que reciben asistencia psicológica y no saben si continuaremos, nos dicen que esto no es un juego», concluye minutos antes de que llegue su primer paciente.

(*) NotaCMP.- Me he tomado la libertad de dejar de lado el lenguaje inclusivo (palmeros en vez de palmeros y palmeras,…) y de usar el término ‘areniza’ (de mi cosecha) porque creo que, en realidad, lo que llaman ceniza es mezcla de ésta y de arenilla.

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