[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Baldomero Perez Denis

Nació en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife el 20 de mayo de 1848.

Llegó a Cuba el dos de agosto de 1860 en unión de su familia. Empezó sus estudios en los colegios de José Desire Dugout y de D. Juan de la Puerta Canseco, y los concluyó en la Escuela Preparatoria de La Habana que dirigía Arboleya.

En 1874 entró de segundo escribiente en la Inspección General de Obras Públicas, destino que desempeñó durante nueve años a satisfacción de sus jefes.

Hombre de inteligencia y nobles sentimientos, amante de las glorias de su país, era Pérez Denis el amparo de sus padres, el ídolo de su familia, el ángel tutelar del hogar domestico. De constitución delicada, enfermó del corazón y falleció el 13 de febrero de 1882, cuando su patria más esperaba de él por sus claros y honrosísimos sentimientos.

[*Otros}– La Palma: El vino malvasía dulce, el sabor que distingue a la Isla

Octubre 28, 2011

David Sanz | Fuencaliente

Se la conoce como la reina de las parras, el rey de los vinos, una ambrosía, o la joya de la corona, pero “la definición que más me gusta de este vino es el de malvasía dulce de La Palma”.

Tan sencilla como profunda, esta denominación con la que el prestigioso bodeguero de Fuencaliente, Antonio Eliseo Carballo, distingue a este vino, es símbolo de máxima calidad.

Hace unas semanas acabó la vendimia, y en bodegas Carballo, que mantiene todo el sabor de la tradición, han realizado la pisa de la uva que le dará “todo ese calor humano” al vino que marca la diferencia de los caldos palmeros y Canarios.

 

El apellido Carballo está íntimamente ligado a este vino; de hecho, sus antepasados plantaron viñedos en Los Llanos Negros (Fuencaliente), alrededor del año 1700.

Antonio Carballo sitúa el origen de la parra del malvasía de La Palma, “casi con toda seguridad, en Madeira, de donde vendría sobre 1500”. Originaria de Creta, recorrió el Mediterráneo para saltar luego al Atlántico y llegó a Madeira. “Esta parra es la malvasía blanca fina, que la han bautizado recientemente como malvasía aromática”.

Una de las grandes singularidades de este viñedo es que prácticamente sólo se da en un lugar determinado de la isla de La Palma: en la zona conocida como Los Llanos Negros, en Fuencaliente, donde se concentra más del 80% de la producción de la uva malvasía.

Vuelto hacia el suroeste, en este espacio se forma un microclima propicio para esta uva. Además se cultiva en un terreno que antaño era “enormemente fértil” y sobre el que la erupción del volcán San Antonio, en 1677, “depositó como dos metros de granzón”, una capa que actúa “como una gran esponja, que se recarga de agua en la estación de lluvias y la va suministrando lentamente en la medida que la planta la necesita”.

De hecho, según recuerda Carballo, hubo en La Palma grandes sequías, como la ocurrida a comienzos del siglo XIX, que duró quince años, “en la que se perdieron casi todos los viñedos, salvo los de Los Llanos Negros”, gracias precisamente a esa reserva de humedad que ofrece el terreno.

Valor añadido

Carlos Lozano, el enólogo de Bodegas Teneguía, donde también se produce un malvasía de gran calidad, explicó que “el terruño es fundamental para este vino, haciéndolo completamente diferente al resto del mundo. El suelo, la geología, el viticultor, el clima, son una serie de valores añadidos que hay que respetar”.

Esto causa que se produzca un vino que, a su juicio, “es la variedad y el vino que identifica a Canarias”.

Carballo cita, como ejemplo de una zona con las mismas características, a Los Llanos Negros, Las Machuqueras, incluso con el mismo origen volcánico, y que, sin embargo, al estar orientada al sudeste no es posible que alcance las temperaturas de sobremaduración que requiere la uva. La otra subzona donde también se cultiva malvasía es en el Hoyo de Mazo.

Carballo explicó además que, según la tradición oral, llegó a La Palma “una segunda oleada de parras que procedían de la isla de Lípari. Puede ser verdad porque es el malvasía que más se aproxima al de La Palma, aunque nunca alcanza el grado de finura de nuestro vino”.

Otra tradición oral, que tampoco está documentada, habla de que, cuando se firmó el acta de Independencia de los Estados Unidos, “uno de los vinos que estuvo presente fue un malvasía dulce de La Palma”, junto con un Oporto y un Madeira.

El malvasía de La Palma se exportaba sobre todo a América, aunque también iba a Inglaterra. En bodegas Carballo conservan una pipa de 1893 que en uno de sus fondos tiene inscrito el nombre de hotel Telégrafo de La Habana.

“Barcos de vela tan conocidos como La Fama o La Verdad, partían de La Palma a La Habana con malvasía dulce y regresaban con ron”. En el recorrido también pasaban por el puerto de Everglades, en Florida, “donde recogían además madera de roble americano, conocido en Canarias como Virginia, por alusión a la zona geográfica de Estados Unidos de donde procede”.

Elías Carballo, el padre de Antonio Eliseo Carballo, fue quien hizo el último envío de vino de Fuencaliente a Cuba, en el año 1957.

Características

Lozano subraya que el malvasía de La Palma “es el único vino de Canarias que admite una guarda de 15 y 20 años”. Y es que se trata de un vino que “se conserva muy bien en botella y mejora con el tiempo”, explicó el enólogo de Teneguía, quien señaló que “hay clientes que lo adquieren como inversión”. “Lo compran como vino joven por 35 euros, y lo venden en Alemania, pasados los años, por más de 200 euros”.

Carballo, por su parte, también subrayó que “está entre los pocos vinos del mundo que después de la fermentación conserva los sabores primarios. Si olemos un racimo de malvasía y luego el vino, el aroma prácticamente se conserva”.

Para este erudito de todo el universo del vino, otra característica que lo distingue es la larga persistencia en boca. “El retrogusto, que permanece en la boca un minuto” pocos vinos en el mundo lo alcanzan.

Lozano señala también que los catadores destacan de este vino que “en boca es muy complejo, donde aparece el dulce, pero su buena acidez permite que no sea nada empalagoso. Un vino que dura mucho en la boca, perdurando sus recuerdos de pasas, miel, higos secos e, incluso, de piel de naranja. Es, en definitiva, un abanico tan grande de sabores y de aromas que lo hacen muy placentero”.

Para hacerlo dulce es necesario la sobremaduración de la uva de una forma natural. “Esto hace que el vino malvasía esté encuadrado en los naturalmente dulces que lo alcanzan muy pocos en la Unión Europea”, destacó Carballo.

“El malvasía es parte de la pequeña gran historia de La Palma, que tanto nos diferencia en nuestras producciones. Es un vino que no sólo tuvo un pasado, sino que tiene presente y le espera un futuro importante porque la tendencia del consumo va hacia los productos naturales, y este es un vino naturalmente dulce, sin emplear procedimientos artificiosos”, remató el propietario de bodegas Carballo.

Producción

Eva Hernández, gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de La Palma, explicó que la producción media al año de uva de malvasía se sitúa sobre los 12.000 kilos, lo que vendría a traducirse en unos 6.000 litros de vino.

La vendimia se realiza de varias veces y el viticultor recibe unos cinco euros por kilo, lo que pone de manifiesto el alto valor de esta uva de la que sale este dulce natural.

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Antonio Eliseo Carballo, un erudito de todo el universo del vino. | DA

La tradicional pisa de la uva da “un calor especial al malvasía”

Bodegas Carballo sigue manteniéndose fiel a la elaboración artesanal del vino. Hace pocas semanas se llevó a cabo la tradicional pisa de la uva de malvasía en el lagar de tea del siglo XIX que conservan en las instalaciones de esta bodega familiar.

“Los lagares de tea que tenemos en La Palma, son modelo de lagar romano”, explicó Carballo, quien señaló que esta maquinaria está realizada, en la mayor parte, con madera de tea, si bien se emplean otras como el palo blanco, moral, etc.

En total intervienen en el lagar de La Palma “unas seis maderas diferentes y dos o tres arbustos”, ensambladas las distintas partes sin que sea necesario el uso de metales. “Es una máquina que funciona por inercia, una de las primeras máquinas en la que el hombre introdujo el cálculo matemático”, comentó.

En cuanto a la labor de pisar la uva, no lo puede realizar cualquier persona, y hay que conocer la técnica que encierra este proceso artesanal. “Nadie que no sepa pisar se puede meter a hacer este trabajo. Es una labor dura y profesional, donde los pies se mueven a unos ritmos diferentes, que queremos conservar”, explicó Carballo.

Este arte de pisar la uva se desarrolla de una forma “rítmica y pausada” y está clasificado en tres movimientos básicos, según explica Carballo, “patullar, calcar y remoler”. Previamente a la pisa, los dos hombres que realizan este trabajo “se someten al rito del lavado de los pies”.

“El calor humano, el pie del hombre y el recipiente de madera, todo esto le trasmite un calor especial al malvasía. Con máquina también sale bien, pero creemos que ese calor humano que tiene el vino lo da la pisa”, asegura Carballo.

Entre las peculiaridades que se pueden aprender en esta especie de museo vivo del vino que es bodegas Carballo, se encuentra el tapón del lagar, por donde sale el mosto, que está hecho de tabaiba y que suplía al corcho dada la inexistencia en Canarias de alcornoques.

Según recuerda Carballo, en La Palma existía “una pequeña industria para hacer los tapones que se empleaban en los lagares, las pipas, garrafones y botellas”. El método de elaboración encerraba un profundo conocimiento de la naturaleza, dado que “la tabaiba había que cortarla en cuarto menguante y con la marea vacía, porque, al parecer, es cuando las partes aéreas de la planta tiene la menor cantidad de savia retenida y está depositada la mayor parte en las raíces”.

Luego se dejaba secar a la sombra, se le quitaba la corteza y, para terminar, se sumergía en el agua del mar para evitar que los insectos la picaran.

Fuente: Diario de Avisos

Cortesía de Juan Carlos Hernández

[*Otros}– Un volcán de 100 metros dormita bajo las aguas de El Hierro

26/10/2011

M. Á. Montero

El equipo de científicos desplazado a la isla de El Hierro a bordo del buque «Ramón Margalef», ha visualizado al fin el volcán submarino que mantiene en vilo a la población desde hace semanas.

Según avanzó ayer el Ministerio de Ciencia e Innovación, el «edificio volcánico» que dormita bajo las aguas del Mar de las Calmas, al sur de la más pequeña de las Islas Canarias, mide 100 metros y se asienta en una base de 700 metros de diámetro.

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El cráter del volcán submarino ha sido fotografiado por el IEO

El equipamiento del «Ramón Margalef» —que llegó el sábado a aguas del archipiélago, y que comenzó su misión un día después— ha permitido al grupo de expertos, que dirigen Juan Acosta y Francisco Sánchez, descubrir un volcán cuyo cráter mide 120 metros de ancho y está ubicado a 300 metros de profundidad.

En suma, pues, la erupción que tiñó de verde el mar de El Hierro —a consecuencia de la desgasificación del magma— ha levantado una estructura «de nueva creación y de forma cónica» con un diámetro en la base de 700 metros, una altura de 100 metros y un cráter de unos 120 metros de anchura.

Los científicos localizaron además las columnas de gases y fluidos que expulsa el volcán y las restantes fisuras, focos o «puntos de emisión» abiertos en los fondos marinos de El Hierro.

Pese a las críticas hacia la actuación de la Administración, fundadas en la falta de previsión de los gobiernos regional y estatal, y en la ausencia de un barco oceanográfico totalmente equipado en aguas Canarias —el «Profesor Ignacio Lozano», del Instituto Canario de Ciencias del Mar, no dispone de robot submarino—, el grupo que lideran Acosta y Sánchez subrayó el carácter pionero de su trabajo:

«Es el primer hallazgo que se consigue en estas condiciones en todo el mundo, dado que se ha investigado el volcán y las actividades volcánicas asociadas en el momento óptimo de su actividad eruptiva».

Ello contribuirá, agregaron, a la «interpretación» y el «conocimiento» del fenómeno volcánico en la región, si bien no pocos de sus colegas, fundamentalmente quienes desarrollan su trabajo en las islas, como el geólogo Juan Carlos Carracedo, han lamentado la pérdida de información que, a su juicio, ha supuesto la tardanza en la recogida de datos.

Cabe recordar, no obstante, que el «Ramón Margalef» debuta en misión oficial en El Hierro, adonde arribó el domingo tras partir el martes 18 desde Vigo y previa parada en Tenerife.

Riesgo en La Restinga

Respecto de la situación de los vecinos de La Restinga, la pequeña localidad costera de El Pinar que fue evacuada en el momento de mayor actividad volcánica, el cabildo insular informó ayer de que una veintena de personas siguen pernoctando en la residencia escolar de Valverde, «temerosos aún» del riesgo latente.

La corporación herreña advirtió también de que se está ahora pendiente de la zona de Puerto Naos, nuevo foco de temblores de tierra.

Fuente: ABC

[*Otros}– Fallece Javier Cobiella, el cámara del volcán Teneguía

18 de octubre de 2011

A diez días de que se cumpla el cuarenta aniversario de la erupción del Volcán Teneguía, ha fallecido Javier Cobiella (q.e.p.d.).

Fue el cámara de TVE que filmó, no sin riesgo para su vida, las primeras imágenes, en cine y a todo color, de la erupción volcánica de Fuencaliente (La Palma) de 1971, la última registrada en España hasta que comenzó la reciente crisis volcánica de El Hierro que mantiene en vilo a la población herreña.

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Erupción del Volcán Teneguía (1971). Foto del Instituto Geográfico Nacional.

Aquellas imágenes captadas por Javier Cobiella dieron la vuelta al mundo, y hoy vuelven a estar de plena actualidad y reproducidas cientos de veces por los medios de comunicación del mundo entero debido, precisamente, a la erupción del volcán submarino de La Restinga, en El Hierro.

A esas imágenes, propiedad de TVE, lamentablemente no las rotulan con el nombre del «intrépido» periodistas que las filmó.

Javier Cobiella —hermano del músico, escritor y pensador Luis Cobiella— era una persona muy involucrada en la vida social y cultural de la Isla de La Palma.

Fuente: El Apurón

Cortesía de Antonio Pedro Dorta Martín

[*Otros}– Diálogo entre Baldomero y Eulogia, una pareja de campesinos de Tazacorte (La Palma)

—¿De ande vienes tan alberejao, Baldo?

—Vengo del Puerto, Ulogia, y hablando ahí con uno ¡me dio una idea del carajo!

—¡Babaaan! Cuando tú me vienes con una idea mejor me echo corré por la serventía p’alantre

—Que no, Ulogia, que estuve hablando con mi compadre «el enturriao» y me dijo que por qué no
acotejamos el pajero y alquilamos los cuartos a gente de pa’fuera.

—Baldo, ¿¡tú tas loco!? ¿Y ande nos quedamos a dormir nosostros?

—Ulogia, nos quedamos en el cuarto chico que está detrás del pajero.

—Baldo, el cuarto chico está too lleno ‘e trafallos y tarecos, ¡¡buena chuscáa!!

—Eso s’acoteja y verás cómo nos cabe el catre y la mesa noche, Ulogia.

—¿Y la perra??

La perra se quea por fuera.

—¡¡Y una mierdaaa!!

—Yo le aquello una caseta tapaa con badana, y un dornajo por fuera y tú verás lo bien que está la perra, Ulogia.

—Pos no, ¡¡pa’too está!!

—Ulogia, que esto es el futuro, el turismo rurá que le dicen, y eso senefica unos tintines más pa’ nosotros.

—Pos yo no lo veo claro, Baldo, ¡eso de meté gente ajena en el pajero!

—Ulogia,… Y si m’apuras acotejo la cueva de los cochinos, como hizo El Vikingo en el Time, y la alquilo también.

—Baldo, tú, desde que te diste el samagaso en los plátanos regando al calabazo, ¡¡no andas bien del totiso!!

—Pos yo estoy embelecaito con la idea, Ulogia.

—¡Mía tú pa’rai! ¡Quién te vería a ti de empresario! Y mira que dejaste las lonas encima del muro de la cochinera y se te abicaron pa’dentro.

—¡Indito sía Dió! ¡Ay, que me las juran los cochinos, y son las que tengo pa’ dir a trabajar!

—No te aquelles, Manolo, que los cochinos se botaron pa’fuera del fatume que tenían las confiscaas lonas.

Cortesía de Roberto González Rodríguez

NotaCMP.- Por un módico precio mandaré por e-mail la traducción a quien me la pida.

 

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Antonio López de Botas

El Excmo. e Iltmo. Dr. Antonio López Botas, de quien nos vamos a ocupar en este capítulo, nació en la ciudad de Las Palmas el 17 de diciembre de 1818.

Cursó sus estudios literarios este eminente hijo de las Afortunadas en la Universidad de San Cristóbal de La Laguna, con notable aprovechamiento, distinguiéndose siempre entre sus numerosos condiscípulos en todos los cursos universitarios hasta obtener en buena lid la investidura de doctor periodista y escritor público de gran talla.

Desempeñó siempre los más importantísimos cargos en todas las carreras de la Administración Civil y Política. Fue diputado a cortes en varias legislaciones; senador del reino, diputado, tesorero, y cinco veces decano del Ilustre Colegio de Abogados de Las Palmas. Juez de primera instancia y promotor fiscal del mismo Juzgado; 1854, magistrado de la Audiencia del territorio; 1856-1866, vocal de la Junta de Disciplina y Establecimientos penales; alcalde presidente del Excmo. Ayuntamiento; 1861-1868 diputado y consejero provincial;

1852-1858; presidente de la Junta Provincial de Sanidad; vocal de La Beneficencia; jefe civil y gobernador económico del distrito de Las Palmas y ministro honorario de la Junta de Establecimientos Penales de Suiza.

Falleció este benemérito Canario en la ciudad de La Habana, donde había sido nombrado para el desempeño de la Fiscalía del Tribunal de Cuentas.

Como méritos y servicios particulares tuvo López Botas los de individuo de la Junta Inspectora del Crédito Territorial Español; presidente de la Exposición provincial de Canarias, en 1862; socio de la de Bellas Artes de Las Palmas, y de la Aragonesa; individuo de la Sociedad de Escritores y Artistas Españoles; fundador y vice-presidente del Gabinete Artístico-Literario de Las Palmas; y otros varios cargos.

Estaba condecorado con un diploma de distinción; era caballero de la Real y distinguida orden de Carlos III, tenía la Cruz de Beneficencia de primera clase, y era caballero Gran Cruz de la orden de Isabel la Católica.

Pero demos la palabra al Eco de Canarias de La Habana, que, en el momento de tener noticia del fallecimiento del gran patriota, se expresó en estos términos elocuentísimos:

«López Botas no fue sólo un distinguido abogado, un notable tribuno, o un eminente literato; López Botas, traspasando los limites de la honrosa carrera, llevó más allá sus nobles aspiraciones, que realizó con resultados felices, para gloria suya y provecho del suelo que le vio nacer.

Hombre de sentimientos nobles, elevados, de gran iniciativa, dotado de un civismo poco común, de un alma ardiente, espíritu recto y emprendedor y filántropo por temperamento, consagró la mejor parte de su vida en beneficio de su pueblo natal, y en beneficio también de cuantos a él acudieron en solicitud de su inagotable filantropía.

López Botas pertenece al número de esos héroes que forman época en la vida de los pueblos. López Botas fue a la ciudad de Las Palmas lo que el inolvidable José María Pinto fue a la ciudad de La Laguna, en Tenerife. Estos mártires de la humanidad, estos esclavos del deber, colocando una infranqueable barrera a las preocupaciones monomaniacas de los tiempos que les precedieron, abrieron ancho campo al progreso en sus distintas manifestaciones, y fijaron en nuestra provincia el punto de partida de la nueva etapa que nos ha elevado al nivel de los pueblos mis civilizados del globo. El señor López Botas fue fundador, rector y director del colegio de primera y segunda enseñanza de San Agustín, en la ciudad de Las Palmas, creado en 1844, y del cual fue constante catedrático de filosofía moral, derecho público y derecho constitucional, gramática castellana, religión y moral, geografía, psicología y lógica; el señor López Botas, repetimos, obtuvo con la fundación de ese plantel modelo los más halagüeños resultados que pudo apetecer.

De aquel famoso establecimiento logró sacar hombres tan respetables como León y Castillo, Pérez Galdós, Alvarado y Saz, Gutiérrez Brito, y otros muchos que hoy brillan en el campo de las Letras, que deben a López Botas la exquisita educación que los ha elevado a la envidiable altura en que se encuentran.

Pues bien: este hombre, cuyos inmensos beneficios hechos a la humanidad lo elevaron a la más alta consideración social; el héroe incógnito de la Revolución de Septiembre, el más consecuente amigo del duque de la Torre, el educador incansable de esa moderna pléyade de Canarios ilustres; este distinguido filántropo, cuya inmensa fortuna de mejores tiempos se dedicó con suma preferencia a engrandecer a su pueblo y a enjugar lágrimas y ahora suspiros de miles de necesitados; este ilustre pensador y eminente jurisconsulto… ¡ha muerto pobre, sumamente pobre!».

La noticia del fallecimiento del eminente hijo de las Afortunadas fue comunicada al distinguido periodista Manuel Linares, quien inmediatamente se dirigió al Dr. Cubas, presidente de la Sociedad de Beneficencia, dándole conocimiento del desgraciado suceso, acordando lo conducente a inhumar con la dignidad debida el cadáver del que fue don Antonio López Botas.

En efecto, el Dr. Cubas, con una actividad y una solicitud que lo enaltecen, hizo que los restos del ilustre Canario fuesen conducidos a la casa que ocupaba nuestra Sociedad de Beneficencia, en donde se levantó un magnifico catafalco, y de cuyo punto, seguido de un numeroso y distinguido acompañamiento, entre los que figuran representaciones civiles y militares, y a la vez comisiones de distintas sociedades benéficas, fue conducido el cadáver al Cementerio de Colón y depositado, en magnifica caja, en la bóveda que en aquel recinto mortuorio posee el ya mencionado Dr. Cubas y en donde se hallaban depositados los restos de otro hijo eminentísimo de las Canarias, Ldo. León y Mora.

[*Otros}– La erupción de El Hierro y el mito de la isla de San Borondón

11/10/2011

Muchos Canarios deben pensar estos días, a raíz de la actividad sísmica que está padeciendo en particular la isla de El Hierro, que San Borondón está haciendo acto de presencia.

San Borondón es una de las leyendas más arraigadas en el pueblo Canario, y particularmente en el herreño. Una leyenda que habla de una isla que aparece y desaparece.

Mapa que muestra la ubicación de la isla de San Borondón

San Borondón es la forma Canaria de Saint Brendan o Saint Brandan de Clonfert (480-576 d.C.), un monje irlandés protagonista de una de las leyendas más famosas de la cultura celta: el viaje de San Brendano, o Brandano, a la Tierra Prometida de los Bienaventurados, las islas de la Felicidad y la Fortuna.

Cuenta la leyenda que Saint Brendan partió a surcar el Atlántico junto con otros 14 monjes en una frágil embarcación. Parece que Brendan y compañía se toparon, un buen día, con una isla en la que decidieron desembarcar. Ésta, según narra la historia, estaba llena de árboles y otros tipos de vegetación.

Los monjes, a su llegada, decidieron celebrar misa tras tomar tierra, y parece ser que fue en ese preciso instante cuando el suelo empezó a temblar. La isla, que parecía tener vida propia, comenzó a moverse.

La leyenda relata que, en lugar de un islote, Brendan y compañía se encontraban encima del lomo de una gigantesca criatura marina.

Muchos se basan en esta leyenda para afirmar que en la Alta Edad Media marinos irlandeses debieron alcanzar, posiblemente, las costas de Norteamérica o de Terranova, así como de Islandia y otras islas del Atlántico Norte.

A partir del siglo XV, a lo largo del cual las Islas Canarias son conquistadas, comienzan a oírse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de La Palma, El Hierro y La Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban cerca de sus costas, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente.

Evidentemente, la isla fue rápidamente identificada con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en «San Borondón».

Los historiadores la mencionan desde el siglo XVI. Existen numerosos testigos a lo largo de la historia que aseguran haberla visto.

El historiador Abreu Galindo fue un paso más allá y se aventuró a dar sus coordenadas: diez grados y diez minutos de longitud, y veintinueve grados y treinta minutos de latitud. Es decir, al noroeste de la isla de El Hierro.

Quién sabe si San Borondón ha decidido estos días, a raíz de la actividad sísmica que vive últimamente el archipiélago Canario, asomar la cabeza para quedarse definitivamente.