[Canarias}> El monte submarino al sur de El Hierro contiene uno de los mayores depósitos de telurio

28-11-2025

 Rodrigo Padilla

 El monte submarino al sur de El Hierro contiene uno de los mayores depósitos de telurio

La disputa entre Marruecos y España por el tesoro del Atlántico

Investigaciones difundidas por universidades británicas estiman que podría albergar unas 2.600 toneladas de telurio, lo que supondría cerca del 5 % de las reservas mundiales conocidas.

El futuro del monte submarino Tropic, situado a unas 269 millas náuticas al sur de El Hierro, ya no es sólo una cuestión geológica. Este volcán apagado, que se encuentra a unos 1.000 metros de profundidad y que es considerado uno de los puntos con mayor concentración de telurio del planeta, ha entrado en la agenda política de Marruecos y en el radar diplomático de España. Para Canarias, esta disputa afecta a la delimitación de aguas y al acceso a recursos estratégicos.

Tropic forma parte de las llamadas “abuelas canarias”, unos montes submarinos más antiguos que las islas actuales. Las investigaciones indican que contiene telurio, cobalto, níquel, vanadio y tierras raras en concentraciones muy elevadas . Investigaciones difundidas por universidades británicas estiman que podría albergar unas 2.600 toneladas de telurio, lo que supondría cerca del 5 % de las reservas mundiales conocidas.

Tropic y el telurio

Esta formación se encuentra fuera de la Zona Económica Exclusiva tanto de España como de Marruecos, lo que deja cualquier derecho sobre sus recursos en manos de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Esta permite ampliar la plataforma continental hasta las 350 millas si se demuestra su “continuidad geológica”. España presentó una solicitud en 2014 ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental. Aún sigue en revisión.

En ese marco, para los especialistas del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) tanto el Tropic, como el resto de los montes de su entorno (dentro de las 200 millas españolas) son unas “Canarias prehistóricas” que podrían haber surgido del mismo punto caliente de la corteza terrestre que las actuales.

Marruecos movió ficha seis años después. En 2020, su Parlamento aprobó redefinir su mar territorial y su Zona Económica Exclusiva, incorporando las aguas frente al Sáhara Occidental. Ese trazado genera solapes con las aguas proyectadas al sur de Canarias y trasladó el debate del plano técnico al político.

La situación es especialmente compleja dado que España no reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara. Mientras, en la carrera por el Tropic, Rabat usa ese territorio como base para justificar su proyección marítima. Una situación diplomática y territorial atípica y sui géneris.

Tras la crisis diplomática de 2021, ya en 2022, España calificó el plan marroquí de autonomía para estos territorios como “la base más seria, realista y creíble” y se comprometió a reactivar la delimitación marítima en el Atlántico. También se abrió la posibilidad de revisar la gestión del espacio aéreo que afecta al Sáhara, parte del cual se controla desde Gran Canaria.

En ese nuevo clima, el medio especializado Atalayar, con una línea editorial muy cercana a las tesis marroquíes, publicó recientemente un extenso estudio proponiendo un “reconocimiento del ejercicio soberano” de Marruecos sobre sus “provincias del Sur” y, de igual forma, de España sobre Canarias. A partir de ahí, avanza sobre una delimitación marítima y trata la creación de una zona de desarrollo conjunto alrededor del Tropic.

El documento sugiere además que Marruecos asuma progresivamente la gestión del espacio aéreo sahariano.

Varios analistas de geopolítica leen este artículo como un “globo sonda”. Al sol de hoy, el Tropic sigue siendo un gigante bajo el océano por el que la pelea para obtener sus recursos ya ha empezado.

Fuente

[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IX): Tagaragre

11-02-2026

Felipe Jorge Pais Pais

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IX): Tagaragre

El noveno término y señorío era Tagaragre, que llaman hoy Barlovento, y era señor Temiaba, que, por ser hombre de poco ánimo, tenía un palmero consigo, llamado Autinmara, valiente y de quien se hacía tanto y más caudal que del mesmo señor, y éste lo gobernaba todo al tiempo de la conquista (J. Abreu Galindo, 1977: 268).

El topónimo Tagaragre, en su versión castellana se ha mantenido hasta la actualidad, puesto que su significado es el de ”…barlovento…“ (I. Reyes Martín, 2011: 362), extendiéndose por el territorio del actual municipio de Barlovento.

Estaba gobernado, a la llegada de las huestes castellanas de Alonso Fernández de Lugo, por Temiaba. Es interesante detenernos un poco en este antropónimo, puesto que su traducción literal es: “…mujer temerosa…” (I. Reyes Martín, 2011: 402). Podríamos plantearnos que, a pesar de que las fuentes etnohistóricas coinciden en que se trataba de un hombre, fuese, en realidad, una mujer.

Igualmente, no es descabellado suponer que tuviese inclinaciones homosexuales puesto que, en lengua amazigh, la variante “temia…” (I. Reyes Martín, 2011: 401) tiene, precisamente, ese significado. No obstante, lo más probable es que fuese un varón cuyas dotes de mando eran poco enérgicas, puesto que Temiaba, en sentido figurativo, también se puede traducir como una persona “…pusilánime.” (I. Reyes Martín, 2011: 402).

Por esta misma razón, no es de extrañar que en las tareas de gobierno se dejase aconsejar por otro benahoarita, llamado Autinmara quien, en realidad, llevaba todo el peso del control del cantón, tal y como se desprende de la cita textual del primer párrafo. Autinmara, calificado de valiente, se puede traducir como “…hijo de los reconocimientos.” (I. Reyes Martín, 2011: 106-107). Este nombre, quizás, alude al beneplácito que su labor tenía entre la población benahoarita moradora del cantón de Tagaragre.

Parte occidental del cantón de Tagaragre desde el Mirador de La Lomadita (Gallegos). Foto: Jorge Pais Pais

La conquista de Benahoare no fue tan sencilla como, generalmente, se suele creer. Incluso, se produjeron una serie de rebeliones tras la captura de Tanausú en la Fuente del Pino (Barranco del Riachuelo. El Paso). Y esta gran rebelión se produjo entre la población benahoarita del cantón de Tagaragre:

Los palmeros, como vieron al capitán Alonso de Lugo fuera de la isla, levantáronse más de trescientos palmeros, los cuales hacían mucho daño. De esto fue avisado Alonso de Lugo, que estaba en Tenerife; y, por no dejar de proseguir la empresa comenzada, mandó por capitán de la isla de La Palma, para que la quietase, a Diego Rodríguez de Talavera, hombre plático y cursado en la guerra y conocido de los palmeros. El cual, venido que fue a La Palma con treinta soldados, recogió alguna gente y amigos que se juntaron, y con ellos, después de algunos reencuentros que tuvo, los desbarató, aunque le costó algunos soldados que le mataron, y muchos heridos. Pero al fin, con su industria, los tornó a quietar, y puso la isla en paz y sosiego, haciendo en los alzados castigo ejemplar, con el cual estuvieron siempre leales y obedientes.” (J. Abreu Galindo, 1977: 288-289).

De la cita textual del párrafo anterior podemos extraer una serie de conclusiones sumamente interesantes. El capitán Diego Rodríguez de Talavera desembarcó en el espigón rocoso que, a partir de ese momento, paso a llamarse Puerto o Porís de Talavera, topónimo que se ha mantenido hasta nuestros días.

Cabe suponer que este lugar fue el escogido para tomar tierra porque en esta zona, del primitivo cantón de Tagaragre, se encontraba el núcleo de la rebelión o, cuando menos, se habían concentrado en este punto de Benahoare, bastante alejado de los principales núcleos de población del este y oeste.

Este aislamiento y, seguramente, la quebrada orografía, así como los densos bosques de laurisilva que, prácticamente, llegaban hasta la orilla del mar, convencieron a los insurgentes de que se trataba del lugar ideal para enfrentarse al ejército invasor. Y, como señala la fuente bibliográfica, el sometimiento de los rebeldes no fue un paseo y tuvieron lugar una serie de enfrentamientos con numerosos muertos y heridos, por ambos bandos, aunque el resultado final ya se conocía de antemano ante la superioridad armamentística de las huestes castellanas.

Porís-Puerto de Talavera. (Foto: Jorge Pais Pais)

Las prospecciones superficiales realizadas durante la elaboración de la carta arqueológica de Tagaragre, actual Barlovento, nos indican que fue una demarcación territorial que soportó un denso poblamiento aborigen, desde las primeras oleadas, en torno al siglo II, hasta finales del siglo XV. Así lo indica la presencia de fragmentos de cerámicas de todas las fases, desde la I (más antigua) a la IVb, que se hacía cuando llegan los conquistadores castellanos.

La vida, en esta parte de Benahoare, no fue sencilla puesto que la mayor parte del territorio estaba cubierto por densos bosques de laurisilva y su relieve está surcado por enormes barrancos de laderas muy verticales y difícil tránsito. No obstante, contaban con uno de los recursos naturales más preciados, cual era la abundancia de agua en forma de fuentes, manantiales (Roque de Los Árboles. Gallegos) y, muy posiblemente, escorrentías casi permanentes.

Los asentamientos se concentraban en las numerosas cavidades naturales que se abren en las laderas de barrancos y barranqueras hasta una cota altitudinal que, raramente, superaba los 300-400 metros, puesto que la frondosidad del monte y la intensa humedad ambiental hacían muy complicada la vida cotidiana.

Desgraciadamente, tras la conquista de Benahoare en 1493, las zonas de costas y medianías en las que vivió la población aborigen acogieron los asentamientos históricos. Los lomos y llanadas fueron intensamente roturados, las laderas de los barrancos abancaladas y el monte “rosado”.

Esta gran modificación del territorio tuvo, evidentemente, grandes consecuencias en la integridad y conservación de su rico y variado patrimonio arqueológico. Así, por ejemplo, las cavidades naturales fueron intensamente reutilizadas hasta nuestros días como vivienda, “pajeros”, encerraderos de cabras, almacén, cuarto de aperos, etc.

Una costumbre muy habitual fue el uso del sedimento arqueológico como suelo agrícola en las vetas que se hicieron en las laderas de barrancos y barranqueras. Es habitual que muchas cuevas de habitación fuesen vaciadas, hasta llegar a la roca madre, de tal forma que los materiales prehispánicos (fragmentos de cerámica, piezas líticas, restos de fauna doméstica y malocológicos, etc.) “siembren” las vetas de cultivo. Así mismo, también se vaciaron los yacimientos funerarios conocidos como cuevas del polvo o del gofio.

Asentamiento en cuevas en el Topo del Hoyo (Montaña La Centinela. Oropesa) y laderas del barranco abancaladas. (Foto: Jorge Pais Pais)

Este tipo de transformación del territorio la encontramos en toda la orografía insular, aunque, bien es verdad, que en ningún lugar alcanzó la magnitud que en Barlovento. Esta modificación del relieve tan acentuada es una de las posibles causas, entre otras, de la escasez de estaciones de grabados rupestres que, en el estado actual de la investigación arqueológica, se conocen en el primitivo cantón de Tagaragre que, por otro lado, si son bastante abundantes en los pastizales de alta montaña en los bordes de la Caldera de Taburiente.

Ello no quiere decir, ni muchísimo menos, que no existan yacimientos arqueológicos sumamente interesantes en cuevas de habitación, enterramientos, petroglifos, conjuntos de canalillos y cazoletas, almogarenes, piletas marinas, amontonamientos de piedras, conjuntos pastoriles, abrigos y cabañas, etc. (F. J. Pais Pais, 2007).

Uno de los yacimientos arqueológicos funerarios más interesantes de La Palma fue localizado en Los Pedregales, caserío de La Cuesta, en un paraje conocido por La Mondina. El hallazgo se produjo el 30 de abril de 1894 y se descubrieron “…los huesos de tres seres humanos con sus sombreros de palma, al parecer encajados en cada calavera, con sus bastones de diferentes clases de madera junto á cada esqueleto y una bolsa de cuero y un pedazo de lienzo. Todo tendido horizontalmente debajo de un empedrado y sobre hojas de pino y otros árboles de nuestros montes perfectamente secas.” (F. J. Pais Pais, 2007: 323).

Finalmente, los denominados sombreros de palma que, en realidad, parecen tres cestos “…elaborados con haces de juncos dispuestos en espiral y unidos entre sí por la trama que se trabaja envolviendo el haz y al mismo tiempo parte del siguiente…” (E. Martín Rodríguez, 1992: 80). Del ajuar funerario y los restos humanos descritos anteriormente, sólo los cestos fueron entregados a la Sociedad La Cosmológica y, actualmente, forman parte de la exposición permanente del Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos).

Cesto de juncos trenzados descubierto en la necrópolis de La Mondia (la Cuesta. Barlovento). (Foto: Pedro Riverol-MAB)

También en el barrio de La Cuesta (Barlovento) se conoce otro yacimiento, conocido como Cueva de La Higuera, sumamente interesante para la arqueología de La Palma. Este yacimiento, a diferencia de la necrópolis de La Mondina, fue excavado, en diciembre de 1979, por Ernesto Martín Rodríguez (1979: 253-262).

Desgraciadamente, los materiales más llamativos e importantes fueron recogidos por particulares en el momento del hallazgo, de tal forma que estos objetos malacológicos, hoy depositados en el Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos de Aridane), fueron estudiados cuando ya habían sido descontextualizados, por lo que desconocemos datos tan interesantes como su posición, relación con los otros materiales, etc.

Entre las piezas más llamativas, sobre todo por su gran cantidad, destacan 63 colgantes, con un agujero de suspensión, realizados sobre conchas marinas, especialmente ostrones (Spondylus gaederopus), que recuerdan poderosamente al reciente al reciente hallazgo de una ofrenda ritual en el interior de un tubo volcánico en el Salto de Tigalate (Villa de Mazo).

Colgantes sobre conchas de ostrones descubiertos en la Cueva de La Higuera (Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)

En la Cueva de La Higuera también aparecieron otras piezas que, hoy en día, siguen siendo únicas para la arqueología palmera. Nos referimos a tres colgantes, de gran tamaño, realizados sobre marfil, lo cual plantea un dilema sobre el que sólo es posible plantear distintas hipótesis.

La presencia de estos objetos de adorno personal, aunque también podrían tener una funcionalidad mágico-religiosa (amuletos protectores) o suntuaria (símbolos de prestigio o poder), sólo puede explicarse por su traída desde su lugar de procedencia en el continente africano, donde si existe esta materia prima en animales salvajes, o, más probablemente, se recogieran en las playas de Benahoare tras el varamiento de algún tipo de cetáceo cuyas piezas dentarias son de este material.

Colgantes de marfil (Cueva de La Higuera. Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)

Los colgantes de conchas marinas, así como los de marfil, fueron recogidos en 1979 por los autores del hallazgo. Los resultados de la excavación arqueológica en la Cueva de La Higuera nunca han sido publicados. También sabemos que apareció una vasija entera de la fase IVb que, desde esa fecha, permaneció custodiada por José Luis Pérez Martín, quien decidió donarla al Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos de Aridane) a principios de 2017.

Es interesante destacar que, junto a esta vasija de barro, también se entregó una mandíbula y otros huesos humanos lo que otorga a este yacimiento mayor importancia, si cabe, puesto que desconocíamos su uso como depósito funerario.

Vasija de la Fase IVb descubierta en la Cueva de La Higuera. (Foto: Jorge Pais Pais)

Los límites territoriales del cantón de Tagaragre serían, prácticamente, los mismos que los del actual municipio de Barlovento. Así, la frontera con Adeyahamen (San Andrés y Sauces) estaría en el Barranco de La Herradura, mientras que con el bando de Tagalguen (Garafía) se encontraría en el gigantesco Barranco de Franceses, cuyo recorrido va desde la costa hasta su enorme cabecera en los bordes de la Caldera de Taburiente.

Bibliografía general

-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.

-ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).

-MARTÍN RODRÍGUEZ, E.: La Cueva de La Higuera. Nueva aportación a la prehistoria de la Isla de La Palma, Revista de Historia Canaria, XXXVII, (Santa Cruz de Tenerife), 1979, Págs. 253-262.

-MARTÍN RODRÍGUEZ, E.: La Palma y los auaritas, (Santa Cruz de Tenerife), 1992.

-PAIS PAIS, F. J.: El bando prehispánico de Tagaragre, (Madrid), 2007.

-REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

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[Canarias}> Canarias y la amenaza de una guerra que España logró evitar»

20-12-2025

 Jorge Siverio

 Canarias y la amenaza de una guerra que España logró evitar

Durante meses el Archipiélago figuró en los planes bélicos de Churchill

Han pasado más de ocho décadas desde que el océano que engloba a las Canarias era una autopista de guerra y, sin embargo, el Archipiélago sigue sin pasar desapercibido en la geopolítica mundial. Y no por los plátanos, ni el clima, ni el paisaje, sino por su ubicación, sus recursos naturales y su sector turístico.

Sin embargo, fue en 1941 cuando el Reino Unido llegó a planificar una ocupación militar de las Islas en plena Segunda Guerra Mundial y la bautizó como Operación Pilgrim, un proyecto pensado para ejecutarse si España se inclinaba hacia Alemania o si Gibraltar quedaba amenazado.

La lógica que sostenía aquel diseño era sencilla: controlar las Islas para proteger las rutas de convoyes que alimentaban a Gran Bretaña y, al mismo tiempo, impedir que los submarinos alemanes ganaran un refugio en el flanco occidental del Mediterráneo, un temor conectado con los planes alemanes sobre la Península y con la presión para utilizar territorios atlánticos como moneda estratégica.

El interés nazi por Canarias, y las investigaciones y trabajos divulgados en los últimos años sitúan redes de influencia, propaganda y presencia alemana en las Islas durante los años treinta y la primera fase del conflicto, un entorno que alimentó la sensación en Londres de que el equilibrio podía romperse con rapidez si Hitler conseguía arrastrar a Madrid.

En ese clima de sospecha se movieron nombres propios como el don Juan de Borbón, que mantuvo contactos con responsables británicos mientras el Gobierno de Churchill afinaba escenarios de intervención, porque una operación sobre suelo español no sólo era un asunto militar, también abría la puerta a un rediseño político en una España todavía marcada por la posguerra.

Los documentos que hoy permiten reconstruir Pilgrim describen un plan con objetivos de captura y mantenimiento de Gran Canaria, tomando el puerto de La Luz y el aeródromo de Gando como llaves del control insular, con apoyo aéreo y capacidad de expansión posterior hacia otras islas.

Para sostener esa posibilidad se reunieron efectivos y medios durante meses, con unidades concentradas para entrenamiento y con un calendario que mantuvo la presión logística en la retaguardia británica, aunque los límites eran evidentes, faltaban recursos de desembarco y la experiencia anfibia todavía se estaba construyendo a golpe de ensayo y error en un Reino Unido exhausto por la guerra total.

Ahí apareció la primera grieta, las maniobras revelaron que el margen de fallo era estrecho y que un incidente en mar abierto podía traducirse en una carnicería en una costa defendida, un diagnóstico que enfrió el entusiasmo de parte de la jerarquía militar porque el objetivo era valioso, sí, pero el coste podía resultar inasumible en 1941 cuando la prioridad era resistir y sostener el pulso en varios frentes.

Aun así, Pilgrim no se guardó en un cajón, siguió viva como opción de emergencia mientras se medía la conducta de Franco y se vigilaba el Estrecho, con el recuerdo de que una operación sobre Gibraltar habría alterado el reparto de fuerzas en el océano y habría obligado a buscar puntos de control alternativos.

El desenlace llegó por una combinación de acontecimientos, como la entrada de Estados Unidos tras Pearl Harbor y el cambio de tendencia en el frente oriental fueron reordenando las prioridades aliadas, además España terminó reforzando una neutralidad que, con matices, redujo el incentivo de abrir un nuevo teatro en Canarias, porque una invasión sobre un país no beligerante podía empujar justo lo que Londres quería evitar.

La cancelación se formalizó a comienzos de 1942 y liberó recursos para otros compromisos, pero dejó una idea difícil de borrar, durante meses el futuro de Gran Canaria y de sus infraestructuras clave estuvo ligado a un botón que podía pulsarse desde Downing Street, con el puerto de La Luz y Gando como objetivos escritos en órdenes operativas

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[Canarias}> La increíble ‘rebelión’ del municipio de Canarias que se declaró país independiente de España

23-01-2026

La increíble ‘rebelión’ del municipio de Canarias que se declaró país independiente de España

Sólo duró tres días

La Villa y Puerto de Tazacorte, situada en la costa oeste de la isla de La Palma, es uno de los enclaves con mayor carga histórica del Archipiélago. Su origen está ligado a uno de los episodios clave de la historia de Canarias: la conquista de la Isla.

Fue en la desembocadura del barranco de Las Angustias, donde hoy se levanta el puerto, donde Alonso Fernández de Lugo desembarcó el 29 de septiembre de 1492 sin encontrar resistencia, iniciando así el asentamiento castellano en la Isla, según explica el Ayuntamiento en su página web.

Aquel desembarco permitió un establecimiento pacífico en el llano de Tazacorte, donde se levantó el primer campamento y se erigió la Ermita de San Miguel, templo que convirtió al arcángel en patrón de Tazacorte y de toda La Palma. Desde entonces, el municipio quedó marcado por su vínculo con la historia fundacional de la Isla.

En 1513, tras varias ventas, la fértil Hacienda de Tazacorte fue adquirida por el flamenco Jácome Monteverde, quien impulsó el cultivo de la caña de azúcar bajo un sistema de explotación semifeudal.

Durante los siglos XVI y XVII, el fondeadero del Puerto de Tazacorte se consolidó como el segundo más importante de La Palma, solo por detrás del capitalino, con embarcaciones que exportaban azúcar, vino y otros productos hacia mercados europeos.

Sin embargo, la prosperidad no alcanzó a toda la población. A finales del siglo XVIII, los campesinos vivían en condiciones de extrema pobreza, mal alimentados y mal vestidos, sobreviviendo en muchos casos con raíces de helecho como alimento básico.

La historia administrativa del municipio da un giro en 1812, cuando Tazacorte pasa a formar parte del recién creado municipio de Los Llanos, junto a El Paso y Argual. Poco después, la decadencia del azúcar se hizo irreversible: en 1830 cerró el último ingenio azucarero, dando paso a cultivos de subsistencia. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando la economía local encontró nuevos motores en la pesca y el cultivo de cochinilla, actividades que devolvieron cierta estabilidad a la población.

Desde 1890, el tomate y, sobre todo, el plátano transformaron de nuevo el paisaje económico. Tras la Primera Guerra Mundial, la apertura de los mercados europeos impulsó la exportación y, a partir de 1919, la empresa británica Fyffes Limited arrendó las principales fincas del municipio. A mediados de los años veinte, el 70 % de la población de Tazacorte trabajaba directa o indirectamente en torno al plátano, convirtiendo al núcleo en el más poblado y próspero del Valle de Aridane.

En 1925, Tazacorte protagonizó uno de los episodios más singulares de la historia canaria: durante tres días se declaró país independiente de España, una proclamación simbólica que terminó tras la llegada de un buque de guerra. Aquel mismo año, el 16 de septiembre, el municipio logró oficialmente su independencia de Los Llanos de Aridane por decreto del Gobierno de Primo de Rivera. Su primer alcalde fue Miguel Medina Quesada.

El siglo XX estuvo marcado también por la adversidad y la lucha social. En 1926 se declaró una epidemia de peste que afectó a buena parte de la población. Con la llegada de la Segunda República en 1931, Tazacorte vivió una intensa politización, con un fuerte movimiento sindical y un notable auge del comunismo. El Sindicato Oficios Varios llegó a agrupar a 800 trabajadores, y en las elecciones de 1936 el Frente Popular obtuvo más del 72 % de los votos.

El golpe militar de julio de 1936 paralizó el municipio, que respondió con una huelga general y el control local por parte de una comisión obrera, manteniendo únicamente el riego de los cultivos para evitar su pérdida. Décadas más tarde, en 1979, Tazacorte volvió a hacer historia al elegir una corporación municipal encabezada por el Partido Comunista en las primeras elecciones democráticas.

Hoy, Tazacorte conserva en sus calles, su puerto y su memoria colectiva el legado de un municipio que fue puerta de la conquista, motor agrícola, foco de lucha social y símbolo de identidad propia dentro de La Palma.

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[Canarias}> Un estudio revela cómo vivían los guanches en El Teide: así eran sus chozas, rituales y su relación con el volcán

26/10/2025

Un estudio revela cómo vivían los guanches en El Teide: así eran sus chozas, rituales y su relación con el volcán

El conocimiento a «fondo» de estas viviendas en el Teide han arrojado, por ahora, datos «muy interesantes» sobre cómo estaban construidas

La arqueóloga Maltilde Arnay (ULL) ha presentado esta semana en Tenerife los resultados de la investigación de la última década en torno a cómo era la estancia de los guanches en Las Cañadas del Parque Nacional del Teide. En la actualidad, el grupo de investigación busca ahora responder a una pregunta: ¿Cómo cambió el comportamiento de los antiguos pobladores canarios al ser conscientes de los problemas volcánicos del territorio en el que vivían?

Arnay, en una entrevista concedida a Europa Press, ha detallado esos resultados obtenidos hasta la fecha, que pasan por el redescubrimiento “a fondo” de las cuevas y chozas redescubiertas en el Parque Nacional “muy bien conservadas” —algo que no ocurre de igual manera en el resto de la isla por el crecimiento urbano y la existencia de asentamientos estables— y que retratarían el estilo de vida de estos pobladores en alta montaña.

Realizan excavaciones en una cueva de Tenerife y lo que descubren les lleva a los guanches: “Es uno de los yacimientos con mayor número de dataciones en Tenerife”

Desde el punto de vista de la divulgación, los resultados de este investigación se exponen en el Centro de Visitantes de Cañada Blanca. Allí, relata la arqueóloga, todo se visibiliza con documentación y una excavación. “Lo que hemos hecho son campañas de excavación en distintas casas de ese tipo, en distintas cabañas de ese tipo, para conocer un poco cómo funcionaban”, recuerda la especialista sobre la investigación de la que forma parte.

Modos de vida en alta montaña

 Relata Arnay que el conocimiento a “fondo” de estas viviendas en el Teide han arrojado, por ahora, datos “muy interesantes” sobre cómo estaban construidas, cómo eran sus muros –de lava–, y cómo se articulaba el espacio y se comunicaba el hogar. El centro de esas cabañas, en ocasiones, era una “gran estructura de combustión”.

Y a todo ello, prosigue, se une otro “gran campo de trabajo”, en esta ocasión dedicado a la investigación de las ‘canteras-taller’ de molinos de mano, característicos de la cultura guanche. En estos lugares, se obtenía la materia prima, a partir de roca volcánica porosa, y luego se fabricaba la escultura. “Se han localizado varias canteras, entre ellas dos muy grandes, y se encontraron además prácticamente intactas”, matiza.

La arqueóloga pone, asimismo, en valor la capacidad de esta última línea para recuperar “información fundamental” sobre la tecnología de estas canteras, es decir, cómo se fabricaban los molinos y cómo se distribuían después. “Ha sido una oportunidad para conocer una tecnología que no se conocía”, ha añadido.

Ubicaciones de yacimientos

Los yacimientos que desvelan los restos de cabañas y chozas de los guanches en el Teide se encuentran bastante bien repartidos, sin embargo, hay sitios con “mayor concentración” de ellos, como en el camino de Siete Cañadas. Esto respondería a que se trata de un camino que atraviesa el sur de las Cañadas, que tiene recursos, agua y, por lo tanto, propiciarían la generación de grandes asentamientos.

Sobre cómo era el tipo de asentamiento de los guanches en la zona, sobre todo ante las características de un entorno frío y de alta montaña como el Teide, la arqueóloga matiza que esta ocupación siempre se ha planteado “temporal”, como una “ocupación, incluso, estacional, es decir, en primavera y en verano se registraba el máximo de ocupación y es cuando subirían a hacer diferentes actividades, intercambiar productos o recoger recursos.

Todo ello puede deducirse del carácter “ligero” y “movible” de las cabañas, muy adaptadas al medio.

“El problema —precisa Arnay— es que, en un momento determinado, cuando empezaban a observar el peligro, y que había un ocultamiento en la montaña, en Las Cañadas, es posible que la habitabilidad fuera más permanente, huyendo de lo que serían las circunstancias en el momento de la conquista de la isla”, ha precisado la investigadora, que alude a la cronología para señalar que la estancia de estos antiguos pobladores ratificó una larga pervivencia el siglo XV, pero también en el XVI, e incluso en el XVII.

Relevancia del proyecto

Matilde subraya además la importancia de este trabajo en el Teide para observar cómo los guanches aprovechaban los recursos líticos en la zona. Conocían muy bien el territorio y sus recursos. Luego, precisa, también es destacable el cambio de concepción del territorio en la población, “porque no siempre se debió de haber hecho lo mismo, y a partir de un determinado momento, posiblemente, cambió un poco el valor simbólico del territorio”.

La arqueóloga hace referencia así al conocimiento, por parte de los guanches, de la última erupción del Teide, y cómo esta pudo influir en su visión del territorio, cuestión que este grupo de investigación ahora estudia.

“Lo más importante ahora mismo es haber documentado toda esta gran cantidad de yacimientos arqueológicos, que nos indican esa estancia continuada en el siglo V, prácticamente, que es la fecha más temprana que tenemos, hasta casi el siglo XVII”, ha enfatizado la investigadora.

Nueva línea de investigación

 El trabajo continúa en estos momentos con otros proyectos que ya tiene en marcha y que, vinculados al volcanismo, tratan ahora de ver la relación entre los sucesos volcánicos y el comportamiento de los guanches. De este modo, se están excavando las cuevas con nuevos procedimientos para obtener estos datos. De alguna manera, existe esta hipótesis ante la existencia de fuentes documentales, principalmente periodísticas, que se remontan a la época en la que llegan los conquistadores y todas las noticias que se recogen del Teide son “negativas”.

“Lo que hacemos es intentar tener datos cronológicos para ver si podemos apreciar estos cambios, es decir, si de alguna manera se habitaban las mismas zonas o no se habitaban las mismas zonas, lo que pasa es que es muy difícil obtener cronología, porque hay que obtener las de muestras muy seguras”, ha señalado la especialista.

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[Canarias}> La palabra guanche que sigue viva en Canarias y que muchos usan con los bebés sin saberlo

08/12/2025

La palabra guanche que sigue viva en Canarias y que muchos usan con los bebés sin saberlo

Su uso está completamente integrado en la vida cotidiana

En Canarias sobreviven expresiones que se usan a diario sin que quienes las pronuncian conozcan su origen. Algunas de ellas proceden de la antigua lengua hablada por los guanches, cuyos vestigios continúan presentes en topónimos, vocablos populares y usos cotidianos que han logrado mantenerse a lo largo de los siglos.

Una de esas palabras es la que muchas familias utilizan para dirigirse a los bebés en tono cariñoso. Su uso está completamente integrado en la vida cotidiana, pero su raíz es mucho más antigua de lo que parece.

La transformación hacia su forma actual, ajó, se produjo con el paso del tiempo y la transmisión oral. De voz utilitaria asociada a la alimentación pasó a convertirse en una expresión afectiva, conservada en juegos, arrullos y gestos habituales hacia los más pequeños.

Aunque su significado ya no está ligado al sustento, mantiene una conexión con el mundo simbólico de los primeros habitantes del Archipiélago.

Hoy, esta palabra permanece en la memoria colectiva como parte del habla cotidiana. Su uso en hogares de todas las Islas refleja la pervivencia de elementos lingüísticos anteriores a la colonización, un rasgo que distingue al español que se habla en Canarias y que confirma la persistencia de aportes culturales guanches en expresiones comunes.

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[Canarias}> ¿Es un canarismo la palabra ‘jardiloso’?

13-01-2026

 ¿Es un canarismo la palabra ‘jardiloso’?

 En el Diccionario básico de canarismos de la Academia Canaria de la Lengua se recoge el adjetivo ardiloso, que se define como «Mañoso» y se localiza en las islas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma. Jardiloso es una variante fonética popular.

Ardiloso, que procede de ardil, tiene el sentido de ‛astuto, agudo, hábil’ en Andalucía y en algunos países de América, valor muy semejante al que nos indica en su consulta cuando señala que se aplica, también, a la persona espabilada.

El adjetivo ardil, que el Diccionario de la Real Academia Española marca como desusado, se define como «Mañoso, astuto, sagaz». Es probable que en Canarias, además del uso que hace referencia a la habilidad manual, estén presentes los relacionados con la astucia y la sagacidad, destrezas éstas de naturaleza intelectual.

Palabras nuestras

gadaño

m. LP. Dedo de la mano. U. m. en pl. Quita los gadaños de los cristales.

m. LP. Marca o huella que los dedos de la mano dejan en los cristales y otras superficies brillantes. U. m. en pl. Acabo de limpiar la mesa y ya están los gadaños marcados.

retrincar

v. Trincar con mucha fuerza. Retrincó la mancera con la mano, y no paró hasta arar toda la gavia.

v. Apretar con mucha fuerza los dientes, generalmente a causa de dolor, rabia o ira. Retrincó los dientes para no contestarle como se merecía.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro

 Fuente

[Canarias}> La batalla final de la conquista de Tenerife: sin localización, entre el mito y la poca documentación

12-01-2026

La batalla final de la conquista de Tenerife: sin localización, entre el mito y la poca documentación

El episodio que puso fin al dominio guanche sigue siendo, aún hoy, uno de los más desconocidos y malinterpretados de la historia colonizadora sobre las Islas Canarias

Aunque no puede afirmarse con certeza absoluta dónde desembarcó Grimón, los indicios apuntan a alguna playa de Los Cristianos. DA

El episodio que realmente pone fin al dominio guanche en Tenerife sigue siendo, aún hoy, uno de los más desconocidos y malinterpretados de la historia colonizadora de Canarias. Se trata de una acción militar, librada en un lugar cuya localización exacta se ha perdido con el tiempo y sobre la que existe una sorprendente escasez de documentación directa.

Para el historiador, el primer error comienza con el propio nombre del lugar donde se produjo la acción militar final.

“No se trata de Los Magotes. El documento original del siglo XVI habla claramente de Mogotes, un término del español antiguo que designa un pequeño cerro o promontorio natural, todavía vigente en algunos países de Hispanoamérica”, afirma Díaz.

No es un topónimo, sino una descripción geográfica, lo que explica que el nombre no haya sobrevivido en la cartografía posterior.

La batalla no puede localizarse hoy con exactitud porque el término no identifica un lugar concreto, sino un tipo de relieve, aunque todo hace indicar que pudo librarse en la Montaña de Guaza, el Roque del Conde, o lugares adyacentes.

Tras el desembarco castellano en 1494 y los combates de la Matanza de Acentejo, la Victoria de Acentejo y La Laguna, la Isla quedó prácticamente sometida. Sólo resistían pequeños grupos guanches desplazados a Icod y Abona.

En ese momento entra en escena Alonso Fernández de Lugo, quien recurre a un mercenario flamenco, Jorge Grimón, veterano de la guerra de Granada. Grimón y sus hombres introducen por primera vez en Canarias las armas de fuego. Según los testimonios, la intervención de Grimón permitió romper el cerco guanche y sofocar los últimos focos de resistencia en el Sur de la Isla.

Aunque no puede afirmarse con certeza absoluta dónde desembarcó Grimón, los indicios apuntan a Los Cristianos. “Un documento de 1516 menciona explícitamente las tierras en Abona, el corral que dicen de Los Cristianos, lo que sugiere la existencia de refugios temporales levantados por los conquistadores”, explica el cronista.

A esto se suma una pieza clave: la información testimonial de 1506, promovida por el propio Grimón para que la Corona reconociera sus méritos. En ella, varios soldados declaran que, gracias a su intervención, “se acabó de ganar la Isla”, llegando incluso a afirmar que sin su ayuda “habrían muerto de hambre, cercados por los guanches”.

El 29 de septiembre de 1496, día de San Miguel Arcángel, se da por concluida la contienda, una fecha que incluso figura en el pendón de la Isla mandado a bordar por Juana I de Castilla.

En este contexto, las afirmaciones sobre campos de concentración para los represaliados, así como violaciones brutales carecen de cualquier respaldo documental. “No tiene ningún fundamento”, afirma.

El caso de esta última batalla resume uno de los grandes problemas de la divulgación contemporánea: la sustitución del documento por el relato.

Como insiste Díaz Frías, si el expediente de 1506 no se hubiese conservado, probablemente este episodio habría desaparecido por completo. Pero los hechos y la documentación, “obligan a una lectura rigurosa e imprescindible”. “La historia no puede construirse desde la ideología ni el resentimiento, sino desde los documentos”, concluye.

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[Canarias}> El ‘fonil’ benahoarita, otra ‘joya’ exclusiva del patrimonio arqueológico de La Palma

08-01-2026

Jorge Pais

El ‘fonil’ benahoarita, otra ‘joya’ exclusiva del patrimonio arqueológico de La Palma

‘Fonil’ benahoarita expuesto en el Museo de Naturaleza y Arqueología (Muna) de Santa Cruz de Tenerife. JORGE PAIS

El patrimonio arqueológico de  Palma atesora relevantes ‘joyas’ exclusivas. Entre las mismas, Jorge Pais, doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna y jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma, destaca “los ‘foniles’ benahoaritas”. Estos “embudos de barro cocido” elaborados por los primeros pobladores de La Palma —señala en sus redes sociales— son otra de “las piezas más interesantes y exclusivas de la arqueología” de la Isla.

En la actualidad, indica, “se conocen apenas una decena y, aunque algunos carecen de decoración, suelen presentar los mismos motivos que nos encontramos en la cerámica, especialmente la de los momentos más recientes de las fases III y IV”.

En el estado actual de la investigación arqueológica, añade, “desconocemos su utilidad y significado debido, entre otras razones, a que la gran mayoría de las piezas han sido descubiertas a través de hallazgos casuales o expolios.

Sólo en dos casos estamos seguros de su procedencia: uno de ellos apareció durante las excavaciones de Luis Diego Cuscoy (inicios de la década de los 60 del siglo XX) en Belmaco (Villa de Mazo), que actualmente está expuesto en el Muna (Museo de Naturaleza y Arqueología, en Santa Cruz de Tenerife) y el otro se localizó a los pies de uno de los paneles más bonitos y llamativos de la estación de grabados rupestres de La Zarza (Garafía)”.

Respecto a su significado, explica:

“Se han apuntado distintas teorías: embudo para colar líquidos, instrumento musical, chimenea para controlar el humo, etc. Las dificultades para conocer su uso estriban, precisamente, en que, salvo el de Belmaco, no han sido descubiertos por especialistas en la materia, de tal forma que desconocemos el tipo de contexto arqueológico en que aparecen, su relación con otros vestigios, etc. No obstante, desde nuestro punto de vista, podrían tener una relación con el mundo mágico religioso y no tanto un uso utilitario y cotidiano, puesto que si estuviesen vinculados a este último apartado tendrían que ser mucho más abundantes y, además, el hallazgo de La Zarza parece claramente relacionado con los rituales que se llevaban a cabo en ese santuario rupestre”.

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