[Canarias}> La increíble ‘rebelión’ del municipio de Canarias que se declaró país independiente de España

23-01-2026

La increíble ‘rebelión’ del municipio de Canarias que se declaró país independiente de España

Sólo duró tres días

La Villa y Puerto de Tazacorte, situada en la costa oeste de la isla de La Palma, es uno de los enclaves con mayor carga histórica del Archipiélago. Su origen está ligado a uno de los episodios clave de la historia de Canarias: la conquista de la Isla.

Fue en la desembocadura del barranco de Las Angustias, donde hoy se levanta el puerto, donde Alonso Fernández de Lugo desembarcó el 29 de septiembre de 1492 sin encontrar resistencia, iniciando así el asentamiento castellano en la Isla, según explica el Ayuntamiento en su página web.

Aquel desembarco permitió un establecimiento pacífico en el llano de Tazacorte, donde se levantó el primer campamento y se erigió la Ermita de San Miguel, templo que convirtió al arcángel en patrón de Tazacorte y de toda La Palma. Desde entonces, el municipio quedó marcado por su vínculo con la historia fundacional de la Isla.

En 1513, tras varias ventas, la fértil Hacienda de Tazacorte fue adquirida por el flamenco Jácome Monteverde, quien impulsó el cultivo de la caña de azúcar bajo un sistema de explotación semifeudal.

Durante los siglos XVI y XVII, el fondeadero del Puerto de Tazacorte se consolidó como el segundo más importante de La Palma, solo por detrás del capitalino, con embarcaciones que exportaban azúcar, vino y otros productos hacia mercados europeos.

Sin embargo, la prosperidad no alcanzó a toda la población. A finales del siglo XVIII, los campesinos vivían en condiciones de extrema pobreza, mal alimentados y mal vestidos, sobreviviendo en muchos casos con raíces de helecho como alimento básico.

La historia administrativa del municipio da un giro en 1812, cuando Tazacorte pasa a formar parte del recién creado municipio de Los Llanos, junto a El Paso y Argual. Poco después, la decadencia del azúcar se hizo irreversible: en 1830 cerró el último ingenio azucarero, dando paso a cultivos de subsistencia. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando la economía local encontró nuevos motores en la pesca y el cultivo de cochinilla, actividades que devolvieron cierta estabilidad a la población.

Desde 1890, el tomate y, sobre todo, el plátano transformaron de nuevo el paisaje económico. Tras la Primera Guerra Mundial, la apertura de los mercados europeos impulsó la exportación y, a partir de 1919, la empresa británica Fyffes Limited arrendó las principales fincas del municipio. A mediados de los años veinte, el 70 % de la población de Tazacorte trabajaba directa o indirectamente en torno al plátano, convirtiendo al núcleo en el más poblado y próspero del Valle de Aridane.

En 1925, Tazacorte protagonizó uno de los episodios más singulares de la historia canaria: durante tres días se declaró país independiente de España, una proclamación simbólica que terminó tras la llegada de un buque de guerra. Aquel mismo año, el 16 de septiembre, el municipio logró oficialmente su independencia de Los Llanos de Aridane por decreto del Gobierno de Primo de Rivera. Su primer alcalde fue Miguel Medina Quesada.

El siglo XX estuvo marcado también por la adversidad y la lucha social. En 1926 se declaró una epidemia de peste que afectó a buena parte de la población. Con la llegada de la Segunda República en 1931, Tazacorte vivió una intensa politización, con un fuerte movimiento sindical y un notable auge del comunismo. El Sindicato Oficios Varios llegó a agrupar a 800 trabajadores, y en las elecciones de 1936 el Frente Popular obtuvo más del 72 % de los votos.

El golpe militar de julio de 1936 paralizó el municipio, que respondió con una huelga general y el control local por parte de una comisión obrera, manteniendo únicamente el riego de los cultivos para evitar su pérdida. Décadas más tarde, en 1979, Tazacorte volvió a hacer historia al elegir una corporación municipal encabezada por el Partido Comunista en las primeras elecciones democráticas.

Hoy, Tazacorte conserva en sus calles, su puerto y su memoria colectiva el legado de un municipio que fue puerta de la conquista, motor agrícola, foco de lucha social y símbolo de identidad propia dentro de La Palma.

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[Canarias}> Un estudio revela cómo vivían los guanches en El Teide: así eran sus chozas, rituales y su relación con el volcán

26/10/2025

Un estudio revela cómo vivían los guanches en El Teide: así eran sus chozas, rituales y su relación con el volcán

El conocimiento a «fondo» de estas viviendas en el Teide han arrojado, por ahora, datos «muy interesantes» sobre cómo estaban construidas

La arqueóloga Maltilde Arnay (ULL) ha presentado esta semana en Tenerife los resultados de la investigación de la última década en torno a cómo era la estancia de los guanches en Las Cañadas del Parque Nacional del Teide. En la actualidad, el grupo de investigación busca ahora responder a una pregunta: ¿Cómo cambió el comportamiento de los antiguos pobladores canarios al ser conscientes de los problemas volcánicos del territorio en el que vivían?

Arnay, en una entrevista concedida a Europa Press, ha detallado esos resultados obtenidos hasta la fecha, que pasan por el redescubrimiento “a fondo” de las cuevas y chozas redescubiertas en el Parque Nacional “muy bien conservadas” —algo que no ocurre de igual manera en el resto de la isla por el crecimiento urbano y la existencia de asentamientos estables— y que retratarían el estilo de vida de estos pobladores en alta montaña.

Realizan excavaciones en una cueva de Tenerife y lo que descubren les lleva a los guanches: “Es uno de los yacimientos con mayor número de dataciones en Tenerife”

Desde el punto de vista de la divulgación, los resultados de este investigación se exponen en el Centro de Visitantes de Cañada Blanca. Allí, relata la arqueóloga, todo se visibiliza con documentación y una excavación. “Lo que hemos hecho son campañas de excavación en distintas casas de ese tipo, en distintas cabañas de ese tipo, para conocer un poco cómo funcionaban”, recuerda la especialista sobre la investigación de la que forma parte.

Modos de vida en alta montaña

 Relata Arnay que el conocimiento a “fondo” de estas viviendas en el Teide han arrojado, por ahora, datos “muy interesantes” sobre cómo estaban construidas, cómo eran sus muros –de lava–, y cómo se articulaba el espacio y se comunicaba el hogar. El centro de esas cabañas, en ocasiones, era una “gran estructura de combustión”.

Y a todo ello, prosigue, se une otro “gran campo de trabajo”, en esta ocasión dedicado a la investigación de las ‘canteras-taller’ de molinos de mano, característicos de la cultura guanche. En estos lugares, se obtenía la materia prima, a partir de roca volcánica porosa, y luego se fabricaba la escultura. “Se han localizado varias canteras, entre ellas dos muy grandes, y se encontraron además prácticamente intactas”, matiza.

La arqueóloga pone, asimismo, en valor la capacidad de esta última línea para recuperar “información fundamental” sobre la tecnología de estas canteras, es decir, cómo se fabricaban los molinos y cómo se distribuían después. “Ha sido una oportunidad para conocer una tecnología que no se conocía”, ha añadido.

Ubicaciones de yacimientos

Los yacimientos que desvelan los restos de cabañas y chozas de los guanches en el Teide se encuentran bastante bien repartidos, sin embargo, hay sitios con “mayor concentración” de ellos, como en el camino de Siete Cañadas. Esto respondería a que se trata de un camino que atraviesa el sur de las Cañadas, que tiene recursos, agua y, por lo tanto, propiciarían la generación de grandes asentamientos.

Sobre cómo era el tipo de asentamiento de los guanches en la zona, sobre todo ante las características de un entorno frío y de alta montaña como el Teide, la arqueóloga matiza que esta ocupación siempre se ha planteado “temporal”, como una “ocupación, incluso, estacional, es decir, en primavera y en verano se registraba el máximo de ocupación y es cuando subirían a hacer diferentes actividades, intercambiar productos o recoger recursos.

Todo ello puede deducirse del carácter “ligero” y “movible” de las cabañas, muy adaptadas al medio.

“El problema —precisa Arnay— es que, en un momento determinado, cuando empezaban a observar el peligro, y que había un ocultamiento en la montaña, en Las Cañadas, es posible que la habitabilidad fuera más permanente, huyendo de lo que serían las circunstancias en el momento de la conquista de la isla”, ha precisado la investigadora, que alude a la cronología para señalar que la estancia de estos antiguos pobladores ratificó una larga pervivencia el siglo XV, pero también en el XVI, e incluso en el XVII.

Relevancia del proyecto

Matilde subraya además la importancia de este trabajo en el Teide para observar cómo los guanches aprovechaban los recursos líticos en la zona. Conocían muy bien el territorio y sus recursos. Luego, precisa, también es destacable el cambio de concepción del territorio en la población, “porque no siempre se debió de haber hecho lo mismo, y a partir de un determinado momento, posiblemente, cambió un poco el valor simbólico del territorio”.

La arqueóloga hace referencia así al conocimiento, por parte de los guanches, de la última erupción del Teide, y cómo esta pudo influir en su visión del territorio, cuestión que este grupo de investigación ahora estudia.

“Lo más importante ahora mismo es haber documentado toda esta gran cantidad de yacimientos arqueológicos, que nos indican esa estancia continuada en el siglo V, prácticamente, que es la fecha más temprana que tenemos, hasta casi el siglo XVII”, ha enfatizado la investigadora.

Nueva línea de investigación

 El trabajo continúa en estos momentos con otros proyectos que ya tiene en marcha y que, vinculados al volcanismo, tratan ahora de ver la relación entre los sucesos volcánicos y el comportamiento de los guanches. De este modo, se están excavando las cuevas con nuevos procedimientos para obtener estos datos. De alguna manera, existe esta hipótesis ante la existencia de fuentes documentales, principalmente periodísticas, que se remontan a la época en la que llegan los conquistadores y todas las noticias que se recogen del Teide son “negativas”.

“Lo que hacemos es intentar tener datos cronológicos para ver si podemos apreciar estos cambios, es decir, si de alguna manera se habitaban las mismas zonas o no se habitaban las mismas zonas, lo que pasa es que es muy difícil obtener cronología, porque hay que obtener las de muestras muy seguras”, ha señalado la especialista.

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[Canarias}> La palabra guanche que sigue viva en Canarias y que muchos usan con los bebés sin saberlo

08/12/2025

La palabra guanche que sigue viva en Canarias y que muchos usan con los bebés sin saberlo

Su uso está completamente integrado en la vida cotidiana

En Canarias sobreviven expresiones que se usan a diario sin que quienes las pronuncian conozcan su origen. Algunas de ellas proceden de la antigua lengua hablada por los guanches, cuyos vestigios continúan presentes en topónimos, vocablos populares y usos cotidianos que han logrado mantenerse a lo largo de los siglos.

Una de esas palabras es la que muchas familias utilizan para dirigirse a los bebés en tono cariñoso. Su uso está completamente integrado en la vida cotidiana, pero su raíz es mucho más antigua de lo que parece.

La transformación hacia su forma actual, ajó, se produjo con el paso del tiempo y la transmisión oral. De voz utilitaria asociada a la alimentación pasó a convertirse en una expresión afectiva, conservada en juegos, arrullos y gestos habituales hacia los más pequeños.

Aunque su significado ya no está ligado al sustento, mantiene una conexión con el mundo simbólico de los primeros habitantes del Archipiélago.

Hoy, esta palabra permanece en la memoria colectiva como parte del habla cotidiana. Su uso en hogares de todas las Islas refleja la pervivencia de elementos lingüísticos anteriores a la colonización, un rasgo que distingue al español que se habla en Canarias y que confirma la persistencia de aportes culturales guanches en expresiones comunes.

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[Canarias}> ¿Es un canarismo la palabra ‘jardiloso’?

13-01-2026

 ¿Es un canarismo la palabra ‘jardiloso’?

 En el Diccionario básico de canarismos de la Academia Canaria de la Lengua se recoge el adjetivo ardiloso, que se define como «Mañoso» y se localiza en las islas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma. Jardiloso es una variante fonética popular.

Ardiloso, que procede de ardil, tiene el sentido de ‛astuto, agudo, hábil’ en Andalucía y en algunos países de América, valor muy semejante al que nos indica en su consulta cuando señala que se aplica, también, a la persona espabilada.

El adjetivo ardil, que el Diccionario de la Real Academia Española marca como desusado, se define como «Mañoso, astuto, sagaz». Es probable que en Canarias, además del uso que hace referencia a la habilidad manual, estén presentes los relacionados con la astucia y la sagacidad, destrezas éstas de naturaleza intelectual.

Palabras nuestras

gadaño

m. LP. Dedo de la mano. U. m. en pl. Quita los gadaños de los cristales.

m. LP. Marca o huella que los dedos de la mano dejan en los cristales y otras superficies brillantes. U. m. en pl. Acabo de limpiar la mesa y ya están los gadaños marcados.

retrincar

v. Trincar con mucha fuerza. Retrincó la mancera con la mano, y no paró hasta arar toda la gavia.

v. Apretar con mucha fuerza los dientes, generalmente a causa de dolor, rabia o ira. Retrincó los dientes para no contestarle como se merecía.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro

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[Canarias}> La batalla final de la conquista de Tenerife: sin localización, entre el mito y la poca documentación

12-01-2026

La batalla final de la conquista de Tenerife: sin localización, entre el mito y la poca documentación

El episodio que puso fin al dominio guanche sigue siendo, aún hoy, uno de los más desconocidos y malinterpretados de la historia colonizadora sobre las Islas Canarias

Aunque no puede afirmarse con certeza absoluta dónde desembarcó Grimón, los indicios apuntan a alguna playa de Los Cristianos. DA

El episodio que realmente pone fin al dominio guanche en Tenerife sigue siendo, aún hoy, uno de los más desconocidos y malinterpretados de la historia colonizadora de Canarias. Se trata de una acción militar, librada en un lugar cuya localización exacta se ha perdido con el tiempo y sobre la que existe una sorprendente escasez de documentación directa.

Para el historiador, el primer error comienza con el propio nombre del lugar donde se produjo la acción militar final.

“No se trata de Los Magotes. El documento original del siglo XVI habla claramente de Mogotes, un término del español antiguo que designa un pequeño cerro o promontorio natural, todavía vigente en algunos países de Hispanoamérica”, afirma Díaz.

No es un topónimo, sino una descripción geográfica, lo que explica que el nombre no haya sobrevivido en la cartografía posterior.

La batalla no puede localizarse hoy con exactitud porque el término no identifica un lugar concreto, sino un tipo de relieve, aunque todo hace indicar que pudo librarse en la Montaña de Guaza, el Roque del Conde, o lugares adyacentes.

Tras el desembarco castellano en 1494 y los combates de la Matanza de Acentejo, la Victoria de Acentejo y La Laguna, la Isla quedó prácticamente sometida. Sólo resistían pequeños grupos guanches desplazados a Icod y Abona.

En ese momento entra en escena Alonso Fernández de Lugo, quien recurre a un mercenario flamenco, Jorge Grimón, veterano de la guerra de Granada. Grimón y sus hombres introducen por primera vez en Canarias las armas de fuego. Según los testimonios, la intervención de Grimón permitió romper el cerco guanche y sofocar los últimos focos de resistencia en el Sur de la Isla.

Aunque no puede afirmarse con certeza absoluta dónde desembarcó Grimón, los indicios apuntan a Los Cristianos. “Un documento de 1516 menciona explícitamente las tierras en Abona, el corral que dicen de Los Cristianos, lo que sugiere la existencia de refugios temporales levantados por los conquistadores”, explica el cronista.

A esto se suma una pieza clave: la información testimonial de 1506, promovida por el propio Grimón para que la Corona reconociera sus méritos. En ella, varios soldados declaran que, gracias a su intervención, “se acabó de ganar la Isla”, llegando incluso a afirmar que sin su ayuda “habrían muerto de hambre, cercados por los guanches”.

El 29 de septiembre de 1496, día de San Miguel Arcángel, se da por concluida la contienda, una fecha que incluso figura en el pendón de la Isla mandado a bordar por Juana I de Castilla.

En este contexto, las afirmaciones sobre campos de concentración para los represaliados, así como violaciones brutales carecen de cualquier respaldo documental. “No tiene ningún fundamento”, afirma.

El caso de esta última batalla resume uno de los grandes problemas de la divulgación contemporánea: la sustitución del documento por el relato.

Como insiste Díaz Frías, si el expediente de 1506 no se hubiese conservado, probablemente este episodio habría desaparecido por completo. Pero los hechos y la documentación, “obligan a una lectura rigurosa e imprescindible”. “La historia no puede construirse desde la ideología ni el resentimiento, sino desde los documentos”, concluye.

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[Canarias}> El ‘fonil’ benahoarita, otra ‘joya’ exclusiva del patrimonio arqueológico de La Palma

08-01-2026

Jorge Pais

El ‘fonil’ benahoarita, otra ‘joya’ exclusiva del patrimonio arqueológico de La Palma

‘Fonil’ benahoarita expuesto en el Museo de Naturaleza y Arqueología (Muna) de Santa Cruz de Tenerife. JORGE PAIS

El patrimonio arqueológico de  Palma atesora relevantes ‘joyas’ exclusivas. Entre las mismas, Jorge Pais, doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna y jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma, destaca “los ‘foniles’ benahoaritas”. Estos “embudos de barro cocido” elaborados por los primeros pobladores de La Palma —señala en sus redes sociales— son otra de “las piezas más interesantes y exclusivas de la arqueología” de la Isla.

En la actualidad, indica, “se conocen apenas una decena y, aunque algunos carecen de decoración, suelen presentar los mismos motivos que nos encontramos en la cerámica, especialmente la de los momentos más recientes de las fases III y IV”.

En el estado actual de la investigación arqueológica, añade, “desconocemos su utilidad y significado debido, entre otras razones, a que la gran mayoría de las piezas han sido descubiertas a través de hallazgos casuales o expolios.

Sólo en dos casos estamos seguros de su procedencia: uno de ellos apareció durante las excavaciones de Luis Diego Cuscoy (inicios de la década de los 60 del siglo XX) en Belmaco (Villa de Mazo), que actualmente está expuesto en el Muna (Museo de Naturaleza y Arqueología, en Santa Cruz de Tenerife) y el otro se localizó a los pies de uno de los paneles más bonitos y llamativos de la estación de grabados rupestres de La Zarza (Garafía)”.

Respecto a su significado, explica:

“Se han apuntado distintas teorías: embudo para colar líquidos, instrumento musical, chimenea para controlar el humo, etc. Las dificultades para conocer su uso estriban, precisamente, en que, salvo el de Belmaco, no han sido descubiertos por especialistas en la materia, de tal forma que desconocemos el tipo de contexto arqueológico en que aparecen, su relación con otros vestigios, etc. No obstante, desde nuestro punto de vista, podrían tener una relación con el mundo mágico religioso y no tanto un uso utilitario y cotidiano, puesto que si estuviesen vinculados a este último apartado tendrían que ser mucho más abundantes y, además, el hallazgo de La Zarza parece claramente relacionado con los rituales que se llevaban a cabo en ese santuario rupestre”.

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[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VIII): Adeyahamen

19-12-2025

 Felipe Jorge Pais Pais (*)

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VIII): Adeyahamen

Adeyahamen, como su nombre indica, era muy rica en agua (manantiales, fuentes, goteos y rezumes) creando una riqueza que, aún hoy, sigue perviviendo

Según las fuentes etnohistóricas “El octavo señorío y término era Adeyahamen, que quiere decir ”debajo del agua“, porque sobre este término nacen las aguas de los ingenios de Los Sauces, que al presente se llama, hasta el término de Tagaragre; y de esta tierra era señor Bediesta (J. Abreu Galindo, 1977 268). Los especialistas en lengua amazigh dan por bueno el significado del topónimo Adeyahamen.

Panorámica del cantón de Adeyahamen desde Los Galguitos (Foto: Jorge Pais Pais).

El nombre de su capitán, Bediesta, era el mismo que para los dominios de Tagaragre (actual Garafía). Según Ignacio Reyes García, también se puede escribir “… Bedestra, Bediista, Bidiesta, Briesta …” (2011: 117), que se puede traducir como “… estatura esbelta …” (2011: 118). Este nombre ha desaparecido y sólo se ha conservado hasta nuestros días en el equipo de lucha canaria de San Andrés y Sauces. Diferente es el caso de Briesta con el que se conoce un barranco y una zona del término municipal de Garafía.

Adeyahamen, como su nombre indica, era muy rica en agua (manantiales, fuentes, goteos y rezumes) creando una riqueza que, aún hoy, sigue perviviendo. Tal es así que, cuando llegan los conquistadores castellanos a finales del siglo XV, sus dominios eran atravesados por una corriente de agua permanente: “Esta Isla de La Palma es falta de agua, porque solamente tiene tres arroyos de que hacer caudal: uno que sale de la Caldera, con el que se sirven dos ingenios de azúcar; el otro que va a la Villa de San Andrés, con que muelen otros dos ingenios de azúcar; y el tercero que viene a la ciudad de Santa Cruz y puerto principal, para servicio de los molinos y otras cosas necesarias a los vecinos…” (J. Abreu Galindo, 1977: 263).

Cascada de Los Tilos (Barranco del Agua) (Foto: Jorge Pais Pais)

La abundancia de este recurso natural fue, sin duda, uno de los parámetros esenciales para explicar la intensidad de poblamiento prehispánico de este cantón que, además, contaba con excelentes pastizales y una costa repleta de pescado y marisco (lapas, burgados, púrpuras, etc.).

Por otro lado, los tramos medios e inferiores de los barrancos y barranqueras contaban con innumerables cavidades naturales perfectamente protegidas contra las inclemencias del tiempo, de tal forma que fueron ocupadas como lugar de habitación y, en algunos casos, para depositar los restos, tras el fallecimiento, de sus seres queridos.

Los poblados más importantes los encontramos en los barrancos del Agua-Los Tilos, San Juan, Alén, etc. Desgraciadamente, la mayor parte de esos yacimientos han desaparecido o han sido profundamente alterados para crear vetas de cultivo de secano, hoy abandonadas, y convertidas en bancales, en los últimos cien años, para sembrar plataneras.

En algunas cavidades, conocidas como cuevas del polvo o del gofio, se aprovechaba el relleno arqueológico, especialmente durante la época de la postguerra civil española, como abono para los cultivos. Este nombre deriva del color blanquecino del sedimento prehispánico que, en realidad, no era otra cosa que huesos humanos desintegrados y convertidos en polvo debido al transcurrir del tiempo y los procesos erosivos.

Una de estas necrópolis se encontraba aguas debajo de la Cueva del Tendal, perviviendo su recuerdo en la toponimia del lugar, así como en la memoria de quienes extrajeron los restos para usarlos en los bancales que quedan al otro lado del Barranco de San Juan. Este tipo de situaciones fueron habituales en otros lugares de la Isla de La Palma.

Cueva del Polvo (Barranco de San Juan) y laderas abancaladas y sembradas de plataneras (Barranco de Alén) (Foto: Jorge Pais Pais).

Uno de los objetos más raros, curiosos e interesantes de la arqueología palmera son cuatro piezas de madera, popularmente conocidas como “croses” o “boomerangs” que aparecieron en sendos yacimientos funerarios de Los Guinchos (Breña Alta) y San Andrés y Sauces.

Se han dado infinidad de hipótesis sobre su significado: emblemas jerárquicos, símbolos de poder, armas, instrumentos musicales de entrechoque, hoces para segar (etc) (F. J. Pais Pais, 2020: 25). La información oral nos ha permitido recopilar datos sobre la ubicación de este yacimiento.

Se trataba de una cueva funeraria situada en la parte alta del acantilado, en la zona de San Andrés, que fue descubierta al sorribar las laderas de una pequeña barranquera que hoy está completamente cubierta por bancales de plataneras. La gran mayoría de los restos humanos se lanzaron directamente al mar y solo se recogieron estas piezas y algunos cráneos, hoy en paradero desconocido.

Boomerangs o crosses de madera procedentes de una necrópolis de San Andrés (Foto: Pedro Riberol-MAB)

En el cantón de Adeyahamen se encuentra el yacimiento arqueológico más importante de la antigua Benahoare para el conocimiento de la forma de vida de la población aborigen, cual es la Cueva del Tendal (Margen izquierda del Barranco de San Juan. Los Galguitos).

Se trata de una cavidad natural de que reúne unas magníficas condiciones de habitabilidad en cuanto a luminosidad, exposición y protección contra las inclemencias del tiempo. Estas características y la abundancia en restos benahoaritas superficiales llevaron a Ernesto Martín Rodríguez y Juan Francisco Navarro Mederos a plantear un interesante proyecto de investigación durante el cual se realizaron cinco campañas de excavación (1981, 1983, 1985, 1986 y 1987-88) que dejaron al descubierto una potente estratigrafía que supera los 7 metros de espesor en la parte izquierda de la cavidad (Área C).

Los fragmentos de cerámica, entre la fase I y la IIId, nos hablan de una ocupación continuada de unos 800 años, aproximadamente. Estos trabajos y el estudio de los materiales rescatados han permitido la realización, hasta el momento, de hasta cuatro tesis doctorales sobre ecología Cultural (Ernesto Martín Rodríguez), industria lítica (Amelia del Carmen Rodríguez Rodríguez), fauna doméstica (Felipe Jorge Pais Pais) e ictiofauna (Carmen Gloria Rodríguez Santana).

Excavando en el Área B de la Cueva del Tendal (Campaña 1983) (Foto: Ernesto Martín Rodríguez y Juan Francisco Navarro Mederos).

La Cueva del Tendal es una gigantesca cavidad natural que tiene 57 metros de anchura y una profundidad máxima de 11 metros en ambos extremos, que se reduce a 6 metros en la parte central. Se abre a apenas 8 metros por encima del cauce actual del barranco. Se sitúa sobre la cota altitudinal de los 150 metros y en la zona de transición entre los cardonales, los bosques termófilos y la laurisilva.

El yacimiento ha sido dividido en tres espacios claramente diferenciados: 1) El Área A ocupa la parte occidental y es un extenso escalón rocoso sin relleno arqueológico sobre el que se emplazaron las construcciones artificiales históricas. 2) El Área B se extiende por la zona intermedia de la cueva con una potencia estratigráfica que oscila entre los 0,70 y 1,40 metros. 3) El Área C se localiza en el extremo oriental de la cavidad. Alcanza una potencia estratigráfica que supera los 7 metros de espesor, identificándose 32 estratos naturales.

Gran parte de los sedimentos han desaparecido al utilizarse como abono en los canteros de plátanos aledaños.

Cueva del Tendal (Barranco de San Juan (Los Galguitos. San Andrés y Sauces) (Foto Pedro Riberol-MAB).

Las excavaciones arqueológicas en la Cueva del Tendal durante la década de los 80 del siglo XX aportaron una gran cantidad de información sobre la forma de vida de la población benahoarita.

Entre los datos más interesantes se encuentran, sin duda, la constatación de que sus moradores conocieron la agricultura, a pesar de que las fuentes etnográficas señalaban lo contrario, tras el hallazgo de numerosas semillas carbonizadas de trigo, cebada, lentejas y habas.

Igualmente, se comprobó la importancia de los recursos alimenticios de origen marino (pescado y marisco) a lo largo de todo el período de ocupación de la cavidad natural.

Por último, hay que destacar que este yacimiento fue habitado desde el primer momento en que estas gentes arribaron a Benahoare y que, además, vinieron para quedarse puesto que trajeron todos los animales esenciales para la supervivencia de los grupos humanos (cabras, ovejas y cochinos).

Entre los enigmas que aún no hemos podido resolver destaca el hecho de que la cueva fuese abandonada durante cientos de años, a lo largo de toda la fase cerámica IV, por razones desconocidas.

Granos carbonizados de trigo, cebada, lentejas y habas descubiertos en la Cueva del Tendal (Foto Juan Francisco Navarro Mederos y Ernesto Martín Rodríguez).

La zona arqueológica del Tendal está formada por un gran asentamiento benahoarita que se extiende por las laderas del Barranco de San Juan y el lomo, conocido como Cuchillete de San Juan, que lo separa del Barranco de Alén.

El conjunto está formado por 27 cuevas naturales de habitación, algunas de ellas de gran interés por sus potentes estratigrafías, un poblado de cabañas en la parte superior del interfluvio, tres yacimientos funerarios y una pequeña estación de grabados rupestres geométricos situada en las laderas de La Corujera.

Todos estos elementos son más que suficientes para la creación del Parque Arqueológico del Tendal que se abrió al público en 2018. Cuenta con un centro de visitantes en el que se hace un recorrido por los principales descubrimientos que se han producido durante las distintas campañas de excavación, así como una gran cantidad de piezas procedentes de hallazgos casuales en todo el municipio de San Andrés y Sauces.

Centro de visitantes del Parque Arqueológico del Tendal (Foto: Jorge Pais Pais).

El tramo medio del Barranco de San Juan, donde se sitúa la Cueva del Tendal, reúne unos condicionantes extraordinarios para crear un espacio visitable único en La Palma que sobresale por sus valores naturales (paisajísticos, geológicos, botánicos y faunísticos), formando parte del Parque Natural de Las Nieves, y patrimoniales, tanto arqueológicos (poblado de cuevas, asentamientos en cabañas, necrópolis y grabados rupestres) como etnográficos (varios hornos de tejas; cavidades reutilizadas como vivienda, goro y encerradero de ganado; fuentes; antiguos senderos; eras, etc.).

En la parte media-alta de la margen izquierda del barranco, justo encima de la Cueva del Tendal, nos encontramos con varios tubos volcánicos (Cueva Honda y El Jurao) que también fueron utilizados por la población benahoarita y que podrían ser perfectamente habilitados para su visita.

A ello hemos de añadir que en el Barranco de Alén se abre otra cavidad, accesible a través de un tubo volcánico que comunica este barranco y el de San Juan, conocida como Cueva de Los Milagros, que fue utilizada, hasta tiempos recientes, como suministradora de agua por los vecinos de Los Galguitos y Las Lomadas.

Además, no debemos olvidar que todos estos parajes están muy bien comunicados por una tupida red de veredas y senderos, hoy abandonados y en desuso, que permiten acceder a la parte alta del Cuchillete de San Juan y bajar hasta la desembocadura del barranco y enlazar con camino real de la costa que nos puede llevar hacia Puntallana o San Andrés.

Todos estos atractivos pueden convertir a la zona de El Tendal en uno de los parajes más atractivos de la Isla de La Palma.

Tubo volcánico de El Jurao que atraviesa el Cuchillete de San Juan y comunica los barrancos de San Juan y Alén (Foto: Jorge Pais Pais).

La Cueva del Tendal no ha desvelado aún, ni muchísimos menos, todos sus secretos. Por ello, se han vuelto a reiniciar las excavaciones arqueológicas en el centro y extremo izquierdo de la cavidad. Hasta el presente, se han llevado a cabo cuatro nuevas campañas (2021, 2022, 2024 y 2025) con resultados muy prometedores y de enorme interés, que ya han comenzado a apartar nueva y valiosa información sobre la cultura benahoarita.

Es importante reseñar que el equipo de investigadores está compuesto por personas que ya participaron en la primera etapa (Juan Francisco Navarro Mederos, Amelia del Carmen Rodríguez Rodríguez y Felipe Jorge Pais Pais) más la incorporación de nuevo personal científico capitaneados por Jonathan Santana y Jacob Morales.

En los trabajos de campo y de laboratorio participa un enorme equipo multidisciplinar de arqueólogos/as formados en las universidades de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria, Francia, Brasil, etc. La aplicación de nuevas metodologías de excavación y obtención de datos (datación, sedimentología, palinología, etc.) revolucionarán, a buen seguro, la información que, hasta el presente, ha proporcionado este yacimiento.


Equipo de excavación junto al corte estratigráfico del ‘Área B’ en la campaña de 2025 (Foto Jorge Pais Pais)

Bibliografía general

-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.

-ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).

-NAVARRO, J. F.; MARTÍN, E. y RODRÍGUEZ, A.: La primera etapa del programa de excavaciones en Cuevas de San Juan y su aportación a la diacronía en la prehistoria de La Palma, Investigaciones Arqueológicas en Canarias II, (Santa Cruz de Tenerife), 1990, Págs. 187-201.

-REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

*Felipe Jorge Pais Pais es doctor en Arqueología

Fuente

[Canarias}> El primer reloj público del Valle de Aridane

12-07-2021

María Victoria Hernández*

El primer reloj público del Valle de Aridane

Un reloj con más de 150 años de historia

A las doce del mediodía del 16 de mayo de 1852 tocó su primera hora el reloj público de la torre del templo de Nuestra Señora de los Remedios, Los Llanos de Aridane.

El reloj y su campana, fundida en 1848, ya se encontraba en 1849 en la hoy ciudad aridanense. En 1851 las dificultades técnicas para la instalación del reloj se habían superado.

El pleno de la corporación, el 3 de mayo de 1851, tiene conocimiento por Juan Camacho Pino apoderado de Francisco Fernández Taño “natural de este pueblo y vecino de la ciudad de La Habana, en la que hace ver que se halla completamente autorizado (…) para el aumento de la torre de la Parroquia y colocación del reloj que es donado a este pueblo». El ayuntamiento pleno acordó remitir el agradecimiento a Fernández Taño.

El 16 de mayo de 1852 se encontraban en lo más alto de la torre-fortaleza: Rafael Henríquez Rodríguez (1795-1868), director de la instalación, su hijo Manuel, el maestro Estanislao Duque, su hijo José y Zacarías Lorenzo Carballo, fundador del Casino Aridane.

Según Jaime Pérez García, quien fuera cronista oficial de Santa Cruz de La Palma, Rafael Henríquez Rodríguez fue un “Reputado artesano, destacó principalmente en la creación de relojes, verdaderas obras de colección por su originalidad y variedad de combinaciones, para los que hacía también todas las piezas necesarias”. Eran las 12 horas y en ese momento, por primera vez, tocó la hora el reloj de la torre.

Unos meses después, el 25 de septiembre, las actas plenarias recogen la entrega de las llaves del reloj, deben corresponder a las del pequeño cuarto que contiene la maquinaria en lo más alto de la torre: «En seguida, fueron presentadas por D. Domingo Santos Lorenzo, las llaves de reloj de esta Parroquia, según carta presentada por D. Juan Camacho Pino, ambos de esta vecindad, que este último es el encargado de D. Francisco Fernández Taño, natural de este pueblo y residente en la isla de Cuba a instancia de quien y por quien se fue remitido dicho reloj, y su campana…» (…) «y en este acto acordó la corporación se presente D. José Miguel de León, sacristán de esta parroquia, y estando presente se le nombró, y aceptó, el encargo y cuidado del expresado reloj, y dándole cuerda a su debido tiempo», así como el cuidado de las llaves y que nadie que él u otra persona que le represente pueda abrir la puerta ni entrar adentro donde se halla la máquina. Así mismo acuerdan establece 150 reales para los gastos que ocasionen el reloj anualmente.

Se convirtió en el primer reloj público del Valle de Aridane. Se recuerda que en días y noches de sosegada calma el sonido de su campana llegaba a los más alejados pagos del lugar. Su tañido marcaba las horas a las gentes orientando las labores campesinas a los vecinos que no contaban con un reloj de mano.

Marcaba cada día la hora el Ángelus, las 12 horas, e invitada a una oración mariana a la población. Durante unos 169 años ha prestado un servicio público necesario.

Relatan que una tarde-noche de tertulias en Cuba, añorando el terruño palmero, se vio la necesidad de adquirir un reloj de pared para ponerlo en la sacristía de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios.

En estas conversaciones de los promotores prevaleció la opinión del aridanense Celedonio Camacho Pino (1824-1890) quien opinaba que se debía comprar un gran reloj para instalarlo en la torre de la iglesia.

La sugerencia fue acogida con agrado y se formaron dos comisiones cubanas, en distintos lugares de la isla caribeña, con el fin de recaudar los fondos necesarios. Quedaron formadas por emigrantes aridanenses.

Una por Celedonio Camacho y Elías Santos y la otra por Domingo Santos y Antonio Carballo Fernández y como depositario de los fondos Francisco Fernández Taño (1795-1876).

Celedonio Camacho y Pino, por esos años con residencia en el municipio de Regla (Cuba), fue un destacado benefactor de Aridane y a su generosidad se debe la donación del retablo y de la bella imagen de Nuestra Señora de Regla entronizada en 1864, que se conservaba hasta el año 2008 que fue sustraída del templo. Suscriptor para la adquisición de una imprenta en Santa Cruz de La Palma (1863).

También se le debe la introducción en la isla del cultivo de algodón y de una máquina “calórica” (1867) para triturar granos, la segunda que se implantó en Canarias. Fundador, con otros, del Asilo de Mendicidad (1867).

Teniente del Regimiento de Milicias Disciplinarias de Caballería de La Habana (1865). En el padrón de viviendas de 1865 contaba con dos inmuebles en la calle Real de Los Llanos de Aridane.

De los hermanos aridanenses Elías y Domingo Santos Lorenzo sabemos que el primero era corresponsal del periódico palmero El Time en La Habana, y el segundo fue el padre del eminente médico y científico aridanense Elías Santos Abreu (1856-1937).

Domingo Santos fue uno, junto con su mujer Carolina Abreu, de los fundadores de la sociedad La Filarmónica (1858), hoy Banda Municipal de Música. Al menos desde 1865 contaba con una vivienda en la plaza Trasera, hoy plaza que lleva el nombre de su hijo Elías (1916) y en la que se encuentra una placa de mármol recordando la vivienda en que nació el recordado médico, científico, fotógrafo, escritor y músico.

Al aridanense Francisco Fernández Taño se le recuerda por su generosidad y padrino con sus paisanos en Cuba y en La Palma, por la creación de la empresa Hidráulica Aridane, por introducir la primera imprenta en la isla y por su importante aportación para la adquisición del reloj, como diremos. Por esos años contaba con dos viviendas en la calle Trasera, que hoy lleva su nombre.

Al abogado Antonio Carballo Fernández, sobrino y uno de los herederos de Fernández Taño, se le recuerda por haber remitido desde Cuba plantones de laureles de indias y palmas reales para “hermosear” la actual plaza de España de Los Llanos de Aridane, laureles que hoy son uno de los signos de identidad y orgullo de la ciudad.

Fue el primer presidente de la empresa hidráulica Aridane y fundador de la orquesta La Filarmónica (1858), hoy Banda Municipal y compositor de algunas piezas.

El fin estaba decidido. Había que dotar a la antigua torre-fortaleza de la iglesia del pueblo natal de un potente reloj con su campana. El eje económico-social y solidario entre Cuba-La Palma se puso, una vez más, en marcha.

En un artículo del que fuera cronista oficial de Los Llanos de Aridane Pedro Hernández y Hernández (1910-2001) titulado “Un reloj cumple 100 años”, publicado en 1953 en la revista Selecciones Anaga, y también en Diario de Avisos el 23 y 26 de mayo de 1952, recordando el centenario dice: “Hemos tenido a la vista un antiguo documento de la época, en el que se detallan las cuentas del reloj y la campana.

Las mismas comienzan el 5 de julio de 1849 y terminan el 25 de abril de 1852. El importe del reloj fue de $ 550 y el de la campana de $ 279 y ½. El efectivo remitido para las obras de la torre y la colocación, más los derechos pagados, fue de $ 517´4.

Entre otros se insertan los gastos tenidos en 301 libras de plomo, 33 libras de zinc, el grabado de la campana y una entrega en efectivo a don Nicolás de las Casas para los derechos en Santa Cruz por conducciones.

La suma recaudada por los señores Carballo y Santos, fue de $ 313´5 y por don Celedonio Camacho de $ 167´7. A esta suscripción contribuyó don Francisco Fernández Taño con la cantidad de $ 102. El total recaudado fue, pues, de $ 585´2, que era lo que se creyó en principio que ascenderían los gastos totales”.

La suma total de gastos fue de “$ mil 472 y ½”, la diferencia fue asumida en su totalidad por Francisco Fernández Taño que correspondió, concretamente, a los gastos de la adquisición de la campana, la colocación de la misma y del reloj, en la torre.

La campana “pesaba 34 arrobas y 22 libras, y el badajo para la misma, una arroba y 4 y ½ libras”. La campana cuenta con una inscripción que dice: “Es propiedad de don Francisco Taño-1848- He hizo Francisco Lacambra-En Barcelona.”.

En el Archivo provincial de Santa Cruz de Tenerife, en la sección de Hacienda, consta que en el año 1849 Francisco Fernández Taño registraba la entrada a La Palma de una caja con un reloj y una campana con 34 arrobas remitida desde La Habana.

Se trata sin duda de nuestro reloj y su correspondiente campana. Curiosamente la campana, hecha en Barcelona, cruzó el océano Atlántico dos veces hasta llegar a su lugar sin retorno, Los Llanos de Aridane.

La empresa Francisco Lacambra continuaba teniendo una fundición a finales del siglo XIX en la zona industrial de la Barceloneta, Barcelona.

La torre-fortaleza de la iglesia del siglo XVII construida bajo la dirección del aridanense Matías Rodríguez (1633-1693), que ostentaba el cargo de alcalde de oficio de pedrero en la Isla, necesitaba realizar obras para la instalación del reloj.

Por esos años regentaba la parroquia el sacerdote Miguel Febles y solicita al Obispado de Tenerife la preceptiva licencia para “levantar dicha torre una cuarta parte más alta” para poder colocar la maquinaria y el reloj. La autorización fue concedida por el Vicario Capitular, Provisor y Gobernador Eclesiástico, Morales Guedes y la obra se ejecutó.

Según recoge Pedro Hernández, en el artículo referido, Francisco Fernández Taño dispuso que el balance de ingresos y gastos se imprimieran en papel para dar cuenta a los donantes de la suscrición voluntaria abierta en Cuba.

En total fueron unas 123 personas que colaboraron entre los que se encontraban: el sacerdote Francisco Llopiz; Pedro Alburu; Vicente Noreña; Federico Escouber; la condesa de Alcoy; la condesa de Fernandina; la condesa de O´Reilly; los licenciados Manuel Galdós, Domingo León y Mora; Miguel Gordillo; el conde de Cañongo, el marqués de Arcos; el escribano de guerra Lorenzo Laprazábal; el canario y capitán Manuel Verdugo; el cónsul de Cerdeña Carlos Ruga; y los doctores Le-Riverend y Pablo Humanes, entre otros.

El reloj fue donado al municipio y es el Ayuntamiento quien asume los gastos de mantenimiento. El primer “relojero” fue José Miguel de León, sacristán, quien recibe el pago por el Ayuntamiento de su sueldo como encargado del reloj público «desde el 1 de julio de 1864 a fin de febrero de 1865» que cesó de su cargo.

En el mes siguiente figura con este mismo cargo Ruperto Pérez Felipe. En 1866 continúa figurando encargado del mantenimiento del reloj público Ruperto Pérez con un salario de 15 escudos anuales y en los ejercicios económicos 1868-1869 continuaba.

En 1873 se le hacen pagos a Melquíades Pérez Felipe por «componer, limpiar y pintar el reloj público de esta villa». En 1875 aparece Eloy Díaz Acosta como encargado del reloj público de Aridane.

Ya en el siglo XX, 1911, figura Fernando Hernández con un pago de 15 pesetas por arreglo del reloj público de la torre de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. En 1918 se hacen pagos a Nereo Martín Pérez «como encargado del reloj durante 1918″, con una retribución municipal de 25 pesetas anuales.

En 1921 continúa Nereo Martín “por su sueldo como encargado del reloj público, correspondiente al pasado año económico de 1920-21». Ya en los años 50 y 60 el mantenimiento estuvo a cargo del relojero local José González (a. el conejo)

El reloj de la torre de los Remedios, aunque de titularidad pública municipal, en las últimas décadas ha sido asumido su mantenimiento por la iglesia con la colaboración, en algunos casos, del Ayuntamiento.

En el año 2002, coincidiendo con el 150 aniversario de su entrada en funcionamiento, propuse y colaboré con el Ayuntamiento el descubrir una placa conmemorativa, integrada en el pavimento de la plaza con dirección a la torre, en la que lee escuetamente su historia y en el epílogo recoge: “El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane recuerda, transcurridos 150 años, a los emigrantes que desde Cuba, y mediante suscripción popular, hicieron posible la adquisición e instalación del reloj que ha acompañado la vida de la ciudad”.

Además, el Ayuntamiento publicó una monografía-folleto con texto de mi persona, hoy totalmente agotado, relatando las vicisitudes del reloj.

El viejo reloj se fue cansando de marcar las 24 horas de cada día y años tras año, y un día paró. Intentos de ponerlo en marcha no le faltaron, entre ellos los del párroco Marino Sicilia (1927-2012) y la Unión de Radioaficionados Aridane, entre otros. Muchos fueron los que con ilusión lo ponían en marcha y le daban cuerda semana tras semana.

Hoy funciona ayudado del empuje de una moderna maquinaria electrónica y los aridanenses hemos recuperado, al menos, el sonido bronco y al mismo tiempo dulzón e inconfundible de su campana, memoria de nuestra niñez.

Emociona pensar que compartimos con cada campanada de las horas, el mismo sonido, la misma llamada, el mismo recordatorio y la misma música solemne que escucharon nuestros antepasados.

Mentalmente las vamos contando una a una. Para ellos fue una gran novedad y para nosotros el toque amable y cotidiano de nuestro deambular por Aridane. Que lo siga siendo.

Como dijera de nuestro viejo reloj el poeta aridanense Pedro Hernández (1910-2001) “ha venido marcando las horas dulces y las horas amargas. […] con voces remotas de ayer y mañana. Voces de risa y llanto”.

(*) María Victoria Hernández es cronista oficial de Los Llanos de Aridane

[Canarias}> La palabra ‘queque’ ¿viene del inglés cake? ¿es correcto utilizarla?

11-12-2025

Es, efectivamente, palabra procedente del inglés cake. Por supuesto, es correcto utilizarla, entre otras razones porque no significa exactamente lo mismo que pastel o bizcocho, voces que usted considera sinónimas.

Queque en el español de Canarias, según el Diccionario básico de canarismos, de la Academia Canaria de la Lengua, hace referencia a una «Masa compuesta de la flor de la harina, huevo, mantequilla y azúcar, con pasas y almendras, que se hace de diferentes formas y tamaños y se cuece al horno».

En otras islas, se refiere a una pasta similar, aunque sin pasas ni almendras, o, incluso, a un tipo de galleta dura que lleva, además, aceite y matalahúva.

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