[Canarias}> Agustín de Betancourt: curiosidad sin fin tras el padre de la ingeniería de caminos española

05/04/2026

Guillermo Martínez

Agustín de Betancourt: curiosidad sin fin tras el padre de la ingeniería de caminos española

El Ayuntamiento de la capital ha inaugurado junto al Colegio de Caminos una estatua de Betancourt en Chamberí en homenaje al inventor y precursor de la ingeniería civil en España

De Tenerife a Madrid y de Madrid a la historia de la ingeniería. Ése podría ser un mínimo resumen de la vida, que siempre acompañó con una gran obra, de Agustín de Betancourt y Molina. Después de que hace dos años se cumpliera el segundo centenario de su fallecimiento, el Ayuntamiento de Madrid y el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos han inaugurado un monumento en la capital en su recuerdo. La estatua de bronce homenajea así a una figura clave en el desarrollo de la ingeniería moderna.

Rufino García, presidente de la Fundación Cultural Canaria de Ingeniería y Arquitectura Betancourt y Molina, recalca que el ahora homenajeado nació en un entorno noble. «Procede de una familia en la que destaca una profunda curiosidad, como subraya la historiografía. Hablamos de un hombre terriblemente curioso que siempre acompañó su trabajo de esfuerzo», introduce el especialista.

Este ingeniero de caminos circunscribe esa «terrible curiosidad» al ambiente en que se desenvolvió Betancourt: «Se crio en el Puerto de la Cruz, a donde llegaban todo tipo de comerciantes extranjeros y el lugar por el que entraban libros prohibidos, ideas, modas y costumbres desconocidas». Con ese gran acervo en su interior, Betancourt decidió ir a Madrid con 20 años para intentar labrarse una carrera profesional propia, rehuyendo el mayorazgo de su familia, que recaería en el primogénito.

Estatua de Agustín de Betancourt (Cedida)

 Para entonces, Betancourt ya se había dejado ver en esos ambientes que pocos años después le comenzarían a encumbrar. García apunta que su participación en las reales sociedades económicas de Tenerife le impulsó a presentar varios inventos antes de su marcha de la isla. Entre ellos, destaca un molino para moler gofio. «Había pequeños saltos de agua y los explotaron», comenta el experto. También añade que Betancourt sentía una fuerte pulsión por la ingeniería, aunque era consciente de que le faltaba cierta base científica para desarrollar sus artefactos.

Educado en ciencias y artes

Ya en la capital, el prestigioso ingeniero se educó en los Reales Estudios de San Isidro y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Mientras en una se enfocaba en las ciencias, como geometría y matemáticas, en otra se instruía e intentaba perfeccionar su faceta más artística. No estaba solo en Madrid. Los ilustrados canarios ya asentados en la villa y corte le ayudaron a instalarse y conseguir sus propios contactos, tal y como hicieron los ilustrados José Clavijo y Fajardo, Matías de Gálvez y su hijo Bernardo de Gálvez.

La exquisita educación que recibió en dos de las mejores instituciones del momento hizo que Betancourt fuera seleccionado por el conde de Floridablanca para explorar las minas de Almadén (Ciudad Real). «El informe que realizó es todo un ejemplo a nivel histórico del enclave. Supuso su pasaporte para que Carlos III le permitiera continuar con sus investigaciones» más allá de las fronteras españolas, comenta el mismo García.

En aquel momento, la monarquía buscaba cierta revitalización de la ciencia en España. Para ello, tenían tres objetivos que cumplir en el corto plazo: que científicos europeos comenzaran a impartir docencia en España, que científicos españoles viajaran por Europa para aprender y recopilar nuevos conocimientos, y que la unión de ambos factores se materializara en la creación de centros de conocimiento para la industria, la minería y el comercio patrio.

Betancourt jugó un papel decisivo en esta política. A principios de 1784, el tinerfeño terminó pensionado en Francia, país en el que recaló con la tarea de conocer en profundidad los adelantos de Europa y acercarlos a España. «En sus informes, defiende que no se puede dejar al arbitrio de los particulares la explotación y la formación de nuevos conocimientos», asegura García. Este ingeniero de caminos no duda en ubicar en la «élite más elevada del momento» a un Betancourt al que relaciona con las ideas regeneracionistas de Jovellanos.

El Real Gabinete de Máquinas se hace realidad

Su retorno a España en 1791 trajo consigo una respuesta para el conde de Floridablanca. «Ya tengo la solución para los problemas de España. Tenemos que copiar la Escuela de Puentes y Calzadas de París», se imagina García que dijo el experimentado ingeniero, que barajaba esa posibilidad desde 1785. Tras realizar en el país vecino las laboriosas tareas de documentación y recopilación en plena Revolución Francesa, Betancourt arribó a Madrid cargado de maquetas, planos y memorias técnicas.

Así comenzó el Real Gabinete de Máquinas en el Palacio del Buen Retiro, el primer preludio de la formación de la Escuela de Caminos. En concreto, Betancourt llegó a la capital con 270 modelos de maquetas, 357 planos y 99 memorias técnicas. De esta forma, sin siquiera poderse imaginar lo que muchas décadas después estaría desarrollando el sector, Betancourt puso las bases para la ingeniería civil. Por otro lado, a título particular, realizó numerosas innovaciones en el campo de la mecánica, la energía y las telecomunicaciones.

«En las consideraciones previas de un informe que redactó esos años ponía como objetivo primordial de los caminos el transporte de la mayor cantidad de género, en el menor tiempo y gasto posible», comenta el presidente de la Fundación Cultural Canaria de Ingeniería y Arquitectura. En ese mismo informe, Betancourt ya señaló que la organización administrativa y la formación y conocimiento son indispensables para hacer el mejor uso de las infraestructuras.

Dos accidentes antes de crear la Escuela

La prédica de Betancourt se materializó con la creación de un cuerpo de funcionarios de caminos compuesto por técnicos que tomó forma en 1799. La decisión final vino condicionada por un accidente. Un percance en un puente de la carretera Madrid-Valencia precipitó la inserción de estos nuevos profesionales en la Administración. Ahora sí, empezaba a funcionar un cuerpo civil de ingenieros con soporte científico y organización propia.

Betancourt puso las bases para la ingeniería civil. Por otro lado, a título particular, realizó numerosas innovaciones en el campo de la mecánica, la energía y las telecomunicaciones

La Escuela llegó algo después, en 1802. Sucedió por otro accidente. «Se hundió el pantano de Lorca (Murcia), hubo más de 60 muertos y automáticamente decidieron crear la Escuela», desarrolla García. Ambas instituciones son «fundamentales para el desarrollo de la ingeniería civil en España», según remarca este ingeniero.

Años después, las guerras napoleónicas obligaron a cerrar el Real Gabinete de Máquinas, ubicado en El Retiro. Quedó prácticamente destruido. La Escuela también se cerró a finales de 1807 y Betancourt marchó a Rusia, donde llegó a recabar un gran prestigio que se recuerda en la actualidad. Tras el retorno de Fernando VII a España en 1814, la Escuela no reabrió sus puertas. Lo hizo durante el Trienio Liberal, una vez el monarca muere en 1833. Desde ese momento, la Escuela siempre ha estado formando nuevos ingenieros hasta hoy.

Este 26 de marzo, el Ayuntamiento de Madrid y el Colegio de Caminos, Canales y Puertos han rendido el último homenaje a Betancourt realizado hasta la fecha. El alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, recordó al ingeniero como «una figura que ha marcado la historia de España, transformando decisivamente este país y, particularmente, la ciudad de Madrid». Lo hizo frente al monumento de Betancourt, de bronce sobre pedestal de granito, que conmemora al personaje en un espacio ajardinado de la calle que lleva su nombre, en el distrito de Chamberí.

Fuente

[Canarias}> La Palma. El primer Ayuntamiento democrático de España no estaba en Madrid ni en Barcelona

29-03-2026

Jorge Siverio

El primer Ayuntamiento democrático de España no estaba en Madrid ni en Barcelona: estaba en una isla que llegó a superar a Lisboa como potencia oceánica

Azúcar, vino y galeones convirtieron este pequeño territorio insular en el tercer puerto del Imperio español

En el siglo XVI, Santa Cruz de La Palma era el tercer puerto más activo del Imperio español, sólo superado por Sevilla y Amberes. Nada de Lisboa, Cádiz o Las Palmas de Gran Canaria. Fue una ciudad pequeña, de dimensiones modestas, fundada en 1493 en el extremo occidental del Archipiélago, pero que llegó a concentrar un tráfico comercial capaz de competir con las grandes urbes del momento.

Ese pasado —poderoso, cosmopolita, denso— es lo que explica por qué su casco histórico, hoy Bien de Interés Cultural, tiene la arquitectura que alberga. Las casas, los balcones de madera esplendorosos e impropios de una ciudad pequeña, y las iglesias con retablos barrocos o portadas renacentistas son la huella física de un periodo de esplendor que duró más de dos siglos.

Una ciudad construida con dinero del océano

Alonso Fernández de Lugo fundó Santa Cruz de La Palma el 3 de mayo de 1493, apenas un año después de que Colón regresara de su primer viaje. La elección del lugar se proyecta porque la bahía ofrecía condiciones excepcionales para el abrigo de embarcaciones, y la isla entera disponía de tierras fértiles aptas para el cultivo de caña de azúcar, el producto que en aquel momento estaba redefiniendo la economía del mundo occidental.

El azúcar lo cambió todo. Con él llegaron los capitales, los comerciantes extranjeros y la infraestructura portuaria necesaria para sostener un flujo constante de mercancías. Portugueses, flamencos e ingleses se instalaron en la ciudad, trajeron sus propias tradiciones constructivas y dejaron una impronta arquitectónica que todavía hoy resulta legible en las fachadas del centro. La calle Real —conocida como O’Daly en honor a un irlandés influyente del siglo XVIII— fue durante décadas el eje de ese intercambio.

Comerciantes de media Europa cerraban aquí sus tratos antes de que los barcos zarparan hacia el Nuevo Mundo.

Cuando el azúcar decayó, fue el vino el que mantuvo el pulso exportador de la isla. La economía palmera demostró una capacidad de adaptación notable y la ciudad siguió creciendo, consolidando una burguesía mercantil que invirtió su riqueza en arquitectura. Plaza de España, Avenida Marítima, las grandes iglesias parroquiales: buena parte del patrimonio visible hoy tiene su origen en esa acumulación de capital atlántico.

La democracia más antigua de España

Entre las curiosidades históricas que la ciudad atesora hay una que pocos conocen. En 1773, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma se convirtió en el primero de España elegido por sufragio popular. Décadas antes de que la Revolución Francesa pusiera el concepto de soberanía popular en el centro del debate político europeo, esta ciudad insular ya había ensayado, en su escala, algo parecido a la representación democrática.

Detrás de aquel hecho estaba, precisamente, Dionisio O’Daly, el comerciante irlandés que da nombre a la calle principal. Su influencia sobre la vida pública fue considerable y su figura ilustra bien el carácter de una ciudad acostumbrada desde siempre a la presencia de extranjeros.

Lo que dejaron siglos en pie

La Plaza de España concentra algunos de los edificios más representativos de la capital: el Ayuntamiento renacentista, con una fachada de piedra que es de las más fotografiadas de Canarias, y la Iglesia Matriz de El Salvador, iniciada en 1508, donde conviven el gótico, el renacimiento y una influencia mudéjar que delata la diversidad de maestros que trabajaron en su construcción a lo largo de décadas.

Más adelante, en la Plaza de la Alameda, una réplica de la carabela Santa María —el Barco de la Virgen— alberga el Museo Naval de la ciudad. Mapas de época, instrumentos de navegación, documentos que acreditan el papel de La Palma como escala oceánica.

Los balcones de madera de la Avenida Marítima, ricamente decorados y de una factura técnica notable, son quizás el elemento más fotogénico de la ciudad. Su origen también es histórico. La influencia portuguesa en la carpintería local fue determinante y los resultados, especialmente visibles en este paseo frente al Atlántico, no tienen equivalente en ningún otro municipio de las Islas.

Una capital que sobrevivió a su propio declive

A partir del siglo XVIII, cuando las rutas comerciales se desplazaron y otros puertos ganaron protagonismo, Santa Cruz de La Palma fue perdiendo el peso específico que había tenido. Ese declive relativo, sin embargo, tuvo una consecuencia: la ciudad no fue demolida ni transformada para adaptarse a nuevas demandas económicas. Se quedó como estaba. Y esa inmovilidad, que en su momento pudo vivirse como un síntoma de abandono, es hoy su mayor valor.

El casco histórico que puede recorrerse ahora —con su trazado colonial, sus iglesias, su Museo Insular y sus casas de balcones— es el mismo que existía cuando los galeones todavía atracaban en su bahía. Una ciudad que sobrevivió a su propio esplendor y que, por eso mismo, lo conserva entero.

Fuente

[Canarias}> La misteriosa isla de España que quedó sumergida en Canarias y terminó por dar vida a dos tesoros del Atlántico

05/03/2026

Marina Velasco

La misteriosa isla de España que quedó sumergida en Canarias y terminó por dar vida a dos tesoros del Atlántico

Una antigua isla de España en Canarias, hoy sumergida bajo el océano Atlántico, es la clave para entender el origen común de dos territorios separados por apenas 13 kilómetros de mar

Hubo un tiempo en el que el mapa de Canarias era muy distinto al actual. Mucho antes de que Fuerteventura y Lanzarote se consolidaran como destinos turísticos de referencia en España, existió una gran isla que dominaba el Atlántico oriental y que hoy permanece oculta bajo el mar.

Un pasado común bajo el Atlántico

Aquella isla recibía el nombre de Mahan. Según investigaciones respaldadas por el Gobierno de Canarias y estudios geológicos sobre el archipiélago, surgió hace aproximadamente 40 millones de años, durante el Mioceno, una etapa del Neógeno marcada por intensos procesos volcánicos. El nivel del mar era entonces considerablemente más bajo, lo que permitió que un enorme edificio volcánico submarino emergiera hasta formar una única y vasta superficie terrestre.

Durante millones de años, la actividad interna del planeta —erupciones, flujos de lava y movimientos tectónicos— fue modelando ese territorio primigenio. Sin embargo, al término de la última Edad de Hielo, hace unos 18.000 años, el deshielo elevó el nivel del mar y el agua comenzó a inundar las zonas más bajas.

La erosión y los cambios climáticos acabaron fragmentando Mahan y separando definitivamente las dos masas de tierra a través del actual estrecho de La Bocayna, de unos 13 kilómetros de anchura. El avance imparable del océano, unido a la erosión constante, fue abriendo una brecha irreversible en el antiguo territorio hasta transformarlo en dos islas distintas.

Dos islas con la misma raíz geológica

Aunque hoy aparecen como territorios independientes, Fuerteventura y Lanzarote conservan claras huellas de ese origen común. Ambas comparten una geografía árida y volcánica que contrasta con el paisaje más verde de otras islas occidentales como Tenerife o La Palma. Las plataformas marinas y la continuidad geológica entre ambas refuerzan la teoría de aquella antigua unión.

Esa herencia explica también parte de su identidad actual. Fuerteventura destaca por extensas playas como Cofete, con 12 kilómetros de arena casi intacta y vientos constantes que la han convertido en referente para surfistas. Lanzarote, por su parte, exhibe escenarios volcánicos como el Parque Nacional de Timanfaya, además de enclaves singulares como el Charco de los Clicos o las playas de Papagayo. Dos territorios distintos que, en realidad, comparten la memoria sumergida de una misma isla desaparecida bajo el océano.

Fuente

[Canarias}> Gran Canaria, siglos XI a XIV: una isla de niños pescadores

04-03-2026

José María Rodríguez

Gran Canaria, siglos XI a XIV: una isla de niños pescadores

Un estudio publicado en ‘Journal of Island and Coastal Archaelogy’ ahonda en la profunda relación entre los antiguos habitantes de la isla y el mar como fuente de alimentos, pero también como elemento de su cultura y símbolo de identidad

El pueblo amazigh que habitó Gran Canaria antes de la llegada de los primeros europeos vivió muy desapegado de la costa durante 800 años a pesar de rodearle un océano, pero algo ocurrió en la isla en el siglo XI que hizo del mar un sustento económico básico y un símbolo de identidad.

Es un cambio bien estudiado por los historiadores, que suelen atribuirlo al crecimiento demográfico de Gran Canaria al final del primer milenio (en tiempos de la Conquista era la isla más poblada), que impulsó a sus habitantes a buscar fuentes de recursos adicionales al cultivo de cereales y al pastoreo, así como a la irrupción de una nueva oleada pobladora desde África, con otras costumbres.

Sin embargo, de cuando en cuando, aparecen nuevos estudios que muestran hasta qué punto la relación con el mar impregnó la vida diaria los antiguos pobladores de la isla en los siglos previos a su conquista por Castilla, como el que este mes publican en Journal of Island and Coastal Archaelogy Verónica Alberto, Teresa Delgado, Angélica Santa Cruz y Javier Velasco, entre otros investigadores.

Desescamadores de peces fabricados con cuerno de cabra, recuperados de un yacimiento costero de La Garita, Gran Canaria. Efe / Cedida por los autores del trabajo

 En el tramo final del periodo prehispánico se conformaron los asentamientos prehispánicos costeros más importantes de Gran Canaria, ya que sus habitantes habían preferido hasta entonces el interior. Y a ese periodo se refieren también varios estudios bioarquelógicos que cifran entre un 15% y un 20% el peso del pescado y el marisco en la alimentación de los antiguos habitantes de la isla.

Este nuevo trabajo revela que uno de cada siete niños y adolescentes de la Gran Canaria prehispánica (el 13%) presentaban exóstosis auditiva, un crecimiento óseo anormal en el conducto externo del oído que puede llegar a taponarlo. El porcentaje se dispara si el foco se pone en los restos óseos recuperados de asentamientos costeros: un 50% en Maspalomas (3 de 6), en el sur de la isla, y un 76% en El Agujero, Gáldar (10 de 13), en el norte.

Yacimiento arqueológico de Botija, en Gáldar, costa norte de Gran Canaria. Efe / Cedida por los autores del trabajo

La Medicina actual conoce esa patología como oído de surfista, porque la ocasiona la exposición prolongada al agua fría, pero en el tiempo al que se remonta este trabajo tenía otro origen más mundano: la pesca, faena colectiva en aquellos siglos, en la que colaboraban jóvenes y adultos metiéndose al agua en grupo con sus redes.

Los autores de este artículo aportan las primeras pruebas arqueológicas de hasta qué punto los menores contribuían en aquella sociedad al marisqueo y la pesca y, de paso, participan en los ritos de iniciación social ligados al mar. Y debían hacerlo desde muy pronto, porque documentan casos de oído de surfista en niños de diez años, cuando la exóstosis tarda unos cinco años en formarse.

Cráneo de un hombre de 18 a 25 años recuperado del yacimiento de El Agujero, en Gáldar, en la costa norte de Gran Canaria, con crecimiento óseo. Efe / Cedida por los autores del trabajo

El trabajo resalta que la colaboración en la pesca no sólo suponía una forma de que los niños y adolescentes ayudaran al sostenimiento de la comunidad, sino que formaba parte, probablemente, de los ritos de maduración e integración social.

De hecho, recuerda que los documentos históricos de la Conquista acreditan que nadar y pescar daban prestigio en la antigua sociedad grancanaria —hasta el punto de que el Guanarteme, o rey, se preciaba de ser un buen pescador—, y que el mar estaba presente en importantes ritos religiosos, como cuando los faycanes llevaban al pueblo a la costa a golpearlo con ramas para implorar a sus dioses lluvias.

Fuente

[Canarias}> Si utilizas estas palabras típicas de Canarias, tienes más alma canaria de lo que imaginas

02-03-2026

Jorge Siverio

Si utilizas estas palabras típicas de Canarias, tienes más alma canaria de lo que imaginas

Un repaso a las expresiones canarias más usadas que reflejan la identidad, el acento y la forma de vivir en el Archipiélago

En Canarias, se habla como se vive; es decir, con cercanía y cierto desparpajo. En el Archipiélago la conversación se da en confianza, con retranca y también esa pizca de musicalidad que desarma el alma de cualquiera que viene de fuera. El acentoarrastra siglos de historia compartida con Hispanoamérica y deja un poso reconocible desde que alguien suelta el primer «chacho».

El español de las Islas se fue cociendo entre puertos, emigraciones, idas y venidas. Hay vocablos que viajaron a Cuba o Venezuela y volvieron, pero ya de otra forma. Con otra cadencia. Otros se quedaron. Pero todos dan como resultado un habla con personalidad, que se reconoce al instante y que, para muchos, es una seña de identidad casi tan potente como el gofio o el plátano.

Palabras que delatan el habla de las Islas

Algunas expresiones funcionan como contraseña. Si las usas con naturalidad, no hace falta enseñar el DNI.

  • Chacho: Pocas palabras condensan tanto. Sirve para llamar la atención, para mostrar sorpresa y como comienzo de una frase cuando no sabes muy bien cómo entrarle al asunto. Es el comodín lingüístico del Archipiélago. Sirve para todo y en cualquier circunstancia. No hay nada más canario que esta expresión.|
  • Fos: Breve, pero a la vez contundente. Una reacción instintiva ante un mal olor o algo desagradable. Se dice y punto.
  • Guagua: El autobús es la guagua. Y lo será aunque la Real Academia Española recoja el término como americanismo. En las Islas tiene carta de naturaleza desde hace décadas. Subirse a la guagua en Santa Cruz o en Las Palmas de Gran Canaria forma parte de la rutina diaria, y nadie siente que esté usando una palabra prestada.
  • Calufa: Cuando el calor aprieta y el bochorno se vuelve pegajoso, aparece la calufa. Con mayúsculas. Una sensación que obliga a buscar sombra o algo de brisa.
  • Pelete: Porque sí, aunque no lo parezca en Canarias también hace frío. Y cuando baja la temperatura, sobre todo en medianías o cumbres, se dice que hace pelete.

Una manera de estar en el mundo

Los lingüistas llevan años estudiando las particularidades del habla canaria, como el seseo, el uso frecuente del ustedes en lugar del vosotros, ciertos diminutivos o giros sintácticos. Sin embargo, todo conforma una colección que es el reflejo de cómo es la convivencia en las Islas y en las calles, donde se vive con naturalidad.

Basta escuchar a dos personas mayores conversando en un banco de cualquier plaza del Archipiélago para entenderlo. Las palabras fluyen, pero también se interrumpen, se retoman, se matizan. Hay cercanía, confianza. Incluso entre desconocidos.

En definitiva, si alguna de estas expresiones forma parte de tu vocabulario cotidiano, puede que lleves Canarias en el acento, en el ritmo o en ese «chacho» que se te escapa sin darte cuenta.

Fuente

[Canarias}> El ‘quijotesco’ pueblo de los molinos en España que debes visitar antes de que termine febrero: está en Canarias y casi nadie lo conoce 

El ‘quijotesco’ pueblo de los molinos en España que debes visitar antes de que termine febrero: está en Canarias y casi nadie lo conoce

Sus molinos históricos, su arquitectura tradicional y su pasado cerealístico convierten a este municipio majorero en una parada imprescindible para quienes buscan autenticidad lejos de las rutas masificadas

[Canarias}> La palabra ‘cachucha’, en su acepción de ‛sombrero’, ¿puede considerarse una palabra canaria?

23-02-2026

La palabra ‘cachucha’, en su acepción de ‛sombrero’, ¿puede considerarse una palabra canaria?

El Diccionario de la Real Academia Española define cachucha en su segunda acepción como «Especie de gorra», es decir, como un tipo concreto de la prenda que se usa para cubrir la cabeza, que está hecha especialmente de tela, piel o punto y que lleva visera.

En Canarias, sin embargo, esta voz se emplea para referirse, de modo despectivo, a cualquier tipo de sombrero. En las islas orientales de nuestra Comunidad, hace referencia también a un tipo de boina o bilbaína usada en las Islas.

En América, según recoge el Diccionario de americanismos de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), cachucha se utiliza en varios países con el sentido de «Gorra de tela con visera».

Palabras nuestras

desamorable

  1. adj. Lz., GC. y Go. Poco cariñoso, que muestra desapego. ¡Mira que ese hombre es desamorable! No quiere ni que lo besen los nietos.

 desandado, da

  1. adj. Lz., GC., Tf. y LP. Inquieto, excitado, bullicioso. Lleva unos días desandado, y no veo la hora de que vengan los padres y se hagan cargo de él.
  2. adj. GC. Atolondrado, aturdido.

 Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)

Fuente

[Canarias}> El monte submarino al sur de El Hierro contiene uno de los mayores depósitos de telurio

28-11-2025

 Rodrigo Padilla

 El monte submarino al sur de El Hierro contiene uno de los mayores depósitos de telurio

La disputa entre Marruecos y España por el tesoro del Atlántico

Investigaciones difundidas por universidades británicas estiman que podría albergar unas 2.600 toneladas de telurio, lo que supondría cerca del 5 % de las reservas mundiales conocidas.

El futuro del monte submarino Tropic, situado a unas 269 millas náuticas al sur de El Hierro, ya no es sólo una cuestión geológica. Este volcán apagado, que se encuentra a unos 1.000 metros de profundidad y que es considerado uno de los puntos con mayor concentración de telurio del planeta, ha entrado en la agenda política de Marruecos y en el radar diplomático de España. Para Canarias, esta disputa afecta a la delimitación de aguas y al acceso a recursos estratégicos.

Tropic forma parte de las llamadas “abuelas canarias”, unos montes submarinos más antiguos que las islas actuales. Las investigaciones indican que contiene telurio, cobalto, níquel, vanadio y tierras raras en concentraciones muy elevadas . Investigaciones difundidas por universidades británicas estiman que podría albergar unas 2.600 toneladas de telurio, lo que supondría cerca del 5 % de las reservas mundiales conocidas.

Tropic y el telurio

Esta formación se encuentra fuera de la Zona Económica Exclusiva tanto de España como de Marruecos, lo que deja cualquier derecho sobre sus recursos en manos de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Esta permite ampliar la plataforma continental hasta las 350 millas si se demuestra su “continuidad geológica”. España presentó una solicitud en 2014 ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental. Aún sigue en revisión.

En ese marco, para los especialistas del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) tanto el Tropic, como el resto de los montes de su entorno (dentro de las 200 millas españolas) son unas “Canarias prehistóricas” que podrían haber surgido del mismo punto caliente de la corteza terrestre que las actuales.

Marruecos movió ficha seis años después. En 2020, su Parlamento aprobó redefinir su mar territorial y su Zona Económica Exclusiva, incorporando las aguas frente al Sáhara Occidental. Ese trazado genera solapes con las aguas proyectadas al sur de Canarias y trasladó el debate del plano técnico al político.

La situación es especialmente compleja dado que España no reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara. Mientras, en la carrera por el Tropic, Rabat usa ese territorio como base para justificar su proyección marítima. Una situación diplomática y territorial atípica y sui géneris.

Tras la crisis diplomática de 2021, ya en 2022, España calificó el plan marroquí de autonomía para estos territorios como “la base más seria, realista y creíble” y se comprometió a reactivar la delimitación marítima en el Atlántico. También se abrió la posibilidad de revisar la gestión del espacio aéreo que afecta al Sáhara, parte del cual se controla desde Gran Canaria.

En ese nuevo clima, el medio especializado Atalayar, con una línea editorial muy cercana a las tesis marroquíes, publicó recientemente un extenso estudio proponiendo un “reconocimiento del ejercicio soberano” de Marruecos sobre sus “provincias del Sur” y, de igual forma, de España sobre Canarias. A partir de ahí, avanza sobre una delimitación marítima y trata la creación de una zona de desarrollo conjunto alrededor del Tropic.

El documento sugiere además que Marruecos asuma progresivamente la gestión del espacio aéreo sahariano.

Varios analistas de geopolítica leen este artículo como un “globo sonda”. Al sol de hoy, el Tropic sigue siendo un gigante bajo el océano por el que la pelea para obtener sus recursos ya ha empezado.

Fuente

[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IX): Tagaragre

11-02-2026

Felipe Jorge Pais Pais

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IX): Tagaragre

El noveno término y señorío era Tagaragre, que llaman hoy Barlovento, y era señor Temiaba, que, por ser hombre de poco ánimo, tenía un palmero consigo, llamado Autinmara, valiente y de quien se hacía tanto y más caudal que del mesmo señor, y éste lo gobernaba todo al tiempo de la conquista (J. Abreu Galindo, 1977: 268).

El topónimo Tagaragre, en su versión castellana se ha mantenido hasta la actualidad, puesto que su significado es el de ”…barlovento…“ (I. Reyes Martín, 2011: 362), extendiéndose por el territorio del actual municipio de Barlovento.

Estaba gobernado, a la llegada de las huestes castellanas de Alonso Fernández de Lugo, por Temiaba. Es interesante detenernos un poco en este antropónimo, puesto que su traducción literal es: “…mujer temerosa…” (I. Reyes Martín, 2011: 402). Podríamos plantearnos que, a pesar de que las fuentes etnohistóricas coinciden en que se trataba de un hombre, fuese, en realidad, una mujer.

Igualmente, no es descabellado suponer que tuviese inclinaciones homosexuales puesto que, en lengua amazigh, la variante “temia…” (I. Reyes Martín, 2011: 401) tiene, precisamente, ese significado. No obstante, lo más probable es que fuese un varón cuyas dotes de mando eran poco enérgicas, puesto que Temiaba, en sentido figurativo, también se puede traducir como una persona “…pusilánime.” (I. Reyes Martín, 2011: 402).

Por esta misma razón, no es de extrañar que en las tareas de gobierno se dejase aconsejar por otro benahoarita, llamado Autinmara quien, en realidad, llevaba todo el peso del control del cantón, tal y como se desprende de la cita textual del primer párrafo. Autinmara, calificado de valiente, se puede traducir como “…hijo de los reconocimientos.” (I. Reyes Martín, 2011: 106-107). Este nombre, quizás, alude al beneplácito que su labor tenía entre la población benahoarita moradora del cantón de Tagaragre.

Parte occidental del cantón de Tagaragre desde el Mirador de La Lomadita (Gallegos). Foto: Jorge Pais Pais

La conquista de Benahoare no fue tan sencilla como, generalmente, se suele creer. Incluso, se produjeron una serie de rebeliones tras la captura de Tanausú en la Fuente del Pino (Barranco del Riachuelo. El Paso). Y esta gran rebelión se produjo entre la población benahoarita del cantón de Tagaragre:

Los palmeros, como vieron al capitán Alonso de Lugo fuera de la isla, levantáronse más de trescientos palmeros, los cuales hacían mucho daño. De esto fue avisado Alonso de Lugo, que estaba en Tenerife; y, por no dejar de proseguir la empresa comenzada, mandó por capitán de la isla de La Palma, para que la quietase, a Diego Rodríguez de Talavera, hombre plático y cursado en la guerra y conocido de los palmeros. El cual, venido que fue a La Palma con treinta soldados, recogió alguna gente y amigos que se juntaron, y con ellos, después de algunos reencuentros que tuvo, los desbarató, aunque le costó algunos soldados que le mataron, y muchos heridos. Pero al fin, con su industria, los tornó a quietar, y puso la isla en paz y sosiego, haciendo en los alzados castigo ejemplar, con el cual estuvieron siempre leales y obedientes.” (J. Abreu Galindo, 1977: 288-289).

De la cita textual del párrafo anterior podemos extraer una serie de conclusiones sumamente interesantes. El capitán Diego Rodríguez de Talavera desembarcó en el espigón rocoso que, a partir de ese momento, paso a llamarse Puerto o Porís de Talavera, topónimo que se ha mantenido hasta nuestros días.

Cabe suponer que este lugar fue el escogido para tomar tierra porque en esta zona, del primitivo cantón de Tagaragre, se encontraba el núcleo de la rebelión o, cuando menos, se habían concentrado en este punto de Benahoare, bastante alejado de los principales núcleos de población del este y oeste.

Este aislamiento y, seguramente, la quebrada orografía, así como los densos bosques de laurisilva que, prácticamente, llegaban hasta la orilla del mar, convencieron a los insurgentes de que se trataba del lugar ideal para enfrentarse al ejército invasor. Y, como señala la fuente bibliográfica, el sometimiento de los rebeldes no fue un paseo y tuvieron lugar una serie de enfrentamientos con numerosos muertos y heridos, por ambos bandos, aunque el resultado final ya se conocía de antemano ante la superioridad armamentística de las huestes castellanas.

Porís-Puerto de Talavera. (Foto: Jorge Pais Pais)

Las prospecciones superficiales realizadas durante la elaboración de la carta arqueológica de Tagaragre, actual Barlovento, nos indican que fue una demarcación territorial que soportó un denso poblamiento aborigen, desde las primeras oleadas, en torno al siglo II, hasta finales del siglo XV. Así lo indica la presencia de fragmentos de cerámicas de todas las fases, desde la I (más antigua) a la IVb, que se hacía cuando llegan los conquistadores castellanos.

La vida, en esta parte de Benahoare, no fue sencilla puesto que la mayor parte del territorio estaba cubierto por densos bosques de laurisilva y su relieve está surcado por enormes barrancos de laderas muy verticales y difícil tránsito. No obstante, contaban con uno de los recursos naturales más preciados, cual era la abundancia de agua en forma de fuentes, manantiales (Roque de Los Árboles. Gallegos) y, muy posiblemente, escorrentías casi permanentes.

Los asentamientos se concentraban en las numerosas cavidades naturales que se abren en las laderas de barrancos y barranqueras hasta una cota altitudinal que, raramente, superaba los 300-400 metros, puesto que la frondosidad del monte y la intensa humedad ambiental hacían muy complicada la vida cotidiana.

Desgraciadamente, tras la conquista de Benahoare en 1493, las zonas de costas y medianías en las que vivió la población aborigen acogieron los asentamientos históricos. Los lomos y llanadas fueron intensamente roturados, las laderas de los barrancos abancaladas y el monte “rosado”.

Esta gran modificación del territorio tuvo, evidentemente, grandes consecuencias en la integridad y conservación de su rico y variado patrimonio arqueológico. Así, por ejemplo, las cavidades naturales fueron intensamente reutilizadas hasta nuestros días como vivienda, “pajeros”, encerraderos de cabras, almacén, cuarto de aperos, etc.

Una costumbre muy habitual fue el uso del sedimento arqueológico como suelo agrícola en las vetas que se hicieron en las laderas de barrancos y barranqueras. Es habitual que muchas cuevas de habitación fuesen vaciadas, hasta llegar a la roca madre, de tal forma que los materiales prehispánicos (fragmentos de cerámica, piezas líticas, restos de fauna doméstica y malocológicos, etc.) “siembren” las vetas de cultivo. Así mismo, también se vaciaron los yacimientos funerarios conocidos como cuevas del polvo o del gofio.

Asentamiento en cuevas en el Topo del Hoyo (Montaña La Centinela. Oropesa) y laderas del barranco abancaladas. (Foto: Jorge Pais Pais)

Este tipo de transformación del territorio la encontramos en toda la orografía insular, aunque, bien es verdad, que en ningún lugar alcanzó la magnitud que en Barlovento. Esta modificación del relieve tan acentuada es una de las posibles causas, entre otras, de la escasez de estaciones de grabados rupestres que, en el estado actual de la investigación arqueológica, se conocen en el primitivo cantón de Tagaragre que, por otro lado, si son bastante abundantes en los pastizales de alta montaña en los bordes de la Caldera de Taburiente.

Ello no quiere decir, ni muchísimo menos, que no existan yacimientos arqueológicos sumamente interesantes en cuevas de habitación, enterramientos, petroglifos, conjuntos de canalillos y cazoletas, almogarenes, piletas marinas, amontonamientos de piedras, conjuntos pastoriles, abrigos y cabañas, etc. (F. J. Pais Pais, 2007).

Uno de los yacimientos arqueológicos funerarios más interesantes de La Palma fue localizado en Los Pedregales, caserío de La Cuesta, en un paraje conocido por La Mondina. El hallazgo se produjo el 30 de abril de 1894 y se descubrieron “…los huesos de tres seres humanos con sus sombreros de palma, al parecer encajados en cada calavera, con sus bastones de diferentes clases de madera junto á cada esqueleto y una bolsa de cuero y un pedazo de lienzo. Todo tendido horizontalmente debajo de un empedrado y sobre hojas de pino y otros árboles de nuestros montes perfectamente secas.” (F. J. Pais Pais, 2007: 323).

Finalmente, los denominados sombreros de palma que, en realidad, parecen tres cestos “…elaborados con haces de juncos dispuestos en espiral y unidos entre sí por la trama que se trabaja envolviendo el haz y al mismo tiempo parte del siguiente…” (E. Martín Rodríguez, 1992: 80). Del ajuar funerario y los restos humanos descritos anteriormente, sólo los cestos fueron entregados a la Sociedad La Cosmológica y, actualmente, forman parte de la exposición permanente del Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos).

Cesto de juncos trenzados descubierto en la necrópolis de La Mondia (la Cuesta. Barlovento). (Foto: Pedro Riverol-MAB)

También en el barrio de La Cuesta (Barlovento) se conoce otro yacimiento, conocido como Cueva de La Higuera, sumamente interesante para la arqueología de La Palma. Este yacimiento, a diferencia de la necrópolis de La Mondina, fue excavado, en diciembre de 1979, por Ernesto Martín Rodríguez (1979: 253-262).

Desgraciadamente, los materiales más llamativos e importantes fueron recogidos por particulares en el momento del hallazgo, de tal forma que estos objetos malacológicos, hoy depositados en el Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos de Aridane), fueron estudiados cuando ya habían sido descontextualizados, por lo que desconocemos datos tan interesantes como su posición, relación con los otros materiales, etc.

Entre las piezas más llamativas, sobre todo por su gran cantidad, destacan 63 colgantes, con un agujero de suspensión, realizados sobre conchas marinas, especialmente ostrones (Spondylus gaederopus), que recuerdan poderosamente al reciente al reciente hallazgo de una ofrenda ritual en el interior de un tubo volcánico en el Salto de Tigalate (Villa de Mazo).

Colgantes sobre conchas de ostrones descubiertos en la Cueva de La Higuera (Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)

En la Cueva de La Higuera también aparecieron otras piezas que, hoy en día, siguen siendo únicas para la arqueología palmera. Nos referimos a tres colgantes, de gran tamaño, realizados sobre marfil, lo cual plantea un dilema sobre el que sólo es posible plantear distintas hipótesis.

La presencia de estos objetos de adorno personal, aunque también podrían tener una funcionalidad mágico-religiosa (amuletos protectores) o suntuaria (símbolos de prestigio o poder), sólo puede explicarse por su traída desde su lugar de procedencia en el continente africano, donde si existe esta materia prima en animales salvajes, o, más probablemente, se recogieran en las playas de Benahoare tras el varamiento de algún tipo de cetáceo cuyas piezas dentarias son de este material.

Colgantes de marfil (Cueva de La Higuera. Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)

Los colgantes de conchas marinas, así como los de marfil, fueron recogidos en 1979 por los autores del hallazgo. Los resultados de la excavación arqueológica en la Cueva de La Higuera nunca han sido publicados. También sabemos que apareció una vasija entera de la fase IVb que, desde esa fecha, permaneció custodiada por José Luis Pérez Martín, quien decidió donarla al Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos de Aridane) a principios de 2017.

Es interesante destacar que, junto a esta vasija de barro, también se entregó una mandíbula y otros huesos humanos lo que otorga a este yacimiento mayor importancia, si cabe, puesto que desconocíamos su uso como depósito funerario.

Vasija de la Fase IVb descubierta en la Cueva de La Higuera. (Foto: Jorge Pais Pais)

Los límites territoriales del cantón de Tagaragre serían, prácticamente, los mismos que los del actual municipio de Barlovento. Así, la frontera con Adeyahamen (San Andrés y Sauces) estaría en el Barranco de La Herradura, mientras que con el bando de Tagalguen (Garafía) se encontraría en el gigantesco Barranco de Franceses, cuyo recorrido va desde la costa hasta su enorme cabecera en los bordes de la Caldera de Taburiente.

Bibliografía general

-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.

-ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).

-MARTÍN RODRÍGUEZ, E.: La Cueva de La Higuera. Nueva aportación a la prehistoria de la Isla de La Palma, Revista de Historia Canaria, XXXVII, (Santa Cruz de Tenerife), 1979, Págs. 253-262.

-MARTÍN RODRÍGUEZ, E.: La Palma y los auaritas, (Santa Cruz de Tenerife), 1992.

-PAIS PAIS, F. J.: El bando prehispánico de Tagaragre, (Madrid), 2007.

-REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

Fuente