[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VIII): Adeyahamen

19-12-2025

 Felipe Jorge Pais Pais (*)

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VIII): Adeyahamen

Adeyahamen, como su nombre indica, era muy rica en agua (manantiales, fuentes, goteos y rezumes) creando una riqueza que, aún hoy, sigue perviviendo

Según las fuentes etnohistóricas “El octavo señorío y término era Adeyahamen, que quiere decir ”debajo del agua“, porque sobre este término nacen las aguas de los ingenios de Los Sauces, que al presente se llama, hasta el término de Tagaragre; y de esta tierra era señor Bediesta (J. Abreu Galindo, 1977 268). Los especialistas en lengua amazigh dan por bueno el significado del topónimo Adeyahamen.

Panorámica del cantón de Adeyahamen desde Los Galguitos (Foto: Jorge Pais Pais).

El nombre de su capitán, Bediesta, era el mismo que para los dominios de Tagaragre (actual Garafía). Según Ignacio Reyes García, también se puede escribir “… Bedestra, Bediista, Bidiesta, Briesta …” (2011: 117), que se puede traducir como “… estatura esbelta …” (2011: 118). Este nombre ha desaparecido y sólo se ha conservado hasta nuestros días en el equipo de lucha canaria de San Andrés y Sauces. Diferente es el caso de Briesta con el que se conoce un barranco y una zona del término municipal de Garafía.

Adeyahamen, como su nombre indica, era muy rica en agua (manantiales, fuentes, goteos y rezumes) creando una riqueza que, aún hoy, sigue perviviendo. Tal es así que, cuando llegan los conquistadores castellanos a finales del siglo XV, sus dominios eran atravesados por una corriente de agua permanente: “Esta Isla de La Palma es falta de agua, porque solamente tiene tres arroyos de que hacer caudal: uno que sale de la Caldera, con el que se sirven dos ingenios de azúcar; el otro que va a la Villa de San Andrés, con que muelen otros dos ingenios de azúcar; y el tercero que viene a la ciudad de Santa Cruz y puerto principal, para servicio de los molinos y otras cosas necesarias a los vecinos…” (J. Abreu Galindo, 1977: 263).

Cascada de Los Tilos (Barranco del Agua) (Foto: Jorge Pais Pais)

La abundancia de este recurso natural fue, sin duda, uno de los parámetros esenciales para explicar la intensidad de poblamiento prehispánico de este cantón que, además, contaba con excelentes pastizales y una costa repleta de pescado y marisco (lapas, burgados, púrpuras, etc.).

Por otro lado, los tramos medios e inferiores de los barrancos y barranqueras contaban con innumerables cavidades naturales perfectamente protegidas contra las inclemencias del tiempo, de tal forma que fueron ocupadas como lugar de habitación y, en algunos casos, para depositar los restos, tras el fallecimiento, de sus seres queridos.

Los poblados más importantes los encontramos en los barrancos del Agua-Los Tilos, San Juan, Alén, etc. Desgraciadamente, la mayor parte de esos yacimientos han desaparecido o han sido profundamente alterados para crear vetas de cultivo de secano, hoy abandonadas, y convertidas en bancales, en los últimos cien años, para sembrar plataneras.

En algunas cavidades, conocidas como cuevas del polvo o del gofio, se aprovechaba el relleno arqueológico, especialmente durante la época de la postguerra civil española, como abono para los cultivos. Este nombre deriva del color blanquecino del sedimento prehispánico que, en realidad, no era otra cosa que huesos humanos desintegrados y convertidos en polvo debido al transcurrir del tiempo y los procesos erosivos.

Una de estas necrópolis se encontraba aguas debajo de la Cueva del Tendal, perviviendo su recuerdo en la toponimia del lugar, así como en la memoria de quienes extrajeron los restos para usarlos en los bancales que quedan al otro lado del Barranco de San Juan. Este tipo de situaciones fueron habituales en otros lugares de la Isla de La Palma.

Cueva del Polvo (Barranco de San Juan) y laderas abancaladas y sembradas de plataneras (Barranco de Alén) (Foto: Jorge Pais Pais).

Uno de los objetos más raros, curiosos e interesantes de la arqueología palmera son cuatro piezas de madera, popularmente conocidas como “croses” o “boomerangs” que aparecieron en sendos yacimientos funerarios de Los Guinchos (Breña Alta) y San Andrés y Sauces.

Se han dado infinidad de hipótesis sobre su significado: emblemas jerárquicos, símbolos de poder, armas, instrumentos musicales de entrechoque, hoces para segar (etc) (F. J. Pais Pais, 2020: 25). La información oral nos ha permitido recopilar datos sobre la ubicación de este yacimiento.

Se trataba de una cueva funeraria situada en la parte alta del acantilado, en la zona de San Andrés, que fue descubierta al sorribar las laderas de una pequeña barranquera que hoy está completamente cubierta por bancales de plataneras. La gran mayoría de los restos humanos se lanzaron directamente al mar y solo se recogieron estas piezas y algunos cráneos, hoy en paradero desconocido.

Boomerangs o crosses de madera procedentes de una necrópolis de San Andrés (Foto: Pedro Riberol-MAB)

En el cantón de Adeyahamen se encuentra el yacimiento arqueológico más importante de la antigua Benahoare para el conocimiento de la forma de vida de la población aborigen, cual es la Cueva del Tendal (Margen izquierda del Barranco de San Juan. Los Galguitos).

Se trata de una cavidad natural de que reúne unas magníficas condiciones de habitabilidad en cuanto a luminosidad, exposición y protección contra las inclemencias del tiempo. Estas características y la abundancia en restos benahoaritas superficiales llevaron a Ernesto Martín Rodríguez y Juan Francisco Navarro Mederos a plantear un interesante proyecto de investigación durante el cual se realizaron cinco campañas de excavación (1981, 1983, 1985, 1986 y 1987-88) que dejaron al descubierto una potente estratigrafía que supera los 7 metros de espesor en la parte izquierda de la cavidad (Área C).

Los fragmentos de cerámica, entre la fase I y la IIId, nos hablan de una ocupación continuada de unos 800 años, aproximadamente. Estos trabajos y el estudio de los materiales rescatados han permitido la realización, hasta el momento, de hasta cuatro tesis doctorales sobre ecología Cultural (Ernesto Martín Rodríguez), industria lítica (Amelia del Carmen Rodríguez Rodríguez), fauna doméstica (Felipe Jorge Pais Pais) e ictiofauna (Carmen Gloria Rodríguez Santana).

Excavando en el Área B de la Cueva del Tendal (Campaña 1983) (Foto: Ernesto Martín Rodríguez y Juan Francisco Navarro Mederos).

La Cueva del Tendal es una gigantesca cavidad natural que tiene 57 metros de anchura y una profundidad máxima de 11 metros en ambos extremos, que se reduce a 6 metros en la parte central. Se abre a apenas 8 metros por encima del cauce actual del barranco. Se sitúa sobre la cota altitudinal de los 150 metros y en la zona de transición entre los cardonales, los bosques termófilos y la laurisilva.

El yacimiento ha sido dividido en tres espacios claramente diferenciados: 1) El Área A ocupa la parte occidental y es un extenso escalón rocoso sin relleno arqueológico sobre el que se emplazaron las construcciones artificiales históricas. 2) El Área B se extiende por la zona intermedia de la cueva con una potencia estratigráfica que oscila entre los 0,70 y 1,40 metros. 3) El Área C se localiza en el extremo oriental de la cavidad. Alcanza una potencia estratigráfica que supera los 7 metros de espesor, identificándose 32 estratos naturales.

Gran parte de los sedimentos han desaparecido al utilizarse como abono en los canteros de plátanos aledaños.

Cueva del Tendal (Barranco de San Juan (Los Galguitos. San Andrés y Sauces) (Foto Pedro Riberol-MAB).

Las excavaciones arqueológicas en la Cueva del Tendal durante la década de los 80 del siglo XX aportaron una gran cantidad de información sobre la forma de vida de la población benahoarita.

Entre los datos más interesantes se encuentran, sin duda, la constatación de que sus moradores conocieron la agricultura, a pesar de que las fuentes etnográficas señalaban lo contrario, tras el hallazgo de numerosas semillas carbonizadas de trigo, cebada, lentejas y habas.

Igualmente, se comprobó la importancia de los recursos alimenticios de origen marino (pescado y marisco) a lo largo de todo el período de ocupación de la cavidad natural.

Por último, hay que destacar que este yacimiento fue habitado desde el primer momento en que estas gentes arribaron a Benahoare y que, además, vinieron para quedarse puesto que trajeron todos los animales esenciales para la supervivencia de los grupos humanos (cabras, ovejas y cochinos).

Entre los enigmas que aún no hemos podido resolver destaca el hecho de que la cueva fuese abandonada durante cientos de años, a lo largo de toda la fase cerámica IV, por razones desconocidas.

Granos carbonizados de trigo, cebada, lentejas y habas descubiertos en la Cueva del Tendal (Foto Juan Francisco Navarro Mederos y Ernesto Martín Rodríguez).

La zona arqueológica del Tendal está formada por un gran asentamiento benahoarita que se extiende por las laderas del Barranco de San Juan y el lomo, conocido como Cuchillete de San Juan, que lo separa del Barranco de Alén.

El conjunto está formado por 27 cuevas naturales de habitación, algunas de ellas de gran interés por sus potentes estratigrafías, un poblado de cabañas en la parte superior del interfluvio, tres yacimientos funerarios y una pequeña estación de grabados rupestres geométricos situada en las laderas de La Corujera.

Todos estos elementos son más que suficientes para la creación del Parque Arqueológico del Tendal que se abrió al público en 2018. Cuenta con un centro de visitantes en el que se hace un recorrido por los principales descubrimientos que se han producido durante las distintas campañas de excavación, así como una gran cantidad de piezas procedentes de hallazgos casuales en todo el municipio de San Andrés y Sauces.

Centro de visitantes del Parque Arqueológico del Tendal (Foto: Jorge Pais Pais).

El tramo medio del Barranco de San Juan, donde se sitúa la Cueva del Tendal, reúne unos condicionantes extraordinarios para crear un espacio visitable único en La Palma que sobresale por sus valores naturales (paisajísticos, geológicos, botánicos y faunísticos), formando parte del Parque Natural de Las Nieves, y patrimoniales, tanto arqueológicos (poblado de cuevas, asentamientos en cabañas, necrópolis y grabados rupestres) como etnográficos (varios hornos de tejas; cavidades reutilizadas como vivienda, goro y encerradero de ganado; fuentes; antiguos senderos; eras, etc.).

En la parte media-alta de la margen izquierda del barranco, justo encima de la Cueva del Tendal, nos encontramos con varios tubos volcánicos (Cueva Honda y El Jurao) que también fueron utilizados por la población benahoarita y que podrían ser perfectamente habilitados para su visita.

A ello hemos de añadir que en el Barranco de Alén se abre otra cavidad, accesible a través de un tubo volcánico que comunica este barranco y el de San Juan, conocida como Cueva de Los Milagros, que fue utilizada, hasta tiempos recientes, como suministradora de agua por los vecinos de Los Galguitos y Las Lomadas.

Además, no debemos olvidar que todos estos parajes están muy bien comunicados por una tupida red de veredas y senderos, hoy abandonados y en desuso, que permiten acceder a la parte alta del Cuchillete de San Juan y bajar hasta la desembocadura del barranco y enlazar con camino real de la costa que nos puede llevar hacia Puntallana o San Andrés.

Todos estos atractivos pueden convertir a la zona de El Tendal en uno de los parajes más atractivos de la Isla de La Palma.

Tubo volcánico de El Jurao que atraviesa el Cuchillete de San Juan y comunica los barrancos de San Juan y Alén (Foto: Jorge Pais Pais).

La Cueva del Tendal no ha desvelado aún, ni muchísimos menos, todos sus secretos. Por ello, se han vuelto a reiniciar las excavaciones arqueológicas en el centro y extremo izquierdo de la cavidad. Hasta el presente, se han llevado a cabo cuatro nuevas campañas (2021, 2022, 2024 y 2025) con resultados muy prometedores y de enorme interés, que ya han comenzado a apartar nueva y valiosa información sobre la cultura benahoarita.

Es importante reseñar que el equipo de investigadores está compuesto por personas que ya participaron en la primera etapa (Juan Francisco Navarro Mederos, Amelia del Carmen Rodríguez Rodríguez y Felipe Jorge Pais Pais) más la incorporación de nuevo personal científico capitaneados por Jonathan Santana y Jacob Morales.

En los trabajos de campo y de laboratorio participa un enorme equipo multidisciplinar de arqueólogos/as formados en las universidades de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria, Francia, Brasil, etc. La aplicación de nuevas metodologías de excavación y obtención de datos (datación, sedimentología, palinología, etc.) revolucionarán, a buen seguro, la información que, hasta el presente, ha proporcionado este yacimiento.


Equipo de excavación junto al corte estratigráfico del ‘Área B’ en la campaña de 2025 (Foto Jorge Pais Pais)

Bibliografía general

-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.

-ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).

-NAVARRO, J. F.; MARTÍN, E. y RODRÍGUEZ, A.: La primera etapa del programa de excavaciones en Cuevas de San Juan y su aportación a la diacronía en la prehistoria de La Palma, Investigaciones Arqueológicas en Canarias II, (Santa Cruz de Tenerife), 1990, Págs. 187-201.

-REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

*Felipe Jorge Pais Pais es doctor en Arqueología

Fuente

[Canarias}> El primer reloj público del Valle de Aridane

12-07-2021

María Victoria Hernández*

El primer reloj público del Valle de Aridane

Un reloj con más de 150 años de historia

A las doce del mediodía del 16 de mayo de 1852 tocó su primera hora el reloj público de la torre del templo de Nuestra Señora de los Remedios, Los Llanos de Aridane.

El reloj y su campana, fundida en 1848, ya se encontraba en 1849 en la hoy ciudad aridanense. En 1851 las dificultades técnicas para la instalación del reloj se habían superado.

El pleno de la corporación, el 3 de mayo de 1851, tiene conocimiento por Juan Camacho Pino apoderado de Francisco Fernández Taño “natural de este pueblo y vecino de la ciudad de La Habana, en la que hace ver que se halla completamente autorizado (…) para el aumento de la torre de la Parroquia y colocación del reloj que es donado a este pueblo». El ayuntamiento pleno acordó remitir el agradecimiento a Fernández Taño.

El 16 de mayo de 1852 se encontraban en lo más alto de la torre-fortaleza: Rafael Henríquez Rodríguez (1795-1868), director de la instalación, su hijo Manuel, el maestro Estanislao Duque, su hijo José y Zacarías Lorenzo Carballo, fundador del Casino Aridane.

Según Jaime Pérez García, quien fuera cronista oficial de Santa Cruz de La Palma, Rafael Henríquez Rodríguez fue un “Reputado artesano, destacó principalmente en la creación de relojes, verdaderas obras de colección por su originalidad y variedad de combinaciones, para los que hacía también todas las piezas necesarias”. Eran las 12 horas y en ese momento, por primera vez, tocó la hora el reloj de la torre.

Unos meses después, el 25 de septiembre, las actas plenarias recogen la entrega de las llaves del reloj, deben corresponder a las del pequeño cuarto que contiene la maquinaria en lo más alto de la torre: «En seguida, fueron presentadas por D. Domingo Santos Lorenzo, las llaves de reloj de esta Parroquia, según carta presentada por D. Juan Camacho Pino, ambos de esta vecindad, que este último es el encargado de D. Francisco Fernández Taño, natural de este pueblo y residente en la isla de Cuba a instancia de quien y por quien se fue remitido dicho reloj, y su campana…» (…) «y en este acto acordó la corporación se presente D. José Miguel de León, sacristán de esta parroquia, y estando presente se le nombró, y aceptó, el encargo y cuidado del expresado reloj, y dándole cuerda a su debido tiempo», así como el cuidado de las llaves y que nadie que él u otra persona que le represente pueda abrir la puerta ni entrar adentro donde se halla la máquina. Así mismo acuerdan establece 150 reales para los gastos que ocasionen el reloj anualmente.

Se convirtió en el primer reloj público del Valle de Aridane. Se recuerda que en días y noches de sosegada calma el sonido de su campana llegaba a los más alejados pagos del lugar. Su tañido marcaba las horas a las gentes orientando las labores campesinas a los vecinos que no contaban con un reloj de mano.

Marcaba cada día la hora el Ángelus, las 12 horas, e invitada a una oración mariana a la población. Durante unos 169 años ha prestado un servicio público necesario.

Relatan que una tarde-noche de tertulias en Cuba, añorando el terruño palmero, se vio la necesidad de adquirir un reloj de pared para ponerlo en la sacristía de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios.

En estas conversaciones de los promotores prevaleció la opinión del aridanense Celedonio Camacho Pino (1824-1890) quien opinaba que se debía comprar un gran reloj para instalarlo en la torre de la iglesia.

La sugerencia fue acogida con agrado y se formaron dos comisiones cubanas, en distintos lugares de la isla caribeña, con el fin de recaudar los fondos necesarios. Quedaron formadas por emigrantes aridanenses.

Una por Celedonio Camacho y Elías Santos y la otra por Domingo Santos y Antonio Carballo Fernández y como depositario de los fondos Francisco Fernández Taño (1795-1876).

Celedonio Camacho y Pino, por esos años con residencia en el municipio de Regla (Cuba), fue un destacado benefactor de Aridane y a su generosidad se debe la donación del retablo y de la bella imagen de Nuestra Señora de Regla entronizada en 1864, que se conservaba hasta el año 2008 que fue sustraída del templo. Suscriptor para la adquisición de una imprenta en Santa Cruz de La Palma (1863).

También se le debe la introducción en la isla del cultivo de algodón y de una máquina “calórica” (1867) para triturar granos, la segunda que se implantó en Canarias. Fundador, con otros, del Asilo de Mendicidad (1867).

Teniente del Regimiento de Milicias Disciplinarias de Caballería de La Habana (1865). En el padrón de viviendas de 1865 contaba con dos inmuebles en la calle Real de Los Llanos de Aridane.

De los hermanos aridanenses Elías y Domingo Santos Lorenzo sabemos que el primero era corresponsal del periódico palmero El Time en La Habana, y el segundo fue el padre del eminente médico y científico aridanense Elías Santos Abreu (1856-1937).

Domingo Santos fue uno, junto con su mujer Carolina Abreu, de los fundadores de la sociedad La Filarmónica (1858), hoy Banda Municipal de Música. Al menos desde 1865 contaba con una vivienda en la plaza Trasera, hoy plaza que lleva el nombre de su hijo Elías (1916) y en la que se encuentra una placa de mármol recordando la vivienda en que nació el recordado médico, científico, fotógrafo, escritor y músico.

Al aridanense Francisco Fernández Taño se le recuerda por su generosidad y padrino con sus paisanos en Cuba y en La Palma, por la creación de la empresa Hidráulica Aridane, por introducir la primera imprenta en la isla y por su importante aportación para la adquisición del reloj, como diremos. Por esos años contaba con dos viviendas en la calle Trasera, que hoy lleva su nombre.

Al abogado Antonio Carballo Fernández, sobrino y uno de los herederos de Fernández Taño, se le recuerda por haber remitido desde Cuba plantones de laureles de indias y palmas reales para “hermosear” la actual plaza de España de Los Llanos de Aridane, laureles que hoy son uno de los signos de identidad y orgullo de la ciudad.

Fue el primer presidente de la empresa hidráulica Aridane y fundador de la orquesta La Filarmónica (1858), hoy Banda Municipal y compositor de algunas piezas.

El fin estaba decidido. Había que dotar a la antigua torre-fortaleza de la iglesia del pueblo natal de un potente reloj con su campana. El eje económico-social y solidario entre Cuba-La Palma se puso, una vez más, en marcha.

En un artículo del que fuera cronista oficial de Los Llanos de Aridane Pedro Hernández y Hernández (1910-2001) titulado “Un reloj cumple 100 años”, publicado en 1953 en la revista Selecciones Anaga, y también en Diario de Avisos el 23 y 26 de mayo de 1952, recordando el centenario dice: “Hemos tenido a la vista un antiguo documento de la época, en el que se detallan las cuentas del reloj y la campana.

Las mismas comienzan el 5 de julio de 1849 y terminan el 25 de abril de 1852. El importe del reloj fue de $ 550 y el de la campana de $ 279 y ½. El efectivo remitido para las obras de la torre y la colocación, más los derechos pagados, fue de $ 517´4.

Entre otros se insertan los gastos tenidos en 301 libras de plomo, 33 libras de zinc, el grabado de la campana y una entrega en efectivo a don Nicolás de las Casas para los derechos en Santa Cruz por conducciones.

La suma recaudada por los señores Carballo y Santos, fue de $ 313´5 y por don Celedonio Camacho de $ 167´7. A esta suscripción contribuyó don Francisco Fernández Taño con la cantidad de $ 102. El total recaudado fue, pues, de $ 585´2, que era lo que se creyó en principio que ascenderían los gastos totales”.

La suma total de gastos fue de “$ mil 472 y ½”, la diferencia fue asumida en su totalidad por Francisco Fernández Taño que correspondió, concretamente, a los gastos de la adquisición de la campana, la colocación de la misma y del reloj, en la torre.

La campana “pesaba 34 arrobas y 22 libras, y el badajo para la misma, una arroba y 4 y ½ libras”. La campana cuenta con una inscripción que dice: “Es propiedad de don Francisco Taño-1848- He hizo Francisco Lacambra-En Barcelona.”.

En el Archivo provincial de Santa Cruz de Tenerife, en la sección de Hacienda, consta que en el año 1849 Francisco Fernández Taño registraba la entrada a La Palma de una caja con un reloj y una campana con 34 arrobas remitida desde La Habana.

Se trata sin duda de nuestro reloj y su correspondiente campana. Curiosamente la campana, hecha en Barcelona, cruzó el océano Atlántico dos veces hasta llegar a su lugar sin retorno, Los Llanos de Aridane.

La empresa Francisco Lacambra continuaba teniendo una fundición a finales del siglo XIX en la zona industrial de la Barceloneta, Barcelona.

La torre-fortaleza de la iglesia del siglo XVII construida bajo la dirección del aridanense Matías Rodríguez (1633-1693), que ostentaba el cargo de alcalde de oficio de pedrero en la Isla, necesitaba realizar obras para la instalación del reloj.

Por esos años regentaba la parroquia el sacerdote Miguel Febles y solicita al Obispado de Tenerife la preceptiva licencia para “levantar dicha torre una cuarta parte más alta” para poder colocar la maquinaria y el reloj. La autorización fue concedida por el Vicario Capitular, Provisor y Gobernador Eclesiástico, Morales Guedes y la obra se ejecutó.

Según recoge Pedro Hernández, en el artículo referido, Francisco Fernández Taño dispuso que el balance de ingresos y gastos se imprimieran en papel para dar cuenta a los donantes de la suscrición voluntaria abierta en Cuba.

En total fueron unas 123 personas que colaboraron entre los que se encontraban: el sacerdote Francisco Llopiz; Pedro Alburu; Vicente Noreña; Federico Escouber; la condesa de Alcoy; la condesa de Fernandina; la condesa de O´Reilly; los licenciados Manuel Galdós, Domingo León y Mora; Miguel Gordillo; el conde de Cañongo, el marqués de Arcos; el escribano de guerra Lorenzo Laprazábal; el canario y capitán Manuel Verdugo; el cónsul de Cerdeña Carlos Ruga; y los doctores Le-Riverend y Pablo Humanes, entre otros.

El reloj fue donado al municipio y es el Ayuntamiento quien asume los gastos de mantenimiento. El primer “relojero” fue José Miguel de León, sacristán, quien recibe el pago por el Ayuntamiento de su sueldo como encargado del reloj público «desde el 1 de julio de 1864 a fin de febrero de 1865» que cesó de su cargo.

En el mes siguiente figura con este mismo cargo Ruperto Pérez Felipe. En 1866 continúa figurando encargado del mantenimiento del reloj público Ruperto Pérez con un salario de 15 escudos anuales y en los ejercicios económicos 1868-1869 continuaba.

En 1873 se le hacen pagos a Melquíades Pérez Felipe por «componer, limpiar y pintar el reloj público de esta villa». En 1875 aparece Eloy Díaz Acosta como encargado del reloj público de Aridane.

Ya en el siglo XX, 1911, figura Fernando Hernández con un pago de 15 pesetas por arreglo del reloj público de la torre de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. En 1918 se hacen pagos a Nereo Martín Pérez «como encargado del reloj durante 1918″, con una retribución municipal de 25 pesetas anuales.

En 1921 continúa Nereo Martín “por su sueldo como encargado del reloj público, correspondiente al pasado año económico de 1920-21». Ya en los años 50 y 60 el mantenimiento estuvo a cargo del relojero local José González (a. el conejo)

El reloj de la torre de los Remedios, aunque de titularidad pública municipal, en las últimas décadas ha sido asumido su mantenimiento por la iglesia con la colaboración, en algunos casos, del Ayuntamiento.

En el año 2002, coincidiendo con el 150 aniversario de su entrada en funcionamiento, propuse y colaboré con el Ayuntamiento el descubrir una placa conmemorativa, integrada en el pavimento de la plaza con dirección a la torre, en la que lee escuetamente su historia y en el epílogo recoge: “El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane recuerda, transcurridos 150 años, a los emigrantes que desde Cuba, y mediante suscripción popular, hicieron posible la adquisición e instalación del reloj que ha acompañado la vida de la ciudad”.

Además, el Ayuntamiento publicó una monografía-folleto con texto de mi persona, hoy totalmente agotado, relatando las vicisitudes del reloj.

El viejo reloj se fue cansando de marcar las 24 horas de cada día y años tras año, y un día paró. Intentos de ponerlo en marcha no le faltaron, entre ellos los del párroco Marino Sicilia (1927-2012) y la Unión de Radioaficionados Aridane, entre otros. Muchos fueron los que con ilusión lo ponían en marcha y le daban cuerda semana tras semana.

Hoy funciona ayudado del empuje de una moderna maquinaria electrónica y los aridanenses hemos recuperado, al menos, el sonido bronco y al mismo tiempo dulzón e inconfundible de su campana, memoria de nuestra niñez.

Emociona pensar que compartimos con cada campanada de las horas, el mismo sonido, la misma llamada, el mismo recordatorio y la misma música solemne que escucharon nuestros antepasados.

Mentalmente las vamos contando una a una. Para ellos fue una gran novedad y para nosotros el toque amable y cotidiano de nuestro deambular por Aridane. Que lo siga siendo.

Como dijera de nuestro viejo reloj el poeta aridanense Pedro Hernández (1910-2001) “ha venido marcando las horas dulces y las horas amargas. […] con voces remotas de ayer y mañana. Voces de risa y llanto”.

(*) María Victoria Hernández es cronista oficial de Los Llanos de Aridane

[Canarias}> La palabra ‘queque’ ¿viene del inglés cake? ¿es correcto utilizarla?

11-12-2025

Es, efectivamente, palabra procedente del inglés cake. Por supuesto, es correcto utilizarla, entre otras razones porque no significa exactamente lo mismo que pastel o bizcocho, voces que usted considera sinónimas.

Queque en el español de Canarias, según el Diccionario básico de canarismos, de la Academia Canaria de la Lengua, hace referencia a una «Masa compuesta de la flor de la harina, huevo, mantequilla y azúcar, con pasas y almendras, que se hace de diferentes formas y tamaños y se cuece al horno».

En otras islas, se refiere a una pasta similar, aunque sin pasas ni almendras, o, incluso, a un tipo de galleta dura que lleva, además, aceite y matalahúva.

Fuente

[Canarias}> El origen de las papas arrugadas

01-12-2025

José Antonio Felipe

El origen de las papas arrugadas

Las papas arrugadas son uno de los platos más tradicionales de la cocina canaria. Su sencillez hace que puedan ser preparadas por cualquier persona, lo que las convierte, además, en un alimento muy versátil.

Las papas arrugadas se hacían con la menudencia que quedaba tirada en los campos después de recoger la cosecha de papas. Eran papas nuevas y chicas que se cosechaban al final y se usaban para sancocharlas con cáscara.

El origen de esta peculiar manera de cocer las papas está ligado a las costumbres de los mariantes, campesinos de las medianías que se desplazaban cada verano hasta la costa después de terminar la cosecha. Durante ese periodo vivían en campamentos improvisados mientras se dedicaban a la pesca, a la recolección de marisco y a obtener sal en los cocederos naturales.

La papa, por su facilidad de conservación y transporte, se convirtió en el alimento principal junto con el gofio. En muchos casos, paro los mariantes era prácticamente su única fuente de carbohidratos durante la estancia junto al mar. Pero en estas zonas costeras el acceso al agua dulce era escaso, por lo que comenzaron a cocer las papas directamente en agua de mar. Mantener la piel resultaba especialmente práctico: el tubérculo absorbía sólo el punto justo de sal.

El procedimiento era tan sencillo como eficaz. Los mariantes introducían las papas en un caldero con agua salada y lo colocaban sobre brasas mientras continuaban con sus tareas. La cocción lenta hacía que el agua se evaporara, dejando al descubierto unas papas tiernas, secas y con esa fina película blanca de sal que hoy sigue siendo el sello distintivo de las verdaderas papas arrugadas.

Fuente

[Canarias}> Origen y significado de la voz ‘sereto’

20-11-2025

 ¿Podría proporcionar información sobre el origen y significado de la voz ‘sereto’?

El Diccionario básico de canarismos, de la Academia Canaria de la Lengua, define la voz sereto como «Caja hecha de tablillas, de boca más ancha que el fondo, destinada a empaquetar fruta, principalmente tomates para la exportación».

Se localiza en la provincia oriental del Archipiélago (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria). En las islas de Tenerife y La Gomera se emplea la forma sereta con el mismo significado.

El Diccionario de la Real Academia Española se concibe como un diccionario general de nuestra lengua, que sólo da entrada a un número muy limitado de voces propias de las distintas variedades dialectales que la conforman.

Esta carencia la suplen los diccionarios dialectales, integrales o diferenciales, que, como su nombre indica, recogen las voces específicas que se usan en una determinada variedad regional.

En nuestro caso, los diccionarios de canarismos dan entrada a voces como sereto, por la que se pregunta, que los diccionarios generales de español no han estimado conveniente incluir.

Palabras nuestras

embucharse

  1. prnl. Tragarse el pez el anzuelo. Con esos anzuelitos chicos, es fácil que se te embuche el pescado.
  2. prnl. No querer alguien hablar o decir algo que conoce. Ese hombre es muy reservado, se lo embucha todo.
  3. prnl. Hi. Tomar alguien ilegítimamente para sí una cosa. Lo menos que puede hacer es devolver todo lo que se embuchó.

 Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)
  • Tf: Tenerife

Fuente

[Canarias}> El rey de la oscuridad que secuestró al Dios del sol: así es la leyenda que ‘esconde’ el Teide

17-11-2025

El rey de la oscuridad que secuestró al ‘Dios del sol’: así es la leyenda que ‘esconde’ el Teide

La mitología guanche cuenta que un personaje maligno fue encerrado bajo el volcán

El Parque Nacional del Teide es una joya natural que recibe cada año a millones de personas. Su belleza infinita hace que sea uno de los puntos de la isla más fotografiados. Sin embargo, no todos conocen la tenebrosa historia que esconde bajo sus «entrañas».

Parque Nacional del Teide. / E. D.

Una historia protagonizada por Guayota, un personaje maligno que forma parte de una de las leyendas más populares de la Isla. Pero, para adentrarnos en ella tenemos que remontarnos a la época de los guanches, quienes habitaron la Isla antes de la Conquista.

Así, Guayota surgió de sus creencias y ha llegado hasta nuestros días gracias a las fuentes escritas de los primeros historiadores y cronistas de la Isla.

Creencias guanches

Según las creencias guanches, Guayota era un demonio que vivía en el interior del volcán del Teide, que recibía el nombre de Echeyde. De hecho, este nombre significaba significa “morada de Guayota, el Maligno”.

Cuenta la leyenda que, un día, Guayota decidió secuestrar a Magec, el ‘Dios del sol’, por lo que el mundo quedó en una profunda oscuridad. Para revertir esta situación, los guanches pidieron ayuda a Achamán, el ‘Dios supremo del cielo’, quien se enfrentó a Guayota, liberó a Magec y devolvió la luz.

Según la mitología guanche, Achamán encerró a Guayota en el interior del Teide y taponó la salida añadiendo el último cono que corona el volcán, de color blanquecino y que es conocido como Pan de Azúcar.

Erupciones

Pero esta leyenda no queda ahí, cuando el Teide entraba en erupción, los guanches encendían hogueras para espantar al demonio. Aunque hay otra versión, que lo hacían por si Guayota salía al exterior, entendiera que seguía en el infierno.

Fuente

[Canarias}> De Tenerife a fundar São Paulo y Río de Janeiro: así es la increíble historia del misionero de La Laguna

16-11-2025

Helena Ros

De Tenerife a fundar São Paulo y Río de Janeiro: así es la increíble historia del misionero de La Laguna

El lagunero que viajo al otro lado del Atlántico para fundar dos de las ciudades más importantes del mundo

José de Anchieta nació en San Cristóbal de La Laguna en 1534, en una familia de origen vasco-portugués. A los 14 años se trasladó a Portugal para estudiar en la Universidad de Coímbra, donde destacó por su inteligencia, su espíritu humanista y su pasión por la literatura.

Con apenas 18 años, ingresó en la Compañía de Jesús, y dos años después viajó como misionero a Brasil, donde comenzaría una de las aventuras más transcendentales de la historia de la evangelización en América.

Fundador de São Paulo y Río de Janeiro

En 1533, Anchieta llegó a Piratininga, donde fundó un colegio para enseñar a los niños indígenas y redactó una cartilla en lengua tupí. Años más tarde, participó en la fundación de São Paulo y colaboró en la construcción del primer hospital y colegio de Río de Janeiro.

Además de misionero, fue poeta, dramaturgo, lingüista y defensor de los pueblos indígenas, oponiéndose al maltrato de los colonizadores portugueses.

Su talento literario lo llevó a escribir poemas y obras teatrales en latín, portugués, castellano y tupí, y a redactar la primera gramática en la lengua tupí, publicada en Coímbra en 1595.

Un legado cultural

El misionero falleció el 9 de junio de 1597, en el municipio brasileño de Anchieta, el cual lleva su nombre. Su funeral congregó a miles de indígenas, mostrando un profundo respeto.

En 2014, fue canonizado por el papa Francisco y hoy es reconocido como compatrono de Brasil, junto a Nuestra Señora de la Concepción Aparecido.

Cada 9 de junio, el país celebra el Día Nacional de Anchieta, en honor a su figura y su papel como apóstol de Brasil.

Un símbolo en Tenerife

En su ciudad natal, La Laguna, su espíritu sigue muy presente. Se conserva su casa familiar como un museo, y su nombre aparece en centros educativos, fundaciones, asociaciones y calles.

Uno de los símbolos más reconocidos es la estatua Padre Anchieta, una figura de bronce de cinco metros de altura que lo representa como peregrino y que ahora se encuentra en la plaza de la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna.

Estatua de San José de Anchieta. / María Pisaca

En Santa Cruz de Tenerife, también cuenta con una parroquia y una calle que recuerdan su legado.

Un tinerfeño con recuerdo eterno

Más de cinco siglos después, José de Anchieta continúan siendo un ejemplo para los tinerfeños. Su legado en dos de las ciudades más importantes del mundo convierte al misionero lagunero en uno de los canarios más influyentes de la historia universal.

Fuente

[Canarias}> ¿Trancar, en su sentido de ‛cerrar’, significa en Canarias algo diferente que en la Península?

05-11-2025

¿Trancar, en su sentido de ‛cerrar’, significa en Canarias algo diferente que en la Península?

El Diccionario de la Real Academia Española define el verbo trancar, en su primera acepción, como «Cerrar una puerta con una tranca o un cerrojo». Sin embargo, en Canarias, por extensión, nuestra palabra ha adquirido un nuevo significado: ‛cerrar con llave’.

Desaparecido prácticamente el procedimiento de cerrar con una tranca, sentido primitivo de trancar, la voz ha pasado a tener en nuestro Archipiélago (y seguramente en otras latitudes hispanohablantes) una acepción más general.

Esto sucede en la lengua muy a menudo: en Hispanoamérica, carro pasó de su sentido inicial a ‛vehículo automóvil’; la tapa, de significar trozo de embutido que se ponía «tapando» la copa de bebida alcohólica, ha pasado a ‛pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida’.

En definitiva, que hay que tomar como una circunstancia enteramente natural el hecho de que, aun dentro de una misma lengua (incluso entre zonas cercanas), haya diferencias dialectales o regionales que afecten a palabras o expresiones.

Palabras nuestras

embostar

  1. Ensuciar con bosta. U. m. c. prnl. Se metió en la cuadra, y se embostó los zapatos.
  2. Ensuciar, enlodar, pringar. U. m. c. prnl. Estuvo arreglando el coche, y se embostó toda la ropa.
  • prnl. Hartarse, comer hasta la saciedad. Cada vez que iba a la dulcería con el abuelo, se embostaba.
  • prnl. Ganar o conseguir gran cantidad de dinero, forrarse. Con la venta de aquellos terrenos, los herederos se embostaron de mala manera.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)

Fuente

[Canarias}> Poyo está bien dicho en Canarias

23-10-2025

José Antonio Felipe

Poyo está bien dicho en Canarias, aunque es una palabra que se está perdiendo

El poyo de la cocina es algo que «no tienen» en el resto del Estado

Muchas personas al leer poyo creen que se trata de un error, que realmente queremos referirnos a pollo, pero nada más lejos de la realidad en Canarias. Es cierto que en la Península también existe la palabra poyo, aunque con un significado diferente al de las Islas.

En el resto del Estado, poyo es, según la definición de la Real Academia de la Lengua (RAE), una “especie de pilón rectangular relleno de tierra en el que se plantan flores. Suele delimitar el patio al que da la cocina“, pero en Canarias tiene otro significado.

Cuando en las Islas nos referimos a poyo lo estamos haciendo a una “repisa de cemento, granito u otro material, que sirve, en la cocina, para preparar la comida” o, como refleja la Academia Canaria de la Lengua, una “obra de albañilería que consiste en una repisa de cemento, granito u otro material, que generalmente va colocada entre el fregadero y el hornillo de la cocina”.

Es decir, en Canarias decimos poyo a lo que en la Península se referien como encimera.

Fuente