[LE}> Alternativas en español a «royalty»

El término royalty es un anglicismo innecesario y puede sustituirse por equivalentes en español como regalía, canon o derechos de autor, entre otros.

Uso no recomendado

  • Los desafíos de la entrega del royalty minero a municipalidades.
  • Spotify revela por primera vez cuánto generan los artistas españoles en royalties.
  • ¿Hay que pagar un royalty para poder usar esta marca?

Uso recomendado

  • Los desafíos de la entrega de la regalía minera a municipalidades.
  • Spotify revela por primera vez cuánto generan los artistas españoles en derechos de autor.
  • ¿Hay que pagar un canon para poder usar esta marca?

Según el Diccionario panhispánico de dudas, el término royalty designa la ‘cantidad que se paga al propietario de un derecho a cambio del permiso para ejercerlo’, concepto para el que en español existen términos como regalía o canon.

También hace referencia al ‘dinero que debe percibir el autor de una obra artística o el titular de una patente a cambio del permiso para su explotación comercial’; en este caso, es preferible optar por las expresiones derechos de autor, de autoría, de patente, de reproducción, etc.

Se recuerda que, si se quiere emplear este extranjerismo, tanto en singular como en plural, en un texto en español, lo recomendable es señalarlo en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.

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[FP}> Orgullo de padre: “Un beso antes de dormir” y “Un cuento antes de dormir”, dos exitosos libros ilustrados por mi hija Alicia

08-07-2024

Carlos M. Padrón

Por los buenos resultados de “Un beso antes de dormir”—del que en 2012 publiqué aquí la reseña Padronel donde también están los enlaces para comprarlo en Amazon-España y Amazon-USA—, a Alicia, con ya 26 libros publicados, le fue encargada la ilustración de este otro libro, secuela del anterior, titulado “Un cuento antes de dormir”

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Y éste, al igual que el de “Un beso antes de dormir”, fue publicado en España y, también al igual que el del beso, puede adquirirse en AMAZON-ESPAÑA y en AMAZON-USA y, para más imágenes, ver esto ver algo por Instagram

[Canarias}> Los primeros pobladores canarios fueron bereberes que llegaron en el siglo I d.C.

01-07-2024

Los primeros pobladores canarios fueron bereberes que llegaron en el siglo I d.C.

Los pueblos bereberes del norte de África llegaron a Canarias en el siglo I después de Cristo, muy poco después de que los romanos descubrieran las islas, pero no como deportados o esclavos, sino en una colonización en toda regla que se expandió a todo el archipiélago en una misma oleada.

¿Quiénes fueron los primeros navegantes en descubrir Canarias en la Antigüedad: los fenicios, los cartagineses, los romanos…? ¿Se asentaron en las islas o sólo estuvieron de paso? ¿Cuándo llegaron los bereberes cuya herencia genética está en el ADN de los antiguos canarios? ¿Arribaron estos por propia iniciativa o a la fuerza?.

Son preguntas sobre las que lleva décadas girando el debate científico sobre la primera población de Canarias y sobre el origen de los pueblos que los navegantes europeos se encontraron en todas sus islas cuando las «redescubrieron» al final de la Edad Media.

Trece investigadores de las universidades de Las Palmas de Gran Canaria, La Laguna y Linköping (Suecia) publican este lunes en ‘PNAS’, la revista la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, una amplia revisión de las dataciones de carbono 14 en las que basa la cronología cómo fue el primer poblamiento de Canarias.

El sesgo de los restos de carbón y las conchas marinas

Sus autores repasan todos los vestigios que soportan esas dataciones para descartar aquéllos que no pueden atribuirse sin duda a la presencia del hombre (por ejemplo, restos de carbón que quizás proceden de un incendio natural) y, sobre todo, para examinarlos de nuevo a la luz de criterios de «higiene cronométrica».

Pues no es lo mismo datar la madera procedente de un árbol que podía tener ya cientos de años cuando el hombre lo usó en una construcción o para encender fuego, que hacerlo con los restos de un ser vivo de vida corta o muy corta, como un grano de cereal o con los restos de una cabra encontrados en un yacimiento arqueológico.

Y algo parecido sucede con las conchas o los restos marinos que con frecuencia se han usado para datar la presencia humana en Canarias: los océanos absorben tanta cantidad de carbono presente desde hace siglos en la atmósfera, que si hoy se datara con C14 una sardina recién pescada, la prueba diría que tiene 400 años, explica a EFE el autor principal del artículo, Jonathan Santana, de la ULPGC.

Eliminando de la ecuación esos sesgos temporales y todo vestigio dudoso, este equipo de la ULPGC y la ULL subraya que queda claro que las Islas Canarias no fueron colonizadas por el hombre en el primer milenio antes de Cristo, como aún defienden algunos autores.

Fue ya en la Era Común y con estos años de llegada según el registro arqueológico: Lanzarote, entre el año 70 y el 240; Tenerife, entre el 155 y el 385; El Hierro, entre el 170 y el 330; La Palma, entre el 245 y el 430; Fuerteventura, entre el 270 y el 525; La Gomera, entre el 275 y el 405; y Gran Canaria, entre el 490 y el 530.

La presencia romana y bereber se solapa en el siglo I

El inicio de esa secuencia se solapa ligeramente con la presencia romana acreditada en el Islote de Lobos, que se extiende desde el siglo I antes de Cristo hasta el I de la Era Común. ¿Llegó Roma a colonizar las islas o sólo explotó puntualmente sus recursos?

«Eso es aún materia de debate. Algunos investigadores argumentan que establecieron un punto de partida de colonización a base de trasladar al archipiélago comunidades bereberes, en especial para explotar sus riquezas naturales costeras.

Una interpretación alternativa de las narrativas clásicas (como la crónica normanda ‘Le Canarien’ del siglo XV) apunta a que los romanos deportaron a Canarias a rebeldes bereberes del Norte de África como forma de castigo», plantean los autores de este trabajo.

Sin embargo, ni los historiadores romanos ni el registro arqueológico aportan prueba de esas dos teorías (y mucho menos aún de una llegada previa fenicia o púnica a Canarias).

Los autores de este trabajo reconocen que no se puede descartar que la expansión de Roma en el siglo I empujara a los pueblos del Noroeste de África a emigrar hacia unas islas que están a 100 kilómetros de distancia del continente, pero, si fue así, subrayan, emprendieron esa empresa por propia iniciativa.

Es decir, no llegaron como exiliados ni esclavos, sino como colonos y en una oleada muy extensa en sus inicios, como prueba el sustrato genético común de los pueblos aborígenes que los castellanos se encontraron 1.300 años después durante la conquista.

Creen que fue así, explica Jonathan Santana, porque, una vez que pisaron Lanzarote —la isla a la que llega casi de forma natural cualquier navegante que provenga del norte, como ocurrió siglos después con los europeos—, no se conformaron con quedarse en ella, sino que «no pararon» hasta asentarse en todas.

Lo hicieron, además, con un plan predefinido, como denota que llevaran semillas de varios tipos de cereal, de legumbres y árboles frutales, como el higo o ganado doméstico, como cabras, ovejas y cerdos que garantizaban su supervivencia en unas islas que, por lo demás, sólo les ofrecían tierra cultivable, agua y pesca.

¿Navegaban?

¿En qué se basa entonces la teoría de la llegada forzada? En la constatación de que, una vez que tomaron todo el archipiélago, se quedaron aislados durante siglos, sin comunicación entre islas hasta el regreso de los navegantes europeos al final de la Edad Media (s. XIV).

Los defensores de la tesis de la deportación o la esclavitud sostienen que probablemente los antiguos canarios no sabían navegar y que, por eso, su llegada a Canarias «necesita» de los romanos.

«En el fondo, toda esa tesis es muy eurocéntrica», responde Jonathan Santana, que se pregunta si acaso los bereberes eran un pueblo asentado en una larga fachada marítima, pero incapaz de desarrollar una tecnología extendida desde antiguo por todo el mundo.

Los firmantes de este artículo lo ven muy improbable: están seguros de que sí navegaban y no les extrañaría que, si supieron de la existencia de las Islas Afortunadas, seguramente por Roma (Plinio el Viejo las cita ya con ese nombre en el s. I), quisieran ir a ellas.

Entonces, ¿por qué dejaron de navegar, por qué se quedaron aislados? Santana reconoce que aún no se sabe a ciencia cierta, pero apunta dos ideas: primero, en la antigüedad, sólo se navegaba cuando era estrictamente necesario, cuando la ganancia esperada compensaba el peligro de perderse o naufragar; segundo, en eso los canarios no fueron únicos: también los aborígenes de Hawái perdieron el contacto con el resto de la Polinesia una vez que asentaron en esas islas.

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[Canarias}> La expresión que utilizan los canarios cuando están enamorados y que en el resto de España no se entiende

30-06-2024

Me temo que el autor de este artículo pecó de pacato al no mencionar que “chocha” es tal vez el más común de los varios nombres que en Canarias se han dado al órgano sexual femenino, y que, por ello, ‘enchocharse’ se aplica al hombre que está drogamorado. Hay muchos que en La Palma llaman ‘La chocha’ al cráter del Tajogaite, pues es lo que parece.

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29-06-2024

La expresión que utilizan los canarios cuando están enamorados y que en el resto de España no se entiende

El español es un idioma rico y diverso, con variaciones regionales que aportan matices únicos a la lengua.

Una de estas joyas lingüísticas se encuentra en las Islas Canarias, donde los habitantes utilizan una expresión particular para describir el estado de estar enamorado: «enchocharse». Esta palabra, que puede resultar extraña o incluso incomprensible para el resto de los hispanohablantes, encapsula una emoción profunda y sincera. A lo largo de este artículo, exploraremos el origen y el uso de esta expresión, así como su significado cultural y emocional en el contexto canario. Además, analizaremos cómo esta palabra refleja la idiosincrasia de las Islas Canarias y su gente.

Origen y significado de «enchocharse»

La expresión «enchocharse» proviene del verbo «chochar», que en el habla canaria se utiliza para describir el acto de encariñarse profundamente con alguien. Este término tiene raíces en el español antiguo, donde «chocho» se utilizaba para referirse a algo blando o tierno. En el contexto canario, «enchocharse» ha evolucionado para describir un estado de enamoramiento intenso, donde la persona se siente completamente cautivada por otra. Es una palabra que va más allá del simple «gustar» o «querer»; implica una conexión emocional profunda y una entrega total. Por ejemplo, un canario podría decir: «Me he enchochado de ella», para expresar que está perdidamente enamorado.

El uso cotidiano y cultural de «enchocharse» en Canarias

En las Islas Canarias, «enchocharse» es una expresión comúnmente utilizada en conversaciones cotidianas para describir el enamoramiento. Esta palabra no sólo se limita a las relaciones románticas, sino que también puede aplicarse a situaciones donde alguien se siente profundamente atraído o fascinado por algo o alguien. Por ejemplo, un niño podría decir que está «enchochado» con su nuevo juguete, o un adulto podría usar la expresión para describir su pasión por un hobby. Esta versatilidad refleja la riqueza cultural y emocional de la palabra, que captura la intensidad de los sentimientos de una manera que otras expresiones no logran. Además, su uso frecuente en la vida diaria de los canarios subraya la importancia de las emociones y las relaciones en su cultura.

La expresión «enchocharse» es un ejemplo fascinante de cómo el lenguaje puede reflejar la cultura y las emociones de una región. En las Islas Canarias, esta palabra encapsula un estado de enamoramiento profundo y sincero, que va más allá de lo que otras palabras pueden expresar. Su uso cotidiano y versátil demuestra la riqueza emocional y cultural de los canarios, y ofrece una ventana única a su forma de ver el mundo. Para aquellos que no están familiarizados con esta expresión, «enchocharse» es una invitación a explorar y apreciar la diversidad lingüística del español, y a reconocer la belleza de las palabras que capturan nuestras emociones más profundas.

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[IBM †}> Necrología IBM: Frank Lewis (q.e.p.d.)

Frank Elson Lewis Medina

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  • Fecha: 22-06-2024
  • Lugar: Port-of-Spain (Trinidad & Tobago)
  • Causa: Pulmonía
  • Edad: 80
  • Posición en IBM: CFO (Chief Finance Officer)
  • Nació en Caracas el 14-06-1944
  • Destino de sus restos: Serán incinerados este martes 25-06-2024

Información adicional

Frank llevaba varios días hospitalizado por una pulmonía y se dijo que recibiría el alta este fin de semana. Lamentablemente, no fue así.

El aviso inicial y algunos datos me llegaron por medio del exIBMista Freddy Winckelmann, otros por medio de los también exIBMistas Omar Moreán y Gloria Dos Santos, y otros por medio de Franayma, hija del difunto.

[LE}> «Así es como», sin tilde en «como»

En giros como ‘así es como’, ‘allí es donde’, ‘entonces es cuando’ o ‘a ti es a quien’, el último elemento (como, donde, cuando, quien) se escribe sin tilde.

Uso inadecuado

  • Así es cómo cambia cada año la edad de jubilación.
  • Fue allí dónde el egiptólogo dio a conocer al mundo un colosal descubrimiento.
  • Ese día será cuándo acuda a declarar el exdirector.

Uso adecuado

  • Así es como cambia cada año la edad de jubilación.
  • Fue allí donde el egiptólogo dio a conocer al mundo un colosal descubrimiento.
  • Ese día será cuando acuda a declarar el exdirector.

Las construcciones de este tipo, conocidas como copulativas enfáticas de relativo, permiten destacar un elemento del mensaje. En ellas, el adverbio o pronombre que introduce lo que se especifica no tiene valor interrogativo, es decir, es átono y, en consecuencia, carece de tilde.

El hecho de que se pueda eliminar este giro con el verbo ‘ser’, aunque con ello se pierda el énfasis, es una muestra de que no tiene esa función interrogativa: «Así cambia cada año…», «Allí el egiptólogo dio a conocer…» y «Ese día acudirá a declarar…».

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[LE}> ‘la Mancha’ o ‘las Alpujarras’, con el artículo en minúscula

Los nombres de las comarcas se escriben con mayúscula, pero el artículo que los acompaña, en minúscula.

Uso inadecuado

  • Siguiendo los pasos de Cervantes en La Mancha.
  • De vinos por Las Vegas y La Alcarria de Madrid.
  • El hijo de George Orwell y su compañía literaria visitan Los Monegros.

Uso adecuado

  • Siguiendo los pasos de Cervantes en la Mancha.
  • De vinos por Las Vegas y la Alcarria de Madrid.
  • El hijo de George Orwell y su compañía literaria visitan los Monegros.

Según explica la ‘Ortografía de la lengua española’, los nombres de las comarcas son nombres propios y, por lo tanto, llevan mayúscula inicial. Sin embargo, esta mayúscula no se aplica al artículo, pues no forma parte del topónimo: la Mancha, la Alcarria, las Alpujarras, etc. Cuando es masculino y singular y va precedido de las preposiciones ‘a’ o ‘de’, lo adecuado es emplear la contracción: voy al Penedés, vengo del Algarve.

En el caso de la Mancha, el artículo sí se escribe con mayúscula cuando se trata del nombre de la comunidad autónoma: Castilla-La Mancha.

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