El autor de ‘El mundo como voluntad y representación’ reflexionó con dureza sobre el deseo humano, la ambición material y la insatisfacción constante, dejando una sentencia que todavía hoy interpela nuestra relación con el éxito económico
El autor de ‘El mundo como voluntad y representación’ reflexionó con dureza sobre el deseo humano, la ambición material y la insatisfacción constante, dejando una sentencia que todavía hoy interpela nuestra relación con el éxito económico