[SE}> El iraquí que hizo ricos a los noruegos: «El petróleo es un regalo envenenado»

El iraquí que hizo ricos a los noruegos: «El petróleo es un regalo envenenado»

Es el hombre que ha hecho inmensamente ricos a los noruegos, pero muchos no saben ni quién es. Inmigrante iraquí, este ingeniero de 91 años no sólo participó en el descubrimiento del mayor yacimiento de petróleo de Europa en 1969, sino que diseñó el proyecto sobre cómo debía administrarse. Fue el germen del gigantesco Fondo Soberano Noruego, del que viven todos los habitantes del país. Un ejemplo de que la justicia social no está reñida con la rentabilidad… hasta ahora.

[SE}> Lo que toca la piel / Soledad Morillo Belloso

27-09-2025

Soledad Morillo Belloso

Lo que toca la piel

La piel es testigo y archivo. Cada textura es una memoria que se posa, permanece, se transforma.

Sucede casi sin que uno lo note. La piel aprende a leer sin ojos. Descifra el calor, la brisa, la sal, el barro, el mango maduro, la tela de la hamaca, el abrazo largo. Cada contacto es un idioma distinto.

La piel no es solo límite: es altar, registro, oído. Todo lo que la roza vibra en ella como eco, como canción que no termina. Las texturas no son meras superficies: son memorias encarnadas, voces que susurran desde el barro, desde la sal, desde la fruta que se abre en la mano como un corazón maduro.

Desde temprano, la piel aprende a leer sin mirada. Percibe el calor que se posa como manta andina invisible, el viento que acaricia con dedos de brisa, la humedad que se instala como huésped fiel. Cada textura es una forma de decir “estoy aquí”, “esto soy”, “esto recuerdo”.

El algodón de las franelas viejas no es solo tela: es infancia, patio, olor a jabón azul y sol de mediodía. Se siente como abrazo de abuela, como canción de sobremesa que se repite sin cansancio. La madera tibia de las sillas de mimbre cruje bajo el cuerpo como si contara historias, como si dijera “aquí se ha vivido”.

La sal del mar no se va. Se adhiere a la piel como escarcha invisible, como promesa de fiesta, como rastro de libertad. Es una textura que no se ve, pero se percibe: en los labios, en los párpados, en la nuca. La piel la reconoce como canto.

Las hojas de plátano, tersas y húmedas, son altar y envoltorio. Cobijan hallacas, sí, pero también caricias. La piel las recibe como quien acoge una bendición. Y el saco de yute, áspero y honesto, se siente como mercado, como faena, como manos que saben. Es la textura de lo que sostiene, de lo que carga, de lo que no se rinde.

La masa de arepa, tibia y maleable, se amasa con las palmas y deja una película de maíz y ternura. Es textura de hogar, de desayuno compartido, de conversación sin prisa. Las piedras del río, frías y redondas, enseñan a la piel a esperar, a fluir, a resistir sin herir. Son lección de paciencia.

El aceite de coco se desliza como susurro, como cuento narrado en voz baja. Es textura de madre, de playa, de rito. El paño húmedo en la frente, cuando hay fiebre o tristeza, es gesto de cuidado, expresión de amor sin palabras.

Pero hay una textura que lo contiene todo: la piel de otro. Esa que a veces es refugio, otras frontera, y muchas veces casa. Tocarla es tocar la historia, el temblor, el milagro de ser y estar.

Cada textura es un altar sensorial. La piel no olvida lo que ha sentido. Queda en la memoria el roce del bebé pegado al pecho de su madre, la mano del padre que guía a su hijo pequeño, el joven que roza por primera vez el rostro de la muchacha que lleva meses observando en la distancia, el primer beso de dos que el tiempo volverá amantes, la caricia de la abuela que duerme al nieto que teme a un monstruo imaginario escondido tras la cortina. Y cada roce es una historia que flota, como polvo de cacao en el aire, como aroma de café recién colado, como canción que se canta con el cuerpo entero.

La piel no se protege: se ofrece. Se rinde. Se abre como flor, como fruta, como verso. Porque tocar es recordar. Y recordar es vivir con la piel abierta, como quien camina descalzo sobre la memoria.

La piel no es muro ni escudo: es ventana abierta al temblor del mundo. Cada textura que la roza es como campana que suena en lo hondo, como semilla que germina en la memoria. No se endurece: se ablanda, se moja, se enciende. Es tierra fértil que todo lo guarda y todo lo canta.

Porque tocar es sembrar. Y cada roce es brote, flor, fruta que madura en el recuerdo. La piel es paisaje: tiene montañas de ternura, ríos de caricia, sabanas de espera. Y cuando se abre, no sangra: florece.

Ese es el milagro. Que la piel no solo siente. Convoca. Abraza. Y convierte cada textura en altar, cada roce en ritual, cada memoria en canto. Como quien camina descalzo sobre la historia, dejando huellas que no se borran.

Mi piel es venezolana.  Es la única piel que habito, la que me envuelve, la que recuerda. Y cuando algo la toca, es ella quien habla.

[LE}> «Overnight», alternativas

22-12-2026

La voz inglesa overnight se puede reemplazar en las informaciones bancarias y financieras por sesión nocturna o a un día, según el caso.

Uso no recomendado

  • Suben muy fuerte las acciones locales en el overnight de Wall Street.
  • Se extendió en el overnight y aceleró en la primera mañana del premarket.
  • Acordó mantener una tasa de interés de 2,75 % para depósitos overnight.

Uso recomendado

  • Suben muy fuerte las acciones locales en la sesión nocturna de Wall Street.
  • Se extendió en la sesión nocturna y aceleró en la primera mañana de la preapertura.
  • Acordó mantener una tasa de interés de 2,75 % para depósitos a un día.

La voz inglesa overnight, que literalmente tiene el sentido de ‘durante la noche’, se emplea como sustantivo para las operaciones en el mercado de valores anteriores a la apertura o posteriores al cierre oficial, durante las horas nocturnas.

En español puede hablarse de sesión nocturna, pero también, en función del momento preciso de las transacciones, de (mercado de) poscierre (en inglés, after-hours), si ocurren en las primeras horas de la noche, o de (mercado de) preapertura (en inglés, premarket), si ocurren en las horas previas al inicio de la jornada. Otra opción, si fuera el caso, es negociación electrónica.

 Como adjetivo, tiene entre otras funciones la de indicar que una operación vence al día siguiente de su contratación. En este caso, tal como se comprueba en la base terminológica de la Unión Europea, lo usual es a un día, como en tipo de interés a un día (para overnight rate), fondos a un día (para overnight funds) y vencimiento a un día (para overnight maturity), entre otras. En función del contexto, overnight podría tener otras alternativas, como en costo instantáneo (para overnight cost).

Fuente

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