La duración de la vida humana estaría mucho más determinada por la genética de lo que se pensaba hasta ahora. Un nuevo estudio basado en grandes cohortes de gemelos sugiere que, una vez descontadas las muertes por causas externas como accidentes o enfermedades infecciosas, los factores genéticos podrían explicar alrededor del 50–55% de cuánto vivimos.