12-01-2026
La batalla final de la conquista de Tenerife: sin localización, entre el mito y la poca documentación
El episodio que puso fin al dominio guanche sigue siendo, aún hoy, uno de los más desconocidos y malinterpretados de la historia colonizadora sobre las Islas Canarias
Aunque no puede afirmarse con certeza absoluta dónde desembarcó Grimón, los indicios apuntan a alguna playa de Los Cristianos. DA
El episodio que realmente pone fin al dominio guanche en Tenerife sigue siendo, aún hoy, uno de los más desconocidos y malinterpretados de la historia colonizadora de Canarias. Se trata de una acción militar, librada en un lugar cuya localización exacta se ha perdido con el tiempo y sobre la que existe una sorprendente escasez de documentación directa.
Para el historiador, el primer error comienza con el propio nombre del lugar donde se produjo la acción militar final.
“No se trata de Los Magotes. El documento original del siglo XVI habla claramente de Mogotes, un término del español antiguo que designa un pequeño cerro o promontorio natural, todavía vigente en algunos países de Hispanoamérica”, afirma Díaz.
No es un topónimo, sino una descripción geográfica, lo que explica que el nombre no haya sobrevivido en la cartografía posterior.
La batalla no puede localizarse hoy con exactitud porque el término no identifica un lugar concreto, sino un tipo de relieve, aunque todo hace indicar que pudo librarse en la Montaña de Guaza, el Roque del Conde, o lugares adyacentes.
Tras el desembarco castellano en 1494 y los combates de la Matanza de Acentejo, la Victoria de Acentejo y La Laguna, la Isla quedó prácticamente sometida. Sólo resistían pequeños grupos guanches desplazados a Icod y Abona.
En ese momento entra en escena Alonso Fernández de Lugo, quien recurre a un mercenario flamenco, Jorge Grimón, veterano de la guerra de Granada. Grimón y sus hombres introducen por primera vez en Canarias las armas de fuego. Según los testimonios, la intervención de Grimón permitió romper el cerco guanche y sofocar los últimos focos de resistencia en el Sur de la Isla.
Aunque no puede afirmarse con certeza absoluta dónde desembarcó Grimón, los indicios apuntan a Los Cristianos. “Un documento de 1516 menciona explícitamente las tierras en Abona, el corral que dicen de Los Cristianos, lo que sugiere la existencia de refugios temporales levantados por los conquistadores”, explica el cronista.
A esto se suma una pieza clave: la información testimonial de 1506, promovida por el propio Grimón para que la Corona reconociera sus méritos. En ella, varios soldados declaran que, gracias a su intervención, “se acabó de ganar la Isla”, llegando incluso a afirmar que sin su ayuda “habrían muerto de hambre, cercados por los guanches”.
El 29 de septiembre de 1496, día de San Miguel Arcángel, se da por concluida la contienda, una fecha que incluso figura en el pendón de la Isla mandado a bordar por Juana I de Castilla.
En este contexto, las afirmaciones sobre campos de concentración para los represaliados, así como violaciones brutales carecen de cualquier respaldo documental. “No tiene ningún fundamento”, afirma.
El caso de esta última batalla resume uno de los grandes problemas de la divulgación contemporánea: la sustitución del documento por el relato.
Como insiste Díaz Frías, si el expediente de 1506 no se hubiese conservado, probablemente este episodio habría desaparecido por completo. Pero los hechos y la documentación, “obligan a una lectura rigurosa e imprescindible”. “La historia no puede construirse desde la ideología ni el resentimiento, sino desde los documentos”, concluye.

