No fue un error ni casos aislados, fue un experimento promovido por un prestigioso psicólogo, Helmut Kentler, y apoyado por el Ayuntamiento de Berlín. Empezó en los años setenta y se prolongó hasta este siglo. Niños de entornos desfavorecidos eran ubicados en hogares de acogida gestionados por pederastas… en nombre del ‘beneficio mutuo’. ¿Cómo pudo ocurrir?