Los hombres de Nagyrév, un pequeño pueblo de Hungría que sufrió las penurias de la Primera Guerra Mundial, se volvieron aún más alcohólicos y violentos al volver del frente. Sus esposas soportaban la peor parte. Entonces, a una comadrona se le ocurrió un plan y, por perverso que fuese, ‘funcionó’ durante veinte años.