<[El Paso}> Humor en casos verídicos. Intercambio solidario

05-03-2025

Carlos M. Padrón

Ocurrió tal y como lo cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Contaba mi madre que en sus años mozos tenía como vecina cercana a una familia compuesta sólo de damas a las que apodaban Las Santinas, y a su matrona llamaban Rosa la Santina.

En esos lejanos tiempos, al igual que en los míos en El Paso, unas mujeres a las que llamaban barqueras subían a diario caminando desde El Puerto de Tazacorte hasta El Paso cargando en su cabeza una cesta grande llena de pescado que querían vender comenzando desde la partevbajade El Paso y voceando su mercancía a medida que subían en la esperanza de que los vecinos salieran a comprarla, pero, si llegando al final de su recorrido habitual no habían conseguido venderla toda, antes que botarla o tener que regresar con ella a Tazacorte, la ofrecían a precios muy bajos.

Así, voceando el precio de saldo, bajó un día por Tenerra una barquera. A la calle salió La Santina, interceptó a la barquera y le hizo una contraoferta: “Un kilo de sardinas por un kilo de tunos frescos”.

A regañadientes la barquera aceptó, y cuando ya iba de regreso con los tunos, Rosa le gritó:

—¡Me traes mañana las cascaritas que las necesito para el cochino!

Mejor no publico la respuesta de la barquera.

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