[LE}> La otra cara del diccionario. ‘A’

ABRACADABRA: m. Palabra cabalística a la que se atribuía virtud mágica. Hoy, ya en desuso, ha sido reemplazada por el vocablo inglés «money». (Ver también «Cash»).

ABSTEMIO: m. Dícese del masoquista que no tiene la suficiente fuerza de voluntad como para dejar de castigarse.

ABSTRACCIÓN: s. (Fil.) Acción de separar una parte de la totalidad. En política: «acción de separar (para mí) una parte de la totalidad».

ABSURDO: s. (Psic.) Declaración o creencia en contradicción manifiesta con nuestra propia opinión.

ABURRIMIENTO: s. (Fís.) Fenómeno de alteración del tiempo, que puede ser producido por distintos medios. P. ej.: una película u obra de teatro que comienza a las seis y, transcurridas dos horas, cuando miramos el reloj descubrimos que son las seis y veinte.

ACCIDENTAL: adv. No esencial. Casual. Contingente. Hecho fortuito en el que, a lo sumo, se pierde la vida.

ACLARACIÓN: s. «Se necesita un muchacho listo. Pero no demasiado listo». (Cartel pidiendo un cadete).

ACONSEJAR: v.tr. Convencer a otro para que haga lo que nosotros no hemos hecho nunca. // «´Hijo mío: trata de ganar dinero honradamente, y si no puedes, trata de ganar dinero…» (Narciso Ibáñez Menta)

ACTOR: s. Persona que dice lo que no piensa y expresa lo que no siente, y que se diferencia del resto de sus semejantes porque lo hace en un escenario. // Individuo que practica el arte de evitar que el público tosa o duerma.

ADAGIO: s. Sentencia breve y aguda. Uno de los más memorables adagios se produjo en una cámara de diputados, donde, en un áspero debate, un legislador habló durante más de dos horas. A su término, otro diputado se puso de pie y dijo: «Yo, al igual que mi antecesor, no tengo nada importante que decir». Y se sentó.

ADÁN: (Hist.) Dícese del único hombre verdaderamente imprescindible que ha tenido la humanidad, y del que todavía no se sabe si tenía o no ombligo.

ADELGAZAR: v. tr. «Adelgazar es fácil: basta con tener apetito de las cosas que no gustan». (Jane Russel)

ADINERADO: s. Individuo que ahora cree que el dinero no lo es todo en la vida.

ADIVINA: s. Un señor de mediana edad se deja leer la mano por una adivina, en la calle, y ésta le dice: «Veo aquí una muy larga vida, poblada de nuevos proyectos interesantes… veo casados a sus hijos… también veo nietos…» (mirando más de cerca la mano)… «y hasta me parece ver bisnietos… En fin, «¡una larga vida por delante!». El hombre agradece, le da unos billetes y comienza a caminar. A los pocos pasos, siente un terrible dolor de pecho, y se desploma. Evidentemente ha muerto de un paro cardíaco. La adivina, que ha seguido la escena, se queda mirando el cuerpo unos instantes, y con reflexivo aire de sorpresa, musita: «¡Cómo pasa el tiempo!…»

ADIVINACIÓN: s. Arte que se divide en dos partes: una probable y otra segura. La primera es aquella en la que el adivino o la adivina le dirá al algo al cliente, tratando de acertar (probable), y la segunda es la suma de dinero que le sacará (segura).

ADOLESCENCIA: s. Período en el que el individuo sabe más que los padres y, en general, más que cualquiera. // Persona muy lista, bien informada sobre todo lo que no tiene obligación alguna de estudiar.

ADOLESCENTES: s. Jóvenes que vuelven cruelmente a tener hambre… antes de que se hayan terminado de lavar los platos.

AFIRMAR: v.tr. Asegurar, dar por cierto. En la mayoría de los casos, ver IGNORANCIA.

AGUA: s. «Al principio está fría, después te gusta…». (Alfonsina Storni)

AHORRO: s. (Psic.) «Aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran». (Curts Goetx).

AJUSTAR: v. tr. Arreglar. Moderar. Concertar. Concordar. Pese a las tranquilizadoras acepciones de los diccionarios enciclopédicos, si recibimos un llamado anunciando un «ajuste de cuentas», mejor empezar a correr.

ALABAR: v.tr. Decirle a otro lo que uno cree de sí mismo. //Hacerse escuchar hasta por un sordo.

ALECCIONAR: v.tr. Realizar el proceso por el cual los apuntes del profesor se convierten en los apuntes del estudiante, generalmente sin pasar por el cerebro de ninguno de los dos.

ALGO: adv. (Fil.) (Gram.) Palabra que no se sabe exactamente a qué alude, pero que, evidentemente, por algo está. (Para mayor claridad, concentrarse y meditar un par de horas en el enunciado: «algo es algo»).

ALGUIEN: s. Individuo que utiliza la palabra «algo».

ALIANZA: s. (Pol.) «En algunas alianzas, los participantes se dan palmaditas en la espalda tanto tiempo, que al final se hacen daño». (M. Muggeridge)

ALQUIMIA: s. (Fil.) Antigua disciplina que pretendía convertir el plomo en oro. Muchos no creen hoy en ella, hasta que reciben la factura del plomero.

AMA (DE CASA): s. Se solicita ama de casa para un puesto de tal. Se requiere de la solicitante afortunada que realice y coordine las siguientes funciones: acompañante, consejera, directora, administradora, agente de compras, maestra, enfermera, cocinera, nutricionista, decoradora, limpiadora, chofer, supervisora del cuidado de los niños, trabajadora social, psicóloga y organizadora de recreaciones.

AMANTE: s. Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días. (Honorato de Balzac)

AMARGURA: s. (Psic.) La vida de un hombre tan sólo es dura. La mujer se encarga de amargarla. (George Woolton).

AMBIGUO: adv. Persona que sostiene que una cosa no es ni blanca ni negra, y que si le preguntamos entonces si es gris, contesta que más o menos.

AMENAZAR: v.tr. Dar a entender que se quiere dañar. Ej.: decirle a un niño: «si te portas bien te dejo mirar mucha televisión».

AMÉRICA: s. (Hist.) Dícese del mayor error de navegación que se conozca, producido por Cristóbal Colón, que salió a buscar otra cosa, y debió responder por su equivocación ante los Reyes Católicos (que financiaron su viaje), llevándoles todo el oro de América a España, dejando a cambio unos cuantos espejitos.

AMIGA/O: s. Dícese de la persona del sexo opuesto que tiene ese ‘no sé qué’ que elimina toda intención de querer acostarse con él/ella.

AMISTAD: s. «Contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás, para que los demás nos hagan favores grandes a nosotros». (Montesquieu). // Si un amigo te clava un cuchillo en la espalda, desconfía de su amistad.

AMNESIA: s. (Psic.) Condición que le permite, a una mujer que ha parido, volver a hacer el amor.

AMOR: s. (Psic. y Fís.) Terreno en el que todo está permitido: hasta casarse. // Equívoco entre una dama y un caballero, que suele disiparse en el matrimonio. // Se dice que el amor es ciego, sin embargo, muchos enamorados que conozco ven en su novia dos, y hasta tres veces más de lo que veo yo. // Se dice que el amor es ciego, pero el matrimonio produce recuperación de la vista.

AMOR (A LA HUMANIDAD): s. (Psic.) “Amo a la Humanidad, lo que me revienta es la gente”. (Susanita, amiga de Mafalda).

ÁNGELES: s. (Rel.) «Una dama de calidad se enamoró con tanto frenesí de un tal Señor Dodd, predicador puritano, que rogó a su marido que les permitiera usar de la cama para procrear un ángel o un santo; pero, concedida la venia, el parto fue normal». (Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares)

ANIMAL: s. (Biol.) «De todos los animales de la creación, el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir». (John Steinbeck). // Aquel ser animado que no es un hombre, siempre y cuando el hombre en cuestión no sea un animal.

ANO: s. (Biol.) Extraño orificio de naturaleza tan mudable que nos puede dar asco o placer. En ese sentido, se ha dicho, y con razón, que Dios tiene, como arquitecto, un ingenio fuera de serie: ha hecho los baños en el mismo lugar que la pista de baile.

ANORMAL: adv. (Psic.) Que no tiene costumbres iguales a las nuestras.

AÑOS: s. (Psic.) «Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas». (Proverbio Chino)

APARENTAR: v.tr. Hacer que un sueldo pequeño no alcance, en el proceso de tratar de ocultar dicho sueldo ante los demás.

APODO: s. Nombre que suele aplicarse a una persona, tomado de sus defectos físicos o de alguna otra circunstancia. Ej.: Pregunta: «¿Qué hace tu papá, en el trabajo, para que le digan «perezoso?». Respuesta: «Nada».

APOYO: s. «Dadme un punto de apoyo… y me beberé otro whisky». (Stepi taglines).

APURADA: adj. Persona que pasa treinta minutos en la puerta, conversando, porque no tiene tiempo de entrar.

ARGENTINA: s. (Hist.) País que no está primero en el mundo, en corrupción, porque dio coima para figurar séptimo… // Supuesto país, que algunos historiadores consideran que existió entre los siglos diecinueve y veintiuno, y que sirvió para que sus habitantes se quejaran de él o lo utilizaran como materia humorística. Algunos personajes célebres que juraron haber nacido allí, dejaron, por ejemplo, estos testimonios: «Argentina tiene el gran mérito de poder caer indefinidamente». (Jorge Luis Borges). «Ser argentino es insalubre». (Ernesto Sábato). «El nuestro es un país que tendría que salir de gira». (Ernesto Santos Discépolo). «En Argentina, sus habitantes son tan presumidos, que se suicidan tirándose desde lo alto de sí mismos». (Anónimo).

ARGENTINO: s. (Lit.) Persona que practica el «sur realismo». //(Psic.) Individuo que indefectiblemente se destaca, por derecha o por izquierda. // (Psic.) «Un estadounidense puede ser mediocre, dos funcionan bien, tres hacen un excelente equipo. Un argentino puede ser brillante, dos funcionan mal, tres producen caos».

ARGUMENTO: s. (Lóg.) Recurso para negar alguna evidencia irrefutable. El más extremo es el de la postergación de sí mismo. Ej.: Ralph Muchison, de Arizona, fue descubierto por su mujer, desnudo y en la cama, en compañía de un amigo. Levantó una mano, y con tono tranquilizador, largó el más breve de los argumentos: «Después te explico».

ARREGLAR: v. tr. Arreglar los problemas no es difícil: lo único que se necesita es dinero.

ARREPENTIMIENTO: s. (Rel.) Recurso para lamentarse por un pecado, que se repetirá. // Blanqueo de conciencia para la próxima vez.

ASMÁTICO: s. (Med.) Persona de grandes aspiraciones.

ASTUCIA: s. Virtud que debían tener, en la antigüedad, ciertos adivinos, para salir del paso. El caso más célebre es el de Galeotti, consejero del rey francés Luis XI,que, cuando éste lo llamó dispuesto a ahorcarle por un error de adivinación con consecuencias nefastas para el monarca, y preguntándole con ironía: «¿Sabéis cuándo vais a morir?», salvó su vida al responder: «Mis conocimientos sólo me permiten saber que moriré tres días antes que vos».

ASTUCIA (INFANTIL): s. (Psic.) Un nene pequeño, al entrar con su papá en una juguetería: «Papá, ¿qué te gustaría comprarme?»

ATEOS: s. (Rel.) A los ateos hay que tenerles fe.

ÁTOMO: s. (Fís.) La más ínfima partícula que, bien usada en una bomba, apenas puede acabar con la humanidad.

ATRACCIÓN: s. (Fís. y Psic.) Fuerza descubierta por Newton al caer una manzana, pero al parecer sin relación con la fuerza que existió entre Adán y Eva, cuando comieron de dicho fruto. //Asociación entre la calentura y una persona en particular.

AUSENCIA: s. El tiempo sin ti es… ‘empo’. (Stepi taglines)

AVIÓN: s. Aparato que no se moja en días de lluvia, porque va por encima de las nubes, y que, si va por debajo de éstas, tampoco se moja, porque lleva piloto.

AYUDA: s. Si quieres una mano que te ayude, la encontrarás al final de tu brazo.

[LE}> Ni «etcétera» ni «etc.» van seguidos de puntos suspensivos

La palabra etcétera, bien en su forma plena o bien abreviada como etc., no va seguida de puntos suspensivos y va precedida de una coma cuando se usa para dejar abierta una enumeración.

Uso inadecuado

  • Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc… que tendrán que instalarse más arriba.
  • Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos etc…

Uso adecuado

  • Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc., que tendrán que instalarse más arriba.
  • Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos, etc.

Según explica la ortografía académica, los puntos suspensivos pueden aparecer al final de una enumeración o lista con el mismo valor que etcétera, por lo que debe evitarse, por redundante, la aparición conjunta de ambos elementos; además, y por convención, etc. (que ha de llevar siempre punto) y etcétera se separan del anterior elemento por una coma.

Sin embargo, cuando etcétera o etc. cierran una enumeración, pero el enunciado continúa, lo apropiado es escribir coma después, incluso si forma parte del sujeto.

También es redundante y por tanto inapropiado, al menos en la lengua formal, escribir varias veces seguidas etcétera o etc., como en «Se califica un examen, el número de trabajos entregados, el comportamiento, etcétera, etcétera».

[Canarias}> Las travesuras de las ‘catanas’, grajas / María Victoria Hernández

09/02/2024

María Victoria Hernández / Cronista oficial de Los Llanos de Aridane

Las travesuras de las ‘catanas’, grajas

El anecdotario popular de la isla canaria de La Palma está lleno de relatos amables y cariñosos de las ruindades y travesuras de las grajas domésticas, las conocidas por el nombre genérico de catanas. Desde muy pequeñas se convertían en lo que hoy llamamos mascotas de compañía. Estas peculiares aves palmeras son de “carácter sociable y sedentario”.

Según el testimonio de nuestros mayores, algunas de estas aves domésticas llegaban, incluso, a “hablar” como si de loros se tratara. Me cuentan, varias fuentes de informantes, que para que llegaran a “hablar” se les debía cortar la “punta de la lengua siete viernes seguidos”. Así nos lo han contado y así lo recogemos. Hoy las leyes de protección animal estimarían ese hecho ancestral de barbarie, cruel maltrato animal y sancionable penalmente. Estamos totalmente de acuerdo con las actuales normativas nacionales e internacionales.   

Según publica en redes sociales el Gobierno de Canarias la graja “es una subespecie endémica de las Islas Canarias, también conocida como ‘chova piquirroja” ‘, ‘grajo»’ o ’catana’. Es un ave de plumas negras que contrasta con el rojo del pico y las patas. Actualmente en Canarias se encuentra únicamente en la isla de La Palma“, donde la consideran símbolo animal de la isla según determina la Ley 7/1991, de 30 de abril. Así es, la graja la tenemos por símbolo del reino animal de La Palma de igual modo que el pino canario es el símbolo vegetal insular.

Las grajas y la tradición meteorológica

Según mi abuelo aridanense Tomás Hernández Martín (1894-1983) las grajas avisaban días antes de los cambios meteorológicos. Cuando una bandada de grajas, con su característico y peculiar graznar coral, atravesaban el valle de Aridane de norte a sur “estaban huyendo del temporal de agua, con fuertes lluvias” días antes de que se produjeran.

El instinto animal, de igual manera que otros animales, las empujaba a refugiarse en zonas más cálidas de la isla. Los decires viejos se han convertido en señales de anuncio de lluvias, tesoro de la cultura popular de la isla.

El pueblo y la tradición ha recogido un conocido dicho, digamos meteorológico, de las grajas o grajo palmero: “Cuando el grajo vuela alto, ¡viento del carajo…!”. No falla, la ventolera es tremenda.

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Graja, chova piquirroja en vuelo. Foto: DOMINGO PESTANA

La catana, graja doméstica, traviesa y “ladrona” de objetos brillantes

El periódico palmero El pancista en el año 1898 publica varios cortos, pequeñas crónicas, que dan cuenta del libre deambular de un grupo de grajas, en una ocasión tres y en otro cinco, por las calles de Santa Cruz de La Palma.

El rotativo recoge: “Por segunda vez llamamos la atención de quien corresponda, para que se manden a recoger por su dueño, cinco grajas que andan por la calle de Santiago, destrozando el baldosado, y molestando a los vecinos”.

Curiosamente la dirección social del periódico El pancista se encontraba en la calle Santiago número 39, misma vía urbana en que hacían las travesuras el grupo de grajas con dueño, es decir catanas. La calle Santiago corresponde hoy a la conocida calle Anselmo Pérez de Brito.  

La memoria colectiva del pueblo palmero guarda con cariño especial el recuerdo de las travesuras de las catanas, graja doméstica. Muy pequeñas, unos pollitos, eran criadas con mimo en las casas. La familia se esmeraba en los alimentos diarios mientras iban creciendo en libertad, no enjauladas. Así formaron parte de las familias.

El término catana ha pasado el amplísimo repertorio de apodos, nombretes, de Los Llanos de Aridane. Según hemos podido averiguar, Cayetana González Viña, nacida a mediados del siglo XIX, fue la primera persona de su familia apodada catana. De ella pasó a su hija Nieves González Viña, la recordada partera aridanense doña Nieves. Las biznietas de Cayetana, Manola y Rosa, (a) las catanas, atribuyen el origen de su apodo a una graja que tuvo su bisabuela.

Nieves González Viña, la catana, contrajo matrimonio con Pedro Martín Rodríguez (a. valiente). Según la memoria de la familia el apodo valiente arranca con María, madre de Pedro Martín, quien tuvo 18 hijos, algunos de parto doble, y por ese hecho así la apodaron la valiente. Esta familia conserva aún hoy los dos apodos, unos son conocidos por catana y otros por valiente.

Por testimonio y memoria de la aridanense Carmen Ferraz Capote, nacida en 1930, a sus 94 años recuerda que siendo joven su vecina doña Dolores Rodríguez, (a. la papera), tenía en su casa una graja.

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Graja, ave endémica de La Palma. Foto: DOMINGO PESTANA

El vecindario de la zona de la Carrilla y la calle Convento comenzaron a echar de menos pequeños objetos brillantes, zarcillos, dedales, pulseras, tijeritas y otros. Todos conocían las mañas y vicios de las catanas y se pusieron en alerta. Nadie sabía dónde había hecho el nido con el tesoro brillante y reluciente la catana de doña Dolores. Un buen día saltaron los rumores: en la torre de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, haciendo trabajos de limpieza y mantenimiento, habían encontrado un nido de graja repleto de objetos pequeños y brillantes. La travesura de la graja de la Carrilla tuvo un final feliz y los vecinos recuperaron sus preciados objetos.

En el barrio aridanense de La Laguna, antigua Tajuya de Abajo, recuerdan las travesuras de Catana, así la llamaban y era su nombre propio. La propietaria fue Andrea Amaro Pérez (1891-1984), alias la gomera, apodo heredado por su padre Antonio Ramón Amaro natural de La Gomera, del municipio de Alajeró.

Según testimonios verbales, Andrea Amaro recibió la graja de su yerno Santiago García que la trajo del municipio de Garafía. Vivían en una casita terrera en la calle Baile Bueno, La Laguna, dedicada a los trabajos del campo como asalariada y trabajos domésticos. Entre esos trabajos ocupaba una gran parte del tiempo el bordado, para la venta, y el zurcir y vuelta a zurcir de la maltrecha ropa del campo. Las preciadas y brillantes agujas y dedales, útiles propios para las labores de costura y borde, eran un goloso reclamo para la graja Catana.

En aquellos años inmensamente lluviosos cada año se limpiaban los tejados, una teja “rodada” podía ser causa de daños en la vivienda de Andrea Amaro. En esos trabajos saltó la sorpresa y aparece el “tesoro” acumulado por la graja Catana: agujas, dedales ….

Muy pocas traviesas catanas deben quedar hoy en La Palma. En un tiempo, no muy lejano, llegaron a formar parte de algunas familias de la isla. Sus dueños las alimentaban y cuidaban. Eran un divertimento cariñoso, simpático, amable compañía que bien vale recordar.

Fuente