[Canarias}> Una herida “imposible” de espada prueba que la Canarias antigua no estuvo tan aislada

05-09-2023

Una herida “imposible” de espada prueba que la Canarias antigua no estuvo tan aislada

El arma, ajena por completo del mundo aborigen, le seccionó la cabeza a un varón entre 200 y 300 años antes de la llegada de los europeos

La revisión de los fondos del Museo Canario ha aportado una prueba directa de que las primeras sociedades que habitaron Canarias no estuvieron tan aisladas del exterior durante siglos como se pensaba: una herida de espada, un arma ajena por completo al mundo aborigen, que le seccionó la cabeza a un varón entre 200 y 300 años antes de la llegada de los europeos.

La revista “Quaternary Science Reviews” publica este mes los resultados obtenidos al estudiar un cráneo que casi había pasado desapercibido en la amplia colección que expone el Museo, porque probablemente se dio por sentado que se trataba de un individuo que había muerto en alguna de las batallas de la Conquista de Gran Canaria por parte de la Corona de Castilla en el siglo XV, de modo que no resultaba extraño que presentase un tajo en la cabeza.

En concreto, se trata de una de las diez calaveras recuperadas de una cueva funeraria de La Angostura, en Santa Brígida, en 1932, en un momento en el que la arqueología estaba muy focalizada en los cráneos para sustentar estudios raciales, explica a EFE la conservadora del Museo, Teresa Delgado, una de las firmantes del artículo.

La sorpresa llegó al someterla a pruebas de Carbono 14, que dataron la muerte de ese individuo entre los años 1045 y 1166. Es decir, entre dos y tres siglos antes de que llegaran los primeros navegantes europeos que pisaron Lanzarote y Gran Canaria a principios del s. XIV (genoveses y mallorquines, respectivamente), cuando las islas fueron “descubiertas” por el Viejo Mundo… o más bien redescubiertas, porque el historiador romano Plinio el Viejo ya describía en textos del siglo I las “Fortunatae Insulae”.

La herida que presenta el “cráneo 952” muestra que su propietario, un hombre de entre 35 y 50 años, murió en un enfrentamiento cara a cara con alguien que le golpeó con un arma metálica larga, pesada y con filo, muy probablemente una espada.

El problema es que ese tipo de arma no existía en Canarias, cuyos primeros habitantes utilizaban armas de piedra y madera porque en las islas no hay minerales metálicos con los que fabricarlas, así que sólo pudo llegar de fuera y, seguramente, quien la blandía también.

La mayor parte de los estudios sobre el pasado de Canarias defiende que los primeros pobladores de las islas permanecieron casi aislados del resto del mundo durante más de mil años, desde su llegada a principios de la Era Común, hasta el redescubrimiento del archipiélago. No hay nada en el registro arqueológico que contradiga ese aislamiento, pero sí varios indicios de que no fue absoluto.

Otra de las autoras del trabajo, Verónica Alberto, de la empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio, recuerda que a partir del siglo XI se aprecian una serie de cambios culturales en el mundo aborigen de varias islas (sobre todo en los enterramientos, en la forma de construir las viviendas o incluso en el emplazamiento de los graneros colectivos) que sugieren la llegada de nueva población desde el exterior, quizás no mayoritaria ni numerosa —“no se puede hablar de oleada”, subraya—, pero sí influyente en sus costumbres.

El artículo incluye un largo listado de dataciones de todos esos nuevos usos funerarios, arquitectónicos y agrícolas que evidencia que la mayoría de esos cambios culturales se concentra entre los siglos XI y XII, justo en el periodo al que apunta el espadazo que presenta el cráneo 952 del Museo Canario.

Para entender todo ese proceso, precisa Alberto, no se puede perder de vista el emplazamiento geográfico de Canarias, situada muy cerca del norte de África, porque lo que allí sucede “tiene reflejo en las islas, que son un territorio africano, de población africana, amazigh (bereber), que participa de la historia continental, aunque en un contexto insular”.

¿Qué está ocurriendo frente a las islas en el siglo XI? Es el momento de la expansión por el actual Magreb (y también por el sur de la Península Ibérica) de los almorávides, en una época convulsa que es posible que empujara a algunas familias o grupos sociales a emigrar más allá del mar, hacia el oeste, hacia Canarias.

El arqueólogo Javier Velasco, otro de los firmantes del artículo, recuerda que puede que Europa “se olvidara” durante casi toda la Edad Media de la existencia de Canarias, pero las islas aparecen en textos árabes desde el siglo IX en adelante, con menciones que demuestran un conocimiento del archipiélago directo, no sólo basado en referencias de los historiadores romanos clásicos.

Del fallecido por esa herida de espada se sabe muy poco, sólo que era alguien de la sociedad aborigen. El hecho de que sus restos fueran recogidos y enterrados en una cueva funeraria siguiendo los usos más antiguos de las islas (no en un túmulo ni en una fosa o cista) así lo delata, añade Velasco.

Fuente


[LE}> Inicio del curso escolar, claves de redacción

Con motivo del inicio del nuevo curso escolar en España, a comienzos del mes de septiembre, se ofrece a continuación una serie de claves para la redacción adecuada de las noticias relacionadas con el ámbito educativo.

1. La educación secundaria, pero Educación Secundaria Obligatoria. Se escriben con minúscula las denominaciones genéricas de etapas y ciclos educativos (educación secundaria o educación superior), pero con mayúscula si se trata del nombre oficial porque tiene valor de nombre propio: Educación Secundaria Obligatoria, Formación Profesional. En el caso de que coincidan, como ocurre con educación infantil o Educación Infantil, que puede referirse tanto al ciclo educativo como a su denominación oficial, se optará por una u otra en función de a qué se refiera en cada caso concreto.

Los niveles de los ciclos se escriben con minúsculas y pueden abreviarse con la representación correspondiente del ordinal en arábigos: «Ha repetido primero», «Está en 2.º de primaria» (con punto abreviativo).

2. Asignaturas y ramas del conocimiento. Los nombres de las disciplinas científicas y de las ramas del conocimiento se escriben con iniciales minúsculas («Ha habido grandes avances en el campo de la ingeniería»), pero con mayúsculas si se trata de la denominación de una asignatura o materia en el entorno académico («Este año voy a estudiar Inglés y Matemáticas»), aunque ambos aparezcan en la misma frase, como en «La arquitectura ha avanzado mucho desde que estudié Arquitectura».

3. Nombres de los centros. Los nombres oficiales de los centros educativos se escriben con mayúsculas iniciales y sin comillas ni cursiva: «El Instituto de Enseñanza Secundaria Isabel la Católica abre sus puertas el 6 de septiembre».

En el caso de que se haga referencia al centro sólo con el sustantivo genérico, éste se escribirá con minúscula cuando va precedido de posesivos o demostrativos («este centro es público», «mi universidad está lejos»), pero se acepta la mayúscula si va precedido por un artículo determinado, cuando se considera una mención abreviada del nombre completo: el Instituto, el Colegio.

4. Departamentos y recintos de los centros. Se escriben con mayúsculas iniciales si se trata de departamentos de la institución: Secretaría, Cátedra de Lingüística. Sin embargo, se escriben con minúsculas, respetando las mayúsculas de los nombres propios que pudieran contener, las denominaciones de recintos del edificio: sala de profesores, aula de música, salón de actos, aula Jacinto Benavente.

5. Cargos, profesiones y titulaciones. Los nombres de cargos, profesiones o titulaciones se escriben con minúscula inicial: maestro, catedrática, doctor, ingeniera agrónoma…

En caso de citar el nombre oficial de la titulación, éste se escribe con mayúscula: licenciado en Ciencias de la Información o licenciatura en Ciencias de la Información.

6. ESO, no E. S. O. ESO, PDI o TIC son siglas, no abreviaturas, por lo que se escriben con mayúsculas y sin puntos. Asimismo, no es apropiado formar su plural escrito añadiendo una ese minúscula, como en TICs, sino mantenerlas invariables («¿Cuáles son las ventajas y desventajas de las TIC?»); sin embargo, en el lenguaje oral sí es adecuado pronunciar la ese.

En cuanto a su desarrollo, lo apropiado es que se haga en minúsculas si corresponde a un nombre común (PDI es pizarra digital interactiva) y en mayúscula en el caso de que sea propio (ESO se desarrolla como Enseñanza Secundaria Obligatoria).

7. Acoso escolar, mejor que bullying. En español se ha extendido el uso de bullying para referirse específicamente al acoso que se produce en el ámbito escolar. Este anglicismo puede sustituirse por acoso escolar u otras alternativas válidas, como intimidación, matonismo, matoneo o matonaje.

8. Educación en casa, mejor que homeschooling. Para evitar los anglicismos homeschooling y homeschooler, se recomienda emplear las expresiones educar o educación en casa y educador o estudiante en casa, respectivamente.

9. Ludificación es preferible a gamificación. En el ámbito educativo se ha introducido el concepto de incluir actividades lúdicas en el aula. Para referirse a él es preferible utilizar el término ludificación, no gamificación, que es un mero calco del inglés gamification.

10. Congresos, cursos, jornadas…, en general con mayúsculas. Se escriben con mayúsculas iniciales todos los términos significativos de los títulos tanto de los encuentros de profesionales y especialistas (Jornadas de Redes de Investigación en Innovación Docente) como de los planes, proyectos o programas (Programa de Formación Docente).

11. Honoris causa, en minúscula y cursiva. La locución honoris causa se escribe en minúscula y, por ser un latinismo, también en cursiva: «Ha sido investido hoy doctor honoris causa».

Fuente