[LE}> «El virus», no «la virus»

El sustantivo virus es masculino, por tanto lo adecuado es el virus, no la virus.

Uso no adecuado

• Es posible que ya tengan anticuerpos en su sistema, lo que puede hacer que sean algo resistentes a la virus.

• La virus se propaga rápidamente entre humanos a través del contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas.

• El test detectó virus respiratoria sincitial (VRS) en el 10 % de los pacientes.

Uso adecuado

• Es posible que ya tengan anticuerpos en su sistema, lo que puede hacer que sean algo resistentes al virus.

• El virus se propaga rápidamente entre humanos a través del contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas.

• El test detectó virus respiratorio sincitial (VRS) en el 10 % de los pacientes.

Como se registra en el Diccionario de la lengua española, el término virus, del latín virus ‘veneno’, ‘ponzoña’, es de género masculino, por lo que lo indicado es que los determinantes o adjetivos que lo acompañan concuerden en masculino con él.

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[LE}> «Cuán hermoso» o «cómo de hermoso», no «cuán de hermoso»

Las formas ‘cuán’ y ‘cómo de’, no ‘cuán de’, son adecuadas para preguntar por el grado de una propiedad: ‘cuán hermoso’, ‘cómo de hermoso’, pero no cuán de hermoso.

Uso no adecuado

• Un mes para comprobar cuán de diferente es esta serie de otras.

• Responde a todas las preguntas que le hagan, sin importar cuán de controvertidas puedan llegar a ser.

• Demuestra cuán de bien le sienta el verano.

Uso adecuado

• Un mes para comprobar cuán diferente es esta serie de otras.

• Responde a todas las preguntas que le hagan, sin importar cómo de controvertidas puedan llegar a ser.

• Demuestra cuán bien le sienta el verano.

Como explica la gramática académica, las construcciones ‘cuán + adjetivo/adverbio’ y ‘cómo de + adjetivo/adverbio’ sirven para preguntar por el grado de una propiedad. La primera se da de forma amplia en el español americano, mientras que la segunda se restringe a ciertas zonas (el Río de la Plata, Cuba, España, etc.) y algunos hablantes la perciben como coloquial.

Por ello, no es adecuado introducir una oración interrogativa con ‘cuán de’, que resulta un cruce de las dos secuencias anteriores, quizá por influencia de ‘cuánto de’: «Cuánto de comunes son las subidas de sueldo por la inflación».

Hay que recordar que, si se utiliza ‘cuán’ con una locución adjetival o adverbial que empieza por la preposición ‘de’, la combinación ‘cuán de’ sí resulta adecuada; es el caso del siguiente ejemplo, en el que se une a ‘de acuerdo’: «Se indica cuán de acuerdo se está con ellas».

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[LE}> «Ultrafalso», alternativa a «deepfake»

El término ultrafalso es una alternativa al anglicismo deepfake, que se está empleando sobre todo para referirse a los vídeos que no son reales, pero que lo parecen gracias a una manipulación extrema.

Uso no recomendado

• Los “deepfakes” progresan más rápido que las herramientas que los detectan.

• Lo último en estafas es usar deepfakes de audio que imitan la voz de seres queridos.

• China, el primer país del mundo en regular los deepfakes.

Uso recomendado

• Los ultrafalsos progresan más rápido que las herramientas que los detectan.

• Lo último en estafas es usar ultrafalsos de audio que imitan la voz de seres queridos.

• China, el primer país del mundo en regular los vídeos ultrafalseados.

La palabra deepfake alude a los sistemas informáticos que permiten, mediante técnicas de inteligencia artificial, desarrollar vídeos manipulados extremadamente realistas, aunque también es frecuente que se aplique a los vídeos así creados. El realismo es tal que puede ser imposible saber que ha sido falseado, lo que sirve, por ejemplo, para propagar noticias falsas y como pornovenganza. Éste es su uso original, pero en ocasiones se utiliza para manipulaciones similares, como en audio.

La voz ultrafalso aúna los dos conceptos que se encuentran en la forma inglesa: el que metafóricamente tiene deep (‘profundo, hondo’), mediante el prefijo ‘ultra-‘ (‘en grado extremo’), y el de fake (‘falso’ o ‘falsificación’), mediante falso.

Aunque esa formación de ultrafalso es en principio un adjetivo, también es válido usarlo como sustantivo para los vídeos que tienen este tipo de montaje digital, dado que uno de los significados de falso, aplicado a una persona, es ‘que miente o que no manifiesta lo que realmente piensa o siente’. A partir de este último sentido y por extensión, se puede considerar que un ultrafalso hace creer que una persona dice o hace algo que no es real.

De igual modo, es posible crear otras palabras como ultrafalsear (como ultrafalsear un vídeo), ultrafalseado (como vídeo ultrafalseado) y ultrafalsificación.

Si se opta por el término original, conviene recordar que la grafía mayoritaria en inglés es sin espacio (deepfake) y que lo adecuado es que vaya en minúscula y en cursiva (o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas).

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[LE}> «Absolver de un delito», no «absolver por un delito»

La preposición ‘de’, y no ‘por’, es la adecuada con el verbo absolver para indicar de qué se declara libre a alguien.

Uso no recomendado

• La sentencia lo absuelve por el delito de tráfico de influencias.

• Los jueces lo absolvieron por el delito de asociación ilícita.

• La justicia chilena lo absolvió por el delito de homicidio.

Uso recomendado

• La sentencia lo absuelve del delito de tráfico de influencias.

• Los jueces lo absolvieron del delito de asociación ilícita.

• La justicia chilena lo absolvió del delito de homicidio.

Como señala el Diccionario panhispánico del español jurídico, absolver significa ‘declarar libre de responsabilidad penal al acusado de un delito’. Tanto el Diccionario panhispánico de dudas como varios diccionarios de uso (el diccionario de María Moliner o el Diccionario del español actual, de Andrés, Seco y Ramos) muestran que este verbo se construye con la preposición ‘de’ para especificar el delito del que se libra al acusado: «Absuelven de estafa a los propietarios de una empresa de vehículos».

Así, lo recomendable es emplear ‘de’, no ‘por’, uso que puede deberse a un cruce con el verbo condenar, con el que sí se emplea esta última preposición: «Lo condenaron por haber amenazado a la víctima».

Hay que añadir que la secuencia ‘absolver por’ no es inconveniente en todos los casos, pues puede precisar el motivo por el que se produce la absolución: «El tribunal absuelve por falta de pruebas a la exalcaldesa».

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[Col}> En torno a dos medallas de oro, y la Sanidad en España / Juan Antonio Pino Capote

S/C Tenerife a 21 de abril de 2023

Juan Antonio Pino Capote

EN TORNO A DOS MEDALLAS DE ORO

Visión de un Académico

El pasado 30 de marzo de 2023, el Cabildo de Santa Cruz de Tenerife hizo entrega de sendas medallas de oro de la isla a dos entidades complementarias en sus servicios y con gran arraigo en la isla: Real Academia de Medicina de Canarias, y Sociedad Española de la Lucha contra el Cáncer. Una feliz coincidencia.

Esta coyuntura me trajo a la memoria una frase de mi admirado Hipócrates, padre de la Medicina y la Ética (juramento hipocrático), año 460 a.C., Grecia. Academia de Atenas. Dice así: «El médico no sólo debe estar preparado para hacer lo que es correcto a sí mismo, sino también para hacer que el paciente, los asistentes y los externos cooperen«.

En tiempos modernos, las instituciones y asociaciones son más relevantes que los individuos, y así la Real Academia representaría al médico de la época hipocrática, y la Sociedad Española de lucha contra el cáncer representaría a los EXTERNOS donde Hipócrates dice que los externos cooperen. En la situación que nos ocupa, los “externos” han surgido generosamente motu proprio a cooperar. Sin embargo, hay otros muchos EXTERNOS más importantes cuya cooperación sería fundamental para tener una gran Sanidad en España, que ofrece la mejor coyuntura del mundo: El GOBIERNO. La forma de hacerlo es la siguiente:

En primer lugar, hace falta una gran inversión, que puede ser mucho más reducida si se actúa como señalaremos. Se atribuye a Napoleón la frase de que “para ganar la guerra hacen falta 3 cosas: Dinero, dinero y dinero”. Y ahí está la buena gestión que el gobierno no quiere o no sabe hacer. Por lo que al dinero, yo añadiría voluntad.

Era más difícil conseguir dinero cuando se inició la creación de nuestra gran Seguridad Social. En la España de la “larga postguerra”, de los pantanos y en vías de reindustrialización, unos astutos gobernantes, con los escasos medios a su alcance, iniciaron la feliz aventura utilizando los consultorios privados y los de APD, y también clínicas privadas, donde los profesionales médicos, con un pequeño sueldo y un talonario de recetas formaron una infraestructura suficiente para que se iniciara el famoso SOE, Seguro Obligatorio de Enfermedad, al que empezaron a cotizar los trabajadores y las empresas. Así surgió nuestra magnífica Sanidad que ahora se deteriora a pasos agigantados. La forma de resolverlo puede coincidir con los gestores iniciales del pasado siglo.

1ª medida. Será imprescindible invertir la sangría de los PROFESIONALES, hacia el extranjero y, además, acelerar la formación de nuevos profesionales. Es necesario elevar el salario de los profesionales que durante tantos años vienen prestando grandes servicios por la mitad del salario que cobran los sanitarios de todos los demás países europeos, incluido nuestro vecino Portugal. Mejorar también sus condiciones laborales. Y, como se van a necesitar muchos profesionales, bajar el listón de ingreso en las facultades y en el MIR a un nivel compatible con la calidad. Esto es mucho mejor que importarlos de otros países con bajo nivel.

2ª medida. Antes, hay que borrar de las mentes estrechas y fanáticas la demonización y el tabú a la privada. Ya que la privada es la que nos puede sacar del atolladero, como en los tiempos iniciales. Pasa por hacer un gran PACTO, blindado, con la privada, a la que se le asegure un concierto por los años que sea necesario para la creación de nuevos centros hospitalarios y de asistencia primaria. La asistencia CONCERTADA puede funcionar como lo ha hecho hasta ahora o incluso mejor. Se supone que la privada, de muy alto nivel en España, esté dispuesta a hacer crecer sus empresas. También es muy posible que la privada haga la infraestructura en tiempo récord o, al menos, mucho más rápido que la pública. La necesidad apremia.

El deterioro continúa a velocidad de un vértigo imparable. Y no se puede gobernar con una miopía de 4 años o especulando con los votos. También se juzgará a los gobiernos por lo que no hicieron o dejaron de hacer.

La Sanidad está grave y hay que conseguir que los EXTERNOS, cooperen

[LE}> «Convalecencia», no «convalescencia»

En español, convalecencia, no convalescencia, es la grafía apropiada para este sustantivo que el Diccionario de la lengua española define como ‘estado del convaleciente’.

Uso no adecuado

• La enfermedad le mantuvo ingresado una semana en Estrasburgo, pero el período de convalescencia se alargó durante dos meses.

• Empieza una larga y lenta convalescencia, en particular para quienes estuvieron en reanimación durante semanas.

Uso adecuado

• La enfermedad le mantuvo ingresado una semana en Estrasburgo, pero el período de convalecencia se alargó durante dos meses.

• Empieza una larga y lenta convalecencia, en particular para quienes estuvieron en reanimación durante semanas.

Según recoge el Diccionario panhispánico de dudas, a pesar de que tanto el verbo convalecer como sus derivados proceden de formas latinas en las que se encuentra el grupo ‘-sc-‘ (convalescĕre, convalescentia y convalescentis), actualmente sólo se consideran adecuadas en español las que contienen este grupo simplificado: convalecer, convalecencia y convaleciente.

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[LE}> «Confianza/actitud del mercado», mejor que «sentimiento de mercado»

La construcción ‘confianza (o actitud) del mercado’ es una opción preferible al calco ‘sentimiento de mercado’, tomado del inglés market sentiment.

Uso no recomendado

• El buen sentimiento de mercado también se ha visto reflejado en unas menores oscilaciones de precios.

• El problema radica en el sentimiento de mercado respecto al cumplimiento de sus previsiones.

• El sentimiento de mercado se ha vuelto pesimista a corto plazo.

Uso recomendado

• La buena confianza del mercado también se ha visto reflejada en unas menores oscilaciones de precios.

• El problema radica en la confianza del mercado respecto al cumplimiento de sus previsiones.

• La actitud del mercado se ha vuelto pesimista a corto plazo.

Con esta construcción, se alude al consenso que existe entre los inversores en relación con una empresa o el mercado en general. Para la expresión en inglés, la base de datos terminológica multilingüe de la UE recoge las alternativas confianza o actitud del mercado, opciones más apropiadas que el calco sentimiento de mercado.

Tanto confianza como actitud reflejan de modo más preciso lo que se trata de medir con este concepto, y son opciones ya asentadas: «Los errores técnicos de las bolsas pueden erosionar la confianza del mercado».

Igualmente, no resulta adecuado omitir el artículo el antes de mercado, pues este sustantivo se emplea aquí para referirse a un ente definido (‘conjunto de actividades relativas a la compra y venta de bienes y servicios’) y no se trata de un complemento que indica el tipo o la clase (en este caso, de confianza o actitud), como sí ocurre, por ejemplo, en libro de bolsillo o película de miedo.

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