1. Si al regresar a casa oyes el timbre del teléfono, hay un 99% de probabilidades de que cese de sonar justo en el momento antes de que levantes el auricular.
2. Si al darse esta circunstancia te sientas a esperar que repitan la llamada, esta no ocurrirá NUNCA.
3. En el caso de que, tras golpearte la espinilla con un mueble, llegues a tiempo de contestar, resultará una llamada equivocada.
4. Si tienes hijas jóvenes, la probabilidad de coger el auricular y encontrarlo «frío» es prácticamente despreciable.
