Hace 96 años que el Valle de Aridane abrió una nueva era dando la bienvenida a la luz eléctrica
Octubre de 1922 es una fecha marcada en el calendario de los aridanenses. Fue entonces cuando el Valle logró uno de sus hitos históricos más importantes.
Hace 96 años que el Valle de Aridane abrió una nueva era dando la bienvenida a la luz eléctrica
Octubre de 1922 es una fecha marcada en el calendario de los aridanenses. Fue entonces cuando el Valle logró uno de sus hitos históricos más importantes.
John Carr, el único piloto norteamericano capturado en España
El piloto de caza amerizó frente a las costas de Tijarafe en mayo de 1943 y fue capturado en La Palma, aunque a los diez días se trasladó hacia la base norteamericana de Gibraltar
19-09-2018
Los nombres propios el Caribe y las Antillas se escriben con el artículo en minúscula, ya que éste no forma parte fija del topónimo.
En los medios de comunicación a menudo se encuentran frases como
Según la Ortografía de la Lengua Española, en los nombres geográficos o de lugar, a excepción de los casos en que el nombre incluya el artículo de manera indisociable (como ocurre con El Salvador, La Paz o El Escorial), el artículo se escribe con minúscula inicial, esté o no presente el sustantivo genérico correspondiente.
En los casos de el Caribe (o el mar Caribe) y las Antillas, el artículo no forma parte del nombre propio, tal como se aprecia en las entradas del Diccionario de la Lengua Española sobre sus respectivos gentilicios, caribeño y antillano.
Cabe recordar además que, cuando el artículo el aparece precedido de las preposiciones a o de, lo adecuado es contraerlo como al o del (al Caribe, del Caribe).
De modo que en los ejemplos anteriormente mencionados lo correcto habría sido preferible escribir
Esta recomendación es adaptación de la publicada originalmente por Fundéu Guzmán Ariza para los medios y profesionales de la República Dominicana: el Caribe y las Antillas, mejor que El Caribe o Las Antillas.
Entra un abogado a un cajero automático de ésos que tienen un sofisticado sistema de alarmas y de pronto se dispara una estruendosa alarma de voz que, acompañada de luces, decía a tremendo volumen:
—¡¡Ladrón!! ¡¡Ladrón!! ¡¡Ladrón!!
El abogado retiró la tarjeta de la ranura del cajero, la examinó y exclamó:
—¡Oh, nooo! Me equivoqué: ¡¡introduje mi tarjeta profesional!!”