[LE}— ‘Bitcóin’, ‘bitcoines’, adaptación al español de ‘bitcoin’, ‘bitcoins’

11-12-2017

La forma bitcóin, plural bitcoines, es la adaptación al español de bitcoin, plural bitcoins, nombre de esta conocida moneda electrónica.

Con motivo del debut de esta criptomoneda en el mercado de futuros de Chicago, en los medios de comunicación pueden verse frases como 

  • «Los grandes inversores ya pueden apostar al alza o a la baja con el precio del bitcoin»,
  • «La locura del bitcoin: la divisa virtual alcanza los 16 000 dólares» o
  • «¿Son de fiar los bitcoins?».

En español, este término inglés se adapta adecuadamente como bitcóin, plural bitcoines (pronunciado /bitcóin/, pl. /bitcóines/), y se escribe con tilde, por ser voz aguda acabada en ene, así como en minúscula y sin ningún resalte tipográfico, al igual que el resto de los nombres de las monedas (dólar, franco, yen).

Por otra parte, se encuentra en expresiones como fondos/transacciones bitcóin, en las que se usa en aposición y con el plural invariable; sin embargo, lo adecuado habría sido escribir fondos/transacciones en bitcoines, igual que fondos/transacciones en dólares, en lugar de fondos/transacciones dólar.

Así pues, en los ejemplos iniciales lo recomendable habría sido escribir 

  • «Los grandes inversores ya pueden apostar al alza o a la baja con el precio del bitcóin»,
  • «La locura del bitcóin: la divisa virtual alcanza los 16 000dólares» y
  • «¿Son de fiar los bitcoines?».

Si se desea utilizar las formas originales inglesas (bitcoin, bitcoins), lo apropiado es emplear la cursiva o entrecomillarlas.

Como nombre del protocolo y de la red informática que lo sustenta, se trata de una marca, por lo que se escribirá en redonda, en singular y sólo con la inicial en mayúscula: red Bitcoin o direcciones Bitcoin y no «Es posible generar de forma gratuita tantas direcciones BitCoins como deseemos».

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[Hum}– Pautas de evolución de la histeria femenina

  • A los 10 años de edad, la histeria se produce por el incipiente desarrollo hormonal.
  • A los 20, por la búsqueda de su identidad como mujer.
  • A los 30, por conseguir un buen candidato para no quedar sola.
  • A los 40, porque el espejo es muy cruel.
  • A los 50, por la menopausia.
  • A los 60, por la sobreprotección de hijos y nietos. En caso de no tenerlos, por sobreproteger a alguien de su entorno.
  • A los 70 y posteriormente porque, a esta altura de la vida… ¿para qué cambiar?

[LE}— Alexéi Navalni, nombre del político ruso

02-01-2018

Alexéi Navalni, con tilde en la segunda e del nombre y con i final en el apellido, es la transcripción adecuada del nombre de este político opositor ruso.

En los medios de comunicación se aprecia vacilación respecto al modo de adaptar este antropónimo:

  • «El principal opositor ruso, Alexei Navalny, movilizó el domingo a miles de sus partidarios»,
  • «La Comisión Electoral Central veta al opositor Alexei Navalni como candidato en las presidenciales de 2018» o
  • «El opositor ruso Alexéi Navalny no puede inscribirse como candidato para las elecciones presidenciales».

De acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española, las transcripciones se adecuan a la ortografía de la lengua de llegada, y las voces resultantes se consideran «plenamente españolas a efectos de acentuación gráfica»: Dubái, Tolstói o, en este caso, Alexéi.

Esta misma obra señala que el sistema ortográfico español no admite la ye en posición final de palabra precedida de consonante: ferri y sexi, mejor que ferry y sexy, y, en este caso, Navalni, mejor que Navalny.

En cuanto al nombre, también es válida la grafía Alekséi, pero dado que la grafía con equis Alexéi se usa ampliamente es preferible esta última, de modo que en los ejemplos iniciales lo recomendable habría sido escribir Alexéi Navalni.

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[Hum}– Sinceridad

Un hombre y su esposa están por meterse en la cama. La esposa, parada desnuda frente al espejo, se da una mirada y comenta:

—¿Sabes, querido? Me miro en el espejo y me veo ¡tan vieja! Tengo arrugas en la cara, los pechos casi, casi me llegan a la cintura, el culo lo tengo caído un metro. Tengo las piernas gordas y los brazos flojísimos…

Entonces, dándose vuelta y mirando a su esposo de frente, continua:

—Anda, sé bueno y dime algo positivo, algo que me haga sentir mejor.

El marido la observa detenidamente, piensa un momento y le dice:

—Bueno, mi amor, no te preocupes. ¡por lo menos la vista la tienes muy buena!

[LE}— Dio, vio o fue se escriben sin tilde

12-12-2017

Las formas verbales del pasado dio, vio, fue, así como lio, fio, rio o guio, entre otras, se escriben sin tilde por ser monosílabas ortográficamente.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Atropelló a dos personas y se dió a la fuga»,
  • «Cotto se vió bien en los primeros asaltos»,
  • «Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fué el encargado de presidir la ceremonia del Sorteo del Mundial Rusia 2018» o
  • «Exteriores cesa al cónsul en Estados Unidos que se rió de Susana Díaz».

De acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española, las palabras monosílabas se escriben sin tilde, salvo en los limitados casos de tilde diacrítica. Esta norma se aplica a sustantivos como mar, luz o pez, sobre los que no suele haber duda, así como a las formas verbales del pasado dio, vio, fue o, en primera persona, di, vi o fui.

Según esta misma obra, formas verbales como lio, guio, fio o rio se consideran palabras monosílabas a efectos ortográficos, aunque una parte de los hispanohablantes las pronuncien como bisílabas.

Por tanto, en los ejemplos iniciales lo adecuado correcto habría sido escribir 

  • «Atropelló a dos personas y se dio a la fuga»,
  • «Cotto se vio bien en los primeros asaltos»,
  • «Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fue el encargado de presidir la ceremonia del Sorteo del Mundial Rusia 2018» y
  • «Exteriores cesa al cónsul en Estados Unidos que se rio de Susana Díaz».

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[Hum}– La mujer y la pelota

A los 18 es como una pelota de fútbol: 22 hombres detrás de ella.

A los 28, como una pelota de basket: 10 hombres detrás de ella.

A los 38, como pelota de golf: 1 hombre detrás de ella.

A los 48, como una pelota de ping-pong: 2 hombres tratando de enviarla el uno al otro.

[LE}— ‘Aporofobia’, palabra del año 2017

29-12-2017

Aporofobia, es el neologismo que da nombre al miedo, rechazo o aversión a los pobres

Ésta es la quinta ocasión en la que la Fundéu BBVA da a conocer su palabra del año, escogida entre aquellos términos que han estado presentes en mayor o menor medida en la actualidad informativa durante los últimos meses y que, además, tienen interés desde el punto de vista lingüístico.

Tras elegir escrache en 2013, selfi en 2014, refugiado en 2015 y populismo en 2016, el equipo de la Fundación ha optado en esta ocasión por aporofobia, un término relativamente novedoso que alude, sin embargo, a una realidad social arraigada y muy antigua.

La voz aporofobia ha sido acuñada por la filósofa española Adela Cortina en varios artículos de prensa en los que llama la atención sobre el hecho de que solemos llamar xenofobia o racismo al rechazo a inmigrantes o refugiados, cuando en realidad esa aversión no se produce por  su condición de extranjeros, sino porque son pobres.

Este término se acaba de incorporar al Diccionario de la Lengua Española, y el pasado mes de septiembre el Senado español aprobó una moción en la que pide la inclusión de la aporofobia como circunstancia agravante en el Código Penal.

A estos hechos, se suma el interés lingüístico de un neologismo a cuya creación se le puede poner fecha y autor, y el social e informativo de un término capaz de designar una realidad palpable, pero a menudo invisible.

«No es una palabra creada este año, ni tan siquiera conocida por el gran público, pero es una voz que recomendamos hace tiempo en Fundéu BBVA y que ahora la Academia ha decidido incorporar a su diccionario», señala el director general de la Fundación, Joaquín Muller.

«Aporofobia pone nombre a una realidad, a un sentimiento que, a diferencia de otros, como la xenofobia o la homofobia, y aun estando muy presente en nuestra sociedad, nadie había bautizado», añade.

«Conviene recordar —agrega Muller— la importancia de poner nombre a las cosas para hacerlas visibles. Si no lo tienen, esas realidades no existen o quedan difuminadas. No se pueden defender o denunciar. En esta ocasión, la filósofa valenciana ha hecho una gran aportación a la sociedad y al idioma, y Fundéu ha considerado que es merecedora de ser elegida palabra del año».

«Lamentablemente, la aporofobia no ha dejado de estar presente en la actualidad informativa de 2017, con el drama de los migrantes en diversas partes del mundo, el empobrecimiento de extensas capas de la sociedad en muchos países… y con las actitudes de algunos líderes y ciudadanos ante estos fenómenos, en las que son claramente visibles el rechazo y la aversión a los pobres y a la pobreza», añade.

Antes de dar a conocer la decisión definitiva, la Fundación publicó una lista de doce palabras finalistas en la que figuraban otros términos de nueva creación, como turismofobia, que alude al rechazo al turismo masificado; uberización, con la que se denomina un cierto tipo de actividad económica basada en plataformas colaborativas, o machoexplicación, la costumbre de algunos hombres de dirigirse a las mujeres de forma condescendiente.

Además, se incluían otras que traducen o adaptan voces extranjeras (aprendibilidad frente a learnability, noticias falsas por fake news o la adaptación a la ortografía española bitcóin) y algunas más que, no siendo nuevas, han asumido otros usos o sentidos; es el caso de odiador y soñadores, alternativas a hater y dreamers.

Completaban la lista trans, como acortamiento válido de transexual o transgénero; destripe, como alternativa a spoiler, y superbacteria.

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[Hum}– Un marido como debe ser

Una mujer se levanta por la mañana, despierta a su marido y le dice:

—Cariño, he tenido un sueño maravilloso. He soñado que me regalabas un collar de diamantes por mi cumpleaños. ¿Qué querrá decir ese sueño?

El marido le contesta:

—Lo sabrás en tu cumpleaños.

Llega el día del cumpleaños de la esposa y el marido entra en casa portanto un paquete. La mujer, emocionada, se lo quita de las manos, rasga nerviosa la envoltura, abre rápidamente la caja… y encuentra un libro titulado «El significado de los sueños».