[LE}— ‘Ralentizar’, no ‘relentizar’

22-12-2017

Ralentizar es la voz adecuada para designar la ‘disminución de la velocidad en una actividad o proceso’, no relentizar.

Es muy común encontrar en artículos y noticias frases como

  • «El equipo hizo muy bien sus deberes, cometiendo continuas faltas y desarrollando una estrategia de relentizar el juego»,
  • «Un vocero de prensa expresó que la lluvia también ha contribuido a relentizar el flujo de los vehículos» o
  • «Se generó una espectacular columna de humo que se divisaba desde varios kilómetros y obligó a relentizar la velocidad».

A pesar del uso extendido del vocablo relentizar, el término adecuado correcto  y recogido en el Diccionario de la Lengua Española es ralentizar, sinónimo de lentificar y de enlentecer.

Por tanto, los ejemplos citados quedarían de la siguiente manera:

  • «El equipo hizo muy bien sus deberes, cometiendo continuas faltas y desarrollando una estrategia de ralentizar el juego»,
  • «Un vocero de prensa expresó que la lluvia también ha contribuido a ralentizar el flujo de los vehículos» y
  • «Se generó una espectacular columna de humo que se divisaba desde varios kilómetros y obligó a lentificar la velocidad».

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[Hum}– Bigamia

Dos amigas del instituto se encuentran al cabo de muchos años.

”¡Cuánto tiempo! Oí que te casaste”

”Sí, con un abogado, y un hombre muy honrado”

“¿Pero eso no es bigamia?”

[LE}— Candidato Borgen, con be mayúscula

21-12-2017

La expresión candidato Borgen, que se emplea para referirse al líder de un partido minoritario que logra gobernar gracias a alianzas electorales, se escribe con be mayúscula.

En relación con las elecciones catalanas, en los medios de comunicación se pueden ver frases como «Iceta acertó cuando habló de un candidato Borgen»,

  • «Pablo Iglesias dice que el candidato ‘Borgen’ es Domènech y no Iceta» o
  • «Miquel Iceta se presenta como el candidato borgen».

La expresión candidato Borgen alude a la serie televisiva del mismo nombre en la que Birgitte Nyborg, líder de un partido minoritario, alcanza, de forma inesperada, el cargo de primera ministra de Dinamarca al conseguir los apoyos de otras fuerzas políticas. A partir de esa serie, de gran popularidad, es frecuente utilizar Borgen para denominar a candidatos que se pudieran encontrar en esa misma situación.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado es escribir

  • «Iceta acertó cuando habló de un candidato Borgen»,
  • «Pablo Iglesias dice que el candidato Borgen es Domènech y no Iceta» y
  • «Miquel Iceta se presenta como el candidato Borgen».

Finalmente, se recuerda que no es preciso resaltarlo ni con comillas ni con cursiva, aunque no es censurable hacerlo si se considera necesario indicar con ello que se trata de una expresión novedosa.

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[Hum}– Alumno soñador

Entran dos chicos al aula de clase y la maestra le pregunta a uno de ellos:

—Alumno, ¿por qué llegó tarde?

—Es que estaba soñando que viajaba por todas partes. Conocí tantos países y me desperté un poco tarde.

—¿Y usted, alumno?

—¡Yo fui al aeropuerto a recibirlo!

[LE}— ‘Previsional’, término válido

20-12-2017

La palabra previsional, a partir del sustantivo previsión, es adecuada para referirse a sistemas, reformas, aportes, etc., de previsión social.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como

  • «En un clima de tensión, el oficialismo adelanta la reforma previsional»,
  • «El Frente Amplio encontró una solución para atender las nefastas consecuencias de la privatización del sistema previsional» o
  • «Provida no es la primera administradora que reestructura su división comercial para ajustarse a los cambios de la industria previsional».

De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, el  sustantivo  previsión  significa, además de ‘acción y efecto de prever’, ‘acción de disponer lo conveniente para atender a contingencias o necesidades previsibles’, como la jubilación o las pensiones.

A partir de esta segunda acepción se crea el adjetivo previsional, recogido en el Diccionario de Americanismos como ‘relativo a la previsión social’, asentado y extendido en países como Argentina, Uruguay o Chile.

Así pues, los ejemplos iniciales son plenamente válidos, al igual que la alternativa jubilatorio, adjetivo formado a partir de jubilación y también arraigado en estos mismos países: «¿Reforma previsional o recorte jubilatorio?».

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[Hum}– Como chiste, lo de Suiza y el mar puede pasar

En una reunión de con el Presidente de Suiza, el actual de Venezuela presenta a sus ministros:

—Éste es el Ministro de Salud, éste es el Ministro de Educación, y éste el Ministro de Justicia.

Cuando le llega el turno al Presidente de Suiza, éste dice:

—Éste es el Ministro de Salud, y éste es el Ministro de Marina.

Entonces, el venezolano comienza a reírse y, sorpresivamente, dice:

—Disculpe, Sr. Presidente, ¿para qué tienen un Ministro de Marina si Suiza no tiene mar?

El Presidente de Suiza respondió:

—Cuando usted presentó a sus ministro de Salud, de Educación y de Justicia, yo no me reí.

[LE}— Los acontecimientos se inician, no inician

14-12-2017

Los acontecimientos se inician, con el pronombre se, no inician.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «La suerte está echada: inicia el Mundial»,
  • «Inicia el envío de pasaportes» o
  • «Inicia la Feria Nacional Agropecuaria 2017».

Tal como señala el Diccionario Panhispánico de Dudas, el verbo iniciar puede ser transitivo («El peso mexicano inicia la jornada con ligero avance») o intransitivo pronominal («La amplia programación navideña se inicia el viernes con el alumbrado»), pero no sólo intransitivo: algo inicia.

Este criterio se mantiene en la vigesimotercera edición del Diccionario de la Lengua Española.

Se recuerda además que iniciar(se) puede alternar con otros verbos, como empezar, comenzar o abrir, según el contexto.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo adecuado correcto habría sido escribir 

  • «La suerte está echada: empieza el Mundial»,
  • «Se inicia el envío de pasaportes» y
  • «Comienza la Feria Nacional Agropecuaria 2017».

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[Hum}– Disfraces

A un baile de disfraces llegó una joven totalmente desnuda y pintada totalmente de blanco.  Uno de los asistentes al baile la vio, sentada sola en una silla, se le acercó y le preguntó:

—Y tú, ¿de qué vienes disfrazada?

La muchacha abrió de golpe sus piernas y dijo:

—¡De muela picada!

[*Opino}— Europa y el galimatías de los enchufes eléctricos… y otros

05-01-2018

Carlos M. Padrón

Según el artículo que copio abajo, en Europa hay seis tipos diferentes de enchufes.

En mi opinión, son más. Y, al menos en España, que es el país sobre el que puedo hablar por experiencia personal, lo de los enchufes me ha traído por la calle de la amargura.

No sólo es que el enchufe macho de algunos de los aparatos que compré y usé en Madrid durante mi estadía en esa ciudad no sirven ahora en las hembras de moda, pues debe coincidir el grueso de las clavijas y la concavidad que algunas hembras tienen antes de las bocas de inserción de las clavijas. Para colmo, el cuerpo del macho puede tener diferentes formas que deben coincidir con la concavidad de las hembras. Lo mismo con los llamados “ladrones”, ésos que de una hembra hacen varias; puede ocurrir que la de la pared sea de un tipo, pero las del ladrón sean de otro.

Los archivadores para papeles también son un dolor de cabeza, pues además de los aptos para dos huecos más una palanca para abrir las púas donde se insertan los papales, que son los que antes (años 50) eran el estándar, ahora los hay también para cuatro huecos que son mucho más difíciles de operar que los de tres huecos, usados al otro lado del charco. Por tanto, he tenido que reperforar los papeles que me traje, y nfadarme un poco cada vez que tengo que archivar o sacar uno de ellos.

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¿En qué países puedo usar mis enchufes?

En el mundo existen, al menos, 14 tipos diferentes de enchufes. Este desorden, que comenzó en los albores de la revolución eléctrica, obliga hoy a los turistas a viajar equipados con adaptadores, y a los compradores online a comprobar la compatibilidad de los aparatos antes de adquirirlos en otros mercados.

No sólo hay que tener en cuenta la forma física y disposición de las clavijas, sino el voltaje y la frecuencia de cada país. Un enchufe de igual tipo pero de menor o mayor voltaje no haría funcionar el aparato eléctrico, o podría dañarlo. Haría falta un transformador de corriente. Con otra frecuencia tampoco serviría.

Descubre en este buscador el tipo de enchufe usado en cada lugar del mundo, elaborado a partir del listado de la International Electrotechnical Comission. Selecciona el país y comprueba la forma de las tomas para conocer si es necesario un adaptador, y el voltaje y la frecuencia para saber si además hace falta un transformador de corriente.

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El origen de este desorden mundial está en los comienzos de la revolución eléctrica a finales del siglo XIX. Los primeros aparatos eléctricos se enganchaban rudimentariamente al cableado de la luz de los hogares. Los enchufes surgieron a principios del siglo pasado como forma segura de conexión, y cada país ideó sus propias soluciones. Entonces, los viajes eran infrecuentes y los electrodomésticos eran de todo menos portátiles, así que no se vio la necesidad de crear un enchufe universal. Cuando la situación cambió, el desorden tenía difícil arreglo.

En la Unión Europea, tipos C y F

En Europa, la mayoría de países usan el mismo enchufe, el tipo C, de dos clavijas redondeadas. El C o uno compatible con él, como ocurre en España con el F, también conocido como «schuko», de origen alemán, con contactos de protección a tierra en forma de pestañas.

El tipo E, utilizado en Francia y Bélgica entre otros, es también compatible con clavijas del tipo C y F. Las tomas de corriente del tipo J, de tres clavijas redondeadas en triángulo, usado en Suiza, también admite aparatos del tipo C y F. Y las del tipo K, de Dinamarca, también son compatibles con los usados en España. En Italia conviven los tipos C, F y L, este último de tres clavijas en paralelo, pero con tomas compatibles con las dos clavijas de los anteriores.

Es decir, las clavijas de los aparatos eléctricos usados en España (tipos C, F) servirían también en esos países (tipos E, K y L).

Otros voltajes y frecuencias

Pero hay excepciones dentro de Europa, como el Reino Unido e Irlanda, con el tipo G, de tres clavijas planas. Sí coinciden, sin embargo, en voltaje y frecuencia: 230 vatios y 50 hercios.

No ocurre igual con el voltaje y la frecuencia de otros lugares del mundo. En América del Norte (Estados Unidos, México), América Central (Panamá, Costa Rica), Caribe (Cuba, República Dominicana) y parte de Sudamérica (Venezuela, Colombia, Bolivia) y Japón usan un voltaje inferior, entre 100 y 120 vatios, y una frecuencia de 60 hercios. Muchos aparatos eléctricos especifican que están preparados para trabajar en ambos voltajes y frecuencias; si no, es necesario un transformador para evitar dañarlos. Allí impera el tipo de enchufe A, de origen useño, con dos clavijas planas, o el B, más seguro puesto que incluye una tercera para la toma de tierra. Son compatibles entre sí.

El tipo G británico, implantado después de la Segunda Guerra Mundial, no llegó a sus colonias. La mayoría de ellas conservan el estándar anterior, el tipo M, de tres clavijas redondeadas dispuestas en triángulo. O el tipo D, usado en India, similar al M, pero de menor dimensión y, por tanto, incompatibles entre ellas. Otras colonias como Australia o Nueva Zelanda siguieron su propio camino. Sus enchufes son del tipo I, el mismo que el usado en Argentina.

A finales de los años 60 hubo un intento de enchufe universal, el tipo N, pero sólo lo adoptaron Brasil y Sudáfrica. La estandarización aún queda lejos, con el horizonte puesto en las conexiones USB.

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