El señor de la casa llama por teléfono, y atiende la asistenta:
—¿Ha llamado algún imbécil, Maruja?
—No, señor, usted es el primero.
El señor de la casa llama por teléfono, y atiende la asistenta:
—¿Ha llamado algún imbécil, Maruja?
—No, señor, usted es el primero.
19-05-2017
En relación con las competiciones de fútbol femenino, se ofrecen las siguientes claves para escribir adecuadamente los sustantivos de las jugadoras que disputan un partido, así como los nombres apropiados para designar a las demás participantes:
Aunque muchas de estas denominaciones se han venido usando como comunes en cuanto al género (el/la portero), el uso actual tiende a priorizar las variantes femeninas especializadas (la arquera, la delantera), que en muchos casos aparecen ya desdobladas como en el Diccionario (el capitán/la capitana).
Esa tendencia se constata especialmente cuando estos sustantivos se escriben en plural (las porteras/delanteras, más habitual que las porteros/delanteros) o acompañados de algún adjetivo: la portera mexicana, más frecuente que la portero mexicana.
Una señora llega al hospital y le dice al doctor:
—Soy la esposa del Sr. Martínez, que tuvo un accidente de tránsito; me dijeron que lo trajeron aquí. Quisiera saber cómo se encuentra.
—De la cintura para abajo, su esposo no tiene ni un rasguño—, le contesta el doctor.
—¡Ohhh, qué alegría! —dice la señora—. ¿Y de la cintura para arriba, doctor?
—No podemos decirle, señora, porque esa parte todavía no la han traíd
17-05-2017
Los términos hacker y cracker tienen significados diferentes.
Mientras que el primero alude a aquella persona capaz de introducirse en sistemas informáticos ajenos, el segundo se refiere a aquel otro que lo hace con fines ilícitos.
En las noticias es frecuente encontrar frases como
Aunque en el uso general es frecuente asociar la palabra hacker a ‘pirata informático’ y, por tanto, a quien usa sus conocimientos con fines ilegales, en el ámbito de la informática se diferencia claramente entre hacker y cracker.
Así lo recogen los principales diccionarios de inglés y algunos de español, como el de María Moliner, que indica que un hacker es una ‘persona con sólidos conocimientos informáticos capaz de introducirse sin autorización en sistemas ajenos para manipularlos, obtener información, etc., o simplemente por diversión’.
La palabra cracker, en cambio, se aplica a quien, además de ser capaz de entrar en sistemas ajenos, lo hace con fines delictivos, como señala el diccionario de Oxford.
Así, en los ejemplos anteriores, y teniendo en cuenta el tipo de actividad que se les atribuye, habría sido preferible escribir
Un uso adecuado de ambos términos es el que figura en el siguiente ejemplo: «Las empresas necesitarán 825.000 hackers para frenar a los crackers en 2025».
Al tratarse de extranjerismos no adaptados al español, ambos términos han de escribirse en cursiva, como puede apreciarse en el Diccionario Académico. En cambio, los derivados españoles de esas palabras (hackear, hacktivismo, hackatón…) se escriben en redonda, como explica la introducción de esta misma obra.
Es posible, asimismo, adaptar los anglicismos hacker y cracker al español como háker y cráker, siguiendo los criterios que figuran en la Ortografía de la Lengua Española. Esas formas adaptadas se escriben en letra redonda y con tilde.
Cuatro damas, amigas de toda la vida, se reúnen para tomar el té, como siempre hacían. Esa tarde, una de ellas dice:
—Chicas, hemos sido amigas desde siempre. Es hora de conocernos a fondo. Yo soy cleptómana. No se preocupen. Yo nunca,… este,… nunca les he robado nada a ustedes.
La segunda dama dice:
—Pues yo les confieso que soy ninfómana. Pero no teman pues yo jamás,… eh,… jamás me he acostado con sus esposos. Ninguno de ellos me gusta.
—Pues miren —dice la tercera dama—, les confieso que soy lesbiana. Ninguna de ustedes me gusta. Yo,… yo, bueno.., yo no voy a arruinar mi amistad de tanto tiempo con ustedes.
La cuarta dama, poniéndose de pie, dice:
—Ustedes disculpen, pero yo soy chismosa y tengo algunas llamadas telefónicas que hacer. Con permiso.
Están dos madres reunidas, hablando, y una le dice a la otra:
—Por favor, ¡dile a tu hijo que deje de imitarme!
—¡Niño! ¡Deja de hacer el idiota!
—¿Qué tiene 2 ojos y 100 dientes?
—Un cocodrilo.
—¿Y 2 dientes y 100 ojos?
—Un autobús del Inserso(1)
(1): Instituto de la Tercera Edad.
Una mujer va al psicólogo:
–Doctor, ¡tengo complejo de fea!
–¿Esta segura de que es complejo solamente?
En el kinder de una escuela religiosa iba a haber una fiesta, y la madre superiora, quien era la directora del plantel, envió con los niños recaditos a todas las mamás con el nombre de algún personaje para que asistieran a la escuelita disfrazadas de ese personaje y así divirtieran a sus pequeños.
Llegado el día, se abrió el telón del teatrito y empezaron a desfilar todas las señoras con disfraces propios de la ocasión. Una iba de conejita, otra de ratoncita, alguna más de florecita, y así todas debidamente disfrazadas.
De pronto, y ante la sorpresa y consternación de todos los presentes, apareció una mamá disfrazada con una falda al muslo, blusa escotadísima, medias negras con liguero visible, malla con raya atrás, bolsa de lentejuelas, zapatos de tacón dorado y punta de lápiz, boa de plumas, y fumando con una larga boquilla.
Muy alterada, la madre superiora le recriminó a dicha señora, preguntándole de su vestimenta:
–¿¡Qué disfraz es ése, señora!?
La señora, sin pizca de vergüenza, le respondió muy tranquila a la religiosa:
–Pues vine con el disfraz que me pidieron en el recado que me enviaron con mi hijo: DE PUTA FINA.
A lo que la madre superiora respondió contrariada:
–¡¡¡¡De PITUFINA, señora, PI-TU-FI-NA!!!!