Un abogado neoyorkino representante de un coleccionista de arte millonario llamó a su cliente y le dijo:
—Saúl, te tengo una noticia buena y una mala.
El coleccionista respondió:
—Hoy he tenido un mal día, así que dame primero la buena noticia, por favor.
El abogado replicó:
—OK. Hoy me reuní con tu mujer y me dijo que había invertido 5.000 dólares en dos fotos que ella cree que podrían hacerle ganar entre 15 a 20 millones de dólares.
Entusiasmado, el coleccionista exclamó:
—Mi mujer siempre ha sido muy buena para los negocios. ¡Me has alegrado el día! ¿Y cuál es la mala noticia?
—Que las fotos son de ti y tu secretaria.
Courtesy of Bob Meehan
