Un hombre entra en un bar y pide un whisky. Minutos después de haber tomado otro, el camarero observa que el hombre, al mismo tiempo que bebe, introduce su mano en el bolsillo y saca algo, lo observa y, acto seguido, lo vuelve a guardar en su bolsillo. Y repite esto varias veces a medida que bebe.
Cuando ya no puede aguantar la curiosidad, el camarero se acerca al hombre y le pregunta:
—¿Podría decirme que es lo que saca del bolsillo y contempla con tanta insistencia?
—Sí, es la foto de mi suegra. Cuando empiezo a encontrarla agradable es que es hora de dejar de beber.
