[LE}– ‘Brexit’, en cursiva y con minúscula

NotaCMP.- Sí, claro, y también podría decirse «teléfono inteligente» en ves de «smartphone», pero, ¿cuántos lo dicen?

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11/11/2015

El término brexit, con el que suele aludirse en los medios a una hipotética salida del Reino Unido de la Unión Europea, se escribe en cursiva por tratarse de un extranjerismo, y con inicial minúscula por ser un nombre común.

En las noticias es frecuente encontrar frases como

  • «Bruselas intenta evitar el ‘Brexit’ con concesiones mínimas a Cameron» o
  • «Enda Kenny dice que no quiere el “bréxit”, pero apoyará algunas reformas».

Brexit es un acrónimo inglés formado por la unión de las palabras Britain (en alusión a Gran Bretaña y, por extensión, al Reino Unido) y exit (‘salida’), de modo que la expresión, refiriéndose al Reino Unido salida de la Unión Europea es una alternativa válida en español.

Si se prefiere emplear brexit, lo adecuado es escribirlo en cursiva, por tratarse de un extranjerismo no adaptado, o entre comillas si no se dispone de ese tipo de letra. Por esta misma razón, no se tilda, aunque su pronunciación es llana: /bréxit/.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible usar la expresión salida (del Reino Unido) de la Unión Europea o escribir

  • «Bruselas intenta evitar el brexit con concesiones mínimas a Cameron» y
  • «Enda Kenny dice que no quiere el brexit, pero apoyará algunas reformas».

Pese a que en ocasiones se escribe con mayúscula inicial, probablemente heredada de la palabra Britain, en español conviene usar la minúscula, ya que se trata de un nombre común.

En cuanto al género, puede considerarse ambiguo (el brexit/la brexit), aunque el uso mayoritario es el masculino.

Todas las consideraciones anteriores son aplicables a grexit, otro acrónimo inglés que también es frecuente en los medios para referirse a una hipotética salida de Grecia de la zona euro.

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[LE}– Marihuana / mariguana

05/11/2015

¿Cómo se escribe esta palabra?, ¿con hache o con ge?

Tanto marihuana como mariguana son grafías adecuadas, si bien la forma más extendida en casi todo el ámbito hispanohablante es marihuana.

La variante con ge se emplea con preferencia en México, país en el que también es habitual emplear los sustantivos marihuano/mariguano, con el significado de ‘loco, de conducta estrafalaria’, y marihuanada (‘acto de locura, acción típica de quien se encuentra bajo los efectos de haber fumado mariguana’).

La forma marijuana, que se ve en ocasiones, es inglesa, no es española.

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[Hum}– Cabello largo

Un joven judío obtuvo su permiso de conducir. Ese mismo día le preguntó a su padre, que era un rabino, si le dejaba usar el carro de la familia. El padre lo llevó a su estudio y le dijo:

—Haré un trato contigo: Trae todas tus asignaturas aprobadas, estudia un poco el Talmud, corta tu cabello, y luego hablaremos del carro.

Pasó un mes, el muchacho regresó, y de nuevo le pidió a su padre que le dejara utilizar el carro de la familia, y de nuevo el padre lo llevó a su estudio y esta vez le dijo:

—Hijo: estoy muy contento contigo: trajiste excelentes notas y cada día te observo mientras estudias un rato el Talmud, pero, ¿recuerdas la condición de cortarte el cabello? ¿Por qué no te lo has cortado aún?

El muchacho respondió:

—Padre, he estado pensando sobre ello y vi que Sansón, Moisés, Noé e incluso Jesús llevaban el cabello largo.

—Es cierto —dijo el rabino—, pero iban a todas partes caminando.

[LE}– ‘A fuer de’ no es lo mismo que ‘a fuerza de’

09/11/2015

El giro a fuer de significa ‘por ser’ y ‘como consecuencia de ser’ y es impropio emplearlo con el valor de a fuerza de, de tanto o aunque.

En los medios de comunicación, sin embargo, esta locución aparece en ocasiones con construcciones y sentidos que no le son propios:

  • «Pero, a fuer de ser sinceros, en el pueblo la vida siguió su curso»,
  • «El director se arruinó una y otra vez en su empeño de ser el más grande a fuer de convertirse en el más libre» y
  • «A fuer de verlos sentados con ella pensamos que se habían domesticado».

La Gramática Académica explica que a fuer de significa ‘a ley de, en razón de, en virtud de’ y que va seguida de un sustantivo o un adjetivo.

Además, esta obra y el Diccionario Panhispánico de Dudas censuran su empleo con un infinitivo para significar ‘a fuerza de’, ‘a base de’, ‘aunque’ o ‘de tanto’, a los que cabría añadir ‘además de’, ‘por no decir’, ‘con el fin de’, etc. No censuran, en cambio, a fuer de que con el significado de ‘a riesgo de que’, como en «A fuer de que se ofendan, diré la verdad».

En consecuencia, en los ejemplos anteriores habría sido preferible lo correcto habría sido lo siguiente:

  • «Pero, para ser sinceros, en el pueblo la vida siguió su curso»,
  • «El director se arruinó una y otra vez en su empeño de ser el más grande a base de convertirse en el más libre» y
  • «De tanto verlos sentados con ella pensamos que se habían domesticado».

Usos propios de este giro, recogidos en el Diccionario del Estudiante, de las Academias de la Lengua, son

  • «Ella, a fuer de luchadora, no se quería rendir» y
  • «Muestra una alegría que, a fuer de entusiasta, parece fingida».

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[Hum}– Del ‘amor’ entre gallegos y argentinos: El gallego curioso

Un árabe, que jamás había pagado una deuda, le pidió dinero prestado a un judío que nunca había perdido ni un centavo en ninguna transacción.

Pasó el tiempo y el árabe vivía escondiéndose del judío por lo que éste nunca lograba agarrarlo para que le pagara, pero un día, por mero accidente, se toparon en un bar propiedad de un gallego y ahí comenzaron a discutir.

El árabe, acorralado, optó por una salida drástica: sacó una pistola, la apoyó contra su sien, y dijo:

—Podré irme al infierno, pero no pagaré esta deuda.

Apretó al gatillo y cayó muerto de inmediato.

El judío, que no se daba por vencido fácilmente, agarró la misma pistola, la apoyó contra su sien, dijo:

—¡Voy a recibir este dinero aunque sea en el Infierno!

Tiró del gatillo y cayó muerto.

El gallego, que había observado todo, tomó entonces la pistola, la apoyó contra su sien, dijo:

—Pues vamos, hombre, ¡que por nada del mundo me pierdo yo esta pelea!

….y apretó el gatillo.

[*Opino}– Acerca de las rupturas de matrimonios

04-11-2015

Carlos M. Padrón

Ya en junio de 2007 publique en De Carpádrez: Los hijos y la pareja mi opinión personal sobre lo que en el artículo que copio abajo atañe a los hijos como causa de ruptura de matrimonios.

Añado ahora que el desvío de la relación afectiva hacia el otro cónyuge se debe, en la gran mayoría de los casos, al instinto maternal, ése que va haciendo que, desde el matrimonio, la importancia que la mujer concede a su marido vaya decreciendo, mientras aumenta la que concede a sus hijos.

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03/11/2015

Laura Peraita

Las causas por las que en España cada cinco minutos se rompe un matrimonio

Las estadísticas lo advierten: en España cada vez se casan menos personas: se ha pasado de 216.451 matrimonios en el año 2000 a 158.425 en 2014, lo que supone un 27% menos.

Tal es la situación que el último informe «Nupcialidad y ruptura en España 2015», elaborado por el Instituto de Política Familiar (IPF), habla de «desmoronamiento» en el número de matrimonios, una caída que hubiera sido mucho mayor aún si no hubiera sido por la inyección que suponen los matrimonios internacionales (25.840 el año pasado).

La situación «es muy preocupante», señala Eduardo Hertfelder, presidente de IPF, porque España se encuentra en este aspecto a la cola de Europa. En su opinión, son varias las razones de este acusado descenso de nupcialidad, pero destaca en primer lugar el motivo económico.

«Bien es cierto que estamos saliendo de la crisis, pero aún hay muchas personas en paro, otras con sueldos basura o con contratos temporales que les impiden plantearse un proyecto de vida estable a largo plazo, por lo que deciden posponer su matrimonio o no celebrarlo».

De hecho, el estudio señala que los españoles se casan cada vez más tarde, a los 35,3 años de media.

También explica que hay otros motivos culturales, puesto que en la sociedad actual «se ha creado un ambiente favorable a la infidelidad y a la falta de esfuerzo en querer solucionar una relación matrimonial, en el caso de que no funcione adecuadamente. La opción más fácil que se proclama es la de romper, en vez de la de luchar por recuperar el amor de la pareja».

Edades a las que se rompe la pareja

Según el presidente del IPF, los matrimonios que más se rompen lo hacen cuando cumplen los 15,8 años de media. También hay otra franja en la que suelen separarse, que es la que comprende entre los 5 y los 10 años de duración de convivencia. «En este caso es porque durante este periodo las parejas suelen tener hijos y la relación afectiva hacia el otro cónyuge se desvía a los hijos. Además, se cae en la rutina, muchas veces estresante, y la comunicación se limita mucho».

A partir de los 15,8 años y hasta los 20 años de convivencia, también se rompen muchos matrimonios «porque los hijos ya se han hecho mayores, se van de casa y de repente se encuentran los dos cónyuges solos en el hogar como auténticos desconocidos y con una nula afectividad», matiza Hertfelder.

Falta de compromiso

Además, tal y como matiza el estudio del IPF, uno de cada siete hogares de parejas está formado por parejas de hecho. Se ha pasado de 563.785 parejas de hecho en el año 2001 a 1.602.900 en el 2014 , lo que ha supuesto un incremento de más de un millón de parejas de hecho; es decir, un 184% más.

«Este crecimiento se produce precisamente —matiza Educardo Hertfelder— porque en nuestra sociedad se ha creado una conciencia generalizada de falta de compromiso. Las personas no creen en la estabilidad futura y, por eso, optan por fórmulas y uniones de caracter temporal. El matrimonio les asusta porque les supone un mayor compromiso».

Rupturas familiares

Mientras el índice de personas que deciden no casarse cae estrepitosamente, el panorama de los matrimonios tampoco es nada alentador, tal y como se advierte en este estudio del Instituto de Política Familiar, el tercero de los cinco estudios que presentarán hasta el próximo 20 de diciembre.

En 2014 se produjeron 168.556 matrimonios y 110.764 rupturas familiares, lo que supone que, por cada diez matrimonios que se celebraron en un año, se rompieron siete. España esm junto a Portugal, Dinamarca y Luxemburgo el país de la UE con la mayor tasa de ruptura por matrimonio.

Según las cifras, en nuestro país se rompe un matrimonio cada cinco minutos; o, lo que es lo mismo, 12 matrimonios cada hora, 290 rupturas cada día, convirtiéndose en uno de los principales problemas de las familias españolas. Del total de rupturas, la inmensa mayoría son divorcios (100.746, el 95,1%), mientras que tan sólo hay 5.034 separaciones (el 4,8%) y 113 nulidades (el 0,1%).

Una Ley de Familia

Para el presidente del IPF, las causas de este aumento de las rupturas son muy claras. «En España no existe una protección jurídica a la familia, no hay una ley de familia —como sí la hay del tabaco, por ejemplo—. La ley del divorcio exprés por la que una pareja puede romper su relación de forma unilateral, de manera inmediata y sin alegar motivo alguno, ha hecho mucho daño», lamenta.

Concretamente, con la entrada de la ley del divorcio exprés, los divorcios se han incrementado en 49.772 al año (periodo 2004-2014), lo que ha supuesto un incremento del 98%, pasando de 50.000 divorcios en el 2004 a más de 100.000 en 2014.

Añade que, al margen de la legislación, en los matrimonios se está produciendo un gran problema, y es la falta de comunicación, un problema paulatino y creciente. «Los horarios laborales extensos y la falta de conciliación hacen que las personas tengan menos tiempo para dedicar a su cónyuge e hijos. Todo ello lleva a una dejación de responsabilidades en la pareja que conduce a que cada uno se centre en sí mismo, en su propia satisfacción personal y no en la entrega hacia la pareja. Estamos inmersos en una sociedad cada vez más egocéntrica».

El informe también hace especial mención a que la ruptura familiar afecta sobre todo a los matrimonios con hijos: 6 de cada 10 matrimonios que se rompen (separación o divorcio) tenían hijos, siendo los hijos menores los más afectados por la ruptura. Mientras la estabilidad conyugal trae consigo un mejor desarrollo personal e integral, tanto para los cónyuges como para los hijos, la ruptura familiar provoca dramas, fracasos personales y familiares que afectan a todos: padres e hijos.

Llamamiento a los partidos políticos

Eduardo Hertfelder señala que, concretamente, afecta a 10.000 hijos al año, de los que 85.000 son menores de edad. «Los psicólogos aseguran que los niños son los grandes perjudicados de la separación de sus padres porque, en un primer momento, los niños consideran que ellos son los culpables de la separación de sus progenitores, dos personas que siempre se han querido».

Además, señala que les produce un tremendo daño porque la vida de los pequeños cambia de forma considerable y ya no pueden convivir con las dos personas a las que quieren y con las que se sienten seguros y en equilibrio en su desarrollo personal. «El hecho de que los hijos vean que sus padres dejan de quererse y que no son capaces de mantener un compromiso, les condicionará para el resto de su vida y en sus futuras relaciones», concluye Hertfelder.

Por todos estos motivos, «queremos hacer un serio llamamiento a las administraciones públicas y a los partidos políticos para que tomen nota de la situación que viven las familias en la actualidad con el objetivo de que incluyan de manera urgente en sus agendas electorales la promoción y protección al matrimonio y a las familias para lograr el mantenimiento de una sociedad fuerte y estable».

Entre las principales demandas que realiza el Instituto de Política Familiar, destacan las siguientes:

Nivel legislativo

· Promover una mayor protección jurídica de la familia.

· Desarrollo de una Ley de Prevención y Mediación Familiar para promover su estabilidad .

· Derogación de la ley del «divorcio exprés».

· Reformar la ley de protección de las familias numerosas.

Nivel de sensibilización social

· Creación de una Mesa de Expertos con asociaciones familiares, agentes sociales y administraciones para abordar la nupcialidad y la ruptura familiar y proponer soluciones.

· Campañas de sensibilización de la importancia del matrimonio y fomento de la conciliación.

Nivel preventivo

· Impulso de medidas para superar la conflictividad y las crisis familiares según las recomendaciones del Consejo de Europa.

· Promoción de los Centros de Orientación Familiar (COF) para ayudar a los casados a superar sus crisis y conflictos.

· Impulsar escuelas de padres.

· Creación del «préstamo matrimonial» para jóvenes que vayan a contraer matrimonio y cuyas rentas sean inferiores a los 35.000 euros anuales.

Nivel correctivo

· Promoción de la custodia compartida y el interés prevalente de los hijos.

· Protección de los cónyuges e hijos ante una ruptura definitiva.

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