27-12-12
Carlos M. Padrón
El artículo que sigue trata de tacañería, pero califica como tal el que un rico viva modestamente, con lo cual discrepo pues, como ya he dicho aquí muchas veces, detesto el lujo y la ostentación, así como me resisto a botar algo que sirva; lo regalo a quien pueda sacarle provecho, pero no lo boto.
Al final del artículo, y en letra cursiva, he puesto mis comentarios.
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27/12/2012
Ebenezer Scrooge, protagonista del “Cuento de Navidad” de Charles Dickens es posiblemente el millonario avaro más famoso de la ficción.
Este personaje ha inspirado a otros más modernos, como el Tío Gilito, nacido de la factoría Disney, o al malvado señor Burns de «Los Simpson».
Sin embargo, la tacañería no es un atributo exclusivo de personajes creados por la literatura, el cine o la televisión. En el mundo real, por desgracia, también han abundado los poseedores de grandes fortunas decididos a aumentarlas sin descanso a fuerza de no gastar ni un céntimo.
Ahora, gracias al el blog «Culturizando» podemos conocer ocho de los tacaños más famosos de la historia:
1.- Hetty Green
Conocida como «la Bruja de Wall Street», Henrietta Green fue la mujer más rica del siglo XIX. A su muerte, en 1916, su fortuna era de casi 200 millones de dólares, más de 2.000 millones de euros actuales.
Quizá su gran capital se debía a que durante su vida se negó rotundamente a ayudar a los más necesitados, incluso si eran miembros de su familia. Su hijo se rompió una pierna de niño, y en lugar de pagar el tratamiento, intentó que fuese atendido en un hospital gratuito para los pobres.
Tras su muerte, gran parte de esta fortuna fue despilfarrada por sus descendientes.
2.- Jean Paul Getty
El fundador de la Getty Oil Company amasó su fortuna durante la Gran Depresión.
Con el paso de los años llegó a tener intereses en más de 200 empresas, hasta que en 1966 el Libro Guinness de los Records lo designó el ciudadano privado más rico del mundo.
Cuando murió, en 1976, contaba con una fortuna de unos dos mil millones de dólares de la época. Su tacañería llegaba al extremo de haber instalado un teléfono de pago en su mansión.
Además, en los años 70 se negó a pagar un rescate de 17 millones a cambio de la libertad de uno de sus nietos. Cuando los secuestradores enviaron una oreja del chico a un periódico aceptó entregarles sólo 2,2 millones de dólares.
3.- John Elwes
Este político inglés fue la inspiración de Dickens a la hora de crear a Ebenezer Scrooge.
Elwes poseía una fortuna superior a los 21 millones de euros actuales. Sin embargo, vivía como un pobre en una casa ruinosa. Sus ropa eran casi harapos, y se iba a la cama cuando caía la noche para evitar gastar dinero en velas.
4.- Ingvar Kamprad
El fundador de IKEA es una de las personas más ricas del planeta. Aunque su fortuna se estima en seis mil millones de dólares, este empresario sueco conduce un Volvo de hace 15 años, vuela en clase turista y recicla las bolsas de té.
También es conocido por ahorrar en impuestos, ya que en los años 70 cambió su residencia a Suiza, país mundialmente reconocido como paraíso fiscal.
5.- Los hermanos Collyer
Los excéntricos hermanos Homer y Langley Collyer vivieron juntos en su casa de Nueva York durante toda su vida. Ambos tenían miedo de los intrusos y, a medida que envejecían, se convirtieron en auténticos ermitaños, hasta el punto de llegar a tapar las ventanas y poner trampas para evitar robos.
Les cortaron el agua, la electricidad y el gas, ya que no pagaban las facturas. Cuando fallecieron, la Policía encontró 130 toneladas de basura y trastos en la casa. Sus posesiones fueron valoradas en unos 91.000 dólares, unos 900.000 euros al cambio actual.
6.- Oliver Cromwell
En 1647 este político y militar inglés lideró el movimiento puritano que intentaba convertir la Navidad en una estricta celebración religiosa.
En Londres, dio poderes a los soldados para confiscar todas las comidas preparadas para esas fiestas, árboles navideños y cualquier tipo de decoración, además de prohibir los villancicos. Estos tiempos tan tristes duraron hasta que Cromwell fue derrocado en 1660.
7.- Andrew Carnegie
Pese a tener una fortuna de unos 3.000 millones de dólares al cambio actual, este empresario escocés, nacido en 1835, era conocido por su gran tacañería.
Emigró muy joven a Estados Unidos, donde consiguió amasar toda su fortuna en la industria del acero. Su fama de avaro aumentaba a medida que lo hacía su riqueza, y llegaba al extremo de dejar un centavo como propina por un auténtico banquete.
Sin embargo, al final de su vida se convirtió en un auténtico filántropo. Donó millones de dólares a la investigación científica y fundó más de tres mil bibliotecas por todo Estados Unidos y el resto del mundo.
8.- Ephraim Lópes Pereira d’Aguilar
Este noble, de origen austriaco, se convirtió en barón a la muerte de su padre, en 1759, de quien heredó una gran fortuna.
Durante un tiempo vivió con veinte sirvientes en los Broad Street Buildings londinenses, pero poco a poco se fue convirtiendo en un personaje excéntrico y miserable, cambiando una vida de lujo por una pequeña vivienda.
Antes de morir escondió su fortuna —alrededor de 200.000 libras de la época— en torno a su modesta casa, para que sus hijas tuvieran que encontrarla.
Fuente: ABC
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Mis comentarios.
[John Elwes] «Vivía como un pobre en una casa ruinosa. Sus ropa eran casi harapos, y se iba a la cama cuando caía la noche para evitar gastar dinero en velas».
Lo cual no le hacía daño a nadie.
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[Ingvar Kamprad] «Este empresario sueco conduce un Volvo de hace 15 años, vuela en clase turista y recicla las bolsas de té».
Un tipo al que admiro, pues si le gusta su Volvo y funciona bien, ¿Por qué habría de cambiarlo o por qué habría de volar en primera? ¿Para satisfacer a los que gustan de la ostentación?
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[Hermanos Collyer ] «Se convirtieron en auténticos ermitaños».
Ser ermitaño no es ser tacaño, y no le hace daño a nadie.
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[Oliver Cromwell] «Intentó convertir la Navidad en una estricta celebración religiosa».
No soy puritano pero creo que la Navidad debería ser así y no el órdago de gasto de dinero en festejos y regalos entre adultos en que se ha convertido gracias, según supongo, a los useños.
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[Ephraim Lópes Pereira d’Aguilar ] «Cambió una vida de lujo por una pequeña vivienda».
Simplemente, y como a algunos otros, no le gustaba el lujo, y eso, repito, no le hace daño a nadie.

