27-07-12
Carlos M. Padrón
No sé si es o no de Spinoza lo que muestra este archivo, que recibí por cortesía de Charo Bodega.
Como la validez de su contenido no depende de quien lo haya escrito, lo distribuyo porque, en su casi totalidad, me ha parecido interesante cuando menos como tema de reflexión.
Creo en Dios, pero hace tiempo que me molesta que se lo meta en todo, pues opino que Él tiene cosas mucho más importantes que hacer que ocuparse de nuestras vidas personales, pero nosotros no paramos de usar el «si Dios quiere», el «gracias a Dios», etc., cuando no somos de los que —o tenemos que aguantar a los que— hablan proclamando como verdad que lo hacen en nombre de Dios, que usan la palabra de Dios, que Dios dijo esto o aquello, que ni una hoja se mueve sin el permiso de Dios, etc.
En una base para cuestionar estas actitudes es en lo que reside el valor de lo supuestamente escrito por Spinoza.
Mi Dios tiene delegados; tal vez muchos niveles de ellos, y tal vez el que se ocupe de nosotros es ése al que solemos llamar Ángel de la Guarda. De ser así, es con él con quien debemos tratar, a quien debemos pedir que «tramite» nuestra cuitas.

Que Dios está dentro de uno y no fuera es lo más cierto que he aprendido.
Desde hace tiempo deseo cambiar el comienzo del Credo, y en lugar de decir «Creo en Dios Padre, Todopoderoso…» decir «Creo en Dios Padre, Misericordioso…»
Y también desde hace tiempo deseo eliminar el «Yo, pecador, me confieso ante Dios… por mi culpa, por mi gran culpa,…».
Spinoza estaba en lo cierto.
Me gustaMe gusta
Ignoro si la fuente es correcta o no, pero lo que sí es correcto es que el pensamiento de Spinoza en torno a Dios podía resumirse como:
Coincidía con este pensamiento quien, en mi opinión, ha sido la persona más genial que nos ha dado la Jumanidad: Albert Einstein.
Me gustaMe gusta
Gracias, Antonio. Hoy aprendí algo más.
Me gustaMe gusta