Una mujer va a bautizar a su hijo, y, llegado el momento, el sacerdote le pregunta:
—¿Cómo se va a llamar tu hijo?
—Simeón.
—Pues si le quitas el SI, se queda en meón.
—Pues si a usted se le quita el SA, se queda en CERDOTE.
Cortesía de Leonardo Masina
