22-06-11
Muy estimados y apreciados excompañeros IBMistas.
Entusiasmado por lectura del blog de Carlos Padrón, me he puesto a revisar los álbumes de mis años en Venezuela, años que, en un 97%, los pasé en IBM de Venezuela.
Fueron, en todo sentido, años maravillosos que, además, representaron para mí una maestría y postgrado en muchas cosas, empezando por la honorabilidad y ética hacia los clientes, prospectos, compañeros y compañeras.
Asistí a la convención HPC (Hundred Percent Club) de IBM Latin America que se llevó a cabo en el Hotel San Juan, de Puerto Rico, en febrero de 1974.
Ése fue mi tercer Club HPC. Conseguirlo me costó “una esférica” debido a los puntos DC (Data Center). Con la colaboración de nuestro entonces jefe, Jesús Alonso, y del cliente Finalven, logré el 99.1% de la cuota en ese rubro, y sumados esos puntos a los de DP, alcancé el objetivo del 100%.
Un saludo, y un abrazo para todos, desde Costa Rica.
Manuel Alberto Gutiérrez V.


Creo que fue al que fui yo también, y recuerdo que, una noche, los del grupito en que yo estaba nos pusimos de acuerdo para escaparnos del «retén» e ir a ver «El último Tango en París». Por supuesto, ¡que no se enterase nadie!
Cuando llegamos a la sala de cine, que no era demasiado grande, la sorpresa fue encontrar prácticamente a toda la representación de IBM de Venezuela, con Covelo y muchos otros de alta jerarquía, ya sentados en primera fila.
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Con razón hubo después en Caracas, según publicó la prensa, escasez de mantequilla 🙂
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Ande usted a saber… Todo es posible.
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Perdóname, pero, en primera fila y entre otros críticos de cine, estaban Charlie Brown, HammerHead, acurrucado en el hombro de otro cinéfilo al que le preguntaba «¿ Tú crees, JF, que nos mojen, con lo cerca que estamos de la pantalla ?». Y Ferdinando, grande entre los grandes.
La gritadera, la de comentarios que en voz alta se oían,… aquello parecía una suelta de internos de un colegio de párvulos.
JF queda impresionado con la escena final en la que a Marlon Brando se le empiezan a apagar los ojos en un estupendo dúo entre trabajo actoral y juego de luces, y cuando comenta este detalle artístico lo menos que le gritaron fue «¡Nuevón!», «¡Mariquito de playa»…
En resumen, y ahora en serio, fue uno de los actos del IBM teamwork mejores que protagonizamos aquellos chicos de antes.
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Leonardo, por aquel tiempo en que el ÚLTIMO TANGO EN PARÍS estaba prohibido en Venezuela, yo viajé a París y también aproveché para ver la película, con bastante desilusión porque el protagonista se veía muy viejo para correr varias cuadras y después hacer la faena logrando el rabo y las orejas. ¡¡Ni que fuera Sergio Stecca!! Ja ja.
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