[Col}> “Sueños de emigrantes”: Jesús Orta Ruiz / Estela Hernández Rodríguez

Un fiel exponente de la décima.

Jesús Orta Ruiz, Premio Nacional de Literatura en Cuba, fue un descendiente Canario, de Tenerife, que cultivó la décima y le cantó también con sus versos a las siete islas.

En una ocasión tuve la oportunidad de visitarlo y entrevistarlo.

Recuerdo que aquella mañana radiante el poeta estaba sentado junto a su compañera de siempre, Emelina, y hablaba sobre el tema que me llevaba al encuentro.

Me contó «El Indio Naborí», como era también llamado el poeta, que Cuba le debe a las Islas Canarias el cubanismo de nuestra poesía, especialmente de la décima, y así mencionó al «Espejo de Paciencia», escrito por Silvestre de Balboa, un Canario que en versos de octavas reales exaltó la naturaleza cubana, el esplendor de nuestros campos, y la luz y el color de nuestros paisajes, elevando así a categoría poética nombres indígenas de árboles o criaturas de nuestra fauna.

Este reconocido poeta ponía énfasis en su conversación, la que no dejó de ser amena y amorosa a pesar de las tinieblas que empañaban sus ojos. Hablaba, de Leonor Pérez Cabrera, y de cómo de su vientre prodigioso y sagrado vino la cumbre de la poesía moderna: José Martí, a quien le dedicó estos versos suyos:

Una Canaria en Martí
nos dio un genio visionario,
y del cuchillo Canario
salió el machete mambí.

Se unieron trigo y maní,
aguardiente y vino de uva,
y con tanto amor que en Cuba
esta unión de corazones,
no son siete los montones,
son ocho contando a Cuba.

 

Y es que, en verdad, a Cuba se la puede contar como una más de las Islas Canarias, pues ha albergado a muchos nativos Canarios cuyos descendientes mantienen aún con orgullo las tradiciones de sus ancestros, desde cantar hasta bailar su música.

En esta reunión amistosa con este hombre, un grande de la cultura cubana, también se habló del tema del tiple o timple, esa pequeña guitarrita de cinco cuerdas que es símbolo de la cultura Canaria, y que tanto sirvió a los emigrantes de esas Islas para acompañar sus décimas.

Estela Hernández Rodríguez
La Habana (Cuba). Noviembre/2010

[*ElPaso}– Recuerdos de la década de los ’50s

01-03-2011

Carlos M. Padrón

Foto cortesía de María Celia Padrón Acosta, tomada en la terraza de la casa de Daniel Padrón con motivo del cumpleaños de Carmencita Padrón, el 12-01-1953.

De izquierda a derecha.

Fila trasera: 1, María del Carmen Gabino;  2, Rosa Maria Guélmez;  3, María Victoria (Cuca) Sosa;  4, Beneda Castillo;  5, Dr. D. Juan Fernández;  6, Daniel Padrón;  7, Armenia Sosa;  8, Blanca Sosa;  9, Salvador Miralles;  10, Carmelina Padrón.

Fila del medio: 1, Carmen Delia Sosa;  2, Iluminada Pestana;  3, María Isabel Acosta.

Fila delantera: 1, Violeta Padrón;  2, Blanca Rosa Campos;  3, Nereida Martín;  4, María del Carmen (Carmencita) Padrón .

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  • Rosa María Guélmez. Vivía en Tenerra. Cuando yo era un adolescente, ella era una mujer hecha y derecha, y al verla en esta foto entiendo por qué mi difunto hermano Raúl la nombraba tanto. ¡Qué rostro tan bello! Creo que vive en Canarias.
  • María Victoria Sosa (†). Hermana de Armenia Sosa. Por alguna razón que ignoro, todos en el pueblo la conocían por Cuca Sosa, nombrecito que en Venezuela no resulta muy decente, y que, combinado con «sosa», peor todavía. Murió en El Paso.
  • Beneda Castillo (†). Tía materna mía, o sea, hermana de mi madre; todos en casa la llamábamos «Tía Beneda». Su verdadero nombre era María Benedicta Pérez Martín, pero, al igual que a casi todos en esa familia, en el pueblo la apellidaban Castillo, de ahí lo de Pedro Martín Hernández y Castillo y el que a mi madre la llamaran Victoria Castillo.
  • Dr. D. Juan Fernández (†). Fue por muchos años el único médico de El Paso, y en ejercicio de su profesión me salvó la vida en dos ocasiones: cuando yo tenía 4 meses de edad (neumonía), y cuando tenía 16 (tétanos). Siendo ya bastante mayores ambos, se casó con Tía Beneda, y poco después me salvó de un daño psíquico mayor, según conté en Sadismo y arrogancia campeando en la ignorancia. Confesión 54 años después.
  • Daniel Padrón (†). Propietario de la casa donde fue tomada esta foto, era hermano de mi padre y, por tanto, tío paterno mío. Armenia Sosa () fue su esposa. Ambos murieron en El Paso.
  • Blanca Sosa (†). Esposa de Don Enrique Campos (), quien fuera maestro nacional —el segundo que tuve en mi vida— en la escuela pública para varones de la Cruz Grande, escuela que estuvo en el callejón de entrada a mi casa natal, en los bajos de la casa de D. Domingo Hernández (), padre de Solita y de Luz María. Don Enrique murió en Caracas (Venezuela), y Blanca en Puerto La Cruz (Venezuela) .
  • Salvador Miralles (†). Natural de Valle Guerra (Tenerife), fue por muchos años, según expliqué en un post anterior, el párroco de El Paso. Murió en Santa Cruz de Tenerife.
  • Carmelina Padrón. Hija de Daniel Padrón y Armenia Sosa y, por tanto, prima-hermana mía. Vive en El Paso, en la casa donde fue tomada esta foto.
  • Carmen Delia Sosa. Es hermana de Blanca Sosa. Vive en El Paso, en la casa que fuera de sus padres .
  • Iluminada Pestana (†). Hija de Hilda Padrón (), también pariente mía. Murió en El Paso.
  • María Isabel Acosta. Hija de Antonio Acosta () y de Aurelia Montero (). Creo que vive en Canarias.
  • Violeta Padrón. Hermana menor de Carmelina Padrón y, por tanto, también prima-hermana mía. Vive en El Paso.
  • Blanca Rosa Campos. Hija de Blanca Sosa, como también lo es Mary, viven en Puerto La Cruz (Venezuela).
  • Nereida Martín. Hermana de Antonio (Toto) Martín () quien fuera el esposo de Carmelina Padrón. Nereida fue mi profesora de mecanografía en la academia que tenía donde opera desde hace años el taller mecánico de Jorge Martín Padrón, hijo de Toto Martín y de Carmelina Padrón y, por tanto, sobrino de Nereida.
  • María del Carmen (Carmencita) Padrón. Hija de Pedro Padrón , hermano menor de mi padre y, por tanto, prima-hermana mía. Vive en México.