[*IBM}– Anécdotas y personajes: La fuente de Fuenmayor / Juan Fermín Dorta

Juan Fermín Dorta

Carlos, de nuevo nos sorprendes con recuerdos, nombres y buenos ratos de aquella IBM, pero me resisto a que se quiera meter entre los «cerebros» de IBM a gente que no tenía sentido del humor. Aún se les veía el tricornio de guardia civil.

Con respecto a la «Fuente de Fuenmayor» todo el mundo opina. Ya van como 144 que se atribuyen lo de la espuma, pero aquí va la verdad.

El cuento es que ese caballerito, que sabía de todo (???), vio un hueco en un largo pasillo del Edf. Capriles y se le ocurrió poner una fuente, en 1 m3, y justo por donde se pasaba apuradito al baño.

Monta la fuente, que se filtraba, y dale con la impermeabilización, una y otra vez. ¡Y cómo jorobaba con el panegírico a su obra!

Un señorito que vivía en San Antonio cogió un puñadito de jabón en polvo y él solito lo echó en la fuente. ¡Cuando empezó a entrar el agua aquello parecía la espuma de un dragón furioso!

Como era de suponer, cualquiera de los alcahuetes que todo lo arreglaban con «¡Voy a Chuao!» así lo hizo. Apareció Tales de Mileto vuelto una furia: amenazas, sanciones, crucifixiones,… ¡y rivalizando con su fuente en echar espuma por la boca!

Se lo hicieron por segunda vez y amenazó con cancelar aquella «obra de arte». ¡¡Na guará!!

Amigos, si han oído «Yo fui», que dijo uno, «No, fui yo», que dijo otro, mándenlos a todos a bañarse. Algunas —pocas, de las grandiosas secretarias que tuvimos— eran filtrosas y no podían saber u oler nada porque «para Chuao me voy, y Jaime lo va a saber», así que yo moría con el secreto.

JUAN FERMÍN DORTA HERNÁNDEZ reivindica la autoría. Y ahora, vete, chismoso, vete y díselo a Covelo, que Dios lo tenga en la gloria como a tantos hombres buenos que pasaron por IBM, entre los cuales está el inefable don Jaime Trillas.