[*Opino}– El plagio como recurso

Carlos M. Padrón

El 24 de mayo de 2006 publiqué en este blog el artículo Datos sobre la genealogía de la familia PADRÓN, de El Paso (La Palma, Canarias), donde conté el resultado de que acerca del origen de mi apellidos había yo recogido desde 1956.

Para mi ingrata sorpresa, una prima mía, que reside en Canarias y que gusta de navegar en Internet, me hizo llegar tres direcciones, o URLs, en las que, en parte o en su totalidad, se plagia abiertamente mi artículo porque para él no se menciona ni la fuente, que es mi blog Padronel, ni el nombre del autor, que soy yo, Carlos M. Padrón.

Los sitios plagiarios son éstos:

1. Un blog llamado PIXELAR —supuestamente del pueblo de Sabinosa, en la isla canaria de El Hierro— en el que se reproduce textualmente, foto incluida, parte de mi artículo, encabezado con la vaga explicación de «Articulo enviado por Unay Willwemo Gutierres«. Para ver el plagio en Pixelar, clicar AQUÍ.

Obsérvese que falta el acento en ‘artículo’, que el nombre de quien supuestamente lo envió no puede ser más rebuscado y que, como para establecer cierta credibilidad, tiene tinte portugués, tal vez por lo de la relación que con Portugal tuvieron varias familias de apellido Padrón. No se da, por supuesto, una dirección e-mail para el tal Unay.

2. Una página de Facebook (ignoro si a lo de Facebook se le llama ‘páginas’) en la que su supuesta dueña, de nombre Valentina, copió textualmente todo mi artículo sin caer en cuenta de que al no mencionar ni fuente ni autor* permite que el incauto lector crea que, por ejemplo, tanto Juan Padrón como su esposa Mercedes Padrón, parientes míos y ya muertos, son parientes de la tal Valentina. Para ver esta página, clicar AQUÍ.

3. Otra página de Facebook en la que se reproduce, también sin mención a fuente ni autor, la foto del escudo Padrón, la misma que puse en mi plagiado artículo y la misma que plagió Pixelar. Esa foto corresponde al escudo que tengo en mi casa —escudo que en Madrid mandé a enmarcar con esa específica moldura— y que es uno de los dos oficialmente reconocidos para el apellido Padrón. Para ver esta página, clicar AQUÍ.

En este caso, por toda explicación se pone «Escudo de familia Padrón en Las Palmas-Islas Canarias». Según el plagiario —que tal vez quiso decir La Palma pero dijo Las Palmas porque ignora que ambas son islas de Canarias— este tipo de escudos corresponden a un lugar y no a un apellido. O tal vez crea que los Padrón de Las Palmas tienen su propio escudo.

Pero no todos son plagiarios, pues en otra página de Facebook, Carmen Luisa Flórez Padrón menciona mi artículo dando crédito a quien lo escribió, como corresponde hacer a quien tenga ética personal. Para ver esta página, clicar AQUÍ.

***

 (*): Presionada por la evidencia, el 14-Jun-2010 la tal Valentina decidió medio remendar su plagio mediante el recurso de encabezar la copia de mi artículo con esta «elegante y muy precisa» aclaratoria:

INFORMACION SACADA DE ALGUNA PAGINA DE INTERNET PADRONEL O ALGO ASI.

Aclaratoria donde brillan por su ausencia las comas, los acentos y el nombre del autor, que aparece muy claro, junto con la fecha de publicación, al comienzo del artículo original publicado en Padronel.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: 048 – Ruiz de Padrón

El insigne José Antonio Ruiz de Padrón nació en la villa de San Sebastián de La Gomera.

Fue doctor en sagrada teología, amigo íntimo del patriarca de la libertad americana, Jorge Washington, y de Benjamín Franklin, y diputado a cortes en 1812.

Un elocuente orador parlamentario a cuya arrebatadora palabra, elevados raciocinios y eruditos trabajos se debe la abolición en España del funesto Tribunal de la Inquisición.

Sus discursos, mandados a imprimir por el Congreso de sabios españoles de aquella memorable época —sesión del 24 de enero de 1813—, corren aún de mano en mano como uno de los mejores monumentos de elocuencia de nuestra historia parlamentaria.

La fama de este notable hijo de las Canarias al atacar de frente a un Tribunal tan terrible y poderoso, y en momentos tan críticos por los que atravesaba España y la Europa entera, le hizo eminentemente universal, pues esa radical reforma contra el más negro y absurdo de los despotismos que ha podido concebir el cerebro humano fue la base del progreso moral, intelectual y material que hoy alcanzamos.

Ruiz de Padrón llegó al puerto de La Habana hacia fines del siglo XVIII, de paso para los Estados Unidos de Norteamérica, con el fin de visitar y estudiar las costumbres de ese prodigioso país, donde tuvo la oportunidad de conocer personalmente a sus hombres más eminentes en todos los ramos del saber humano, asistiendo a diario a sus conferencias.

Allí tuvo la oportunidad de defender a España, en más de una ocasión, de los graves cargos que los hombres políticos más importantes de esa nación le hacían con suma frecuencia. He aquí la forma en que en las cortes españolas —1813— nuestro compatriota Ruiz de Padrón daba cuenta incidentalmente de ese suceso al ocuparse del Tribunal llamado del Santo Oficio, que ha desaparecido del mundo para no volver jamás.

«Estas mismas conversiones —decía el ilustre hijo de las Afortunadas respecto a la Inquisición en España— se repetían en casa de Jorge Washington, que llegó por aquellos días a Filadelfia —1787 a 1788—.

No pude averiguar a qué secta pertenecía este distinguido y célebre general, pero el filósofo Franklin estaba afiliado a la de los arminianos, según los principios de Felipe Lumbourg. Él fue quien me provocó a producirme en público en prueba de mi sinceridad, y no dificulté un momento en predicar en la Iglesia Católica de Filadelfia la misma doctrina que había proferido en mis conversaciones de amistad privada, a cuya función asistieron todos los españoles de las fragatas de guerra La Herve, La Loreto, y de ocho o diez buques de la Florida que estaban allí.

A petición de las congregaciones de los católicos, se vertió literalmente mi discurso en inglés, y a los ocho días lo pronunció el Sr. Buston, uno de los dos curas de aquella parroquia.

El concurso de todas las sectas fue tal que yo mismo apenas pude ocupar un estrecho lugar en el presbiterio, a pesar de mi amistad con aquellos curas.

Los ministros protestantes quisieron sin duda desengañarse de la sinceridad con que un hijo de las Canarias iba a hablar sobre la Inquisición, y lo consiguieron.

Mi sermón fue el primero que se predicó en nuestro idioma en aquellas vastas regiones, y creí asimismo esparcir esta doctrina en las provincias de Nueva York hasta Baltimore que recorrí, ya por curiosidad, ya por examinar los progresos que la religión católica podría hacer en aquel inmenso territorio.

Aseguré a los señores diputados que jamás hubiera hablado en público de este gravísimo asunto sino forzado de la necesidad de hacer ver que La Inquisición es un obstáculo a la propaganda del Evangelio. Su nombre sólo llena de terror a los espíritus más fuertes, pero cuando se desengañan de que la Inquisición no es un tribunal inherente ni esencial a la Religión Católica, sino la obra de una bastarda política del despotismo de los hombres, se abre la entrada al santuario, a la Iglesia de Jesús.

Desengañados muchos angloamericanos de este error, mudaron de dictamen. Más de ochenta familias protestantes hicieron bautizar a sus hijos en la parroquia de los católicos, de que yo fui testigo, y lo mismo ejecutaron otras infinitas a las que no pude concurrir.

Pero, ¿qué más? Desde aquella época que fue el año 1788, se trató seriamente de exigir la primera silla episcopal en aquellas inmensas regiones, con anuencia de aquel soberano congreso, aunque compuesto casi todo de protestantes.

Yo fui uno de los encargados para promover y llevar a cabo la realización de este importantísimo asunto con el señor nuncio apostólico, María Vicenti. Y el Santo Padre Pio IV nombró por primer obispo al señor Carroll que era a la sazón su vicario apostólico.

Es increíble el incremento que ha tenido el catolicismo en aquellos países en poco más de veinte años, pues tengo entendido que se han fundado ya hasta cinco sillas episcopales.

Si por desgracia la Inquisición hubiera sentado allí su predominio, estoy bien seguro que no habría ninguna.

Este extraño acontecimiento, en que yo tuve por casualidad una pequeña parte, fue público en Filadelfia, ciudad floreciente y populosa. Nunca hice mérito de este hecho, sin embargo de haber sido el suceso más feliz de mi vida y el más grato a mi corazón».

Y concluía nuestro compatriota, Ruiz de Padrón, su brillantísima perorata con estas palabras: «Quien, pues, puede extrañar que yo pinte al Tribunal de la Inquisición como contrario al espíritu del Evangelio a pesar de que muchos acaso lo elogiaran con la mejor buena intención».

En aquel acto tomaron así mismo parte nuestros inolvidables compatriotas Liarena, Murphy, Gordillo —que más tarde fue canónigo de la Catedral de La Habana—, Echevarría y otros.

[*Otros}– La Pandorga, anuncio de la llegada de la Virgen de Las Nieves (S/C de La Palma)

16-05-10

José Guillermo Rodríguez Escudero

Popular cabalgata de luz y color que anuncia la llegada de la Virgen de Las Nieves

“Sucesora de los juegos orientales (figuras de caña y papel iluminadas con velas) que importaron los misioneros de la Compañía de Jesús al Mediterráneo europeo y que, desde el Levante, se extendió a toda la Península, la Pandorga palmera es la única y feliz superviviente de cuantas frecuentaron las vísperas y las octavas de las ferias insulares en las cuatro últimas centurias, “acompasadas o desconcertadas” con los instrumentos populares que precedían y escoltaban a una muchedumbre bulliciosa”. Luis Ortega Abraham, «Letras de Bajada».

La primera cita histórica se refiere a los festejos para conmemorar el augusto nacimiento de Felipe IV el 14 de abril de 1605 en Valladolid, donde se “organizaron pandorgas y fugas, con tambores, cornetas, panderos, triángulos, flautas y pitos…”.

Algunos autores también coinciden en que este acto alegre tiene sus raíces en las antiguas celebraciones germánicas de noviembre en honor a San Martín, conocidas en alemán como “Die Laterne” (cuya traducción al español es “faro, farol, linterna, farola, lámpara…”) donde los más pequeños también protagonizan la fiesta.

Sea como fuere, y como suele suceder con muchos de estos actos, en La Palma se les ha dotado de personalidad propia, evolucionando en algunos casos, o simplemente incorporándoles una idiosincrasia propia y singular.

A este grupo pertenece La Pandorga, ya que sigue basada en los farolillos o farolas que portan los pequeños, comenzando por una estructura de madera en la que se da rienda suelta a la imaginación para formar diferentes motivos con papeles de colores, principalmente vegetal para tratar de que la luz que proceden de las velas encendidas de su interior se transparente al máximo para alumbrar la noche palmera. Se tratará de que las calles, plazas y callejuelas por donde circule la multitudinaria y festiva procesión tengan la luz eléctrica más tenue posible a fin de realzar las luces multicolores.

Ortega Abraham nos recuerda que fue a finales de esa misma centuria (refiriéndose a la mencionada fecha 1605, esto es, al siglo XVII), “casi por las fechas de la fundación de la Bajada, cuando aparecieron en las celebraciones palmeras, especialmente en las fiestas de los barrios populares (San Francisco y Santo Domingo) dirigidas en un principio por los frailes amañados y protagonizadas siempre por la chiquillería; por su razonable costo (se confeccionaban en las casas particulares) y su gran rendimiento visual su entrada en la Bajada de la Virgen fue sólo cuestión de tiempo”.

Existen también opiniones que confirman que este número era tradicional en las fiestas capitalinas de la Purísima Concepción, y que de forma ininterrumpida se viene representando desde la Bajada de 1945. En el resto de ediciones “pasaban de puntillas porque no eran demasiadas las personas que participaban”.

En la visita que el obispo nivariense Luis Folgueras Sión efectuó a la capital palmera en diciembre del año lustral de 1830 se recoge lo siguiente: “los primeros días, luego que cesó de llover, el venerable clero de la ciudad celebró la venida de su ilustrísimo prelado con regocijos públicos, una noche con el carro y la danza de niños y música, y otra con una iluminación abundante, que los naturales llaman la Pandorga, además de las iluminarias de las tres noches primeras, y repiques generales que son de costumbre”…

En uno de los programas más antiguos conservados sobre la Bajada, escrito a mano, es el de la de 1860. En él se lee: “Día 18 de abril, por la noche habrá una pandorga, cuya salida será de la indicada plaza de San Francisco y seguirá el mismo tránsito que la Contradanza”.

José María Fernández Díaz, periodista y figura singular en el ambiente cultural capitalino, escribió una crónica sobre la Bajada de 1860 en el que se lee: “Otra noche – Hubo una «Pandorga». Fiesta que, al decir de los extranjeros y peninsulares, y demás forasteros, es puramente palmera. Esta fiesta siempre gusta, y a pesar de que iba algo desordenada y escasa de caperuzas, estuvo buena”.

Existen muchos otros ejemplos de cómo se anunciaba la cabalgata nocturna de delicadas y multicolores luminarias en los programas de las siguientes ediciones. Así, en la Bajada de 1865 se publicaba la noticia de que una pandorga compuesta por un “gran sol y otras varias figuras” saldría jubilosa por la capital palmera. Vemos aquí otros ejemplos:

“7 de abril de 1875, Miércoles, noche: una lucida Pandorga, compuesta de infinidad de caballos, casas, coches, peces…iluminados”. Programa de la Bajada, 1875

“En la noche del martes recorrió las calles la tradicional pandorga cuya iluminación ambulante, a pesar del corto tiempo en que se confeccionó, estuvo bastante lucida…”. La Nueva Palma, 22 de marzo de 1880

“Día martes, 14 de abril de 1885: en la noche de este día saldrá de la Alameda una brillante Pandorga que recorrerá las calles de Santiago, O’Daly y Trasera”. Programa de la Bajada, 1885.

En un manuscrito anónimo conservado en la Real Sociedad La Cosmológica de esta ciudad se informaba de que el martes 6 de abril de 1880, “en esa noche se efectuó una pandorga, la que no estuvo con el lucimiento de otros años, sin embargo, agradó bastante. La iluminación como de costumbre”.

“Ingenuo oriente
de papel colores
figuras de la noche
a mediavela.

       Serenas, silenciosas,
como un mito
pasan, de corazones encendidos,
farolas y dragones y jirafas,
sampanes y pagodas encantados.

       De la Alameda al muelle
a la explanada,
mito del fuego,
noche de chiquillos,
—de saltahogueras, pelos chamuscados—
donde apagan sus luces las farolas
donde doblan su cuello las jirafa”.

Miguel J. Fernández Perdigón. “Números primos de la Bajada de la Virgen”

Más curiosa parece la narración anónima de otro manuscrito conservado en el fondo histórico de la Biblioteca Cervantes (Sociedad La Cosmológica). El 21 de abril de 1895 tuvo lugar “por la noche, pandorga, que estuvo muy Buena por la multitud de caballitos y figuras raras que se presentaron, distinguiéndose un vapor que capitaneaba Don León Felipe. En ella toma parte mi hijo Pepe a la edad de 5 ½ años, que iba en su caballo manejándolo admirablemente”.

Como curiosidad, digamos que se conoce por “pandorga” a la cometa —juguete volador—, tanto en Paraguay como en zonas de Argentina, y también en partes de Uruguay y de Brasil. Se trata de una cometa artesanal, normalmente de forma hexagonal u octogonal que se hace de cañas y de papel. Probablemente se trate de un portuguesismo.

Por otro lado, la voz pandorga era recogida en el Diccionario de Autoridades de la Real Academia de la Lengua, tomo V, como “junta de variedades de instrumentos, de que resulta consonancia de mucho ruido”. En otras palabras: ambiente festivo.

En La Palma evolucionó hasta convertirse en lo que hoy conocemos: formas como la cometa sin hacerla volar acompañada de ruido: bulla, alboroto, tambores y música de bandas. No volarán físicamente, pero su efímera vida acaba con la quema en una gran pira en el cauce del barranco de Las Nieves. Pura simbología. Barranco arriba sí llegarán al Santuario en forma de humo arrastrado por el viento una vez se consuman los farolillos de colores convertidos en rápidas ascuas incandescentes.

El alcalde constitucional, cronista y periodista Lorenzo Rodríguez (Santa Cruz de La Palma, 1841-1908) escribía, —refiriéndose a la época que le tocó vivir, es decir, finales del siglo XIX y principios del XX— en los siguientes términos: “por lo regular los 8 días antes de la bajada se destinan a festejos públicos, como son: danzas, carro triunfal, pandorga, gigantes, etc., todo en medio de un concurso numerosísimo, puesto que concurre gente de todos los pueblos de la isla aun de la provincia, sin que nadie se haya cometido jamás ningún desmán, lo que prueba la cordura de este vecindario…”.

En la Bajada de 1980 era encargado del taller Fernando Leopold, quien informaba en la prensa de, entre otros asuntos, cuánto tiempo se empleaba para la confección de la pandorga. El ilustre y polifacético vecino, que llevaba trabajando en este tema desde 1965, decía que, para ello, “estuvo el carpintero trabajando todo el día, con horario laboral normal, aparte de las que venimos todas las noches desde las nueva hasta las doce o la una”. En esa edición se sacaron aproximadamente unas trescientas figuras “con motivos geométricos, figuras de animales, caras, etc.”.

La Pandorga es el acto que congrega la mayor participación popular de todos los actos de la Bajada de la Virgen. Se calcula que alrededor de mil integrantes tomaron parte en este desfile en el año 2005. En él, tanto los niños como los jóvenes tienen un protagonismo muy destacado, aunque la contribución de los adultos es también significativa, sobre todo la de los padres y madres de los más pequeños que ayudan a éstos a portar las pandorgas durante todo el largo recorrido.

Un equipo de más de setenta personas de todas las edades trabaja diariamente de forma altruista en la elaboración de los singulares farolillos chinescos de madera y papel que conforman este singular número festivo de la Bajada. Para la Bajada de 2010 se pretende concluir unas mil quinientas unidades, aproximadamente.

Se requiere mucha paciencia ya que se trata de una concienzuda labor manual que parte de las estructuras de madera de pino que previamente elabora el taller de carpintería del municipio. Este voluntariado se encarga de su decoración tras haberse diseñado las figuras elegidas. Los materiales usados van desde el frágil papel de seda de colores, hasta el transparente celofán, las manipulables cartulinas, el brillante papel de charol…

Luego se une ese delicado cuerpo con alma de vela a una vara de madera de algo más de un metro de largo por donde el portador sostiene y eleva su farolillo, con mucha destreza y cuidado para que éste no arda antes de tiempo. Efectivamente, este desfile de figuras de papel, a modo de multicolores y ligeras farolas, recorre las empedradas calles de la capital palmera, “iluminando el camino que hará la Virgen unos días más tarde”.

Todos estos ritos tradicionales tienen como único fin homenajear a Nuestra Señora de Las Nieves. Aquí arderá, en el cauce de Su Barranco y junto a Su Barco. Es un homenaje a la Morenita, en forma de purificación y plegaria. Es, en definitiva, una loa de luz para “Asieta”.

Es una de las fiestas nocturnas por excelencia de la Bajada. Cientos de ingenuas sorpresas iluminadas, de farolillos de formas y colores variados —como trenes, elefantes, pájaros, ratones, jirafas, casitas, velas, candelabros, gatos, delfines, hurones, payasos…— son llevados con alegría calle abajo y calle arriba por una abigarrada y joven multitud, acompañados por gentes de todas las edades. “Una masa de luces conquista por unas cuantas horas la ciudad, envuelta por el olor de la cera de las velas, la animosa música para banda y el sonado griterío de la chiquillería”.

A la ilusión de los pequeños se une también, por qué no, la de los más grandes, que empuñan al final de la abigarrada y animada procesión las más ostentosas y gigantescas efímeras figuras.

La historiadora Hernández Pérez, al referirse a la Pandorga, nos dice que “el colorido, la luz destellante de las velas encendidas en su interior, la música de la banda y el bullicio de la gente configuran uno de los números más entrañables de estas fiestas”.

«Calles resplandecientes
de colores de papel, multitud de
la noche figuran a mediavela.

       Rito que caminan, pasos silenciosos
farolas, dados, jirafas..
enchufadas a mediavela.

       De la Alameda al Muelle y de ahí
al Barranco Nieves, rito del fuego,
noche de chiquillos, hogueras vivas,
multitud silenciosa, donde apagan
sus luces las farolas, donde doblan sus
cuellos las jirafas…
Pandorga de arriba-abajo, hoguera feliz”.

José Juan Pérez Morera, «La Pandorga»

Desde 1860, como hemos visto, existen referencias descriptivas a este número fuerte y tradicional de los festejos en honor a la “Virgen Negra de La Palma”. Siguiendo con su itinerario primigenio, este alegre cortejo, de inequívoca influencia oriental, salía desde la Plaza de La Alameda, junto al Barco de la Virgen, y recorría la Calle Real y se abría paso entre una multitud expectante que abarrotaba ambas aceras.

Hasta 1995, la esperada y fantasmagórica “Pandorga” tenía lugar en la llamada “Semana Chica” de las Fiestas Lustrales, pero en la edición de 2000 fue trasladada al lunes de la “Gran Semana” (como se conocía antes).

Esta modificación fue aprobada por el pleno de la corporación municipal a propuesta del concejal encargado de la misma, Antonio Luis Hernández Riverol. Otro concejal delegado era Miguel Angel Batista Casañas. Se reconocía así que se trataba de un acto lustral merecedor de estar en la Semana Grande.

En el programa lustral de 1945, por ejemplo, se leía: “Sábado, día 18 de junio, a las 10 de la noche, Pandorga que partiendo de la Placeta del Muelle, recorrerá las calles de O’Daly y General Mola hasta la Plaza del Generalísimo”.

Así mismo, Pérez García, en sus Memorias Insulares, escribía que en 1955, “en los primeros días de la llamada ‘semana chica’, sólo hubo conciertos por la banda de música, pruebas deportivas, paseos amenizados, verbenas y, el sábado, la pandorga”. El fallecido cronista de la ciudad, al referirse a la Bajada de 1960, añadía que la primera semana de festejos “terminó el sábado con a pandorga, para regocijo de los niños y también de los mayores viendo como aquellos disfrutaban”.

En el programa de 1990, la cabalgata tuvo lugar el lunes, 2 de julio, a las 10 de la noche: “Participará desde la Plaza de la Alameda, la tradicional Pandorga que recorrerá las calles Pérez de Brito, Plaza de España y O’Daly, hasta la plazoleta del Muelle, regresando al punto de partida donde tendrá efecto la quema”.

Una novedad que se incluyó en la Pandorga del año 2000 fue que toda la Calle Real fue adornada con farolillos iluminados por luz artificial, que imprimió aún más belleza mañanera y más magia nocturna al Lunes Grande. En una descripción pormenorizada de las iluminaciones empleadas en las calles de la ciudad 235 años antes, en la Bajada de 1765, Pérez García transcribe: “faroles, transparencias, láminas, reproduciendo motivos relacionados con la fiesta, junto a monte, flores naturales, animales vivos y flores de Génova”.

Desde el mes de febrero de dicho año lustral, más de setenta y cinco personas intervinieron desinteresadamente en la elaboración, creación y diseño de las pandorgas. Fueron un total de mil cien figuras hechas con tres mil quinientas velas, tres mil metros de papel de colores y unos veinticinco metros cúbicos de madera. El presupuesto ascendió a dos millones de pesetas. El “pandorguista” más joven era de doce años y el mayor sesentón. La pandorga más pequeña fue un farolillo llevado por un niño, y la más grande un tren de varios vagones portado por adultos.

Otra novedad que sorprendió en la Bajada de 2000 fue la creación de una Escuela Taller en la que se formasen futuros artesanos, de forma que se contase, como decía Hernández Riverol “con personal cualificado para diseñar y elaborar pandorgas”.

En el programa de la Bajada de 2005 se lee: “Semana Grande. Lunes 11 de julio. 21:30h. Noche de Pandorga, desde el Camino Velachero, por la calle Antonio Rodríguez López, Plaza de la Cruz del Tercero, calles Pérez de Brito, O’Daly, Lemus, Alvarez de Abreu, Avenida El Puente, calles Pérez de Brito, Doctor Pérez Camacho. Con la participación de la Banda Municipal de Música San Miguel, de Santa cruz de La Palma, la Banda Municipal de Música de Puntallana y las bandas de tambores y cornetas “Gayfa” y “El Paso”.

Probablemente así se ha contribuido aún más a revalorizar y destacar este número en el que los niños y jóvenes tienen un especial protagonismo. Al igual que los grandes actos festivos de la “Semana Grande” —como se conoce en la actualidad, como el Minué, los Acróbatas, la Danza de los Enanos y el Carro Alegórico y Triunfal—, la Pandorga se desarrolla por la noche. Ocupa uno de los momentos más genuinos de la amplia programación tradicional en honor a “Nuestra Señora de La Palma”. Éstos son “sólo algunos ejemplos representativos del protagonismo que la nocturnidad tiene y ha tenido en el arco temporal de las semanas lustrales”.

“La Pandorga se trata de un desfile, al estilo asiático, de infinidad de figuras confeccionadas con palos y papel de seda, iluminadas con velas desde el interior y adornadas con platinas de colores recortadas, que portadas por niños y jóvenes a través de las calles principales de la población, terminan en una gran hoguera en el Barranco de Las Nieves, junto al Barco de la Virgen. Este evento parece que fue introducido en nuestra Isla por los frailes franciscanos o dominicos en el siglo XVI y es uno de los pocos que figuran en todos los programas que se conservan de las fiestas”. Fernando Leopold Prats.

En palabras de Luis Ortega: “hoy como ayer, en la hora prevenida, y con todas las luces apagadas, chicos y grandes enarbolan figuras ostentosas, de considerable volumen y escaso peso, que encarnan personajes terribles y bufos, fantásticos animales y objetos reales e imposibles, creados para un único paseo y destinados a una común y final hoguera a la orilla del mar”.

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BIBLIOGRAFÍA

  • BERMÚDEZ, Felipe. Fiesta Canaria. Una interpretación teológica, Publicaciones del Centro Teológico, Las Palmas, 2001.
  • FERNÁNDEZ PERDIGÓN, Miguel J. «”Números primos” de la Bajada de la Virgen», Diario de Avisos, (13 de julio de 1980)
  • HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria. La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, Centro de la Cultura Popular Canaria, 2001.
  • LEOPOLD PRATS, Fernando. «Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de la Isla de La Palma (I)», disponible AQUÍ. Consultada el 15 de mayo de 2005)
  • – Idem. «Este año sacamos 30 mascarones y 300 figuras en la Pandorga», Diario de Avisos, (13 de julio de 1980)
  • [Manuscrito], anónimo, Bajada de la Virgen, 1880, Real Sociedad La Cosmológica
  • LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna, t. I, 1975.
  • ORTEGA ABRAHAM, Luis. «Letras de Bajada», [Programa] Bajada de 2000, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 2000
  • PÉREZ MORERA, José Juan, «La Pandorga», Edición Especial de la Bajada 1980, Achamán, Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, junio-agosto, 1980.
  • PEREZ GARCÍA, Jaime. «La Bajada de la Virgen de 1860, de José María Fernández Díaz», Revista de Estudios Generales de la Isla de La Palma, núm. 0, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, 2004.
  • Idem. Memorias Insulares, 1953-1960, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, 2009
  • PEREZ GARCÍA, Jaime; GARRIDO ABOLAFIA, Manuel. «Año de 1895. Noticias referentes a la Bajada de Nuestra Señora de las Nieves en el presente lustro», Revista de Estudios Generales de la Isla de La Palma, núm. 1, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, 2005.
  • Idem. Descripción de todo lo que pasó en la Bajada de Nieves en La Palma. Año de 1815, Escuela Municipal de Teatro, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, Excmo.Cabildo Insular de La Palma, CajaCanarias, 1997
  • [Programas] Bajada de 1860, 1875, 1885, 1890 y 1945. Archivo General de La Palma, Archivo de FSFC.
  • [Programa] Bajada de 2005, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, CajaCanarias, 2005.
  • [Programa]Bajada de 1990, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, CajaCanarias, 1990.

[*Opino}– Los patos hacen bulla – Las águilas vuelan

Lo que sigue es un ejemplo de lo que llamo “Filosofía de Selecciones” (del Reader’s Digest), pues además de mal traducido y cursi, tiene, apenas de entrada (título incluido), una falta de lógica de ésas que califico de irrespeto al lector.

Veamos sólo el primer párrafo. Los números entre paréntesis los he puesto yo, para usarlos más abajo como referencia, y también, y sólo en la copia del primer párrafo, he puesto algunas comas y todos los acentos; la falta de éstos y otros errores ortográficos, y la innecesaria repetición de pronombres personales son otro indicio de traducción hecha en USA por algún chicano.

PRIMER PÁRRAFO

“Harvey Mackay, nos cuenta una maravillosa historia acerca de un taxista que prueba este punto. Él (1) estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que Harvey notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer muy bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados (2), el taxista salió del auto, dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey”.

  • (1) Este ‘él’, pronombre personal, se refiere al último sustantivo masculino que, en este caso, es el taxista. O sea, que lo que se dice es que el taxista, y no Harvey, era el que estaba haciendo fila.
  • (2) ¿Cómo pudo saber Harvey que el taxista vestía pantalones negros y bien planchados si éste no había salido aún del auto?

En relación al resto del escrito hay algunas otras perlas, pero la principal, que también tiene que ver con la lógica, es que no creo que hoy en día haya nadie que acepte bebidas de un taxista al que no conoce.

Y no puedo dejar de mencionar lo de que “los patos hacen bulla y se quejan”. Sé bastante de patos, y la bulla que hacen no es nunca un lamento o una queja sino todo lo contrario.

Cuando se quejan, cosa que ocurre muy pocas veces y sólo ante la amenaza o realidad de un peligro o castigo, chillan como lo haría cualquier otro animal, incluso las águilas.

***

ARTÍCULO COMPLETO (tal y como me llegó)

Los patos hacen bulla – Las águilas vuelan

Nadie puede hacer que usted preste un buen servicio a sus clientes… esto porque un buen servicio es una alternativa.

Harvey Mackay, nos cuenta una maravillosa historia acerca de un taxista que prueba este punto. El estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acerco, lo primero que Harvey noto fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer muy bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Wally, su chofer, mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión. Después de sentarse, Harvey leyó la tarjeta: Misión de Wally  “ Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable…

Mi amigo Harvey quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha!!
Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, “ Le gustaría un café ? Tengo unos termos con café regular y descafeinado. Mi amigo bromeando le dijo: “ No, preferirí a una soda’ Wally sonrí o y dijo: “ No hay problema tengo un conservador con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja. Casi tartamudeando, Harvey le dijo: “ Tomare la Coca Cola dietética”
Pasándole su bebida, Wally le dijo, “ Si desea usted algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Time, Sport Illustrated y USA Today…”      Al comenzar el viaje, Wally le paso a mi amigo otro cartón plastificado, “ Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”

Y como si esto no fuera demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenia el aire acondicionado prendido y si la temperatura estaba bien para el. Luego le aviso cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con el o, si Harvey prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. …

“ Dime Wally, le pregunto mi asombrado amigo: siempre has atendido a tus clientes así ?” Wally sonrió a travé s del espejo retrovisor. “ No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas.

Un día escuche en la radio acerca de Wayne Dyer un “ Gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “ Tú lo obtendrás cuando creas en ello” .  Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás muy rara vez te frustraras.  El decía, “Para de quejarte” Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos hacen bulla y se quejan, las águilas se eleven encima del grupo.

Esto me llego aquí , en medio de los ojos, dijo Wally. Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo bulla y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila.
Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.

Se nota, que los cambios se han pagado, le dijo Harvey.
Si, seguro que si, le dijo Wally. Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista confiable para que haga el servicio.

Wally era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.

Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

Wally el taxista, tomo una alternativa diferente. El decidió «dejar de hacer bulla como los patos y volar por encima del grupo como las águilas» «Siempre podremos hacer más con menos, solo descubramos la forma.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: 047 – Francisco de Armas y Alberto Bencomo

Natural de Santa Cruz de Tenerife, vino a Cuba a fines del pasado siglo XIX y se avecindó en la ciudad de Puerto Príncipe, donde, casándose con Doña Josefa Carmona, dio origen a la familia cubana, de ilustres patricios y hombres distinguidísimos en las letras, que lleva su honroso apellido.

Dedicado nuestro compatriota al comercio en Camagüey, su probidad le valió ser nombrado para diversos cargos municipales y destinos que desempeñó con notable celo, y sin sueldo.

Obtuvo, entre otros, el de subdelegado de la renta de tabaco —época del Estanco— mientras ejercía la Factoría principal de la misma renta el inolvidable Don Francisco Arango y Parreño, quien acostumbraba decir con frecuencia que «los únicos empleados del ramo de tabacos que eran acérrimos enemigos del Estanco eran él y Armas», de donde puede colegirse todo el bien que estos patricios hicieron a los vegueros, que, por entonces, no podían vender sino al Erario sus ricas producciones.

[*IBM}– Más acerca de «Del baúl de los recuerdos: Dos genios»

11-05-10

Carlos M. Padrón

A una semana de haber publicado aquí el artículo Del baúl de los recuerdos de IBM: Dos genios, éste ha recibido algunos comentarios, y yo algunos e-mails, en algunos de los cuales —tanto comentarios como e-mails— se ratifica lo dicho en el artículo, pero en otros se argumenta que en IBM-Venezuela hubo otros genios además de Hugo Smitter y Fernando Lacoste.

No niego que los hubiera, y por eso en el mencionado artículo no dije que Hugo y Fernando fueran los únicos. Pero ocurre que sí son los únicos acerca de cuyas genialidades sí he recibido opiniones y relatos de diferentes IBMistas (caso de Hugo), y en el caso de Fernando no sólo ha ocurrido lo mismo sino que personalmente pude vivir y comprobar varias de sus genialidades y el tremendo alcance que una de ellas tuvo.

Si acerca de otros IBMistas recibiera yo informaciones de diversas fuentes, como las recibidas acerca de Hugo, y detalles de las genialidades de esos otros, con gusto escribiría en este blog acerca de ellos.

Por ejemplo, en uno de los comentarios recibidos, el amigo y exIBMista Leonardo Masina me dice que en la lista de genios deberían estar Alfredo Carvallo y Ramón López, pero carezco de información de apoyo al respecto.

Mi trato con Alfredo fue casi nulo, como nulo es también el conocimiento que tengo acerca de su andadura en IBM. Sólo sé que pertenecía al departamento técnico, así que poco puedo decir acerca de él.

En cambio a Ramón lo traté mucho y desarrollé por él gran respeto y mayor aprecio, y hasta el propio Fernando Lacoste me ha dicho también que Ramón merece el reconocimiento de genio, pero ni Fernando ni otros han aportado hechos relevantes que yo pueda publicar aquí.

Para colmo, al amigo Ramón López, aunque experto en electrónica, lo conocí siempre como gerente técnico, posición en la que resulta un tanto difícil producir esos hechos, aunque he sabido de uno que merece mención.

En 1962 Ramón López hizo una sugerencia para modificar varias cosas en la máquina IBM-1620, entre ellas los circuitos de multiplicación para que cuando esa máquina multiplicara por 0 (cero) diera un salto al próximo dígito del multiplicador y no efectuara toda la rutina de 3 x 0 = 0, etc.

Por tal sugerencia Ramón recibió de IBM un premio de $250, y a fin de 1962 recibió otro premio porque su sugerencia fue reconocida como la mejor del año y aplicada por IBM, con gran propaganda, a la 1620-2.

En uno de los e-mails arriba mencionados me ha contado Ramón que cuando Hugo Smitter le preguntaba algo sobre electrónica, entendía siempre muy bien la explicación, y al final decía «No hay cosas difíciles, lo que hay es gente que no sabe explicarlas«. Y que defendía la idea de que las ciudades debían estar hechas como un tablero de ajedrez: los cuadros negros con parques, y los blancos con viviendas.

Dicho esto debo añadir que sobre cualquier otro IBMista que mereciera el calificativo de genio no podría yo escribir con tanta extensión y detalle como lo he hecho con las genialidades de Fernando Lacoste, porque algunas de las suyas las viví y hasta me beneficié de ellas, pues me permitieron hacer muy buenos negocios, y no sólo entre los clientes de IBM-Venezuela sino de muchos otros países de América Latina.

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Julio/1957. Mitad izquierda de la foto de la cena de graduación del curso de máquinas convencionales dictado en Lima (Perú).| Fila de los de frente a la cámara. De izquierda a derecha: Oscar del Barco, de IBM-Venezuela; Eduardo Romero, de IBM-Venezuela; X1 Méndez, de IBM-Colombia; Jorge Outeda, de IBM-Venezuela; X2 Meléndez, de IBM-Colombia; Fernando Lacoste, de IBM-Venezuela; Akos Puky, de IBM-Venezuela.| Fila de los de espaldas a la cámara. De izquierda a derecha: X3 Gainza, de IBM-Perú, instructor del curso; X4 Ruiz, de IBM-Colombia; X5, técnico de IBM-Chile; Horacio Malcervelli, de IBM-Venezuela. | Si alguien sabe nombres, apellidos u otros datos de los que llevan la ‘X’ (1 a 5), agradeceré que me los envíe por e-mail.

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19570000=Cena graduacióncurso máq. convencionales2

Julio/1957. Mitad derecha de la foto de la cena de graduación del curso de máquinas convencionales dictado en Lima (Perú). | De izquierda a derecha: Y1 Rodríguez, Gerente Técnico IBM para el Área Suramericana; Ernesto Dusio (q.e.p.d.), instructor del curso, de IBM-Uruguay, que luego vino a IBM-Venezuela; Jorge Soler, de IBM-Colombia. | Estos nombres/apellido y cargos, al igual que algunos correspondientes a la otra foto, los he sabido por cortesía de Oscar del Barco. Si alguien sabe nombres, apellidos u otros datos de los que llevan la ‘Y’ (1 a 2), agradeceré que me los envíe por e-mail.

Alguien dijo que el genio es 1% de inspiración y 99% de trabajo, y hasta en esto encaja Fernando, según podrá comprobarse en lo que sigue, referido al viejo Banco de Venezuela (BV) y a algunas personas que en 1967 formaban parte de su tren ejecutivo.

Se trata de algo que, según el propio Fernando, puedo publicar porque los ejecutivos involucrados o han muerto o ya no están en aquel BV, desparecido en los años 90.

Fueron ellos personas que, como José Antonio Ramírez Carabaño, Antonio José Castro Hernández (y otro, de origen español, cuyo nombre pondré aquí cuando lo averigüe), tomaron una decisión que, según explicaré más abajo, fue riesgosa pero valiente e histórica porque cambió la forma de operar de la Banca en Venezuela, y tal vez en varios otros países.

Cuando tuve como cliente al BV, traté con los dos primeros, ya muertos (q.e.p.d.), pero en especial con el Sr. Ramírez Carabaño a quien apodaban cariñosamente Ramirote y que se ganó mi afecto y mi respeto.

En 1967 —y según conté en parte en Computación Personal, herramienta indispensable – 8: Teleproceso. (Paquete en línea para Bancos)fue el Banco de Venezuela el se prestó como conejillo de indias para que Fernando Lacoste intentara hacer realidad lo que luego fue el manejo online de las cuentas de ahorro.

Tal ofrecimiento fue producto de la gran preocupación que causó en el Banco el hecho de que, manipulando el sistema de cuentas de ahorro, que entonces se manejaba mediante un tarjetón impreso por una máquina de registro directo, un operador había desfalcado al BV cinco millones de bolívares, para entonces más de un millón y medio de dólares,… de aquella época.

Para evitar este tipo de desfalcos, Rafael Mora, entonces vendedor IBM para el BV —y en 1971 mi primer gerente en IBM— tuvo la idea de instalar en el escritorio del supervisor de cuentas de ahorro del Banco un terminal IBM-1050 que avisara sobre cada operación fuera de lo normal que se hiciera en esas cuentas. Como suele ocurrir en el caso de ideas nuevas, ésta, y también la que le siguió, encontraron bastante oposición dentro de IBM-Venezuela.

Fue el propio Fernando quien, desde USA, donde había ido a estudiar en detalle el terminal IBM-1050, informó de que éste no serviría para poner en práctica la idea de Rafael Mora.

Pero cuando poco tiempo después se anunció el terminal IBM-1060, Fernando vio que sí sería viable la realización de un proyecto más ambicioso que el anterior: el manejo online de las cuentas de ahorro mediante un ‘paquete’ de programas.

19570000=Curso máq. Lima. H Malcervelli F Lacoste

Julio/1957. Horacio Malcervelli y Fernando Lacoste durante el curso de máquinas convencionales dictado en Lima (Perú).

Se consiguió la necesaria aprobación del BV —que, como ya dicho, presionado por lo del desfalco se ofreció de conejillo de indias—, y para ese proyecto online se formó un equipo en el que, además de Fernando, estaban Jorge Outeda y Julián Mejías, pero la idea de cómo hacer el paquete online y la responsabilidad de ponerlo a funcionar fueron de Fernando, y fue él quien, programando en el difícil lenguaje de Physical I/O, o lenguaje de máquina, concibió y realizó los programas.

Una vez casi listos éstos, y  debidamente empaquetados —de ahí el nombre de ‘paquete’—, las pruebas, o paralelo de operaciones, para determinar qué tan bien realizaba el paquete su trabajo tenían que hacerse en la noche cuando el BV había desocupado su computadora IBM-360.

Era entonces, en plena noche, cuando Fernando entraba en el BV, comparaba los resultados de las transacciones hechas en el día por las agencias, desde los terminales1060, con las transacciones del reporte general que con todas ellas generaba la IBM-360, y trabajando en las diferencias —muchas de las cuales ponían en evidencia errores de algunos de los programas integrantes del paquete, o de algún terminal—, hacía las consiguientes correcciones y lograba el cuadre, que era vital para el Banco.

Los ya mencionados ejecutivos del BV no sólo asumieron el riesgo de aceptar la idea del paquete online sino que permitieron a Fernando que entrara a la sala de máquinas, ubicada en el interior de la oficina principal del BV, en la Av. Urdaneta (Caracas), a cualquier hora del día o de la noche y de cualquier día de la semana. O sea, que por mucho tiempo le dieron acceso libre y no vigilado a la oficina principal del Banco en la forma que hoy se llama 24/7 (= 24 horas los 7 días de la semana).

Por si esto fuera poco, junto a esa sala de máquinas instalaron una cama para que Fernando pudiera dormitar un rato durante su trabajo nocturno.

A veces el dormitar no lograba reducir la presión que ese trabajo y la responsabilidad a él asociada le producían, y, según Julián Mejías me contó una vez, en horas de la madrugada, cuando la ciudad aún dormía, Fernando solía irse a Sabana Grande —la que en la Caracas de entonces era la “Quinta Avenida”, o sea, la vía comercial por excelencia— y le hablaba a los maniquíes exhibidos en los muchos escaparates, lo cual hizo que Mejías temiera por la salud mental del abnegado Fernando quien, luego de su “conversación” con los maniquíes —en la que cabe suponer que les contaba sus problemas con el paquete y los terminales—, regresaba al Banco e implementaba la solución que por ese extraño medio había descubierto.

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Julio/1959. Foto tomada en el centro de cómputo de IBM-Venezuela cuando estaba en la Av. Urdaneta, esquina de Urapal. | De atrás hacia adelante, y de izquierda a derecha: Horacio Malcervelli, técnico de IBM-Venezuela;  Y1, técnico de IBM-Colombia; Y2, técnico de IBM-Argentina; Eduardo Mireles, entonces gerente de ese centro; Y3 (sentado), técnico de IBM-Argentina; Elba Soto [1], «Miss IBM-Urapal» porque, según me cuentan, traía de cabezas a todos los hombres que allí trabajaban; y en cuclillas, Armando Girola, técnico de IBM-Venezuela. | Si alguien sabe nombres, apellidos u otros datos de los que llevan la ‘Y’ (1 a 3), agradeceré que me los envíe por e-mail.

Esta conducta de Fernando es prueba de pudor profesional, trabajo arduo, sacrificio personal, dedicación sin límites, y búsqueda de la excelencia, algo que no viene necesariamente con un título aniversario que, por cierto, Fernando no tenía, como tampoco lo tenían otros muchos IBMistas que con sus logros contribuyeron al crecimiento, negocio y prestigio de IBM.

En la ristra de estas cualidades, todas ellas entre las que componen el 90% de trabajo requerido para llegar a ser genio, falta algo que poco tiene que ver con la genialidad: la honradez.

Por mucho tiempo Fernando tuvo, sin vigilancia alguna, libre acceso a todas las cuentas de ahorro del BV, y, como tuvo la oportunidad y el conocimiento necesarios, bien pudo distraer dinero de ellas aunque sólo fuera para forzar un cuadre y trabajar menos.

Pero no lo hizo, correspondiendo así a la total confianza que los ejecutivos del BV habían depositado en él y en la empresa para la que trabajaba: IBM, la compañía que por muchos años fuera, en Venezuela y en el resto del mundo, la más apetecida por quienes buscaban un buen lugar donde trabajar.

***

Fotos cortesía de Horacio Malcervelli.

[1] El nombre de esta dama me llegó primero por vía de Noel Ramírez. Hubo opiniones en contra, pero la confirmación me llegó luego por vía de Jairo Martínez y, por último, de Jaime Villalta. Mil gracias a todos.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: 046 – José Antonio Abreu

Nació en la isla de La Palma el año de 1683. Estudió en el convento de San Agustín de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la isla de Tenerife, y se recibió de bachiller en Salamanca en 1707, con notable aprovechamiento, y de abogado en la Universidad Central de Madrid en 1711.

En 1714 fue nombrado Alcalde visitador de la Veeduría y Conservaduría General de los Reales derechos de América. En 1721 fue nombrado Gobernador General de Caracas. De aquí pasó a La Habana, donde residió algún tiempo como asesor del Comisario Real de la Marina, D. José Campillo, y donde escribió una obra que publicó después en la Península.

En 1723 regresó a la villa y corte de Madrid y, por sus escritos y otros singularísimos méritos, le hizo Felipe V Marqués de la Regalía, con la pensión de 1.000 escudos anuales.

Ocupó en Madrid importantes empleos, y murió el 28 de noviembre de 1756.