[*ElPaso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (3/3)

11/08/08

Nuevamente estamos en La Palma y El Paso, donde se nos abren las puertas del hotel Monterrey para profundizar un poco más en el pasado de Víctor Monterrey y su hotel.

Hoy, Jorge Monterrey, su nieto, nos acoge con los recuerdos del "Salón Monterrey" y las vivencias de su familia, de las que se puede decir, sin miedo a equivocarnos, que han establecido un capítulo en los anales de su pueblo.

La personalidad de Víctor Monterrey estaba ligada íntimamente al movimiento de su pueblo, donde transcurrió el devenir de sus días. Nuestro protagonista no sólo sirvió a su pueblo con el tesonero trabajo como hombre de empresa, también mostró su amor por El Paso desde la concejalía municipal. "De su época en el Ayuntamiento queda la huella perenne en el hermoseamiento floral del tramo de la carretera de entrada a El Paso", nos comenta Jorge.

Refinado gusto

A lo largo de sus más de 80 años de vida, Víctor Monterrey trabajó en el engrandecimiento de su pueblo. En muestra clara de su faceta artística, nuestro protagonista contribuyó al "hermoseamiento de El Paso", plasmando su refinado gusto en sus obras de ornamentación de lugares públicos y privados, convirtiéndolos en rincones acogedores.

Víctor Monterrey está ligado a la belleza múltiple que engalana la geografía pasense. Sus facultades artísticas captaron la manifestación cultural de las cosas bellas de su pueblo, llegando a modificar su aspecto, "dando colorido a lugares que en la grandiosidad paisajística cuecen la pincelada mágica que la intervención de don Víctor ha dado para romper y modificar la monotonía del paraje".

Los que conocieron a Víctor Monterrey le recuerdan, en su faceta artística, como un gran amante de las flores, llegándolo a bautizar con el nombre de "el amigo de las flores". "Fue un cultivador de flores que vivía entre ellas, mimándolas con pasión", nos apunta Jorge.

Víctor Monterrey tenía una mano mágica para las flores, y con apenas dar dos manotazos a un ramillete de flores éstas lucían en profusión de colorido y buen gusto. Jorge recuerda éstas como palabras de don Víctor: "Mi preocupación más constante ha sido el que haya siempre flores, por todos sitios".

La Caldera de Taburiente

El buen hacer de Víctor Monterrey como hostelero, quien con la creación del hotel Monterrey dio muestras claras de su audacia empresarial, convirtió su figura en un referente para la economía de El Paso, pueblo que guarda entre una de las mayores riquezas naturales de las Islas: La Caldera de Taburiente.

Víctor Monterrey siempre consideró a La Caldera el principal atractivo turístico de la Isla, y así lo reconocía cuando se le preguntaba acerca de la influencia que pudiera ejercer La Caldera en la promoción de La Palma.

Nuestro protagonista siempre enfatizó sobre la necesidad de dotar a La Caldera de vías de acceso que permitiesen llegar a la gente hasta los bordes del cráter, conservando el interior en su estado selvático. "Cuando no existían vías de comunicación para el tránsito rodado, los ingleses la visitaban a lomos de mula, y, a pesar de lo incómodo, se mostraban satisfechos", nos anota.

En un ejemplo más de que Víctor Monterrey fue un hombre que por su gran audacia se anticipó a los años, Jorge Monterrey nos recuerda sus proyectos futuros sobre el acercamiento a La Caldera. "No debemos considerar utópico el que se lleguen a instalar telecabinas para que los visitantes puedan admirar de cerca esa joya geológica única en el mundo que es La Caldera de Taburiente", sentencia.

Y con esta entrega, nosotros nos despedimos de El Paso y de la familia Monterrey, así como de la inigualable y bella Isla de La Palma.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA