[*El Paso}– Con Voz Propia – Entrevista al Dr. Juan Antonio Pino Capote

Publicada en “Acta Médica de Tenerife” de octubre 2008.

Eladio Frías Tejera

jantpinoJuan Antonio Pino Capote, palmero de El Paso —donde nació, como un regalo navideño, el 26 de diciembre de 1937— cursó el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Santa Cruz de La Palma, y el curso selectivo de Medicina en La Laguna, y concluyó en Sevilla la Licenciatura. Años después, en 1977, se doctoró en nuestra Universidad de La Laguna con sobresaliente cum laude.

Antes había realizado la especialidad de Anestesiología y Reanimación en el Hospital General de Nottingham (Inglaterra), 1964-1965, con el grado de Senior House Officer. Trabajó también el Hospital General de Asturias (1966-67) y recuerda sus inicios en Tenerife en 1968, con el Dr. Pinto Grote y los practicantes Mauro Carrillo y Francisco Santana en el viejo Hospital Civil Nuestra Señora de los Desamparados. “La necesidad de anestesiólogos era muy grande” —(“34 años después lo sigue siendo, Juan Antonio”.)—.

Desde 1969 se incorpora a la Residencia Sanitaria de Nuestra Señora de La Candelaria de Santa Cruz de Tenerife, en principio como jefe de sección interino y luego como titular.

Ha sido Profesor ayudante de Farmacología en nuestra Facultad de Medicina (1969-70), especialista de la Educación Física y del Deporte, profesor de Ética profesional en la Escuela de Enfermería del Hospital de la Candelaria (1976-78), Director Médico del Hospital de la Candelaria (1980-81), académico de la Real de Medicina y Cirugía de Santa Cruz de Tenerife, desde 1978, y Secretario Perpetuo desde 1966 hasta 2005.

Becado por el Consejo de Europa para asistir a la Unidad del Dolor del Walton Hospital de Liverpool, en 1984

Jefe de Servicio, por oposición, de Anestesiología y Reanimación del Hospital de la Candelaria, desde 1986 hasta su jubilación en el año 2007.

Multitud de publicaciones, desde 1969 hasta prácticamente su jubilación, en revistas regionales, nacionales e internacionales, de las que destacamos especialmente las Guías I, II y III de Preanestesia, editadas en los años 1984, 2000 y 2008, respectivamente.

Organizador y ponente de numerosos eventos de su especialidad, locales, nacionales e internacionales, como el “I Seminario Internacional”, 1969, y ponente en las XX Jornadas Médicas das Ilhas Atlánticas (Madeira-Canarias-Azores) con el tema “Monitorizaçâo actual em anestesiologia” en Funchal (junio de 1995) y el X Congreso Luso-Espanhol de Anestesiología en Coimbra, en mayo de 1995.

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¿En tu primera época simultaneabas la asistencia pública y la privada?

Durante poco tiempo. En cuanto se estabilizó medianamente la economía familiar me dediqué casi en exclusiva a la asistencia pública. Trabajé especialmente en la Clínica Capote, y en la Colina. Curiosamente los neurocirujanos solicitaban mis servicios porque disponía de un respirador mecánico, importado por mi, imprescindible para mantener la presión intracraneal en niveles óptimos para la cirugía endocraneal.

Fuiste pionero en determinadas técnicas en la medicina pública,…

Diseñé aparatos para la administración del tipo de anestesia más adecuada en Oftalmología (cataratas), Otorrinolaringología (microcirugía de laringe, introducción de la fibrolaringoscopia para intubación traqueal).

En las intervenciones de cataratas se precisaba mantener baja la presión intraocular, además de un soporte para fijar la cabeza y, al mismo tiempo, oxigenar. Diseñé un cóctel para ello. Luego comprobé que el Diazepan era el factor que más bajaba la presión intraocular, y en un experimento en gatos descerebrados, o anestesiados con ketamina, con miras a mi tesis doctoral, se demostró dicho efecto a nivel del propio ojo, lo que me permitió presumir la existencia de receptores diacepínicos en las estructuras oculares, cuando aún se hablaba poco de estos receptores cuya existencia se demostró posteriormente.

Creo que también “ejerciste” como diseñador, inventor, artesano,…

Te estás refiriendo al transporte interno de pacientes anestesiado o en estado crítico. Dada la compleja estructura del edificio de la antigua Residencia —(“Cada día más compleja, Juan Antonio, si nos atenemos a los veinte años que lleva en interminables obras”.)—, diseñé una camilla móvil, totalmente monitorizada y con un respirador incluido, que realizó el personal de mantenimiento y que posteriormente fue reemplazada por otras que salieron al mercado ya fabricadas en serie. Aún conservo fotos de dichos artilugios.

¿Te sientes especialmente satisfecho de algo a lo que hayas contribuido de forma destacada en tu especialidad?

La preanestesia ha sido uno de mis mayores logros. Me satisface puntualizar que fuimos pioneros en España. Hoy ya se ha generalizado e incluido en el libro blanco de la especialidad bajo el epígrafe de “Policlínicas de anestesia”. Comenzamos actuaciones de ‘calidad’ antes de que se hablara del Movimiento de Calidad.

Ya jubilado, Juan Antonio, ¿te aburres o sabes ocupar tu tiempo en otras aficiones?

Sigo con las mismas aficiones ya que para mí la Medicina era una afición; sólo que ahora no es una prioridad, es más un hobby para disfrutar con los progresos y el cambio de conocimientos de cuando estudiamos hasta la actualidad. Contemplar la bella panorámica de la perspectiva. Ahora lo primero son la familia y las personas. Antes me ocupaban más los pacientes; ahora procuro otro tipo de relaciones con los demás, aunque muchos me siguen haciendo consultas.

Tras una actividad diaria de más de 40 años lidiando con gestores, compañeros, pacientes,… ¿con quiénes te ha sido más fácil o difícil entenderte?

Siempre me ha sido más fácil entenderme con las compañeras que con los compañeros —(“Curioso, Juan Antonio, a mi también me ha pasado lo mismo ¿por qué será? jajajá…”.)—. Las mujeres en general se identifican más fácilmente con nuestra forma de pensar, tienen una visión más amplia y práctica de las cosas con soluciones sencillas, a veces sorprendentes, y son más sensibles. Creo que aún, a pesar de los movimientos feministas, no se sienten tan rivales como los hombres; no sé entre ellas.

Cierto que a los que vengan detrás no les quedará otro remedio puesto que la feminización de la Medicina, en la sociedad toda, es abrumadora. Pero tranquilos, que estaremos en buenas manos y lo sabrán hacer mejor que nosotros.

Me he relacionado con muchos gestores. Los bienintencionados, ilusos y colaboradores han durado poco. No quiero decir que los otros fueran malintencionados sino que iban a lo suyo y a quedar bien, importándoles menos la realidad asistencial. Pero hay que saber lo que se puede conseguir de cada cual. A esto lo llamo coyunturalismo u oportunismo. A un gerente le parece un disparate concederte una cosa, y para otro el disparate es que no te la hayan dado antes.

Nuestra Unidad de Reanimación se consiguió con un gerente bastante cicatero y economicista que un buen día se lamentó, como queriendo culparnos, de las largas listas de espera que había para determinados procesos que en el postoperatorio requerían cuidados críticos. De golpe le espeté que eso yo se lo podía resolver en menos de un mes. Debió pensar que tenía alguna carta importante que jugar ya que me preguntó cómo lo haría, y le contesté que nos montara una Unidad de Reanimación de 24 al Servicio de Anestesia. Y así se hizo en un tiempo récord.

Con los pacientes me he entendido muy bien, sin discriminación de género; nunca han sido mi problema sino mi debilidad. Son personas atribuladas, bajo una gran dependencia, que buscan en el médico solución, alivio o consuelo. Nada más gratificante que ver en sus ojos una luz de esperanza, y arrancarles una sonrisa de agradecimiento, cuando antes todo era ansiedad y angustia. Algunos expresan literalmente esta gratitud y alivio. Otros sólo dicen: “¡Que Dios lo ayude mucho!”.

Juan Antonio Pino ha hecho sus “pinitos” (disculpen el chiste fácil y malo) en el cine a través de un vídeo informativo para los paciente de Preanestesia, que alcanzó una nominación para premio en Videomédica 2000 en Badajoz, y fue también nominado, para premio especial a la mejor película de la Especialidad, en 2001 en Santiago de Compostela.

Curioso e infatigable, como lo demuestra su asistencia a los dos últimos congresos mundiales, el Dr. Pino Capote, médico y humanista de los de antes, ha sabido adaptarse perfectamente al vertiginoso desarrollo asistencial y tecnológico de nuestra carrera: ha sido y sigue siendo ejemplo de profesionalidad y humildad para varias generaciones de anestesistas que se han formado a su sombra y que, siguiendo su estela y sus directrices, y aplicando sus métodos con rigor, conforman un Servicio puntero en nuestra Sanidad.

Eladio Frías Tejera , Adjunto a la Dirección.

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«Resulta gratificante, heroico, y es una verdadera lección de humanidades, celebrar homenajes a personas vivas. Reconocer los méritos sin el valor añadido de la muerte. Decir las cosas exactas y buenas en la presencia, y no cuando la ausencia ha sepultado el mayor pecado del hombre: la envidia de los demás. En la sepultura entierran el cuerpo de uno y la envidia de los otros; el que muere se lleva a la tumba los recelos ajenos. Entonces, resulta fácil y cómodo hablar de él y exaltar sus méritos, como si la objetividad necesitara de la distancia para expresarse«.

ENRIQUE GONZÁLEZ en una conferencia.

[*HG}– Gazapo del día: Con sida gracias a la detección precoz

Titular en Periodista Digital (España) del 04/11/08:

Desciende el número de bebés nacidos en España con sida gracias a la detección precoz.

Pues si los bebés nacen con sida gracias a la detección precoz, lo que habría que hacer es dejar de lado esa detección, ¿o no?

Porque lo de ‘con sida gracias a la detección precoz’ tiene sentido propio que podría causar confusión, y porque ‘gracias a la detección precoz’ no tiene que ver con ‘con sida’ sino con toa la frase, lo que debieron escribir pero no escribieron es, p.ej.,

Gracias a la detección precoz desciende en España el número de bebés nacidos con sida.