02-01-2008
Carlos M. Padrón
Frases que venían en un solo archivo PPS, de ésos con cabriolas de letras, líneas, imágenes, y otras estupideces móviles que hacen perder el tiempo y la paciencia.
Además, estas frases nada tenían que ver con las imágenes del PPS, que estaba compuesto por pinturas de Van Gogh, pero seguro que al autor del PPS le parecieron el summum de la filosofía, y hasta creyó que, a los ojos de quien viera el tal archivo, contribuirían de seguro a realzar la belleza o el valor de las pinturas.
Aquí van las frases —las más de ellas cursis a rabiar—, con mis comentarios (en cursiva).
• La vida es fascinante, sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas.
• El mundo está lleno de pequeñas alegrías; el arte consiste en saber distinguirlas.
¿Y dónde se consiguen esas gafas, y se aprende a hacer esa distinción?
• He aprendido que estar con aquello que me gusta es suficiente.
Lo difícil es conseguir en todo momento algo que a uno le guste, y que quiera estar en nuestra compañía.
• El tiempo es un gran maestro que arregla muchas cosas.
No las arregla, les echa tierra encima, y eso puede que haga que las entendamos mejor.
• Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Hay que ser anormal para no ser amigo de uno mismo. Y si se es argentino porteño, hasta se sobrepasa en mucho el límite de esa amistad.
• Lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado.
Ergo, la felicidad es una ilusión pasajera, pues sabido es que el enamoramiento también lo es.
• Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
¡Qué bueno para los hipócritas que cuando quieren conseguir algo de uno se nos acercan con el más amable de los rostros!
• Para mí, cada hora del día y la noche es un indescriptible y perfecto milagro.
Una característica de la estupidez humana es agigantar el valor de nimiedades.
• Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Ergo, el amor es ciego, pues sólo cuando hay mucho de él no se ven los defectos.
• La prudencia es la base de la felicidad.
¿Y qué hacer con los consejos de que si no te arriesgas nunca conseguirás nada en la vida? El riesgo es contrario a la prudencia.
• El amor es la más fuerte de las pasiones, porque ataca al mismo tiempo a la cabeza, al corazón y al cuerpo.
Cierto,… si cambiamos amor por drogramor, pues éste puede volverte loco, causarte un infarto, y enfermarte de cuanto mal haya a tu alrededor.
• Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.
La estupidez está reñida con la razón; por tanto, las pasiones también. Así que, como dicta la prudencia, mejor las mantenemos lejos y bajo vigilancia. Hay una máxima que reza “Siente el pensamiento; piensa el sentimiento”, que me parece muy sensata, pues la pasión es un sentimiento. Entonces, ¿dejamos que las pasiones nos dominen o las pensamos?
