[*Opino}– Vasectomía

Carlos M. Padrón

Las diferencias que destaca el artículo que sigue se deben a que las mujeres fueron creadas con el principal y primordial objetivo de ser madres, y por eso toleran lo que el sentido común dice que no deberían tolerar y mucho menos repetir.

Y es que el instinto materno, que es el más fuerte de todos, como instinto al fin y al cabo está reñido con la razón, y mientras las mujeres no logren someterlo al dictado de la razón serán seres “instintuales” más que racionales. Ésa es la mayor diferencia entre mujeres y hombres, y la causa de muchas de las divergencias de pareja.

Además, siendo ellas quienes, por lo ya dicho, corren con la mayor parte de la formación y educación de sus hijos, ¿por qué no les enseñan desde pequeños que la hombría no está en el pito? Pero no, las más de las madres se jactan de que sus hijos varones son muy machos. Es que el instinto les dice que hay que crear machos para que continúe la reproducción de la especie. Contra esto han optado por recurrir, sin medir las consecuencias, a la fertilización artificial; todo con tal de ser madres, aunque sea de un hijo sin un padre que tenga con él lazos de sangre y que ponga en la educación de la criatura el contrapeso que requiere la salud emocional de ésta.

Que yo sepa. la hembra humana es la única que sigue siendo madre mientras viva; las demás abandonan a sus crías cuando el instinto les dice que ya pueden valerse por sí mismas. Pero las madres humanas, además de que no abandonan a sus hijos, las más de ellas —y sospecho que es de aquí de donde nace la mala fama de las suegras— creen que éstos son la última pepsi-cola del desierto, e incapaces de hacer nada malo, por lo cual no ameritan reprensión alguna, y menos de parte de terceros, como maestros, Policía, etc., llegando a destacar como virtudes de sus hijos características que en nada son buenas. He conocido algunas madres, y sabido de muchas más, que en esto llegan a extremos absolutamente ridículos y de una ceguera que nada tiene de racional.

Lo escrito en letra cursiva dentro del texto del artícul es de mi cosecha.

***

13.01.2007

Marta Robles
(Seguramente, otra feminista).

Los hombres, que son infinitamente más cobardes que las mujeres, confiesan que si la procreación de la especie, es decir el embarazo
y el parto, dependiese de ellos, hace ya mucho que la raza humana se habría extinguido.
(¿Con que base puede un hombre decir eso si nunca ha pasado por un embarazo ni un parto?).

Y es perfectamente creíble, dado lo malísimos enfermos que son los hombres, el punto de hipocondría que tienen y la angustia existencial que les provoca sentirse ligeramente mal. Si esto les sucediera durante nueve largos meses de embarazo coronados con el shock de un parto, obviamente optarían por erradicar tal situación de sus vidas, y dejarían de tener descendencia.
(Si el parto es tan malo como dicen algunas mujeres, evitarlo sería lo sensato y razonable).

Lo curioso es que a la inversa también les ocurre. Quiero decir que son muchos los varones que se niegan y reniegan a utilizar ningún tipo de método anticonceptivo o contraconceptivo que les exija a ellos algún tipo de esfuerzo. Es más, los hay que rechazan hasta el consabido preservativo, porque, manda narices, les aprieta, les incomoda, o les hace daño. Les parece perfecto, eso sí, que sus parejas se enfrenten a los efectos secundarios de la píldora, que se coloquen cuantos DIUs sean necesarios o que incluso lleguen a recurrir a la solución definitiva de ligarse las trompas.
(Mal hecho de parte de esos hombres, y de parte de las mujeres que aceptan la posición de ellos).

Pero ellos, ellos, ¿cómo se van a tocar en el lugar que más cuidaron siempre? Si en ocasiones llegan a descartar los preservativos, ¿cómo van a pensar siquiera en esos diminutos implantes de silicona que les tienen que colocar en los conductos de su preciado pene o en el horror de hacerse una vasectomía? Vamos, que se cuentan por miles los que preferirían volverse onanistas y no tener más que sexo solitario frente a los casos raros capaces de vasectomizarse para evitar los embarazos no deseados.
(Conozco varios hombres que se han “vasectomizado” después de llegar a la prole que consideran aceptable, al igual que conozco muchas mujeres que, por el mismo motivo y motu proprio, han tomado medidas radicales).

Se ve que por muchos siglos que hayan pasado los machos siguen sin darse cuenta de que la hombría está en el corazón y en la cabeza… ¡Y no en el pito!.

La Razón.

Deja un comentario