17-12-2006
Carlos M. Padrón
Susa e Ismael, su marido, eran tal para cual. Él se daba en exceso a los placeres de Baco y se lo pasaba la mayor parte del tiempo “jumeado” (medio borracho). Al igual que La Tejera, Ismael vivía por y para el vino, de cualquier tipo y condición.
Un día, estando jumeado, fue a visitar a su vecino Juan y lo encontró comiendo uvas. Se quedó mirándolo extasiado y al rato le dijo:
—Hay que ver cómo es la vida, ¡tú lo tomas en píldoras y yo en jarabe!.
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En la venta —un abasto como el de Don Braulio, mencionado en «“Las palomas de la Virgen” conmocionaron a todo un pueblo»— de Don Vicente Pino, en la Cruz Grande, se instaló uno de los primeros teléfonos semipúblicos que hubo en esa zona de El Paso. La venta estaba siempre repleta de parroquianos, generalmente mujeres, o niños/as enviados por sus madres, que iban allí a comprar comestibles u otros insumos para el hogar.
Un día, estando llena la venta, entró Susa, la esposa de Ismael, y le pidió permiso a don Vicente para usar el teléfono porque, según dijo, tenía algo urgente que consultarle a su médico. Don Vicente se lo concedió, Susa sacó de su bolsillo un papelito y, teniéndolo a la vista, marcó un número y siguió el siguiente monólogo, ante las atentas antenas de todos en la venta:
—Soy Susa, la de El Paso. Quiero hablar con Don Pedro, el médico.
(Pausa larga, pero no para las antenas, que cada vez se aguzaban más).
—Don Pedro, soy Susa, la de El Paso. Estoy aquí en la Cruz Grande que vine a llamarlo para que me mande otra cosa porque eso que usted me mandó no lo aguanto.
(Pausa corta).
—¿Que qué tengo? Pos que esas pollas encarnadas que usted me mandó me dejan el culo ardiendo.
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NotasCMP.- Para los del lado americano.
1.- “Polla” es uno de los nombres que al otro lado del charco se le dan al pene. Obviamente, la palabra ampolla no estaba en el léxico de Susa, pero polla sí, por supuesto.
2.- Encarnado es rojo.
