[*FP}– A la memoria de mi padre, en el 37 aniversario de su muerte

Lo que sigue lo envié por email —en junio/2004, con motivo del Día del Padre— al para entonces reducido grupo de mi lista de correos. Hoy, en honor a la memoria de mi padre, quien murió hace exactamente 37 años, quiero darle mayor difusión y para ello lo publico en mi blog.

Por la repetición, pido disculpas a los parientes que lo han recibido como parte del árbol genealógico de los Padrón de El Paso, y también a quienes lo recibieron en junio/2004, y espero que todos los que en esa oportunidad me dijeron que no habían podido bajar la canción desde padronel.net, puedan bajarla ahora desde el nuevo sitio en que la he puesto.

Carlos M. Padrón

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Mi padre fue un hombre de trabajo que, como la mayoría de los “isleños” (canarios) de la época —en especial los palmeros—, emigró a Cuba siendo casi un niño. Volvió a Canarias, se casó, y llevando consigo a mi madre regresó a Cuba donde con sus dos hermanos, menores que él, había montado una empresa artesanal en la que, a cargo de las ventas, amasó una pequeña fortuna que perdió durante la Gran Depresión.

Con su esposa y tres hijos regresó a El Paso, su pueblo natal en La Palma (Canarias), a tratar de ganarse el sustento de la familia arañando la tierra que había heredado de sus padres.

Su vida fue entonces muy dura. Tuvo dos hijos más (yo soy el cuarto) y a todos nos educó en los principios que consideró útiles para que pudiéramos salir adelante en la vida y crecer como personas, respetando a los demás. Y no lo hizo por medio de la imposición sino con el ejemplo y la manifestación indirecta de sus deseos, de lo que a él le gustaría que sus hijos hicieran y fueran, y por qué.

Hoy, 24 de junio, se cumplen 37 años de que, a los 77 de edad, murió en El Paso, víctima de un ACV que le atacó un mes antes y que fue reduciéndolo a la condición de vegetal.

Su muerte ha sido el mayor de los golpes que hasta ahora he recibido, y aunque el paso del tiempo ha hecho que el dolor que me produjo haya disminuido, queda aún un resto que me acompañará hasta que también muera yo, y un vacío que nada ha podido llenar.

Desde Venezuela llegué a tiempo para que él me reconociera. Pude estar a su lado en sus últimos días, y acariciar su rostro en el momento crucial de su muerte, cuando sólo tuve fuerzas para pedirle a Dios que mis hijos me amaran como yo había amado a mi padre.

Con motivo del 37 aniversario de su muerte, quiero compartir con ustedes este homenaje a su memoria. Lo hago por medio de la canción “Padre”, que en su honor compuse (sólo la letra) y grabé en 1984.

Ésta, al igual que una media docena de canciones más, nació, como ya expliqué en un escrito anterior, cuando después de escuchar una y otra vez algunos de los casetes de música instrumental que yo había grabado, comenzaba a destacar de entre todas alguna melodía evocadora de un sentimiento que con el tiempo iba tomando más y más cuerpo cada vez que, estando yo solo en mi salón de música, escuchaba de nuevo esa melodía. La versión de Paul Mauriat de la melodía que lleva por título “La Aventura” evocaba en mí fuertes y vívidos recuerdos de mi padre. La usé como fondo musical, y así, el 13-07-1984, grabé en memoria suya la canción «Padre» que, como dije, quiero compartir con ustedes.

Para escucharla, clicar en Play